Homenaje a Krassnoff: La fiesta de los vampiros

Fecha:22/11/11
Fuente:Blog de Fernando Villegas/ Publicado en La Tercera
Autor:Fernando Villegas

Basta que la temperatura política suba unos grados y las caretas se desploman. Basta algo más de beligerancia y los dientes rechinan.

Como se preveía, el “homenaje” al ex brigadier del Ejército y agente de la Dina, Miguel Krassnoff (1) (2), condenado a 144 años de reclusión por crímenes de lesa humanidad, terminó aun peor que como había comenzado. Las cortinas se alzaron hace unos días con la intempestiva invitación al Presidente y cayeron, ayer en la tarde, en un acto final plagado de insultos, escupitajos, gritos, consignas y todos los efectos especiales de esta obra que lleva ya siete meses en cartelera con gran éxito de taquilla, la “Gran Indignación Nacional”. Fue un reestreno de feroces resentimientos por un lado y de feroces nostalgias y arrogancias por el otro. En ambos casos el factor común es el odio, un odio mutuo que nunca ha cesado y que, en ocasiones como estas, deja de disimularse. El papa Juan Pablo II se equivocaba; el amor no es más fuerte, pero si acaso lo es muy poco dura su fortaleza; el odio, en cambio, puede preservarse por décadas, siglos, milenios. Por eso, y en un año infectado de mala leche, el episodio fue capaz de agregar su propia dosis de desagradable beligerancia ni siquiera por disputas del presente, sino de un pasado que muchos se obstinan en creer sepultado; lo de ayer demostró que, cuando se da ocasión, esos espantosos vampiros emergen de la tierra y no en harapos, como los de la película, sino de punta en blanco; el monstruo está vivo una vez más porque quizás nunca estuvo muerto.

¿En qué estaría pensando el alcalde Labbé, entonces, cuando craneó el aquelarre? Seguro siente solidaridad y afinidad con el condenado considerando sus carreras militares en paralelo y los lazos que eso crea. Puede quizás haber entre ellos cierta “afinidad espiritual” en lo que toca a la interpretación del pasado. Pero, ¿celebrarlo con invitados en un lugar público? ¿Enviar invitación al Presidente? ¿Invitar a un destacamento de damas a afrontar lo que era obvio se iba a producir, una funa descomunal?

Cosas como esta señalan a las claras que cualquier ilusión que algunos se hayan hecho de que el país ha superado el pasado y/o que tales o cuales cosas no sucederán “nunca más” y/o que determinados sectores aprendieron la lección, es un espejismo. La sola idea del homenaje, la invitación pública, la funa como reacción, los furores desatados y lo que aún esté por venir demuestran que no hay tal cosa. Basta que la temperatura política suba unos grados y las caretas se desploman. Basta algo más de beligerancia y los dientes rechinan. Chile no ha superado esos episodios de hace 40 años atrás en parte porque crímenes de esa magnitud no prescriben en el alma de la gente, pero también porque no ha superado los abismos sociales y los desprecios y odios de clases de hace 40 años atrás. No estamos, por tanto, vacunados contra esa específica forma de conflicto y guerra interna; no es verdad que no haya ahora bocas que, en sobremesas amigas, no espete las mismas frases llenas de furor y desprecio.

E insisto, es un sentimiento mutuo. Diría más: hoy no sólo es tan mutuo como ayer, sino quizás más abundante y generalizado que antes. Una población más numerosa y mucho más empoderada que la de 1973 constituye un elemento no menos explosivo que las huestes de la UP o de Patria y Libertad de esos años. Cuarenta años es poco; por eso más vale evitar las coyunturas que encienden, una vez más, la mecha.

Fecha: 21/11/11
Autor: Antonio Leal

Se elige como emblema a uno de los más despreciables personeros de la represión, un psicópata directamente involucrado en decenas de crímenes y que siempre ha hecho apología de ellos, justamente para que sea claro que sus reivindicaciones llegan muy arriba.

El contenido del libro de Krassnoff y la provocadora presentación de éste representan un claro intento de la ultraderecha y del militarismo pinochetista de reaglutinamiento político, de justificación de las más crueles violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar, de reivindicación de los agentes de la DINA encargados del trabajo sucio y un claro chantaje a la derecha y al gobierno para reposicionar sus demandas.

El que sea el alcalde Labbé el único de los personeros de la DINA que ha logrado una reinserción electoral durante los años de la democracia, quien invita a la manifestación de apoyo a Krassnoff deja en claro que esto se planificó, se pensó en cómo hacer el mayor daño reproponiendo el espectro del pasado. Con Labbé anfitrión de la iniciativa, se ha querido dar a ella el mayor realce comunicacional posible, se ha buscado abrir la polémica e involucrar al gobierno y a la derecha en ella, ha transformado el acto no sólo en una cruel provocación a las víctimas de Krassnoff y de la DINA, sino en un verdadero desafío a Piñera y a toda la derecha a la cual se le recuerda que si Piñera es Presidente y ellos gozan de los privilegios de los cargos de gobierno es porque el pinochetismo también colocó sus votos para consumar dicho objetivo.

Recuerdan a Piñera, reivindicando a Krassnoff, que dicho apoyo fue pactado, que el candidato de la derecha se reunió con la “familia militar pinochetista” y que hubo compromisos de revisar causas, de aplicar amnistías y de incorporar militares comprometidos con las violaciones a los derechos humanos en el indulto presidencial, cosa que no ha ocurrido y que es casi imposible que Piñera quiera o pueda cumplir dado el repudio que ello conllevaría en una sociedad chilena con más capacidad de crítica y de movilización.

Por ello, el rol visible de la convocatoria lo juega el alcalde Labbé, que ya ha desafiado al gobierno con sus medidas represivas en contra del movimiento estudiantil causando bochorno e incomodidad en
La Moneda, en un gobierno y en un parlamento donde subsisten los hombres que de una u otra forma estuvieron ligados a la dictadura. Justamente, eligen a Krassnoff, dado que este fue el organizador del emblemático “Acto de Chacarillas” (1), como un mensaje, para que ninguno de estos personeros olviden fácilmente su antigua identidad pinochetista.

Casi como un gesto mafioso, de advertencia, envían una invitación al Presidente a participar en la presentación del libro sin imaginar que la inoperancia y el descuido de una funcionaria o la connivencia de ella con el ideario de la dictadura, llegaría a involucrar directamente al Mandatario en un saludo, que éste no conoció ni formuló, y donde se llega incluso a rescatar la figura de Krassnoff como representativa de una generación de militares y se desea éxito al encuentro. Este regalo inesperado constituye una victoria gigantesca para los organizadores ya que de alguna manera, en el ámbito comunicacional, el gobierno se ha visto involucrado, ha debido dar explicaciones, se ha repropuesto el viejo escenario confrontacional siempre favorable al pinochetismo y que arrastra la imagen de un sector de la derecha. Con ello se ha realzado la importancia de una iniciativa que, aún estando completamente aislada en la sociedad chilena, recoloca el tema de los “militares de Pinochet” más allá de lo que seguramente esperaban.

Este error del gobierno, la participación de Labbé como organizador del evento, los balbuceos de muchos exponentes de la vieja derecha que no se atreven o no quieren condenar los crímenes y las violaciones a los Derechos humanos, ha permitido que Krassnoff, inesperadamente, se transforme en un ulterior factor de debilidad de Piñera y de su alianza presionada por el pasado, que les asoma como un fantasma que no está dispuesto a desaparecer de escena.

El acto, por cierto, está inscrito en un esfuerzo, al cual el activismo pinochetista no renuncia -por vano que ello parezca dado que la cruda verdad de los crímenes de la dictadura ya está fuertemente instalada en la conciencia de la sociedad chilena– de reinterpretar la historia. Por ello, en estos días, hemos vuelto a escuchar a personeros de la ex dictadura militar, traídos a las pantallas de la TV, a los micrófonos de las radios y a las columnas de los diarios, como verdaderos espectros de ultratumba, a hablar de nuevo de los valientes soldados que enfrentaron al marxismo y a partir de ello justificar los crímenes cometidos, presentando a los militare sinvolucrados como “perseguidos Políticos”,negando incluso la veracidad de las pruebas con las cuales los tribunales de Justicia han condenado a Krassnoff y a la cúpula de la DINA a centenares de años de cárcel.

Se elige como emblema a uno de los más despreciables personeros de la represión, un psicópata directamente involucrado en decenas de crímenes y que siempre ha hecho apología de ellos, justamente para que sea claro que sus reivindicaciones llegan muy arriba, que no se trata sólo de la exigencia de liberar a un soldado que recibió órdenes o a un subalterno que participó, como tantos, en el desaparecimiento de personas o en traslado de restos. No. La ambición es mayor. Se trata de reivindicar directamente a la DINA, de instalar la idea de que gracias a ella y a estos hombres injustamente condenados y encarcelados, se ganó la guerra al comunismo y hoy el país vive en libertad.

Saben que esto lo pueden lograr sólo con un gobierno de derecha y utilizan la presión, el chantaje, la amenaza soslayada para que exigir que el Presidente cumpla con la promesa de liberar a los hombres de armas encarcelados o, en su defecto, pague un precio político altísimo de imagen, al recordarles a muchos la vieja pertenencia a la dictadura, o incluso, se profundice la pérdida de apoyo en este sector que seguramente hoy está entre los que responden contra Piñera en las encuestas.

No recurren, para ello, a una petición de perdón a la sociedad. No se comprometen con entregar antecedentes que permitan esclarecer el paradero de los desaparecidos, no abren la olla de la responsabilidad directa de Pinochet en los crímenes ejecutados por la DINA., no hacen ningún gesto que favorezca la reconciliación, o una reconversión espiritual que pueda llevar al perdón. No. Recurren al alegato de la legitimidad de los crímenes, a la arrogancia, al espacio que ellos creen debe tener la dictadura en la historia de este país.

Justamente por los objetivos que hay detrás de la iniciativa del pinochetismo es mas repudiable el que sea un alcalde, elegido con los votos populares, el que organice este encuentro, ya que en el fondo Labbé utiliza este consenso ciudadano para un propósito innoble como es promover la legitimidad de los crímenes y de los esbirros la dictadura. Por ello es que todos los que se sienten parte de una visión y adscripción a los valores democráticos y al respeto a los derechos humanos, debemos reaccionar juntos en la condena a esta asonada comunicacional preparada desde Punta Peuco y desde los escritorios de los viejos exponentes del régimen militar.

Por ello, también, es que todos los demócratas debiéramos unirnos en una operación de saneamiento democrático para impedir que Labbé, un hombre de la DINA de Manuel Contreras, siga siendo el Alcalde de la comuna de Providencia. Sería una gran respuesta a la arrogancia de la vieja dictadura que asoma a través de Krassnoff y de sus 144 años de condena a los crímenes cometidos en contra de tantos chilenos.

Antonio Leal, ex presidente de la Cámara de Diputados, director del Magíster en Ciencia Política de la U Mayor

Fecha:02/12/12

Cuando vieron que el alcalde de Providencia, Cristián Labbé, fustigó duramente las tomas de los liceos en su comuna, el Grupo Galileo, compuesto por simpatizantes y ex miembros del régimen de Augusto Pinochet, decidió darle un espaldarzo. Así, el edil se convirtió en el invitado especial al almuerzo que realizan una vez al mes en el Club de la Unión.

La idea surgió de Hermógenes Pérez de Arce: “Cristián Labbé es un espécimen único en su género: un alcalde que hace (o procura hacer) respetar la ley y al que los chiquillos no le pasan por arriba”.

En la cita del 24 de noviembre le preguntaron por su futuro. Él dijo que se repostularía y que esperaba ser mayoría nacional. El almuerzo fue dos días después del homenaje al ex DINA Miguel Krassnoff (1), por lo que también lo apoyaron ante las críticas que recibió por autorizar el acto en el Club Providencia. Algunos de los asistentes fueron el ex ministro de Hacienda de Pinochet Martín Costabal; Fernando Alvear, Arturo Gana, Juan Ariztía y el presidente del Grupo GTD,Manuel Casanueva, entre otros.

Descarga este artículo en formato PDF
Extracto del libro
Comentarios

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: