Quiénes son los duros que controlan la Confech

Fecha:09/10/11

Hace tres meses que un amplio grupo de dirigentes regionales se tomó el poder al interior del movimiento estudiantil. Se definen de izquierda, son de estrato económico medio-bajo y, además de leer a Marx, escuchan hip hop.

Cerca de las 11 de la mañana del miércoles 5, seis horas antes del quiebre de la mesa de trabajo por la educación, cuatro dirigentes de la izquierda más radical de la Confech se reunieron en privado para resolver cómo enfrentarían el segundo encuentro con el ministro de Educación, Felipe Bulnes.

A la sede de la Confederación Minera (Confemin), ubicada en el centro de Santiago, llegaron Patricio Contreras, de la Universidad de Los Lagos; Sebastián Farfán, de la Universidad de Valparaíso; Guillemo Petersen, de Concepción; David Urrea, de la Universidad Arturo Prat, y Gastón Urrutia, del plantel del Bío Bío, todos reconocidos por sus pares como los líderes con más peso entre los sectores de la ultra universitaria. “Si no hay un anuncio importante en materia de gratuidad, no hay nada más que discutir”, fue la conclusión a la que llegaron los cinco dirigentes en la casona antigua que les facilitó el mundo sindical en calle Príncipe de Gales. A esa hora, ya sabían que los secundarios estaban en una posición similar y que el líder de los escolares, Freddy Fuentes, quien se mostraba en una posición más moderada ya no contaba con respaldo.

Minutos después de lo resuelto por los cinco dirigentes, llegó al lugar el resto de la mesa ejecutiva de la Confech. Entre ellos, Camila Vallejo y Giorgio Jackson, con quienes terminaron de afinar el discurso que tendrían ante Bulnes. De acuerdo con uno de los presentes, ninguno de los dos expresó sus discrepancias con la idea de endurecer la postura en caso de no recibir una respuesta satisfactoria frente a su demanda de gratuidad en la educación superior.

Cerca de las cuatro de la tarde, “ultras” y “moderados” almorzaron juntos en el restorán Italianísimo del centro de Santiago, en una suerte de “tregua” que Jackson y Vallejo debieron aceptar por el hecho de ser minoría.

Desde el gobierno aseguran que la postura inflexible con que llegó a dialogar la mesa ejecutiva era un escenario previsible, dada la hegemonía de los sectores radicales sobre el movimiento estudiantil. Ante ese panorama, la decisión política de La Moneda fue no ceder espacio a una demanda que consideran inviable, como es la gratuidad total de la educación pública. Demanda que los sectores más radicalizados lograron imponer como eje central de la discusión.

Esa fue la diferencia que produjo el momento de mayor tensión durante el encuentro entre los estudiantes y el ministro, una vez que éste indicó que no era partidario de la gratuidad. Su opinión exaltó el ánimo de algunos dirigentes, en particular, del representante de la Arturo Prat, David Urrea. Entonces, Bulnes le dijo: “David tú viniste a quebrar esta mesa, estás en una posición hostil, lo tengo claro, te he pedido siete veces respeto durante esta reunión”.

En medio de acusaciones cruzadas de intransigencia, los dirigentes secundarios y de la Confech decidieron retirarse de la mesa. Al día siguiente, los estudiantes llamaron a una nueva marcha y desafiaron al gobierno, intentando marchar por la Alameda y Plaza Italia. El resultado fue una de las protestas más violentas, que dejó más de un centenar de detenidos.

Frente a este nuevo impasse, el titular de Educación se ha mostrado flexible a retomar el contacto directo con los dirigentes universitarios.

El miércoles pasado no era la primera vez que el núcleo duro de la “ultra” universitaria se reunía sin el PC y la Concertación, para analizar la estrategia del movimiento estudiantil. Esta es una práctica que sistematizaron cuando comenzaron las movilizaciones, en mayo de este año. Hasta entonces, sólo se conocían entre ellos de manera superficial.

Sin embargo, en las asambleas comenzaron a estrechar vínculos y votar en bloque. De forma paralela, los sectores más duros de cinco universidades se apoderaron de la representación de su plantel, provocando la salida de las federaciones. De éstas, tres estaban en manos del PC y las otras eran de la Concertación y el gremialismo.

Luego vino el cambio en la mesa ejecutiva, cuando las universidades de regiones tomaron el control, marcando la radicalización del movimiento y generando un discurso con nuevas demandas, como la gratuidad y la reforma tributaria.

Este nuevo mapa de la Confech llevó a sus líderes a tomar conciencia de su influencia, a trabajar de forma conjunta y hacerse asesorar. Entre quienes han sostenido reuniones con los miembros de la mesa está Marcel Claude y la fundación Terram, que ha recorrido varias universiades con charlas y foros.

El premio nacional de historia, Gabriel Zalazar, también ha estado cerca del moviiento, con charlas en distintos planteles. Es más, muchos de los dirigentes lo identifican como su referente y aseguran haber leído su obra.

Entre los nueve integrantes de la mesa de la Confech, desde el gobierno señalan a siete como radicales. Y entre los 37 integrantes de la asamblea, una veintena es considerada como “ultras” por sus propios pares.

Entre ellos señalan a un grupo de nueve como los más influyentes (ver recuadros). Desde el punto de vista socioeconómico, la mayoría de estos dirigentes es de clase media o media baja. Muchos se autodefinen como del primer y segundo quintil, con ingresos familiares que van de los $ 200 a los $ 400, aproximadamente. Los mismos señalan que llegar a la universidad ha sido un hito dentro de sus grupos familiares, razón por la cual consideran irrenunciable el derecho a tener una universidad gratuita. La mayoría está endeudada con cifras cercanas a los $ 10 millones, pues estudiaron gracias a los préstamos del Fondo Solidario.

Provienen de liceos o colegios subvencionados, con puntajes en la PSU cercanos a los 550 puntos.

Algunos fueron dirigentes el 2006, para el “Pingüinazo” y mencionan como error haber bajado el movimiento antes de obtener los cambios que pedían.

Consultados por La Tercera, todos se declaran de izquierda o marxistas y aclaran que no militan en ningún partido. Critican a la Concertación, la Alianza y al PC por igual, acusándolos de no representar a la ciudadanía.

La desconfianza hacia la clase política es un discurso que se ha consolidado entre ellos, razón por la cual han asumido el diálogo directo con La Moneda y no pretenden delegar las negociaciones.

Desde el oficialismo, apuestan a marcar el punto de que fueron los universitarios los que abandonaron el diálogo. También pretenden incorporar al debate a una comisión de expertos que valide su postura. Por su parte, la Confech definirá en la asamblea programada para hoy cuáles serán los pasos a seguir.

Los duros…

David Urrea (26), Universidad Arturo Prat

Ingresó a la universidad a los 22 años, pues tras salir del colegio trabajó como obrero. Su madre se desempeña como feriante y su padre es taxista. Están separados y él vive con su mamá, con un ingreso familiar de $ 160 mil.

Es el menor de tres hermanos y la primera generación de su familia que accede a la educación superior.

Estudia Trabajo Social con aporte del Fondo Solidario y debe cerca de $ 10 millones.

Egresó del liceo Elena Duvauchelle de Iquique y obtuvo 530 y 550 en la PSU.

No participó en el “Pingüinazo“. Un año antes, el 2005, asistió a una casa okupa de Iquique, donde dice haber recibido cierta formación, pero no se define como anarquista.

Al igual que varios integrantes de la mesa ejecutiva de la Confech, se declara seguidor de Antonio Gramsci.

El hip hop en español y de corte social es la música que escucha. Dice admirar a Clotario Blest, Miguel Enríquez y Hugo Chávez. Ha sido uno de los que más ha criticado el rol del PC en el movimiento estudiantil, por “su posición conciliadora”.

Asumió la representación de su universidad en junio, tras la renuncia de la presidenta de la federación (es vicepresidente). Desde entonces, se caracteriza por su discurso de “avanzar sin transar” y suele hacer encendidas intervenciones en las asambleas de la Confech. Pertenece al colectivo “Intersindical de Trabajadores”.

Patricio Contreras (22): Universidad de Los Lagos</strong>

Hace un año, el presidente de la federación de estudiantes recorrió a pie los 900 kilómetros que separan Puerto Montt de la capital, en la denominada “Marcha por la Educación”, que duró 40 días.

Hijo de un obrero de la construcción (fallecido hace poco más de un mes) y de una ex asesora del hogar, Contreras es el primero de su familia en ingresar a la universidad, donde cursa Ciencias Políticas. Egresó el 2007 del Liceo Josefina Aguirre, de Coyaique, y su PSU fue de 537 y 600 puntos. Estudia con Beca Bicentenario (pertenece al quintil más pobre), por lo que es uno de los pocos que casi no posee deuda, la que asciende a $ 400 mil.

El 2006 fue dirigente “pingüino” y por eso hoy se niega a bajar el movimiento antes de conseguir la totalidad de sus reivindicaciones.

Es uno de los que lidera el sector más radical de la Confech y dice que se ha preparado teóricamente para defender sus argumentos frente al gobierno. Hoy, su lectura de cabecera son diversos estudios sobre educación.

Se declara seguidor del historiador Gabriel Zalazar y de Antonio Gramsci. Ha sostenido reuniones con el econimista Marcel Claude y con integrantes de Terram, al igual que otros dirigentes.

Su música favorita es el hip hop en español, con letras de protesta social, como Calle 13 y Subverso.

Sebastián Farfán (23): Universidad de Valparaíso

Tesista de la carrera de Historia, Farfán es uno de los líderes más influyentes.

Oriundo de Quilpué, egresó del Liceo Juan XXIII. Su mamá es dueña de casa y su padre trabaja en transportes en la CCU. Al igual que otros representantes de la Confech, es el primero de su familia en ingresar a la universidad.

Su discurso es duro y a favor de fortalecer las bases, contrario al libre mercado y plantea el cero acercamiento a la institucionalidad.

Su postura está influenciada por su participación en la Universidad Popular, iniciativa de ex estudiantes y ex dirigentes de las universidades Católica de Valparaíso y de Valparaíso. Posee un preuniversitario gratuito, escuelas de formación para dirigentes locales y realiza charlas introductorias al marxismo.

Se declara de izquierda y no milita en ningún partido político. Pertenece a un colectivo denominado “Estudiantes Movilizados” y está organizando otro que agrupe a todas las universidades.

Escucha música punk y hip-hop en español, como el grupo Subverso, el más famoso en la Confech. Sus canciones poseen fuertes críticas a la contingencia nacional. Los autores que cita como referencia son Marx, Lenin y el Che Guevara, además del británico Eric Hobsbawm.

Guillermo Petersen (21): Universidad de Concepción

Se dice a sí mismo el “privilegiado” de su casa, pues es el único de cuatro hermanos que logra llegar a la educación superior. Estudia sociología.

Hijo de una peluquera y de un faenador, su familia ha pasado por difíciles momentos económicos.

Su pensamiento es de izquierda “con matrices ideológicas del marxismo”, como él mismo señala. A la vez que dice admirar al MIR y al movimiento Zapatista de México, y a personajes como Wladimir Lenin, Che Guevara y Antonio Gramsci.

Ha sido muy crítico de Camila Vallejo y Camilo Ballesteros, cuestionando la forma en que el PC a enfrentado el movimiento, “siempre com operaciones políticas”.

Llegó a su federación con el colectivo “Construcción Estudiantil”, surgido de varios otros colectivos al interior de su plantel.

Le gusta escuchar rock y rap chileno.

Eric Coyomán (25): U. Tecnológica Metropolitana

Estudiante de quinto año de trabajo social. Vive en Conchalí en la casa de sus padres. Su madre vende productos Avon y su padre es taxista. Es el mayor de 3 hermanos, todos universitarios, pero los primeros de su familia. Mientras sus dos hermanas menores estudian con Beca Bicentenario, él lo hace con Fondo Solidario y debe más de $ 15 millones. El ingreso familiar es de $ 350 mil. Realizó la educación básica y media en colegios particulares subvencionados.

En la PSU obtuvo 550 puntos ponderado.

En el Pingüinazo de 2006 tuvo un rol de segunda línea como coordinador del colectivo UP (Unión Partidista de Estudiantes). Participó en asambleas y tomas.

En las asambleas de la Confech se alinea con la opción de no tranzar en las demandas, pese a que rechaza ser calificado como “ultra”.

Su pensamiento es de izquierda, pero apartidista.

Su lectura actual es “El problema del indio“, del sociólogo marxista peruano José Mariátegui. Escucha hip hop contestatario.

José Ancalao (22): Federacion de Estudiantes Mapuches

Llegó a la mesa de la Confech en julio, después de solicitarlo por cuatro meses.

Cursa tercer año de Antropología en la U. Católica de Temuco, y adeuda $ 10 millones al Fondo Solidario.

Sacó 600 en la PSU.

Sus dos hermanos mayores estudiaron pedagogía.

Su mamá se desempeña como asesora del hogar en Las Condes, y su padre es obrero forestal con un sueldo cercano a los $ 80 mil.

Vivió su infancia en Purén, en la comunidad mapuche Ignacio Chequemilla.

El 2006 fue vocero regional del movimiento “Meli Newén”. “No soy ni de izquierda ni de derecha, soy mapuchista”, explica.

El libro que más lo ha marcado es “El Clarín de la conciencia” de Martin Luther King.

Dice que su meta es que se integre la cultura mapuche a la educación, mediante la creación de ramos que enseñen la historia, lengua y cultura del pueblo mapuche tanto en colegios como en universidades.

En gustos musicales prefiere la música clásica y el reggae

Laura Palma (20): Universidad de La Serena

Es una de las dirigentas que asumió el cargo después de iniciado el movimiento estudiantil, en junio pasado, cuando las asambleas asumieron posturas más radicales. En su caso, enrocó el cargo de secretaria con la de presidenta de la federación.

Estudia pedagogía en historia y geografía con una beca de excelencia académica, y debe $ 900 mil. Egresó con nota 6,1 del colegio subvencionado Pierrot de La Serena, donde fue presidenta del CC.AA. para la revolución pingüina.

Vive sola con su madre que es asesora del hogar (gana $ 200 mil), y en el verano trabaja de temporera.

Se autodefine como de izquierda, pero sin militancia.

Dice que su postura es radical en cuanto a defender las demandas de sus compañeros. “Mi universidad es mucho más precaria que la PUC por ejemplo, por tanto creo que es imprescindible que esas diferencias desaparezcan”.

Lee a Mario Benedetti y a Gabriel García Márquez, y escucha al cantautor Jorge Drexler.

Felipe Valdebenito (23): Universidad de La Frontera

Se define como “izquierdista”, “anti PC” y “radical”, y crítica a Camila Vallejo por haber ingresado al comité central del PC. Su posición es de las más duras a la hora de enfrentar al gobierno, pues asegura que la Concertación y los partidos políticos engañaron a los estudiantes en el Pingüinazo.

Cursa cuarto año de periodismo, tras obtener cerca de 550 puntos en la PSU.

Proviene de Los Angeles, donde egresó del Liceo Comercial.

Su madre estudió secretariado pero no trabaja. Su padre es chofer y gana cerca de $ 200 mil. Vive solo en Temuco, donde arrienda una pieza. Adeuda $ 7 millones al Fondo Solidario.

Sus dos hermanas son universitarias, una con beca y la otra trabaja para pagarse la carrera.

Los tres son la primera generación que va a la universidad.

En su escuela pertenece a un colectivo, del que se niega a entregar su nombre.

Le gusta la música chilena y el rock en inglés.

Gastón Urrutia (22): Universidad del Bío Bío

Es uno de los pocos miembros de la mesa cuyos padres poseen estudios superiores.

Su madre es técnico en administración y su padre ingeniero civil industrial.

En básica estudió en Chiguayante, y egresó del liceo Enrique Molina Garmendia de Concepción.

Estudia bachillerato en Ciencias Naturales, tras obtener alrededor de 570 puntos en la PSU. Estudia con crédito y debe cerca de $ 8 millones, posee beca alimentaria.

En el pingüinazo trabajó en un colectivo de secundarios y luego, en 2007, ingresó al centro de alumnos.

Señala que la clasificación de “ultras” son “juicios que se han formado ciertos sectores para generar roces y conflictos dentro de la Confech”.

Defiende el accionar de la entidad, donde todas las decisiones se toman en las asambleas, explicando que así no hay cúpulas que resuelven por las bases.

Está como vocero hace dos meses, reemplazando al presidente de la federación, por decisión de su asamblea. Está leyendo “En el nombre del poder popular constituyente” de Gabriel Salazar. En música, prefiere el grunge, el heavy metal, y Los Prisioneros.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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