Europa y su apuesta de alto riesgo

Fecha: 27/09/2011
Autor: Martin Feldstein

Cambridge.– El gobierno griego debe escapar de una situación por otra parte imposible. Tiene un nivel de deuda pública inmanejable (150% de su PBI, y aumentó este año diez puntos porcentuales), una economía que está colapsando (su PBI cayó más del 7% este año, impulsando al desempleo hasta el 16%), un déficit crónico del balance de pagos (actualmente del 8% del PBI) y bancos insolventes que rápidamente pierden depósitos.

La única salida que le queda a Grecia es el incumplimiento de su deuda soberana. Cuando lo haga, deberá depreciar el capital de esa deuda al menos el 50%. El plan en curso para reducir un 20% el valor actual de los bonos en manos privadas es solo un pequeño paso en esta dirección.

Si Grecia abandona el euro luego de la cesación de pagos podrá devaluar su nueva moneda y así estimular la demanda para generar un eventual superávit comercial. Esa estrategia de «incumplir y devaluar» ha constituido la norma en otros países que enfrentaron deudas públicas inmanejables y déficit crónicos en la cuenta corriente. No ha ocurrido en Grecia solo porque está atrapada en la moneda única.

Los mercados saben perfectamente que Grecia, siendo insolvente, eventualmente cesará sus pagos. Por eso la tasa de interés sobre los bonos gubernamentales griegos a tres años recientemente se disparó más allá del 100% y el rendimiento de los bonos a diez años es del 22%, lo que implica que €100 de capital a pagar en diez años valen hoy menos de €14.

¿Por qué, entonces, los líderes políticos en Francia y Alemania intentan con tanto ahínco evitar –o, más precisamente, posponer– lo inevitable? Hay dos motivos.

En primer lugar, los bancos y otras instituciones financieras en Alemania y Francia están fuertemente expuestos a la deuda del gobierno griego, tanto en forma directa como a través del crédito que han otorgado a los bancos griegos y de otros países de la eurozona. Posponer una cesación de pagos implica ganar tiempo para que las instituciones financieras francesas y alemanas aumenten su capital, reduzcan su exposición a los bancos griegos mediante la no renovación del crédito a su vencimiento, y vendan los bonos griegos al Banco Central Europeo.

La segunda razón, y la más importante de los esfuerzos franco-germanos para posponer un incumplimiento griego, es que eso induciría cesaciones de pagos en otros países y corridas bancarias en otros sistemas, especialmente los de España e Italia. Este riesgo fue destacado por la reciente disminución en la calificación de la deuda italiana por Standard & Poor’s.

Una cesación de pagos por cualquiera de esos dos grandes países tendría implicaciones desastrosas para los bancos y otras instituciones financieras en Francia y Alemania. El Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera es lo suficientemente grande para cubrir las necesidades financieras griegas, pero no para financiar a Italia y España si pierden el acceso a los mercados privados. Por lo tanto, los políticos europeos esperan que, mostrando que incluso Grecia puede evitar la cesación de pagos, los mercados privados recuperarán suficiente confianza sobre la viabilidad italiana y española para prestar a esos gobiernos a tasas razonables y financiar sus bancos.

Si se permite que Grecia entre en cesación de pagos en las próximas semanas, los mercados financieros considerarán el incumplimiento en España e Italia como algo mucho más probable. Eso podría llevar a una suba en sus tasas de interés y a que sus deudas nacionales aumenten rápidamente, tornándolos verdaderamente insolventes. Posponiendo el incumplimiento griego por dos años, los políticos europeos esperan dar tiempo a España e Italia para demostrar su viabilidad financiera.

Dos años podrían permitir a los mercados evaluar si los bancos españoles pueden resistir la caída de los precios de los bienes raíces locales, o si las cesaciones de pagos de las hipotecas derivarán en caídas bancarias extendidas, que exigirán al gobierno español el financiamiento de grandes garantías de depósitos. Los dos próximos años también revelarían la situación financiera de los gobiernos regionales españoles, que han contraído deudas garantizadas, en última instancia, por el gobierno central.

De igual manera, dos años podrían dar tiempo suficiente a Italia para demostrar que puede lograr un presupuesto equilibrado. El gobierno de Berlusconi recientemente aprobó una ley presupuestaria para aumentar los ingresos por impuestos y lograr un presupuesto equilibrado en 2013. Eso será difícil de lograr, ya que la presión fiscal reducirá el PBI italiano, que ahora apenas crece, y eso a su vez impactará negativamente sobre la recaudación. Así que, en dos años, podemos esperar un debate sobre si se ha logrado el equilibrio presupuestario considerando los ajustes cíclicos. Esos dos años también indicarán si los bancos italianos están en una situación mejor de la que muchos hoy temen.

Si España e Italia parecen lo suficientemente sólidas luego de dos años, los líderes políticos europeos podrán permitir a Grecia la cesación de pagos sin temer un peligroso contagio. Portugal puede seguir a Grecia en el incumplimiento de su deuda soberana y el abandono de la zona del euro. Pero los países más grandes podrán financiarse a tasas de interés razonables, y el sistema actual de la eurozona podría continuar.

Si, sin embargo, España o Italia no persuaden a los países en los próximos dos años sobre su solidez financiera, las tasas de interés para sus gobiernos y bancos aumentarán rápidamente, y su insolvencia será patente. En ese caso, entrarán en cesación de pagos. También les resultará imposible, al menos en forma temporal, tomar créditos, y se verán fuertemente tentados a dejar la moneda única.

Pero existe un peligro más inmediato y mayor: Incluso si España e Italia son fundamentalmente sólidas, es posible que no contemos con dos años para descubrirlo. El nivel de las tasas de interés griegas demuestra que los mercados creen que Grecia incumplirá muy pronto. E incluso antes de que ocurra la cesación de pagos, las tasas de interés sobre la deuda española o italiana podrían aumentar fuertemente, situando a esos países en una ruta financiera imposible de transitar. Es posible que los políticos de la zona del euro tengan que aprender la dura lección de que intentar engañar a los mercados es una estrategia peligrosa.

El Autor, profesor de Economía en Harvard, fue presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente Ronald Reagan, y presidente de la Oficina Nacional de Investigaciones Económicas.

Artículo: Acción global para una recuperación global
Fecha: 25/09/11
Autor:Christine Lagarde,es director gerente del Fondo Monetario Internacional.

Washington, DC – La economía global ha entrado en una fase nueva y peligrosa. Existe un camino a una recuperación sostenida, pero se está volviendo cada vez más estrecho. Para recorrerlo, necesitamos una fuerte voluntad política en todo el mundo: liderazgo más que toma de riesgos, cooperación más que competencia, y acción más que reacción.

Uno de los principales problemas que hoy en día es que existe demasiada deuda en el sistema financiero mundial entre los países soberanos, los bancos y hogares, y especialmente en las economías avanzadas, lo que está haciendo mella en la confianza y poniendo freno al gasto, la inversión y la creación de empleos. Estos países se enfrentan a una recuperación débil y llena de baches, con un nivel de desempleo inaceptablemente alto. La crisis de la deuda de la eurozona ha empeorado, y las tensiones financieras van en aumento. La indecisión política en algunos sectores está empeorando las cosas. Las tensiones sociales que bullen bajo la superficie podrían añadir más combustible a la crisis de confianza.

En estas circunstancias, necesitamos una acción colectiva para la recuperación global a lo largo de cuatro líneas de acción principales: reparación, reforma, reajuste y reconstrucción.

En primer lugar, reparar. Antes que todo, es preciso aliviar algunas de las presiones sobre el balance de los países soberanos, los hogares, y los bancos, que arriesgan sofocar la recuperación. Los países avanzados necesitan planes de mediano plazo creíbles para estabilizar y reducir la deuda pública

Sin embargo, una consolidación demasiado rápida puede dañar la recuperación y empeorar las perspectivas de empleo. Hay una solución. Las medidas creíbles que generen ahorro y le den solidez en el mediano plazo ayudarán a crear espacio para el crecimiento de hoy, al permitir un ritmo más lento de consolidación. Por supuesto, el camino preciso es diferente para cada país, ya que algunos se encuentran bajo la presión del mercado y no tienen otra opción, mientras que otros cuentan con más margen de maniobra.

También es importante aliviar la presión sobre los hogares y los bancos. Con respecto a los Estados Unidos, saludo las recientes propuestas del presidente Barack Obama para abordar el crecimiento y el empleo, acciones como programas más proactivos de reducción de las deudas principales o ayudar a los propietarios a aprovechar las bajas tasas de interés. Y, en Europa, los países soberanos deben abordar con firmeza sus problemas de financiación a través de una consolidación fiscal creíble. Además, para apoyar el crecimiento, los bancos deben tener suficientes reservas de capital.

El segundo aspecto que abordar es la reforma, con el sector financiero como gran prioridad. En el lado positivo, tenemos un amplio acuerdo sobre el capital de mayor calidad y normas de liquidez con procedimientos de introducción apropiados. Pero sigue habiendo brechas considerables que se deben abordar a través de la cooperación internacional con el fin de evitar arbitrajes regulatorios.

También quisiera incluir la dimensión social bajo la bandera de la reforma, en particular la necesidad de identificar y fomentar fuentes de crecimiento capaz de generar suficientes puestos de trabajo. Esto es especialmente importante para los jóvenes.

El tercer objetivo de la acción colectiva, el reequilibrio, tiene dos significados. En primer lugar, significa pasar nuevamente la demanda del sector privado cuando esté lo suficientemente fuerte como para hacerse cargo de ella, lo que no ha sucedido todavía.

Reequilibrio también implica un cambio global de la demanda desde los países con déficits externos a aquellos que cuentan con grandes excedentes de cuenta corriente. Con la reducción del gasto y un mayor ahorro en las economías avanzadas, los principales mercados emergentes deben tomar el relevo y comenzar a proporcionar la demanda necesaria para impulsar la recuperación mundial. Sin embargo, este nuevo equilibrio no ha sucedido al ritmo suficiente y, si las economías avanzadas sucumben a la recesión, nadie escapará.

El imperativo de la cuarta política es la reconstrucción. Muchos países, incluidos aquellos con bajos niveles de ingresos, necesitan reconstruir sus defensas económicas -por ejemplo, mediante el fortalecimiento de sus posiciones fiscales- para protegerse de futuras tormentas. Esto también ayudará a proporcionar el espacio para la inversión pública que dé pie al crecimiento y a importantes redes de seguridad social.

En estas circunstancias, el Fondo Monetario Internacional, con sus 187 países miembros, se encuentra en una posición única para promover la acción colectiva. Nuestro asesoramiento puede ayudar a arrojar luz sobre los apremiantes problemas de la actualidad: el crecimiento, las vulnerabilidades de base y la interconexión. Nuestros préstamos pueden ofrecer un respiro para los países en dificultades. Y, mirando más allá del horizonte de crisis, el FMI puede ayudar a construir un sistema financiero internacional más seguro y estable.

No es el momento para medidas a medias o que solo permitan salir del paso. Si aprovechamos la oportunidad, podremos recorrer el camino de salida de esta crisis y restablecer un crecimiento mundial sólido, sostenible y equilibrado. Pero tenemos que actuar con rapidez y en conjunto.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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