La conexión iraní en Latinoamérica / Detonante global

Autor:Andrés Oppenheimer
Fecha:05/02/2012

Latinoamérica rara vez aparece como un tema importante en los debates presidenciales de Estados Unidos, pero todo parece indicar que esta vez lo hará, por un motivo del que poco se hablaba hasta ahora: la conexión iraní.

El aspirante republicano Mitt Romney (1) y los líderes republicanos en el Congreso están incrementando sus ataques contra el presidente Barack Obama, alegando que no está haciendo lo suficiente para detener lo que consideran una ofensiva de Irán de usar a Latinoamérica como plataforma de lanzamiento de ataques terroristas(1) contra Estados Unidos.

El tema está concitando creciente atención en Washington. El 2 de febrero, en momentos en que Irán lanzaba su propia cadena de televisión en español en Latinoamérica, luego de la visita del mes pasado del presidente Mahmoud Ahmadinejad a Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Cuba — la quinta que hace la región en los últimos cinco años—, el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes celebró audiencias sobre “La agenda de Irán en el Hemisferio Occidental”.

Las audiencias se celebraron horas después de que el jefe de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, James Clapper, declaró que los funcionarios iraníes “están dispuestos ahora a lanzar un ataque en Estados Unidos”. Clapper no sugirió explícitamente que esos ataques provendrían de Latinoamérica, pero los líderes parlamentarios republicanos (1) sí lo hicieron.

La presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara, la republicana por Miami Ileana Ros-Lehtinen, dijo en su discurso de apertura de las audiencias que la alianza de Irán con Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador “puede plantear una amenaza inmediata, proporcionándole a Irán una plataforma en la región para lanzar ataques contra Estados Unidos, nuestros intereses y nuestros aliados”.

Citando la denuncia de Estados Unidos el año pasado de una conspiración de las fuerzas especiales de Irán destinada a matar al embajador saudita en suelo estadounidense, y el plan del 2007 de un diplomático iraní en México que pretendía lanzar un ciber-ataque contra Estados Unidos, Ros-Lehtinen agregó que “el hecho de que el brazo militar de un estado patrocinador del terrorismo tenga operativos en múltiples países de nuestro hemisferios es sin duda causa de alarma”.

En su testimonio ante el comité, el investigador de la Universidad de Miami José Azel advirtió sobre un escenario catastrófico en el que — así como la ex Unión Soviética empezó a construir bases nucleares en Cuba en la crisis de los misiles de 1962— Irán podría instalar armas nucleares apuntadas contra el territorio estadounidense en Venezuela.

Otros expertos que testificaron en las audiencias dijeron que Venezuela está ayudando a Irán a eludir las sanciones financieras internacionales por su programa nuclear, y dando refugio a grupos terroristas como Hezbollah, que según dijeron está ampliando sus redes en la región.

Los analistas recordaron que, según la justicia argentina, Hezbollah, con la asistencia de Irán, fue responsable de los letales atentados contra la embajada israelí y un centro comunitario judío en Buenos Aires, en 1992 y 1994.

Romney ya ha atacado a Obama porque supuestamente no ha sido lo suficientemente duro con el presidente venezolano Hugo Chávez(1), entre otras cosas por los lazos de este último con Ahmadinejad. En el debate republicano del 22 de noviembre, Romney advirtió de que las actividades de Hezbollah “en toda Latinoamérica” plantean “una amenaza inminente muy significativa” contra Estados Unidos.

El gobierno de Obama dice que Irán es un peligro latente —pero no activo— en la región, y que Washington esta vigilando de cerca las actividades de Irán en toda Latinoamérica. Pero los funcionarios advierten privadamente que Estados Unidos no debe reaccionar de modo desproporcional a reportes no confirmados.

Un funcionario del Departamento de Estado me dijo que Ahmadinejad está cada vez más debilitado políticamente en su país y aislado en el exterior, y podría estar exagerando sus vínculos con Latinoamérica, para mostrarle a su pueblo que no se ha convertido en un paria internacional.

Mi opinión: Sería mucho más deseable que los candidatos presidenciales estadounidenses se refirieran a Latinoamérica en el marco de una agenda positiva, como por ejemplo debatiendo sobre la creación de una Asociación Transamericana, parecida al ambicioso proyecto anunciado recientemente por Obama de crear una gigantesca Asociación del Transpacífico para facilitar el comercio entre los países de la cuenca del Pacífico.

Pero me temo que eso no ocurrirá. Ojalá me equivoque, pero todo parece indicar que, incluso si no hay una escalada del conflicto con Irán —como, por ejemplo, si Israel lanza un ataque preventivo contra las bases nucleares iraníes, e Irán responde atacando blancos civiles israelíes en Latinoamérica, al estilo de lo que ocurrió en Argentina— la conexión iraní eclipsará un muy necesario debate en Washington sobre como aumentar los lazos económicos con América Latina.

Fecha:27/03/2008
Artículo: Venezuela, el Uranio y la “conexión iraní / Las Coordenadas del Uranio
Autor: Rodolfo Schmidt /Especial – noticias24

“Incautan más de 30 Kg. de Uranio que pertenecía a las FARC”. Ese fue el título. Lo que no nos dijeron, por ahora, es el origen de los 30 kilos decomisados -hurtados- a las FARC, parte de los 50 kilos mencionados en las laptop de alias “Raúl Reyes”. Rodolfo Schmidt cuenta hoy donde hay Uranio(1) en Venezuela.

En Colombia, apenas están comenzando las exploraciones (canadienses) en busca de yacimientos comerciales (1) . En las montañas de Chima. O sea, el uranio no es colombiano. En Ecuador(1) (2)(3, ni siquiera buscan.

Es en Venezuela – “que limita con las FARC” (HRCF dixit)- donde hay uranio abundante, cosa que se sabe desde la década de los 70 y se trata como “materia de reserva militar”. Lo cual explica la muy renuente cooperación venezolana, desde 1975 hasta la fecha, con la Organización Internacional de Energía Atómica(1).

Pero lo que está prohibido conocer en Venezuela, y por ello despejaron a todo el Amazonas y al Estado Bolívar de “ojos intrusos” (recuérdese a los “espiones” de Las Nuevas Tribus 2002-03) se sabe en el mundo industrial .

Los servicios de inteligencia de Alemania, Francia, Reino Unido, de EE.UU , Israel y hasta el Mukabarat jordano, confirmaron los yacimientos:

1- en el Macizo Guayanés
2- en Perijá,
3- en la región del Caño El Tigre, en el Estado Amazonas,
4- en el Sinaruco,
5- en los Llanos centrales.

Por ello, se enmarcan -dentro de la “política atómica” del actual régimen- la sustitución del Comando Regional 8 (GN) , por “fuerzas” del Ejército (1)(2), la invasión y expropiación de las haciendas La Vergareña, Los Cocos, Hato Piñero y Hato Los Cocos, donde existen yacimientos importantes, tanto de piedras areniscas como de granito.

Cosa de “coordenadas”

Un informe (en reserva) indica que las zonas con mayor extracción son las del Roraima, las cabeceras de los ríos Paragua (1) y Caroní (1), entre otras.

(El uranio abundante suele estar asociado a las formaciones de granito, aunque nuevas tecnologías también permiten su minería en piedras areniscas).

El informe se refiere, entre otros al río Urico y otras seis secciones en las cabeceras de los ríos de Guayana. La mayor actividad minera de uranio se realiza en el lado occidental del tepuy ubicado a la margen izquierda del curso medio del río Urico, afluente del río Yuruán (1)(2), en el distrito Roscío, Estado Bolívar, dentro del cuadrante 6º00-6º30 de latitud norte y 61º30′-62º30′ de longitud oeste. y en el 6º00-7º40 de latitud norte y 62º40′-61º10′ de longitud oeste.

Por observación aérea se confirmó la existencia de un campamento clandestino (2005-6) cerca de la base del Tepuy donde existe una pista de aterrizaje (Pitón de Uroy) a las márgenes del río Chicanán. También se detectó -vía aérea- personal explorador al oeste de la Sierra de Verdum.

No hay novedad

– “El ex diplomático Julio César Pineda y ex – director general del desaparecido Consejo Nacional para el Desarrollo de la Industria Nuclear(1), “Caldera – I”): “Se hicieron unas prospecciones y las reservas se estimaron en unas 50 mil toneladas”. “Israel está pendiente de lo que está pasando porque existe esa amenaza iraní de borrarla del mapa”. (EUD – 2006/03/19).

– Jorge Asuaje Castillo, miembro de la Sociedad Francesa de Energía Nuclear desde 1987: “hay uranio en varios sitios de Venezuela” (Panodi.com – 12 Junio 2005). “Una de las zonas donde existen minas (de uranio) “es en la propiedad de los Branger, ‘Hato Piñero’, en Cojedes; (El hato fue expropiado…). – “El Hato Piñero (en Cojedes) es rico en recursos uraníferos”. ( Debe ser que es más fácil explotarlo desde Cojedes que desde Bolívar-adentro)

La conexión iraní

La razón de toda la documentación mundial de “inteligencia” sobre el uranio en Venezuela es que el 9 de marzo de 2005, el ministro Víctor Álvarez, titular del recién creado Ministerio de Industrias Básicas y Minerías, Informó que “Irán y Venezuela firmaron más de 20 convenios. Uno de ellos :…la minería estratégica y uranio”. Esos “acuerdos” no pasaron por ninguna instancia de Poder público. Por ello, la sospecha: “Grupos de inteligencia extranjeros ya conocen el plan de explotación de uranio por parte del gobierno venezolano. También se reporta la construcción bases militares y conucos agrícolas, llamados “campamentos zamoranos”, con los cuales encubren las actividades de iraníes, chinos y cubanos” (Iván Carratú Molina).

Cuando resultó inútil , por obvia y conocida, la “doble fachada ” (que costó 35 millones de dólares ) de la empresa Ven-Irán Tracto (“fábrica de tractores) en el Estado Bolívar, como “correa de uranio”, sus ejecutivos “desaparecieron” ( rumbo a Irán) en diciembre del 2007.

Pero el uranio sigue allí. Sólo hay que seguir las coordenadas.

Fecha:31/01/2012
Artículo: Irán inaugura canal de televisión en español para Latinoamérica, EE.UU. y España

La inauguración oficial del canal de televisión iraní Hispan TV, contó con la presencia de altos funcionarios del Gobierno y la participación del ministro de Relaciones Exteriores, Alí Akbar Salehi, quien ofreció un discurso en castellano / El presidente Chávez envió un mensaje de felicitación que fue leído durante la ceremonia / La cadena empleará periodistas iraníes, españoles y latinoamericanos

Irán inauguró de manera formal este martes Hispan TV, un canal de televisión vía satélite en español dirigido a las audiencias de Latinoamérica, Estados Unidos y España

La inauguración oficial del canal de televisión iraní Hispan TV, contó con la presencia de altos funcionarios del Gobierno y la participación del ministro de Relaciones Exteriores, Alí Akbar Salehi, quien ofreció un discurso en castellano.

“El derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información son valores fundamentales”, dijo el ministro.

En una aparición vía satelíte, el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, dijo sentirse satisfecho por este nuevo logro del gobierno que preside. “Espero que Hispan TV sea un canal de noticias beneficioso para todos”, expresó.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, aliado de Irán, envió un mensaje de felicitación que fue leído durante la ceremonia.

La cadena empleará periodistas iraníes, españoles y latinoamericanos.

La nueva cadena va a integrar las cadenas existentes, Press-TV (inglés), Al-Alam (árabe) y otras cadenas internacionales iraníes que emiten programas en treinta idiomas extranjeros, en particular en francés, hebreo, turco, ruso, kurdo, armenio e incluso en chino.

Hispan TV es la primera cadena televisiva de información y entretenimiento en español, nacida en el corazón de Oriente Medio, con el fin de fortalecer los lazos culturales con los países hispanohablantes.

El nuevo canal, financiado por el gobierno iraní y que emitirá en español desde Teherán, pretende llegar a millones de personas en América Latina, Estados Unidos y Europa, con noticias, documentales y contenidos de ficción las 24 horas del día.

Artículo:Así sería la guerra entre Israel e Irán
Fecha:07/02/12
Autor: Javier Valenzuela / El País de España

Netanyahu tiene listos los planes para atacar las instalaciones nucleares de los ayatolás.

A gente como Bibi Netanyahu, Moshe Yaalon y Ehud Barak hay que tomarla en serio cuando dice que va a por alguien. Tienen el gatillo fácil si piensan que la existencia misma de Israel está en peligro. Lo que, a pesar de que ese Estado tenga uno de los mejores ejércitos y uno de los mejores servicios de espionaje del mundo, y también unas cuantas bombas nucleares, ocurre con frecuencia. Ahora el trío dirigente del Gobierno israelí da a entender que atacará Irán en algún momento de los próximos meses para frenar el programa nuclear de los ayatolás, y, le guste o no, el resto del mundo debe incluir eso en sus previsiones para este nuevo annus horribilis. Israel bien podría hacerlo; otra cosa es que ya haya decidido hacerlo.

Esta guerra -la próxima guerra, como se la conoce en medios políticos, militares y periodísticos- ha comenzado de hecho. Israel la libra en dos terrenos en los que sobresale: la propaganda y el espionaje (1). A rastras, Estados Unidos y la Unión Europea acaban de alistarse al decidir bloquear los negocios (1) con el banco central de Irán y no comprar un solo barril de petróleo persa (1)(2)(3)(4).

¿Iniciará Israel las hostilidades militares en la primavera o verano próximos? No es descartable por mucho que Obama intente impedirlo. Es incluso muy probable.

El de la próxima guerra no es un juego para almas cándidas. ¿Cuáles son los hechos y cuáles los bulos? ¿Quién va de farol y quién tiene una buena mano? ¿Es esto o aquello un globo sonda? Como en una novela de John Le Carré, verdades, mentiras y todo lo que hay en medio se suceden, se enredan, se reflejan, se hacen eco, y así van deformándose y haciéndose inextricables.

Lo seguro es que los gobernantes israelíes piensan que el programa nuclear iraní supone una ‘amenaza existencial’ para su país. Lo seguro es que la ansiedad crece en buena parte de sus compatriotas. La República Islámica de Irán, que jamás ha reconocido la existencia del Estado judío, y muy en particular su actual presidente, Ahmadineyad, que repetidamente ha clamado por su destrucción, no son nada tranquilizadores.

También es seguro que Tsahal tiene listos los planes para un bombardeo aéreo de instalaciones iraníes. Y que, entretanto, el Mosad zancadillea ese programa nuclear con todos los medios a su alcance.

Con sabotaje de centros industriales, asesinatos de científicos y uso del virus informático Stuxnet, la fase secreta de la guerra contra Irán comenzó la pasada década, después de que los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel llegaran a la conclusión de que Irán tenía una planta de enriquecimiento de uranio en Natanz (1), a unos 250 kilómetros al sur de Teherán. Ni unos ni otros creyeron al régimen de los ayatolás cuando dijo que solo estaba interesado en el uso civil de la energía nuclear.

Era una desconfianza sensata. El Irán jomeinista tiene un montón de razones para querer hacerse con armas nucleares. Empezando por su voluntad de ser una potencia regional -voluntad enraizada tanto en el nacionalismo persa como en el islam chií– y terminando por su temor a ser víctima de una agresión bélica norteamericana y/o israelí, como ya lo fue en los años 1980 de una guerra impuesta por el Irak de Sadam. Precisamente, los ejemplos contrapuestos de Irak y de Corea del Norte le han llevado al convencimiento de que solo la verdadera posesión de armas de destrucción masiva puede librarle de un ataque exterior.

Por aquello de mantener la moral de la tropa, el régimen iraní atribuyó al principio a accidentes las explosiones que sacudían sus cuarteles y fábricas o reventaban los Peugeot de sus científicos. Hasta que, recientemente, admitió lo que todo el mundo sabía: esa epidemia, de la que era víctima todo lo relacionado con el programa nuclear, no podía ser otra cosa que el fruto de la acción de servicios de espionaje extranjeros.

Por su propia naturaleza, la guerra secreta es muy sucia. Y lo más sucio de esta son los asesinatos de científicos iraníes. Han ido cayendo Ardeshir Hosseinpour (2007) (1), Masud Ali Mohammadi (2010)(1), Majid Shahriari (2010)(1), Dariush Rezaeinejad (julio de 2011) (1) y Mostafa Ahmadi-Roshan (enero de 2012)(1). El hoy director de la agencia atómica iraní, Fereydun Abbasi-Davani, fue gravemente herido en noviembre de 2010. Y el general Hassan Moghadam pereció en noviembre de 2011, en la explosión de un cuartel de los Guardias Revolucionarios.

El modus operandi en los asesinatos de la mayoría de científicos ha sido el siguiente: unos motociclistas se acercan al vehículo de su objetivo, le adosan una bomba magnética, aceleran para alejarse y no tarda en producirse una explosión. En el mismísimo Teherán.

Estados Unidos ha negado con vehemencia estar detrás de estas acciones. Su desmentido parece creíble y la práctica totalidad de los expertos las atribuye al Mosad. Como los agentes israelíes de la unidad Cesarea, la especializada en sabotaje y asesinato, no pueden actuar en Irán -ni aun disfrazándose de europeos, como sí hicieron en Dubai en 2011-, el Mosad ha reclutado a opositores extremistas iraníes de etnia kurda, religión suní (grupo Jundallah) o ideología ultraizquierdista (Muyahidin Jalq).

En ocasiones, el espionaje israelí ha utilizado para esta guerra sucia lo que en el mundo de los servicios secretos se llama false flag, falsa bandera. El pasado mes, la revista Foreing Policy informó de que agentes del Mosad se hicieron pasar por funcionarios de la CIA para reclutar como sicarios a terroristas del grupo Jundallah. Mark Perry, el autor de la información, contaba que esta operación se llevó a cabo a espaldas de la CIA y la Casa Blanca, que, cuando la descubrieron, aullaron de indignación.

Tamir Pardo, el nuevo jefe del Mosad, dirige ahora los actos de sabotaje y asesinato contra el programa nuclear iraní. Pero esta guerra secreta la había diseñado e iniciado su predecesor, Meir Dagan. A comienzos de 2011, el legendario spymaster Dagan fue cesado precisamente por su oposición a un ataque bélico contra Irán. Ya entonces, los gobernantes israelíes creían que la guerra secreta que llevaba a cabo el Mosad era necesaria, pero no suficiente. Y comenzaban a planear tanto una operación militar aérea contra instalaciones iraníes como la respuesta a las previsibles represalias.

Estos preparativos se han acelerado desde que, el pasado noviembre, la Agencia Internacional de la Energía Atómica certificó que el programa nuclear iraní tiene fines militares. Al Gobierno israelí le inquieta particularmente la nueva planta de enriquecimiento de uranio de Fordo, cerca de la ciudad sagrada chií de Qom, un auténtico búnker subterráneo excavado en una montaña y protegida por una fuerte defensa antiaérea. Ha llegado al convencimiento de que, dentro de un año, ya nada ni nadie podrá impedir que Irán se dote del arma nuclear.

En esta y otras materias de seguridad, Israel tiene suficientemente probado que no se anda con chiquitas. En 1981 sus cazabombarderos F-16 lanzaron un ataque sorpresa contra el reactor nuclear de Osirak, en el Irak de Sadam, y lo inutilizaron por completo. En 2007, esta vez con cazabombarderos F-15I Raam, volvió a actuar de esta guisa contra un reactor sirio en una zona desértica al oeste de Damasco.

Ahora bien, ¿tiene Israel recursos militares suficientes para repetir las jugadas de Irak y Siria en el actual Irán? En un reportaje muy documentado, el semanario norteamericano Time acaba de responder negativamente a esa pregunta: Israel no está en condiciones de infligir un daño irreparable al programa nuclear iraní.

Para empezar, el régimen iraní ha repartido ese programa entre numerosas instalaciones dispersadas a lo largo y ancho de ese amplio país (Irán, habitado por 80 millones de personas, tiene una extensión tres veces superior a España). Y las más importantes, las que albergan las centrifugadoras que enriquecen el uranio, están construidas bajo tierra, a profundidades que las hacen casi invulnerables.

Y luego están las limitaciones de la aviación israelí. Cuenta con F-15I Raam capaces de volar 2.500 kilómetros sin repostar, una autonomía suficiente para llegar a Irán (entre Tel Aviv y Teherán hay 1.600 kilómetros). Y con F-161 (1) de escolta. Amén de una flota de aviones no tripulados (drones) aptos para bombardeos de precisión. Sus satélites y aviones no tendrían excesivos problemas tanto para guiar a los suyos como para perturbar los radares, las telecomunicaciones y los ordenadores de los iraníes.

El problema estriba, como señala Time, en que resulta difícil imaginar que esas unidades pueden estar yendo y viniendo días y días, semanas y semanas, teniendo que repostar una y otra vez en el aire a muchos de sus aparatos. Y, según los especialistas, esto, una campaña muy prolongada, es lo que sería necesario para demoler seriamente el programa iraní.

Así que Israel podría lanzar un ataque aéreo puntual que dañara unas cuantas instalaciones. El programa nuclear iraní sufriría así un retraso de algunos meses, quizá un año, pero no más, según fuentes norteamericanas. De dos o tres años, según las fuentes israelíes más optimistas.

Solo Estados Unidos podría causarle un daño más serio, pero a costa de emplear durante largo tiempo todo su potencial de bombardeo con misiles y desde aviones. Y aun así, los expertos creen que tampoco conseguiría cerrar el caso definitivamente. Quedaría, pues, el recurso a la invasión terrestre, a la guerra total, algo inalcanzable para Israel e impensable hoy para Estados Unidos.

¿Y cómo reaccionaría Irán a un ataque aéreo israelí? Nadie discute que ese ataque daría oxígeno político al régimen de los ayatolás, que se encuentra en el punto más bajo de su legitimidad doméstica y su influencia regional. Les permitiría presentarse como víctimas de una agresión. En el interior apelarían tanto al sentimiento nacional persa como al islámico para movilizar a su población. En el exterior podrían revigorizar su prestigio entre sectores antiimperialistas del mundo árabe y musulmán, muy alicaído hoy por la democrática primavera árabe y la agonía del régimen sirio (1)(2) de los Asad (1).

Militarmente, Irán podría responder disparando misiles de largo alcance Shahab-3 contra Israel, pero es difícil prever cuál sería su alcance e impacto. Al Gobierno israelí le preocupan más los ataques que podrían lanzar esos vecinos suyos y aliados de Irán que son el grupo libanés Hezbolá y el palestino Hamás. La Siria de los Asad también podría sumarse a la pelea, encontrando así una salida ‘patriótica’ a sus apuros domésticos.

Esto es, no sería descartable una guerra total en Oriente Medio. Como tampoco una campaña de acciones terroristas en el resto del mundo contra objetivos israelíes y judíos. Por no hablar de un intento de cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán con la subsiguiente crisis petrolera planetaria. Asimismo Irán podría sabotear refinerías y oleoductos en territorio saudí.

¿Vale la pena? No para el resto del mundo; en cuanto a Israel, es lo que evalúan en estos momentos tres personas: el primer ministro Netanyahu, el viceprimer ministro Yaalon y el ministro de Defensa Barak. Calificados de ‘halcones’ por el semanario británico The Economist, los tres están convencidos de que un Irán nuclear supondría una ‘amenaza existencial’ para Israel. Así que se inclinan a pensar que vale la pena.

El 25 de enero, el periodista israelí Ronen Bergman publicó en el suplemento semanal de The New York Times un reportaje (Will Israel attack Iran?) que no ha cesado desde entonces de analizarse del derecho y del revés por todos los que siguen este asunto. Bergman lo concluía así: ‘Tras hablar con muchos líderes políticos y jefes militares y de los servicios de inteligencia, he llegado a la conclusión de que Israel atacará Irán en 2012’.

Bergman es un veterano analista y reportero del diario israelí Yedioth Ahronoth, alguien muy bien conectado y fiable. Nadie pone en duda los hechos que cuenta en su reportaje, ni tampoco las declaraciones de políticos, militares y espías israelíes que recoge. Pero ¿y si, en este juego de espejos deformantes que es la próxima guerra, alguien le hubiera hablado al periodista como lo hizo con la intención de que transmitiera a Estados Unidos y a Europa la idea de que, como no endurezcan más su actitud, Israel atacará en solitario sean cuales sean las consecuencias para todos?

Así, como un globo sonda para meter más presión, lo ha interpretado el diario israelí Haaretz. Y también el especialista estadounidense Jeffrey Goldberg, que ha contado que las mismas fuentes israelíes ya le dijeron a él que el ataque se produciría en el verano de 2011. Goldberg cree que los gobernantes israelíes repiten la jugada para que Occidente apriete aún más las clavijas a los ayatolás. El propio Bergman, en declaraciones a The New York Times del 30 de enero, admite que él no puede meterse en la cabeza de la gente a la que entrevista y descubrir las razones por las que dice esto o aquello. ‘Puede ser’, dice, ‘que estemos ante aquello de ‘agárrame, que le pego’. Puede que Israel esté enviando un mensaje de este tipo a Estados Unidos y Europa: hagan algo con Irán, porque si no, lo haremos nosotros’.

Y es que tampoco en el establishment israelí hay total unanimidad sobre la rentabilidad de un ataque aéreo unilateral contra Irán. Hay voces discrepantes, y no, precisamente, de pacifistas. Entre otros, Meir Dagan, exjefe del Mosad; Gabi Ashkenazi, exjefe de la Junta de Estado Mayor, y Rafi Eitan, un veterano oficial del Mosad, creen que la amenaza de Irán no es ni tan inminente ni tan ‘existencial’, y que una acción militar preventiva israelí sería catastrófica. No detendría el programa nuclear de los ayatolás y le supondría a Israel un serio aislamiento internacional y feroces represalias.

Cuando fue destituido en enero de 2011, el spymaster Dagan reunió a un grupo de periodistas y, según cuenta Bergman, les dijo: ‘La idea de que es posible detener el proyecto nuclear iraní con un ataque militar es incorrecta; tan solo es posible provocar un retraso temporal’. Eitan es de esa opinión: el único modo serio y definitivo de lidiar con este asunto es ‘un cambio de régimen’ en Teherán, algo a lo que contribuiría muy poco, más bien al contrario, el ataque israelí.

En un artículo publicado el 23 de enero en el diario beirutí Daily Star, el exagente de la CIA Bruce Riedel, especialista en Oriente Medio, cree que el Gobierno israelí exagera. Es, al parecer, la opinión mayoritaria en el espionaje estadounidense. Obama, según fuentes norteamericanas, tiene sobre la mesa del Despacho Oval informes que dicen: 1. Irán, aunque continúe enriqueciendo uranio, aún no ha dado los pasos técnicos necesarios para construir un arma nuclear. 2. Aunque empezara a darlos, necesitaría más de un año para construir tal arma. 3. Un ataque aéreo no destruiría su programa nuclear: en cambio, podría decidir a los ayatolás a construir un arma nuclear lo antes posible.

A Obama no le gusta en absoluto la próxima guerra, intuye que será tan desastrosa o más que la de Irak. A mediados de enero, telefoneó a Netanyahu para advertirle de que no debe atacar a Irán por su cuenta y riesgo. Y con ese mensaje envió a Israel, días después, al jefe del Estado Mayor norteamericano, el general Martin Dempsey.

Pero Netanyahu y los suyos no ocultan su disposición a actuar por sorpresa y sin solicitar permiso. Saben que la mayoría proisraelí de Estados Unidos terminaría aplaudiendo. Y el que Obama quedara desautorizado no les desagrada. Netanyahu ya le humilló al desoír sus llamamientos para el cese de la construcción de colonias judías en Jerusalén oriental y Cisjordania y al conseguir por ello una ovación en el mismísimo Capitolio de Washington.

A Europa esta guerra no le puede venir en peor momento. Tomándose muy en serio a Israel, acaba de tomar una decisión importante para intentar abortarla: el embargo del petróleo iraní. Lo ha dicho Alain Juppé, ministro francés de Exteriores: ‘Para evitar una acción militar irreparable, tenemos que endurecer las sanciones’. Norteamericanos y europeos trabajan para que otros clientes del petróleo iraní como Japón y Corea del Sur se sumen al embargo. Como alternativa, Arabia Saudí se ofrece a aumentar sus exportaciones.

Las sanciones económicas están dañando a Irán: su economía está atascada mientras se disparan la inflación y el desempleo. De modo que Estados Unidos y la Unión Europea aún trabajan con la hipótesis de dejarle una vía de escape a los ayatolás: el cese del enriquecimiento de uranio y la aceptación de severas inspecciones internacionales. Pero los ayatolás tienen la cabeza dura, muy dura. El choque frontal de trenes es altamente probable.

Fecha:06/02/12
Autor: Dmitri Kósirev, RIA Novosti

Los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)(1), abandonaron Irán el pasado miércoles 1 de febrero tras trabajar tres días sobre el terreno.

Su visita, en contra de lo esperado, no abrirá de inmediato el camino para renovar las negociacones internacionales sobre el programa nuclear iraní. El informe sobre el mismo, publicado por las agencias de Irán, es más que escueto.

No se vislumbra un final

La oficina de OIEA en Viena declaró que las negociaciones con la parte iraní habían transcurrido bien y que una nueva delegación de esta organización internacional volverá en breve a Teherán. Después aparecerán comunicados sobre la posibilidad de renovar el proceso de conversaciones internacionales entre Irán y el grupo de seis intermediarios (Rusia, China, EEUU, Francia, Gran Bretaña y Alemania). Ya circulan rumores de que las negociaciones tendrán lugar en Estambul.

Pero tod esto no cambiará nada, ya se han celebrado anteriormente negociaciones sin dar ningún resultado definitivo, el Consejo de Seguridad de la ONU ya había aplicado sanciones contra Irán, los medios ya habían advertido sobre los eventuales ataques contra ese país del Oriente Medio por parte de EEUU o de Israel…

Si existen las crisis que duran una eternidad y continuarán sin resolver, éste es el caso de la crisis en torno al programa nuclear de Irán. Aunque la historia conoce muchos ejemplos semejantes, como la crisis análoga de Corea del Norte.

Es casi imposible predecir cómo terminará la crisis iraní, si habrá paz o guerra. En cambio, sí se pueden señalar ciertas particularidades de la situación actual que tienen que ver más con el contexto global que con el propio Irán.

Teherán y las presidenciales estadounidenses

Empecemos con lo evidente: la transformación de Irán en una potencia nuclear, la más fuerte en Oriente Próximo como consecuencia directa de la reciente aventura estadounidense en Irak, no es una noticia que necesite Barack Obama en el año de las presidenciales.

Sus adversarios no tardarán en criticarle por no haberlo evitado. Pero tampoco es una buena

idea iniciar una operación militar contra Irán, y no sólo porque Barack Obama sea Premio Nobel de la Paz. Más bien porque se ha reducido el presupuesto militar y el número de efectivos de las Fuerzas Armadas. Si recordamos la reciente operación de la OTAN en Libia, su principal característica fue que Estados Unidos se esforzó para que la guerra la hicieran otros. ¿Quiénes podrían ser en el caso de Irán?

El pasado martes, 31 de enero, en el Congreso de EEUU varios representantes de servicios de inteligencia presentaron sus informes anuales. Entre ellos, el director de Inteligencia de Estados Unidos, James Clapper, y el de la CIA, David Petraeus.

En cuanto a la situación en Irán, los informes denotan un curioso equilibrio. Queda “posiblemente” un año para que la república islámica cree la carga nuclear y un par de años para que diseñe las armas nucleares. Esto representa una “línea roja” para EEUU e Israel. Al mismo tiempo, se deja claro que ahora mismo no están previstas operaciones importantes, como sería una guerra.

Esto tampoco es ninguna novedad, si no fuera por la inesperada mención del intento de atentado contra el embajador saudita. Sucedió en octubre del año pasado, provocando muchas reacciones escépticas: EEUU acusó del complot para asesinar al diplomático a los servicios secretos iraníes, pero durante la operación se cometieron tantos fallos que es difícil creerlo.

Luego hubo un silencio sorprendente, como si no hubiera pasado nada, y ahora el caso del atentado fallido contra Adel al Jubeir ha vuelto a sonar con fuerza. Y parece una invitación a Arabia Saudí a participar en la crisis en torno a Irán.

Es curioso tenemos en cuenta que en realidad en la guerra en Libia y en las revoluciones de Egipto y Túnez tuvieron un papel relevante las monarquías del Golfo Pérsico, y en particular Arabia Saudí. En Libia utilizaron a la OTAN para perseguir sus propios intereses en la región, mientras que la OTAN las utilizó a ellas.

Está claro que Estados Unidos está interesado en que las monarquías árabes se encarguen de luchar contra Irán y apoyen al único país de la región que está dispuesto a hacerlo, Israel. Los árabes ven con disgusto a Irán desde hace doce siglos y es posible que esta hostilidad les empuje a aliarse con los israelitas. Esta sería una completa victoria para Obama.

Primero Siria

Lo que está ocurriendo en Siria, el principal aliado de Irán en Oriente Próximo, hace pensar en esta eventual guerra saudita-israelí, pero utilizando ‘testaferros‘: Bashar Al Asad y su oposición. Se conoce de sobra quién y cómo suministra armas a la oposición siria. No es Estados Unidos, sino las monarquías del Golfo. Se podría suponer con cierta certeza que nadie se va a meter con Irán hasta que se aclare el futuro de Siria. Es posible que la República Islámica ceda ante las provocaciones y apoye al régimen de Bashar Asad, exponiéndose así al peligro.

Hay muchos cabos sueltos y es aquí donde resulta decisivo el papel de Rusia, China y otros países del grupo BRICS, detrás de los cuales hay decenas de países que observan lo que está sucediendo en Siria y en Oriente Próximo con un creciente descontento. Mientras en Nueva York se estaba celebrando una reunión del Consejo de Seguridad de la OTAN dedicada a la resolución sobre Siria, Moscú y sus socios volvían a declarar que no creerán un precedente jurídico para legalizar el derrocamiento de un régimen indeseable para la extraña alianza entre el mundo árabe y Occidente.

Al mismo tiempo se está desarrollando otra trama, que en realidad también se circunscribe a la nueva distribución de fuerzas en la región. Se trata del petróleo iraní que Europa dejará de comprar a partir del 1 de junio por el embargo contra la República Islámica. Quién comprará este petróleo y así permitirá a Irán seguir ganando dinero, haciendo que la sanción, como muchas de las ya impuestas, pierda sentido?

Por el momento, el petróleo iraní lo importan China, Japón y Corea del Sur, que no están dispuestos a respaldar el embargo europeo. Pero las potencias asiáticas temen quedarse sin el crudo en el caso de una guerra, por lo tanto están estudiando otras alternativas.

Incluso cobran importancia los países de tránsito para el petróleo iraní hacia el este, como Turkmenistán. Es llamativo que una delegación de Israel acabe de visitar el país mencionado.

En resumen, se puede suponer que la interminable crisis en la región continuará y moldeará cómo será el mundo tras la anunciada “retirada” de EEUU del “Gran Oriente Próximo”.

Artículo:El conflicto Irán-Occidente una bomba de tiempo
Autor:Noé Pineda Portillo
Fecha:08/02/2012

El conflicto entre Irán y Occidente (léase Estados Unidos y Europa) se considera como una bomba de tiempo, que puede llevar a una Tercera Guerra Mundial, según algunos analistas. La tensión que se vive a diario, entre ambos bloques, preocupa a gran parte de la humanidad.

Según las investigaciones sobre el avance nuclear, Irán ya alcanzó el enriquecimiento nuclear a un 20%, indicador que está cercano al óptimo para preparar un artefacto nuclear, más cuando se sabe, por declaraciones en 2009 del presidente Obama de Estados Unidos que Irán tiene otra planta nuclear en el centro de ese país y que ha sido resguardada por el ejército para darle seguridad de un ataque foráneo.

Todos sabemos que tanto Estados Unidos como la OTAN han estado ejerciendo acciones contra las actividades comerciales de Irán y este país últimamente, ha amenazado a lo que los árabes e iraníes llaman Occidente, con el bloqueo del estrecho de Ormuz, o sea, el estrecho que separa el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán en el Mar Arábigo, que forman parte de las costas de Irán, pero que a su vez son también partes costeras de otros países islámicos como Irak, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Omán.

La tensión se ha vuelto cada vez más caliente cuando en los últimos días la OTAN y Estados Unidos, debido a la amenaza de Irán, envió una flota naval y uno de esos buques de Estados Unidos, traspasó el Golfo de Ormuz; sin embargo, la tensión sigue, más cuando Rusia ya declaró que está a favor de Irán y China Continental, por otro lado, ha exteriorizado igual apoyo en foros internacionales.

La OPEP, que aglutina a los estados productores de petróleo, anuncia neutralidad en el conflicto. Según despacho de la AP desde Egipto, la OPEP debería mantenerse al margen de batallas políticas, dijo el presidente interino, en alusión a un enfrentamiento potencial entre Estados Unidos e Irán por las amenazas de este último de bloquear el vital estrecho de Ormuz. Por ese estrecho pasa la sexta parte del petróleo del mundo, por lo que ese bloqueo traería consecuencias enormes para la economía de los países industrializados.

Irán ha advertido, reiteradamente, que bloqueará el estrecho si las sanciones afectan sus ventas petroleras. Estados Unidos ha aprobado, aunque sin aplicar todavía, sanciones contra el Banco Central Iraní y por extensión, la capacidad de recibir pagos por su petróleo. La Unión Europea, un importante comprador de petróleo iraní, también estudia sanciones.

Las tensiones y el impacto potencial de las naciones, no solamente por el suministro petrolero sino por el precio del crudo y la economía de los países. Las naciones vecinas del Golfo Pérsico han asegurado que producirían todo el crudo necesario para el mercado mundial, a lo que Irán contesta que no traten de hacerlo por sus consecuencias.

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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