La Mona Lisa del Prado viaja al Louvre para reencontrarse con su gemela

Fecha:17/03/2012

Llevaba tres siglos en la colección real española, pero sólo este año la Mona Lisa del Prado salió a la luz.

Luego de varios estudios, en febrero pasado el museo madrileño anunció al mundo que su copia de la obra de Leonardo Da Vinci no era como cualquier otra, sino una réplica pintada entre 1503 y 1510, al mismo tiempo que la original, y muy probablemente en el propio taller del pintor florentino.

Desde allí, la sala 49 del Prado donde está colgada la pieza se ha convertido en un verdadero imán de visitantes. Hasta ahora. Ayer, la Mona Lisa española abandonó Madrid para viajar al Louvre (1) de París, donde será expuesta junto a la obra original en el contexto de la muestra Santa Ana. La obra maestra definitiva de Leonardo da Vinci, que se realizará entre el 29 de marzo y el 25 de junio.

Fue la propia pinacoteca francesa la que el año pasado solicitó al Prado estudiar su copia de la Mona Lisa para incluirla dentro del catálogo razonado que está realizando sobre Da Vinci. Los resultados sorprendieron, sobre todo cuando se quitó el negro que cubría el fondo de la copia, descubriéndose el mismo paisaje pintado por Da Vinci en su original. Ahora serán los propios visitantes los que podrán enjuiciar las diferencias y similitudes de ambas.

Titulo: Descubren una “copia perdida” de la Mona Lisa en el Prado
Fecha:01/02/2012
Autor: Javier García Blanco

Ha sido sin duda la noticia cultural del día: el Museo del Prado contaba entre sus fondos, sin saberlo, con la “copia” más antigua que se conoce de La Gioconda o Mona Lisa, la pintura más célebre de todos los tiempos, creada por los pinceles del genial Leonardo da Vinci.

Si la cuestión terminara ahí, el hallazgo, aunque importante, tampoco sería para tanto. Después de todo, se conocen docenas de réplicas de La Gioconda, mejor o peor conservadas, y que datan de los siglos XVI y XVII. Sin embargo, los estudios realizados sobre la obra del museo madrileño indican, sin lugar a dudas, que la pintura fue realizada de forma paralela a la que surgió del pincel del maestro Florentino. Es decir, más que una copia estaríamos ante una réplica de gran valor.

Curiosamente la noticia —todo un bombazo en los círculos artísticos— ha sido ofrecida en primicia por el diario especializado The Art Newspaper, adelantándose a un anuncio oficial por parte del Prado, y después reflejada en buena parte de los medios generalistas españoles e internacionales.

Aunque los responsables del Museo del Prado conocían la existencia de esta pintura en sus fondos, hasta hace poco creían que era una copia más, de las muchas existentes, realizada tras la muerte de Leonardo.

Por otra parte, los expertos españoles tampoco le concedieron demasiada importancia por otros motivos: por un lado un fondo negro y plano sustituía al paisaje toscano de la obra original y, por otra parte, la pintura estaba realizada sobre madera de roble. O eso creían.

Las pinturas sobre madera de roble eran a menudo utilizadas a finales del siglo XV y comienzos del XVI por artistas flamencos, lo que hacía sospechar de un autor con dicho origen. Sin embargo, un estudio realizado el año pasado desveló que la suposición era errónea. La tabla era de nogal, un tipo de madera muy empleado por los artistas italianos del momento.

A ese hallazgo había que sumar otro, aún más importante. Tras examinar la pieza, los restauradores del Prado descubrieron que el fondo negro de la “copia” no era original, sino un añadido posterior. Cuando procedieron a limpiar ese fondo oscuro, ante sus ojos fue apareciendo el ya famoso paisaje toscano que se puede apreciar en la pintura original de Leonardo.

Los descubrimientos, sin embargo, no terminaron ahí. Cuando los especialistas compararon las fotografías infrarrojas tomadas a la copia del Prado con las existentes realizadas al original de París descubrieron algo aún más importante: los trazos ocultos y los cambios de ambas pinturas eran muy similares.

Aquellas evidencias sólo podían significar una cosa: las dos obras habían sido realizadas al mismo tiempo, pintadas una junto a la otra en el mismísimo estudio de Leonardo. Dicho de otro modo: la tabla “redescubierta” en el Prado fue realizada, casi con total certeza, por un discípulo directo de Da Vinci.

Los primeros detalles sobre la investigación fueron ofrecidos durante una conferencia impartida a puerta cerrada en la National Gallery de Londres (donde, precisamente, se exhibe hasta el 5 de febrero una muestra sobre Leonardo), en la que especialistas del Museo del Prado mostraron las primeras fotografías del proceso de restauración.

El providencial hallazgo es sin duda una magnífica noticia para la pinacoteca madrileña, pues se trata de una obra de gran valor. No tanto por su calidad pictórica —que la tiene—, sino más bien por la información que nos proporciona sobre la obra original de Leonardo y sobre la forma de trabajar en su taller.

Por un lado, la pintura del Prado parece estar mejor conservada en ciertas zonas, lo que va a permitir conocer con mayor detalle, por ejemplo, algunas partes del vestido de la Gioconda, o la silla sobre la que se apoya.

Pero además, y según avance la investigación, la tabla del museo madrileño podría darnos más datos sobre la fecha de creación de la obra conservada en el Louvre. Hasta ahora los expertos del museo parisino apuntan a una fecha entre los años 1503 y 1506. Sin embargo, esto podría cambiar.

A la luz de los nuevos descubrimientos, los especialistas consideran que lo más probable es que la réplica de Madrid fuera realizada, bien por Salai —quien ingresó en el taller de Leonardo hacia 1490— o bien por Francesco Melzi, que lo hizo mucho después, en 1506.

Si se demostrara que fue este último, es posible que hubiera que retrasar la fecha de creación de La Gioconda, o al menos ayudaría a descartar los años anteriores a su entrada en el estudio de Leonardo da Vinci.

El descubrimiento ofrece nuevos datos de un valor incalculable para los historiadores del arte, pero trae también nuevos interrogantes sobre la obra de un genial artista ya de por sí envuelto por un aura de misterio.

Según Miguel Falomir, especialista del Museo del Prado, es posible que la réplica sea el mismo cuadro que se cita en un inventario del año 1666, y que procede del palacio del antiguo Real Alcázar de Madrid. Pero aunque sea así, seguiríamos sin saber cuándo y de qué modo llegó la tabla a la colección real española.

En cualquier caso, el hallazgo es una fantástica noticia que añade una pieza más a la relación que existía ya entre la obra de Leonardo y España.

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: