Buscando un camino: Las reservadas conversaciones para fusionar el PS, PPD y PR.

Fecha:25/09/11
Autor: A.Trujillo y R.Montes

Por primera vez, en los 23 años de la Concertación, el PPD abrió la puerta a disolverse para crear un nuevo gran partido progresista.

“Nosotros estamos disponibles para disolver el PPD y avanzar hacia un partido que aglutine todo el progresismo”, dijo la noche del miércoles el encargado de la negociación municipal de la tienda, René Jofré, frente a sus socios del PS (sitio oficial). Fue en el restaurante Danoi de Ñuñoa, donde se dieron cita los principales dirigentes de ambos partidos para abordar la crisis de la Concertación y la ofensiva de un sector para avanzar en un nuevo referente. “Estamos incluso dispuestos a cambiarle el nombre al partido”, dijeron los del PPD.

Era la primera vez en los 23 años de vida del conglomerado que los socialistas escuchaban en una reunión formal que sus socios estuviesen abiertos a explorar un nuevo diseño partidario que terminara con la vida del PPD, al menos tal y como se le conoce. Los representantes del PS, el ex ministro Ricardo Solari, el diputado Marcelo Díaz, y el director del Instituto Igualdad, Ernesto Aguila, quedaron sorprendidos. Pero se impresionaron más cuando se dieron cuenta del aparente avance del proyecto.

En un momento de la reunión, el jefe de los diputados del PPD, Pepe Auth, planteó que las condiciones del partido ya estaban dadas para fusionar las bancadas del PPD y PR en el Congreso en el mediano plazo. Lo escuchaban el senador Guido Girardi, los vicepresidentes Jorge Insunza y Marco Antonio Núñez, además del ex diputado Víctor Manuel Rebolledo. Con representantes de todas las tendencias, el PPD buscaba dar una señal unitaria ante el PS.

De acuerdo con los presentes, Auth fue desafiante, porque manifestó que la creación de una fuerza de izquierda democrática con mayor amplitud que los actuales partidos se iba a construir de todas formas, independientemente de lo que decidiera el PS.

La inédita propuesta del PPD, que genera escepticismo en el mundo socialista, apela a la tesis de que si bien es importante resguardar las relaciones con la DC, es necesario hacerse cargo de la crisis de representación que viven las fuerzas de la izquierda concertacionista, y que las llevó a competir divididas en la última presidencial.

La reunión en el restaurante Danoi no ha sido la única donde se ha tratado la posible creación de un megapartido de izquierda que una al PS, PPD y PR. El senador Guido Girardi se ha reunido en su casa con diferentes sectores de la colectividad a tratar el tema. A esos encuentros, además de Pepe Auth y el diputado Jorge Insunza, en ocasiones se han unido el dirigente René Jofré y miembros de la disidencia socialista como Gonzalo Martner y personeros como Carlos Ominami. Una de estas reuniones se realizó el pasado martes 20.

La iniciativa se ha venido incubando desde hace meses en la tienda que lidera Carolina Tohá, pero ha tomado mayor fuerza luego de que la ex ministra forzara la discusión en la reformulación de la Concertación y pusiera para ello el plazo del 5 de octubre.

En todo caso, según fuentes opositoras, el inédito planteamiento que realizaron el miércoles algunos dirigentes del PPD no significa que haya una decisión tomada al respecto dentro de la tienda. De hecho, se estima que la posible fusión de los partidos camina por un carril separado de la discusión sobre el futuro de la Concertación.

Partidos acuerdan propuesta

Un nuevo documento que recoja las opiniones de los cuatro partidos de la Concertación sobre una posible reformulación del bloque, comenzará a circular entre dirigentes y parlamentarios opositores a partir de la próxima semana.

Se trata de uno de los acuerdos a los que arribaron los cuatro timoneles, quienes se dieron cita la noche del viernes en la casa de la presidenta del PPD, Carolina Tohá, en la comuna de Providencia.

El texto será confeccionado por el coordinador del bloque, Osvaldo Andrade, presidente del PS.

La idea es plasmar los puntos de consenso que actualmente existen entre los jefes de partido respecto del futuro de la coalición, en un debate que ha estado marcado por las diferencias evidenciadas tras la ofensiva del PPD de dar por superada a la Concertación y avanzar hacia un nuevo referente.

En la cita el diputado socialista propuso la creación de una suerte de “foro democrático” en el que se incluyan a otros partidos, pero como una instancia de coordinación de la “oposición” que parta desde la Concertación.

El acuerdo debe estar definido antes del 5 de octubre.

Fecha:24/09/11
Autor: Cony Stipicic H.
Fotografía: Juan Farías

Enrique Correa dice que la primera responsabilidad frente a la crisis educacional es del gobierno, pero la segunda es de la oposición, a quien acusa de renunciar a su patrimonio y satanizar el diálogo y los acuerdos.

Una encuesta de su consultora, Imaginacción, estimó que el 67,7 por ciento de los chilenos sigue apoyando las demandas de los estudiantes. Por eso el ex ministro y consultor estratégico Enrique Correa habla de una irrupción social profunda. Y con una crudeza poco usual, acusa la incomprensión del gobierno y la Concertación sobre sus verdaderos alcances y las consecuencias de ello. “No se trata puramente de un movimiento callejero o de una sucesión de marchas, sino de un movimiento con convicciones muy profundas y con un apoyo social fuerte que no varía”, dice.

¿Qué ve en el fondo del fenómeno?

Hay dos pilares de nuestra estabilidad social. Nuestro pacto social era, por un lado, la tarjeta de crédito, que permitía a enormes sectores tener acceso a bienes que ni ellos ni sus padres ni sus abuelos jamás tuvieron; por otro, el orgullo de inscribir a un hijo en la educación superior por primera vez en la historia de la familia. El equilibrio de estos dos pilares, tarjeta de crédito y universidad, permitió la mantención de una cierta estabilidad social. En la medida que ese equilibrio se rompe -porque la brecha entre ingreso y gasto es cada vez mayor y lo que más presiona el presupuesto familiar es el costo de la educación- irrumpe primero la molestia, el enojo después, la ira más adelante y, ahora, esta suerte de rebelión de la clase media, de los miles y miles que ingresaron a ésta en los últimos 20 años de prosperidad, crecimiento y modernización. Son los hijos de nuestra cercanía al desarrollo.

Era un equilibrio más bien precario.

Pero fue duradero. Hoy estamos ante un fenómeno de países desarrollados, donde las clases medias que acceden a prosperidades nuevas requieren de nuevos derechos y reclaman servicios de mayor calidad.

¿Cómo se explica que la clase política no lo haya anticipado?

¿Por qué no hablamos más en específico del gobierno? Yo creo que este descontento, esta ira de clases medias se ha encontrado con un gobierno bastante incompetente, con una gran dificultad para comprender al movimiento, una gran ceguera para captar sus demandas y el respaldo social que éstas tienen.

¿Qué debería haber hecho el gobierno para encaminar una solución?

Haber abierto de inmediato una discusión sobre el lucro, en la primera semana. Al contrario, en un momento se generó una defensa del lucro, una crítica a lo que los estudiantes decían sobre él. Pudo más la ideología, el prejuicio, la arrogancia y bueno… Conviven además dos estrategias: el diálogo y la apuesta por el deterioro del movimiento estudiantil, con una mirada frívola, lo que es un error inmenso, que da cuenta de que no se comprende la profundidad del tema.

El gobierno de Piñera lleva un año y medio en el poder. Pero el pacto social roto del que usted habla lo construyó la Concertación.

Un año y medio es harto tiempo, en un período de cuatro años. La Concertación construyó ese pacto y logró un país próspero con ello. Yo tengo la impresión que en un régimen presidencial, finalmente toda la política termina de alguna manera deteriorada y perjudicada cuando el gobierno, y particularmente el presidente, se deterioran. En un régimen presidencial todo gira en torno a su figura.

¿La Concertación está contribuyendo?

De la Concertación quiero decir tres cosas. Ha sido un error solamente respaldar las demandas de los estudiantes. Creo que para cualquier coalición política, esté en el gobierno o en la oposición, es muy importante tener los oídos y la mirada abiertos para las demandas de la sociedad, pero limitarse a respaldarlas no es cumplir con su obligación política. Porque los movimientos sociales no les piden a las fuerzas políticas sólo apoyo, sino que soluciones. Y la verdad es que la Concertación cometió el error de sólo respaldar y no ofrecer soluciones. Como diría Lenin en los años 20: el seguidismo del movimiento social. Y la Concertación no fue parte de la solución, porque satanizó el diálogo y el acuerdo. Una fuerza política no puede hacer eso. Sólo haber apoyado a los movimientos sociales y no dar soluciones significó salir del cuadro.

¿Oportunismo mal entendido?

Toda fuerza política siempre busca estar cerca del movimiento social, también la derecha, pero desde siempre han sido asuntos distintos. La política tiene su propia autonomía y su propia función: las soluciones. El cometido del movimiento social es viabilizar demandas de alta racionalidad y de alto impacto.

¿Cómo se explica la falta de habilidad política de la oposición?

Yo creo que muchos temieron por lo que dijeran de ellos los estudiantes y las redes sociales. En algún momento dio la impresión de que discrepar en algo de algún dirigente estudiantil podría representar un pecado mortal, una herejía. Es decir, un cierto ambiente de revolución cultural. Hay que apoyar los movimientos sociales, hay que comprenderlos, particularmente a éste, pero sólo escucharlos no sirve. Hay que seguir el curso del movimiento, pero eso solo no sirve. No contradecirlos nunca termina dejando solo al movimiento, porque lo que éste quiere del político es que no sólo le encuentre la razón, sino que construya una solución. La primera responsabilidad en construir soluciones es del gobierno, pero la segunda es de la oposición. Lo segundo es que a ninguna coalición le va bien si renuncia a su patrimonio y éste, en el caso de la Concertación, son sus 20 años de gobierno.

¿Mucho autoflagelante?

No voy a referirme a eso. Son 20 años de gobierno que son el capital de la Concertación, 20 años que transformaron el país. Buena parte de este conflicto por mayores derechos es posible sólo por lo que el país ha progresado. Si la Concertación y sus dirigentes actúan en la política como si ese pasado no existiera se están negando a sí mismos.

¿La Concertación tiene destino?

Sí, naturalmente. Si es el nombre que más o menos conviene, eso se verá después; yo creo que uno nunca debe dejar una marca hasta estar seguro de la significación que para la gente tiene. Tengo la impresión de que el logro político que la Concertación representa, vale decir, la sólida unidad entre el centro y la izquierda, es un valor que no tiene parangón. Por tanto, la permanencia en el entendimiento entre la izquierda y la DC es una política permanente, es la que le permite construir futuro a la Concertación y aspirar a ser gobierno como corresponde, especialmente con un gobierno así de debilitado como el que tenemos.

Ignacio Walker decía que la Concertación podía existir sin el PPD y el PRSD. ¿Usted no está de acuerdo?

Tratar de convertir una coalición de cuatro partidos en una de dos es un despropósito. Además, creo que se ha armado un escándalo excesivo con el documento de Carolina Tohá. Ella ha hecho un esfuerzo inteligente por aggiornar a la coalición de acuerdo con los tiempos que vivimos. He visto también que los representantes más importantes de esta generación de recambio, de la que Tohá es la representante principal, están en una reflexión programática muy importante, que busca una agenda de futuro. Entonces, yo no haría un gran escándalo, convertiría esto más bien en una ocasión para poner al día a la Concertación.

¿Le llamaría a ese intento “Convergencia Opositora“?

En ninguna parte una oposición vive ni sobrevive sólo oponiéndose. Requiere ser parte de la solución y no del problema. Aquí hay que mirar hacia el futuro y pensar horizontes nuevos. Los grandes entendimientos, los grandes arreglos institucionales de los 90 ya cumplieron su papel. No fracasaron, cumplieron su rol y es necesario otro tipo de acuerdos. Estamos a las puertas de la necesidad de fundar nuevas definiciones nacionales y de amplio consenso.

¿Cuáles debieran ser los pilares de ese nuevo arreglo institucional?

Se requiere una reforma tributaria y el sistema binominal se terminó… y lo repito: se terminó. Lo que vendrá lo vamos a discutir, pero se acabó. Si hay dos conceptos que entraron en crisis en esta etapa son el lucro en la educación y el sistema binominal en política. Es indispensable un acuerdo acerca de la forma de combinación entre las necesidades medioambientales y energéticas; y está a la vista la necesidad de la reforma a la educación, además de la profundización de la reforma de salud, con más calidad e igualdad. Así como en los 90 la música de fondo fue el crecimiento con equidad, ahora es participación e igualdad.

¿Qué prevención le haría a la Concertación para el proceso que inicia?

Dar una buena lectura a los resultados electorales y a este mismo movimiento de clase media, porque si la Concertación -y aquí está mi tercer punto- da un giro hacia la izquierda sería un error, le puede abrir a este gobierno la única oportunidad que tiene para fortalecerse. Yo creo que este gobierno tiene relativamente perdida la posibilidad de la sucesión. Excepto que la Concertación abra el cerco hacia la izquierda y le dé al gobierno la posibilidad de una interlocución más potente con el centro y con las clases medias. Esas clases medias que apoyan a los estudiantes no están buscando un discurso más hacia la izquierda: quieren que se les atienda, se sienten ignorados, porque ven que los pobres han recibido atención por la vía de la protección social y ellos no. Pero leer en esto un llamado a girar hacia la izquierda no es lo que demuestran los resultados electorales.

Los estudios dicen que fueron esos sectores los que migraron desde la Concertación a Piñera.

Son las 900 mil personas que migraron por el cambio, y no vienen de la izquierda, sino de las clases medias y del centro. Por eso no veo tan sencillo para este gobierno que haya sucesión. Pero si la Concertación gira hacia la izquierda le va a abrir un amplio campo para, efectivamente, convertirse en un interlocutor viable para los sectores moderados del país. Cuando la derecha, sobre todo la UDI, permaneció muy arrinconada en un discurso de derecha clásica, todavía muy próxima a la dictadura militar en el primer período, nosotros corrimos el cerco y nos convertimos efectivamente en la fuerza que conducía la moderación del país.

¿Usted cree que la única oportunidad del gobierno está en el error de la Concertación, o hay algo que pueda hacer por mérito propio?

Es posible, siempre. Aún queda mucho tiempo. Voy a hablar de un tema delicado: los gobiernos de la Concertación siempre tuvieron su punto fuerte en el presidente y, en este caso, el punto débil del gobierno es el presidente.

¿Y eso, para usted, no tiene remedio?

Hasta aquí llego… Pero el punto débil de ellos es el presidente y yo tengo la impresión de que aquí ha ido todo mal: desde la entrega de los pendrive, hasta el uso excesivo del caso de los mineros, la intervención en el fútbol, la infinita demora en resolver los conflictos de interés. Bueno, Piñera se construyó su propia debilidad y creo que es una debilidad difícil de remediar.

¿Y quién la podría reparar? ¿Laurence Golborne?

Toda elección va a ser competitiva siempre, la municipal, la parlamentaria, y como yo estoy por completo seguro de que esto va a llegar a una contienda presidencial, donde la candidata de la Concertación va a ser la Presidenta Bachelet, entonces será competitiva con Golborne o cualquiera que represente al gobierno.

¿No le preocupa que con Bachelet como candidata la Concertación no haga el proceso de renovación? Ella es como un seguro que acerca al poder.

Pocas dudas caben que la Presidenta Bachelet es una líder significativa no sólo para la Concertación, sino que para la nación. Repito, no sólo para la Concertación, sino que para la nación. Ello no es contradictorio con la renovación generacional que comenzó ya en la Concertación, y cualquiera sea su resultado tiene que seguir adelante. Tampoco es contradictorio con que la Concertación haga bien su trabajo. La coalición no puede comportarse como un heredero que sabe que la fortuna le va a llegar y mientras tanto se porta mal y dilapida lo que tiene.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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