El insaciable Putin, de nuevo presidente

Fecha: 26/09/11

Putin vuelve la próxima primavera”, titula Gazeta Wyborcza al hablar del “mayor secreto de la política rusa en los últimos años:” la sucesión en el Kremlin(def) que seguirá a las elecciones presidenciales del próximo mes de marzo. El pasado fin de semana, el partido en el Gobierno, Rusia Unida, así como el actual presidente Dmitri Medvedev, anunciaron oficialmente su apoyo a que el candidato Putin vuelva al puesto más alto del país -Vladimir Vladimirovich ya fue jefe de Estado entre 2000 y 2008. “A pesar de que queda casi medio año para las elecciones presidenciales, ya sabemos quien será el ganador”, escribe el diario de Varsovia. De acuerdo con el analista independiente ruso Leonid Radzihovsky, “Putin ha sido visto como el líder de la nación durante mucho tiempo” y, de hecho, no tiene competencia si “la ética y la profesionalización de las élites [rusas] continúan empeorando”.

El diario evoca también el único predecente de pasar el testigo durante una cumbre del Estado ruso y sobre la restitución del titular anterior: la abdicación temporal de Iván el Terrible en 1575, tras las “predicciones de los astrólogos sobre le muerte rápida del zar”.

Fecha: 26/09/11

Artículo: Los inversores, inquietos ante la perspectiva del retorno de Putin al Kremlin

Autor:Eleonore Dermy

Moscú — Los inversores, inquietos ante la perspectiva de un retorno de Vladimir Putin al Kremlin en 2012, temen que la renuncia este lunes del ministro de Economía ruso, Alexei Kudrin, símbolo de la estabilidad macroeconómica de Rusia, tenga efectos negativos para las inversiones.

El regreso de Putin, verdadero “hombre fuerte” de Rusia, era desde luego “claramente esperado”, asegura Chris Weafer, economista del banco Troika Dialog. El primer ministro ruso anunció el sábado su intención de volver a ser presidente en la elección de marzo de 2012, unos comicios que está casi seguro de ganar en ausencia de una real oposición.

Putin dijo además que nombraría primer ministro a Dimitri Medvedev, el actual presidente. El diario de negocios Vedomosti afirmaba el martes que la prioridad es mantenerse en el poder, y que “todo lo demás queda de lado”. “Incluso la situación macroeconómica, antes prioritaria, ha quedado relegada a segundo plano”, según el diario.

La prueba de ello es, según Vedomosti, una declaración del ministro ruso de Finanzas, Alexei Kudrin, quien, para sorpresa general, dijo recientemente que no participaría en un gobierno si Medvedev era primer ministro. “Su nombre está vinculado a la estabilidad macroeconómica en Rusia”, subrayó Vedomosti.

Las divergencias de Kudrin con Medvedev quedaron claramente al descubierto este lunes, cuando el ministro renunció y su dimisión fue aceptada por el Kremlin. “El presidente de Rusia firmó un decreto sobre la renuncia del vice primer ministro y ministro de Finanzas Alexei Kudrin”, declaró una portavoz del presidente, citada por las agencias rusas.

El ministro tenía en el extranjero la reputación de buen gestor y de haber reducido la deuda pública rusa a menos del 10% del PIB, recuerdan los analistas de Citi en una nota. Frente “a la vulnerabilidad creciente de las finanzas públicas en Rusia, la posible salida de Kudrin de su cargo de ministro de Finanzas (…) será un golpe para la reputación de Rusia”, opinó Tatiana Orlova, del banco Nomura, poco antes de que se anunciara la renuncia del ministro.

Para la analista “no se puede esperar ninguna mejora de contexto para las inversiones en los próximos años”. Rusia tiene dificultades para convencer a los inversionistas de que vengan a invertir en el país, pese a los reiterados llamados del presidente Medvedev, que se ha convertido durante su mandato en un defensor de la modernización del país.
Prueba de ello es que Rusia, peligrosamente dependiente de sus ingresos de petróleo y gangrenada por la corrupción, asiste desde principios de año a una impresionante fuga de capitales, de unos 35.000 millones de dólares, una cifra similar a la de todo el año 2010.

“La fuga de capitales podría intensificarse en los próximos meses”, augura Orlova. Kudrin “nos parecía ser la persona capaz de reducir el presupuesto de Rusia después de años de alza de gastos (…) y de iniciar una difícil reforma de las jubilaciones”, afirma.

Fecha: 26/09/11
Autor: R. Fernández

Destituido el ministro ruso de Finanzas por sus diferencias con Medvédev

(…)El plan de Putin para suceder al presidente desemboca en crisis de Gobierno(…)

Los 11 años de trabajo como ministro ruso han terminado hoy abruptamente para el titular de Finanzas, Alexéi Kurdrin. El presidente Dmitri Medvédev ha pedido a Kudrin la renuncia, que este ha presentado y ha sido aceptada hoy mismo. Kudrin había hecho declaraciones sorpresivas el fin de semana, asegurando que se negaba a formar parte del nuevo Gobierno que encabezará Medvédev una vez que el hombre fuerte del país, Vladímir Putin, recupere el año próximo el sillón presidencial en el Kremlin. La razón que daba eran sus divergencias con la política económica de Medvédev.

En la reunión de la comisión de modernización que se ha celebrado hoy, Medvédev se ha dirigido directamente a Kudrin con estas palabras: «Si usted, Alexéi Leonídovich, no está de acuerdo con la política del presidente -y el Gobierno aplica la política del presidente-, entonces tiene usted sola salida y usted sabe cuál es: dimitir». Kudrin no ha tenido alternativa y ha renunciado, algo que solo ha podido ocurrir si Putin estaba de acuerdo con ello. La salida de Kudrin del Gobierno promete acarrear un aumento de la fuga de capitales desde Rusia y una caída de las inversiones extranjeras en el país ya que el ministro de Finanzas era visto como garante de la política macroeconómica que se ha mantenido en los últimos años y que se caracteriza por ser liberal y estable.

Así, el enroque en la cúpula del poder ruso anunciado el sábado ya ha traído la primera deserción anticipada de una figura clave del equipo de Putin. El enroque supone que el primer ministro Putin volverá a ser presidente y su cargo lo ocupará el actual jefe del Estado, Medvédev. Kudrin, que el sábado se encontraba en Washington participando en una reunión del Fondo Monetario Internacional, declaró que no podrá formar parte del nuevo Gobierno que encabezará Medvédev, ante todo por las diferencias que tiene con el actual presidente de Rusia.

“No me veo en el nuevo Gobierno. No solo porque todavía nadie me ha propuesto nada, sino porque pienso que las diferencias que tengo no me permiten formar parte de él”, señaló Kudrin en la capital estadounidense, y puntualizó que las divergencias se refieren a la política económica y particularmente a “los sustanciales gastos para fines militares”. Kudrin, compañero de trabajo de Putin en la alcaldía de San Petersburgo y a quien ha acompañado desde que este asumió la presidencia en 2000, es uno de los pocos funcionarios que se ha atrevido a criticar públicamente al partido gubernamental Rusia Unida. Es quizás el único que ha discutido algunas decisiones de Putin y de Medvédev y ahora es también el único que se ha rebelado abiertamente contra el intercambio de los máximos cargos del Estado y el Gobierno.

Divergencias sobre gastos y financiación

La nueva financiación del Ejército es para Kudrin un punto de inflexión: “En tres años daremos a las fuerzas armadas la suma equivalente a todo lo que gastamos en educación”, dijo. Se refería a que está previsto que para 2014 los gastos destinados al Ejército supongan un aumento del 3% del PIB comparado con el de 2011. El ministro, que en la Duma Estatal o Cámara baja advirtió a los diputados de que habría que subir los impuestos o la edad de jubilación, lamentó que estos problemas clave del presupuesto no sean debatidos en el partido Rusia Unida.

El descontento de Kudrin con la política económica rusa no es lo único que lo ha impulsado a hacer esas declaraciones en Washington. Serguéi Alexáshenko, exvicepresidente del Banco Central, comentó que Kudrin quería ser primer ministro y que, aunque nunca había hablado sobre ello, tenía la esperanza de que si Putin regresaba a la presidencia él podría ocuparse del Gobierno. Pero lo dicho en Estados Unidos no necesariamente significa que Kudrin abandone el equipo de Putin. Este podría ofrecerle algún cargo en la administración presidencial o nombrarle asesor económico. En cualquier caso, Kudrin dio a entender que está dispuesto a estudiar las proposiciones que Putin le haga.

Por lo demás, el mismo Alexáshenko manifestó que no todo estaba perdido para Kudrin en cuanto a sus ambiciones de encabezar el Gobierno. “No nos olvidemos de que Putin permanecerá en la presidencia hasta 2018 y posiblemente hasta 2024, pero nadie sabe cuánto durará Medvédev” como primer ministro, señaló. La noticia de la salida de Kudrin del Gobierno tendrá consecuencias negativas para la economía del país, según algunos expertos. Así, el analista Valeri Jomiakov considera que conducirá a un aumento de la fuga de capitales de Rusia y a una caída de las inversiones extranjeras. Kudrin es considerado como garantía de una política macroeconómica liberal y estable. Dmitri Peskov, portavoz de Putin, dijo que las declaraciones de Kudrin merecían respeto porque es sabido que “nunca esconde sus puntos de vista” y que “a menudo” estos diferían de los del presidente y del primer ministro.

Fecha: 25/09/11
Autor:Karen Seelmann

(…)Vladimir Putin postulará por tercera vez a la Presidencia y Medvedev sería su premier(…)

En un hecho que recuerda y confirma la descripción que hicieron los cables diplomáticos estadounidenses dados a conocer por Wikileaks(sitio oficial) en noviembre del año pasado, acerca de las semejanzas de la relación de Batman y Robin con la del primer ministro ruso Vladimir Putin y el Presidente Dmitri Medvedev, ayer se confirmó la nominación de la dupla del partido oficialista Rusia Unida que busca su continuidad en el poder. La única diferencia es que esta vez harán un cambio de roles: Putin, quien fue presidente desde el 2000 hasta 2008, buscará en las elecciones de marzo de 2012 volver al Kremlin por un tercer periodo, mientras que el actual mandatario le sucedería al frente del gobierno.

“Nadie en esta vida nos puede botar del caballo”, dijo Putin al iniciar el discurso en el que aceptó su nominación, luego que Medvedev lo propusiera como candidato. Después, frente a una sala llena de partidarios que al conocer la noticia se levantaron para ovacionarlo, el actual premier devolvió la mano a su compañero en el gobierno, a quien propuso “seguir la tradición” de que el actual jefe de Estado encabece la lista electoral de Rusia Unida en los comicios legislativos de diciembre, a lo que Medvedev accedió.

Pese a que la noticia fue una sorpresa para los analistas, que esperaban que la decisión del postulante a la Presidencia se tomara a último minuto -los dos hombre fuertes del oficialismo habían eludido contestar preguntas al respecto-, el anuncio de las candidaturas aclara la incógnita sobre quién gobernará Rusia los siguientes seis años, ya que nadie duda que el partido de Putin, que agrupa a toda la burocracia del Estado ruso, llegue nuevamente al poder.

Monopolio oficialista

La postulación de Putin y Medvedev no cayó bien en la debilitada oposición rusa, que critica el acaparamiento de poder del partido Rusia Unida. “La gente está harta de mentiras y vanas promesas, de la prepotencia, la falta de profesionalismo y corrupción de la burocracia. En el país nada marcha como es debido, y la culpa la tiene el monopolio de poder”, aseguró Serguéi Mirónov, hasta hace poco presidente del Senado y oficialmente el “número tres” en el Estado ruso, quien dijo que no apoyará la candidatura de Putin a la presidencia. Otros sectores hablaron de “dictatura“.

De todas formas, el presidente y el primer ministro empezaron su campaña electoral de inmediato. En discursos que fueron adoptados por su partido como programas electorales, Putin, considerado como el hombre fuerte del tándem que forma con Medvedev, prometió aumento de salarios y facilidades para que los empleados públicos puedan adquirir terrenos, al tiempo que abogó por “mayores impuestos para los ricos que para la clase media”.

Además, afirmó que buscará mejorar el clima para los negocios en el país y “garantizar reglas justas de competencia, una política económica estable y predecible”, mientras que con respecto a las Fuerzas Armadas, prometió el rearme total durante los próximos cinco o diez años.

Medvedev, por su parte, dijo que impulsará desde el gobierno la modernización que ha pregonado como jefe de Estado de Rusia.

Rusos prefieren a Putin como Presidente

Antes del anuncio de Putin y Medvedev, apenas el 7% apoyaba una candidatura presidencial del actual mandatario, mientras que el 24% respaldaba el regreso de Putin al Ejecutivo. A su vez, un 42 % dijo querer que ambos se enfrentaran en la lucha por el Kremlin.

¿Un cuarto de siglo en el poder?

Luego de dos períodos como Presidente de Rusia (2000-2008) y uno como primer ministro, de ganar las próximas elecciones presidenciales en marzo de 2012, Vladimir Putin podría tener la oportunidad de dirigir el país hasta 2024. Los cambios en la Constitución rusa extendieron de cuatro a seis años el periodo presidencial, con una sola reelección.

Fecha:27/02/2012
Autor:Mikhail Kasyanov

Moscu – Pocas personas, mucho menos Vladimir Putin, que planea regresar a la presidencia de Rusia el 4 de marzo, podrían haber imaginado en diciembre del año pasado que decenas de miles de rusos, por primera vez en 20 años, se despertarían y saldrían a las calles a protestar contra el gobierno. A diferencia de las rebeliones de la Primavera Árabe, la fuerza impulsora detrás de las marchas actuales no son los pobres y los desaventajados de Rusia, sino más bien la creciente clase media urbana del país. Es una diferencia importante ya que, históricamente, las transiciones democráticas exitosas casi siempre requirieron de una clase media políticamente movilizada.

Los rusos de clase media exitosos y con un nivel de educación elevado salieron a las calles para ganarse el respeto de una jerarquía del Kremlin que está sumergida en el engaño y la corrupción. La última gota fue la descarada adulteración de las elecciones parlamentarias de diciembre, lo que reforzó la sensación que tienen los ciudadanos de que el régimen los mira con desprecio. Los rusos están especialmente indignados por el trato arrogante que le da Putin a la presidencia como un cargo que se puede “prestar” a aliados -como el actual presidente Dmitri Medvedev– y reclamarlo de nuevo cuando le plazca.

Sin embargo, a pesar de las grandes protestas en Moscú, San Petersburgo y otras ciudades, las autoridades rechazaron las demandas de los manifestantes de anular los resultados electorales. De hecho, cada vez resulta más claro que, por las buenas o por las malas, Putin pasará otros seis años al frente del gobierno de Rusia.

¿Qué implicará otra presidencia de Putin para Rusia?

Bien resguardado de la verdadera competencia política, Putin no puede regresar al Kremlin como “el presidente de la esperanza”, como a él mismo le gustaba definirse en el 2000, al inicio de su primer mandato. Es más, ya no se asemeja a Putin “el líder nacional” que, en su segundo mandato, le infundió nuevo vigor al estado y ejerció la presidencia en un período de auge económico.

¿Quién puede ser Putin III entonces? ¿Cómo utilizará los enormes poderes otorgados al presidente ruso en un sistema político que carece de todo tipo de controles y contrapesos?

Los monólogos y artículos pre-electorales de Putin sugieren una respuesta de mal agüero: su presidencia se basará en un genuino malentendido de la estructura de las relaciones internacionales, los mercados y la democracia contemporáneos, y estará impulsada por su mesianismo incontrolable. Los llamados al liberalismo conviven con el dogma estatista, y el populismo arengador se impone a la consideración por la complejidad y las opciones difíciles.

En rigor de verdad, Putin no tiene nada que ofrecerles a los rusos aparte de su propia retórica vulgar y trillada. Ya no entiende los problemas que enfrenta el país y, por lo tanto, no tiene ni idea de qué es necesario hacer. Tampoco siente alguna ansiedad sobre el daño que su desgobierno presagia para el futuro de Rusia. La tercera presidencia de Putin será un reinado del instinto y el apetito, en lugar de un gobierno de la razón y la moderación.

Por supuesto, Putin comenzará su nuevo mandato con palabras fervientes sobre renovación, desarrollo, democratización y lucha contra la corrupción. Quizás incluso ofrezca algunos gestos simbólicos, como disociarse de figuras políticas y mediáticas cuestionables, o mostrar indulgencia hacia aquellos a quienes encarceló por oponerse a él. Pero todo esto estaría destinado a mantener el poder político, y no a reformarlo.

De hecho, el Kremlin habló mucho y de manera majestuosa sobre libertad y modernización en los últimos años. Pero, sin la voluntad política de implementar los cambios necesarios, estas promesas están destinadas a seguir siendo eso. El problema es que el principio de competencia libre y justa que caracteriza al mundo desarrollado va en contra del estado ruso que Putin construyó -un estado basado en la fusión de gobierno y negocios.

Como resultado, aún si repentina y milagrosamente surgiera una voluntad de cambio en el Kremlin de hoy, la ilegitimidad de todo el gobierno federal haría imposible un diseño de políticas efectivo. En lugar de formular e implementar reformas integrales y transparentes, el gobierno no tendría otra opción que seguir satisfaciendo intereses particulares -y, por sobre todo, evitando que estos se vean amenazados.

Nadie debería engañarse con alguna concesión que haga el Kremlin. Los liberales de Rusia no ganarían nada si comprometieran sus conciencias y bendijeran un tercer mandato de Putin. Como antes, no obtendrían ningún poder real a cambio, y cualquier posibilidad de un cambio genuino desde el interior de la estructura de poder existente seguiría siendo mínima. De hecho, las medidas tomadas por las autoridades para aplacar a la opinión pública seguirán estando acompañadas por una mayor presión sobre la oposición y las organizaciones de la sociedad civil.

En los meses posteriores al retorno de Putin a la presidencia, mucho dependerá de la sociedad civil y de los líderes del movimiento de protesta de Rusia. Los rusos deben preservar y formular un conjunto de demandas políticas específicas. Deben insistir en que se realicen cambios reales y dramáticos -y no mejoras cosméticas- en el sistema político de Rusia. El principal objetivo hoy es esforzarse por tener elecciones libres y justas, que en definitiva darán lugar a un gobierno legítimo y responsable.

La lista de cuestiones apremiantes que enfrenta Rusia ya es extensa y su resolución no puede postergarse más. Mientras Putin siga ejerciendo el control, esa lista no hará más que crecer.

Mikhail Kasyanov fue primer ministro de Rusia entre 2000 y 2004, y es el líder del opositor Unión Democrática del Pueblo.

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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