Esta vez, Iowa importa

Fecha: 07/01/12
Autor:Alvaro Vargas Llosa

Es posible que las primarias de Iowa hayan sido las más significativas en muchos años y las que demostrarán que no hay una, sino dos y hasta tres derechas, y que ninguna se resigna a un líder que no la exprese a cabalidad.

Las primarias de Iowa -asambleas que producen indirectamente menos del uno por ciento de los delegados para la convención republicana (1)- suelen sepultar a los candidatos rezagados. Pero en verdad no deciden nada: muchos candidatos que perdieron en Iowa -por ejemplo, Ronald Reagan frente a Bush padre en 1980- acabaron obteniendo la nominación y muchos candidatos que dieron la sorpresa en ese estado -como Mike Huckabee hace cuatro años- luego se desintegraron. ¿Hay algo distinto esta vez? ¿Tendrán mayor importancia que de costumbre o las habremos olvidado dentro de pocas semanas?

Sí, la tienen. Primero, se ha confirmado el “juggernaut“, que es la organización de Mitt Romney. Hace pocas semanas, el ex gobernador de Massachusetts no había siquiera pisado dicho estado; se concentraba en New Hampshire, donde ganará por ser una plaza de conservadores moderados, y en Carolina del Sur, donde iba adelante en los sondeos, calculando que allí recibiría el impulso definitivo hacia la nominación. Pero cuando las cosas tomaron un color raro por las crecientes resistencias de la base ideológica y evangélica del Partido Republicano contra su candidatura, decidió volcarse en Iowa; en pocos días, gracias a su arrollador “aparato”, ha logrado imponerse a un Ron Paul que ha visitado Iowa decenas de veces, y a un Rick Santorum que lleva un año haciendo una campaña de hormiga en los 99 condados del estado. La organización de Romney ha logrado movilizar a suficientes votantes en un tiempo suficientemente corto como para darle el primer lugar en una plaza donde todo estaba alineado contra él, empezando por el poco entusiasmo que despierta.

Lo segundo es que Iowa confirma que la base ideológico-religiosa quiere cualquier cosa, menos a Romney. A lo largo de los meses, esa base fue aupando y luego descartando a numerosas alternativas al ex gobernador de Massachusetts, de Michelle Bachmann a Rick Perry y de Herman Cain y Newt Gingrich, intentando frenar a quien consideran demasiado centrista, camaleónico y sospechoso en temas morales. Santorum, el ex senador de origen humilde e hijo de inmigrante italiano al que la prensa ninguneaba hasta hace poco, ha sido el último beneficiario de esa búsqueda ciega. La base ideológico-religiosa es muy pequeña en New Hampshire, la próxima cita republicana, pero poderosa en Carolina del Sur, lo que augura una justa reñida por lo menos hasta fin de mes, cuando la Florida, que aporta muchos delegados a la convención y es un estado predictor, celebre sus primarias. El partido está dividido en términos de identidad ideológica y valórica; Santorum es hijo de esa fisura. Este es y será el gran tema de la campaña electoral de 2012: la división profunda de los republicanos y de la familia conservadora.

Por último, Ron Paul, septuagenario y todo, demuestra con su excelente resultado que el ala libertaria tiene tanto vigor que podría convertirse en un tercer partido si logra sumar a un sector del “Tea Party” (aquel que se interesa más en la reducción del Estado que en los asuntos de la conciencia y en la entrepierna de los ciudadanos).

El vigor libertario encarnado en Ron Paul ahonda la división y republicana y acaso augura un desdoblamiento de la derecha norteamericana en más de una alternativa a Obama después del verano. El importante vuelco de los jóvenes con el radical Paul apunta a ello. Hay un sector del país decidido a volver a las raíces de los Estados Unidos, es decir, la visión de los Padres Fundadores según la cual el gobierno debía meterse muy poco en la vida de la gente y no inmiscuirse en guerras. El costo político y económico (más de un billón de dólares) de las guerras de Irak y Afganistán, y la deuda y el déficit descomunales del Estado, en un contexto de zozobra y creciente intervencionismo bajo Obama, ha despertado el nervio libertario de la derecha más joven y tradicional. Este es otro factor clave en la división de la derecha. Con la diferencia que atrae también a un pequeño sector de la izquierda estadounidense (los libertarios siempre han reunido a una parte de la derecha y la izquierda desde los años 60, porque combinan libertad económica con libertad cultural, moral y religiosa).

Es posible, pues, que las primarias de Iowa hayan sido las más significativas en muchos años. Aun si Romney obtiene la nominación (básicamente porque una mayoría republicana cree que es quien puede derrotar a Obama), Iowa habrá demostrado que no hay una, sino dos y hasta tres derechas, y que ninguna se resigna a un líder que no la exprese a cabalidad. El “establishment” republicano que respalda a Romney le teme más a su base que a Obama, y la base odia más a su “establishment” que al propio presidente demócrata. No sería inconcebible que acabemos con tres candidaturas nacionales en el verano de 2012. Obama ve esta perspectiva con fruición, pero es pronto para que se entusiasme tanto si tomamos en cuenta que tiene menos de 50 por ciento de aprobación en los sondeos.

Fecha:08/01/12
Artículo: El candidato republicano a la nominación, Mitt Romney, con todo a su favor, sólo teme la autocomplacencia

Ningún candidato ofrece un discurso tan milimetrado como el suyo. Ninguno exhibe un aspecto tan presidencial. Nadie dispone de tanto dinero ni de una organización tan engrasada. Ninguno desprende tanta confianza en la victoria como él.

Tanta que, ayer, el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney abrió un mitin a las ocho de la mañana en Derry (Nuevo Hampshire) con un aviso al millar de asistentes: “No confiéis demasiado en los sondeos”.

Nada teme tanto Romney como el peligro de que la complacencia se instale entre los suyos y dejen escapar la posibilidad de lograr la nominación del Partido Republicano a las presidenciales del próximo 6 de noviembre.

Al mismo tiempo, y pese a la sorpresa del ex senador Rick Santorum en los caucus o asambleas electivas de Iowa al empatar con Romney, pocos creen hoy por hoy que Santorum pueda ponerle en peligro.

“Es muy difícil parar a Romney. Nunca digas nunca. Pero está en bastante buena forma”, comentaba, después del mitin de Derry, Dan Balz, veterano reportero político de The Washington Post y coautor de La batalla por EE.UU. 2008, un libro de referencia sobre las últimas elecciones presidenciales.

La campaña republicana ha desembarcado en Nuevo Hampshire, el estado del nordeste que el martes celebrará las primeras elecciones primarias del proceso para nombrar al candidato que se enfrentará en las presidenciales a Barack Obama. El martes pasado, la carrera arrancó con los caucus de Iowa, un estado rural del Medio Oeste donde la derecha religiosa marca la agenda de los republicanos.

Como Iowa (tres millones de habitantes), Nuevo Hampshire es un estado pequeño (1,3 millones), con más del 90% de blancos y una tasa de paro inferior a la media de Estados Unidos. Ambos son poco representativos de las realidad del país, pero disfrutan del privilegio de dar el tono en la elección del candidato presidencial.

Ni Iowa ni Nuevo Hampshire deciden el nombre del candidato, que será quien consiga la mayoría de delegados que en verano asistirán a la convención para proclamar al elegido. Pero ambos estados ayudan a acotar el grupo de aspirantes –tras quedar última en Iowa, la congresista Michele Bachmann abandonó– y seleccionan a los más capaces de seguir en la contienda.

Después de Nuevo Hampshire, la campaña se desplazará a los viejos estados de la Confederación. El 21 de enero votará Carolina de Sur, un estado más conservador y religioso que Nuevo Hampshire. Y el 31 del mismo mes le llega el turno a Florida.

Los últimos sondeos pronostican una victoria contundente de Romney en Nuevo Hampshire –estado vecino a Massachusetts– y una victoria más modesta en Carolina del Sur.

“Los votantes de Nuevo Hampshire nos han sorprendido varias veces. No quiero anticiparme –dijo Dan Balz en Derry–. Pero parece que puede salir de aquí con una victoria bastante buena. Y si después gana en Carolina del Sur, lo que es posible, entonces será muy difícil para alguien lo frene”.

Una victoria de Romney en Florida –un estado con 19 millones de habitantes y un mosaico étnico que anticipa la demografía futura de EE.UU.– podría sentenciar la nominación.

Los asesores de Mitt Romney manejan cálculos similares. Pero esta estrategia entraña riesgos. Primero, el triunfalismo. En el 2008 Barack Obama ganó por sorpresa en Iowa y daba por hecha la victoria en las primarias demócratas de Nuevo Hampshire. Pero a los votantes de este estado, cuyo lema es “vive libre o muere”, no les gusta que nadie decida por ellos. Y dieron la victoria a Hillary Clinton.

El segundo peligro para Romney –mormón y multimillonario– es que la derecha republicana, que recela de él por su pasado moderado y su escasa empatía con las bases conservadoras, se una para impedir su candidatura.

El resultado de Rick Santorum en Iowa –quedó a sólo ocho votos de Romney– le ha situado como el posible líder del ala ortodoxa del Partido Republicano. La teoría es que si une el disperso voto conservador y aglutina el 75% de los votantes que no votan a Mitt Romney, ganará.

Tras el éxito de Iowa, Rick Santorum ha recaudado más de dos millones de dólares. Pero ahora está sujeto a un mayor escrutinio. El viernes varios diarios recordaban que, tras perder la reelección al Senado en el 2006, Santorum se hizo millonario, en parte trabajando para empresas a las que intentó beneficiar como senador.

Sus mítines se han convertido en un espectáculo. El viernes, los bomberos obligaron a desalojar un restaurante de la ciudad de Manchester donde se esperaba a Santorum porque los centenares de asistentes superaban el aforo permitido. El candidato, que se ha destacado por su oposición a los matrimonios gais y al derecho al aborto, acabó debatiendo con los votantes en el aparcamiento del restaurante rodeado de seguidores, indignados del movimiento Occupy, y provocadores.

“Rick, ¿quiere casarte conmigo? –susurraba en tono burlón, con un altavoz un activista-comediante que llevaba una bota de agua en la cabeza–. Ven con las manos arriba y los calzoncillos abajo”.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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