“Una manga de inútiles subversivos”

Fecha: 07/08/11
Autor: Antonio Leal

Por tanto, el primer damnificado político con las expresiones de Carlos Larraín es el Presidente de la República quién no despierta por si mismo, de acuerdo a las encuestas, un grado suficiente de credibilidad y confianza en la opinión pública y al cual ahora el Consejo Nacional de su partido le hace un regalo envenenado por la irracionalidad que no dejará de profundizar ese sentimiento de separación y lejanía que el mandatario ya tiene con los chilenos.

El aserto de Carlos Larraín, al inaugurar el Consejo Nacional del RN, de que los cientos de miles de jóvenes y de chilenos en general que se han movilizado en estas semanas serían “una magna de inútiles subversivos” no solo rebela el profundo desprecio a los ciudadanos de esta rancia aristocracia patricia, a la cual pertenece Larraín, (no olvidemos que él trató de plebeyos pipiolos a sus opositores internos) sino la incomprensión absoluta de la derecha del sentido de las protestas y de los fenómenos complejos que cursan en nuestras sociedades del siglo XXl.

Esto sería una anécdota casi bizarra si Carlos Larraín fuera un simple aristócrata un poco desubicado de época. Sin embargo, él es el Presidente del Partido del Presidente Piñera y sus palabras tienen un significado político evidente cuando uno piensa que en este partido militan nada menos que el Jefe del Estado, el Ministro del Interior, el Ministro de Defensa y otras autoridades muy importantes del país y que él mismo ha entrado en el Senado de la República, es decir a un importante cargo de representación parlamentaria, sin ser elegido mas que por la Mesa de su propio partido.

¿Cómo pretende Sebastian Piñera invocar el diálogo si los interlocutores reales, que son jóvenes que por decenas de miles están en calles luchando por una educación de mayor equidad y calidad, son considerados por el jefe de su partido como unos “inútiles subversivos”? No hay que ser muy agudos para darse cuenta que con sus palabras Carlos Larraín, que además habla de las protestas como de una “guerra” de día y de noche contra el gobierno, está diezmando toda credibilidad al propio Presidente de la República para ser visto, especialmente por la nueva generación, como alguien que posee la dignidad y la autoridad suficiente como para abrir una conversación sobre los grandes temas que cruzan a la sociedad chilena. Es decir, Carlos Larraín, bloquea el diálogo entre su gobierno y la sociedad civil mayoritariamente descontenta con el accionar del gobierno.

Por tanto, el primer damnificado político con las expresiones de Carlos Larraín es el Presidente de la República quién no despierta por si mismo, de acuerdo a las encuestas, un grado suficiente de credibilidad y confianza en la opinión pública y al cual ahora el Consejo Nacional de su partido le hace un regalo envenenado por la irracionalidad que no dejará de profundizar ese sentimiento de separación y lejanía que el mandatario ya tiene con los chilenos.

Sin embargo, la conclusión de fondo, es que las palabras de Carlos Larraín denotan lo peligroso que resulta para la democracia chilena el ser gobernados por políticos que desprecian a su propia ciudadanía y que culturalmente aparecen como incapaces de leer bien y comprender el significado de las protestas que convulsionan al país. Peligroso para la democracia, porque si un gobierno llegara a la conclusión de Carlos Larraín de que centenares de miles de jóvenes que luchan por una educación mejor, que miles de ciudadanos que exigen vivir en un ambiente sano y se oponen a las represas en Aysen o quienes se manifiestan por derechos para las parejas de un mismo sexo o por los derechos de los pueblos originarios, o las capas medias que espontaneamente expresaron su descontento en un enorme caceroleo, son una “manga de inútiles subversivos” a ellos no solo se les cierra la puerta al diálogo sino además se les debiera aplicar los métodos represivos que todo estado consagra contra la subversión, es decir, contra los grupos minoritarios que al margen de la ley y en contra de la mayoría de la sociedad intentan, a través de la violencia, subvertir el estado de Derecho.

¿ Es esto lo que invoca Carlos Larraín al acusar de subversivos a una parte consistente de la sociedad chilena descontenta? Si fuera así, y tomáramos en serio y de manera rigurosa las palabras del Presidente del partido del Presidente Piñera, el país estaría entrando en una situación predictatorial de extrema gravedad. Sin embargo, mi conclusión es más bien que las palabras de Carlos Larraín demuestran la incapacidad para comprender lo que vivimos y una lejanía total con los sentimientos de la sociedad chilena.

A Carlos Larraín y los suyos les resulta incomprensible que los estudiantes y sus familias , los docentes y la mayoría de los chilenos cuestionen un modelo, instalado por la dictadura de Pinochet, que estableció la mercantilización de la educación y destruyó la educación pública. Este es su modelo educacional. Como ha dicho el propio Presidente Piñera la educación es mercado y este se basa en la inversión y en el logro de utilidades, en la educación básica y media a través de los sostenedores y en la Educación Superior a través de las inmobiliarias y de miles de otros subterfugios a través de los cuales se ha burlado la ley y se han construido grandes imperios educacionales. En este diseño una educación pública gratuita y de calidad no entra y, por tanto, no tienen cabida, son en ese sentido subversivos, quienes intentan cambiar este modelo. La educación no es un derecho, un bien de utilidad pública, es una mercancía. Allí radica la diferencia entre Carlos Larraín y los suyos y la visión que tiene el país que no está, y es la mayoría, con el neoliberalismo educacional.

A la derecha, y sobretodo a este gobierno de empresarios y gerentes, le es difícil gobernar porque su imagen, su “marketing”, está intrínsicamente ligada a los negocios, a un mundo que a la mayoría de los chilenos les despierta desconfianza porque son víctimas del engaño, de la letra chica, de los abusos, que a diario se cometen por parte de las grandes empresas y entidades financieras del país.

Pero les es aún más difícil porque no logran entender que en el paso de la sociedad eléctrica, donde los ciudadanos eran espectadores mejor informados por lo que Mcluhan llamaba la televisión de la aldea global, a la sociedad digital, donde los ciudadanos tienen sus propias maneras de comunicar horizontalmente, de muchos a muchos, surge una nueva ciudadanía que reclama sus propios espacios, que no está dispuesta a entregar su representación a las formas tradicionales de mediación institucional, que quiere tener voz propia en las decisiones, que no canalizan su subjetividad a través de una política convertida cada vez más en ejercicio de unos pocos y en razón de estado. A esta ciudadanía le da lo mismo que “El Mercurio mienta” – denuncia que tanto nos importara a los estudiantes de hace algunos decenios donde la voz de este diario era el emblema del dominio de las comunicaciones – , porque dispone de medios digitales alternativos para contar su verdad y autoconvocarse.

Lo que Carlos Larraín, en el fondo, no logra entender es que la democracia en si misma es subversiva y que cada cierto tiempo el “topo” de la historia vuelve a revolucionar sus principios, sus valores, sus dignidades y ese proceso es el que hoy instala una nueva ciudadanía – en la Plaza Tahrir como en la Plaza Italia – que en nuestro caso se expresa a través del reclamo magnífico de estos jóvenes que piden, a una clase política en la cual poco creen, que la educación sea mas igualitaria, que haya una reforma tributaria para financiar la educación pública, que anhelan una Constitución legítima que los incluya y cree nuevos espacios de participación y democracia. Los chilenos debiéramos estar orgullosos de esta juventud viva, rebelde, que quiere un rol en el futuro de Chile. Carlos Larraín está, lo desnudan sus propias palabras, fuera de la historia. Sobretodo,de esta, mucho mejor, que quieren construir estos jóvenes 2.0.

Fecha: 08/08/11
Autor: Fidel Oyarzo
Artículo: Carlos Larraín: Los cacerolazos son cómicos

El presidente de RN da su particular óptica sobre un fenómeno que no se escuchaba desde hace décadas, e insiste contra los “inútiles subversivos” que están en el Parlamento. Además, reitera su idea de lograr una alianza con la DC(def) y el PR (1,2,3)

La última semana fue tumultuosa y problemática para la Alianza y el gobierno. Los violentos incidentes en la Alameda, la encuesta CEP(def) y los cacerolazos no dejaron a nadie indiferente. Y menos a Renovación Nacional, el partido del Presidente Sebastián Piñera.

En el Consejo Nacional de esta colectividad realizado el fin de semana se analizó el curso de los acontecimientos con la mayor crudeza y realismo posible. Y fue en ese contexto en el que el titular de esta colectividad, Carlos Larraín, dijo una frase que ya quedó para el bronce: “Amigos, hay mucho que hacer, seamos hombrecitos o mujerazas, como quieran ustedes ponerlo. No nos va a doblar la mano una manga de inútiles subversivos, que están instalados muchos de ellos, desgraciadamente, en un Parlamento, que no supimos ganar”.

Como era obvio, la polvareda que se levantó no ha parado. A continuación los descargos de Carlos Larraín y su visión para Nación.cl sobre el gobierno, la oposición, las movilizaciones… y los cacerolazos.

-¿Por qué usted se niega a identificar a los “inútiles subversivos” que están en el Parlamento de los cuales habló el sábado?
-Porque no me gusta ofender en la personal. Yo no le tengo ningún temor a la disputa de ideas y tampoco tengo problemas en enrostrar los hechos para que se entienda que los actos tienen consecuencias, pero de ahí a meternos en la personal no me gusta porque no es el tono que a mí me parece correcto. Sí podemos hacer confrontación de ideas. Hay inútiles y hay gente de carácter subversivo en operación.

-¿E insiste en que están en el Parlamento?
-No yo dije claramente, y lo dije en dos frases separadas pero se mezclaron con el afán de hacer noticia…

-Pero usted lo dijo así textualmente aludiendo al Parlamento.
-Algunos en el Parlamento dije. Sí efectivamente. A ver ¿quiénes son los inútiles? Los inútiles son los que salen a la calle a romper y que creo que al inicio no tenían nada que ver con el movimiento estudiantil. Son los que impiden que la gente circule, que se pueda ejercer el comercio y que los taxistas puedan dar su servicio. Hay que compatibilizar las legítimas aspiraciones de mejorar la educación con la vida del prójimo.

-¿Y los subversivos?
-Yo presencio en el Parlamento unas andanadas que son verdaderamente muy fuertes y destempladas. El miércoles, un senador acusó a varios ministros de tener compromisos con la falsificación de estados financieros. Eso es feo y no contribuye a que la cosa funcione. Eso es ser subversivo y esto se combina con las declaraciones de Eduardo Frei que parece que me dieran la razón.

Respuesta a Eduardo Frei

-¿Coincide con él en la afirmación de que Chile “está al borde de la ingobernabilidad”?
-Yo coincido con él en que se está buscando la ingobernabilidad. Se está procurando echar abajo este gobierno y don Eduardo Frei, que es un hombre que sabe de política, es un buen testigo. Él ha dicho que el país está al borde de la ingobernabilidad. Lo que yo agrego es quiénes son los responsables. No es el gobierno ya que está haciendo lo que puede en circunstancias muy difíciles y él lo sabe. Tenemos minoría en el Parlamento, hubo un terremoto, un maremoto, además hubo un mal uso de los fondos fiscales el año 2009 y en los primeros meses del 2010. Él sabe que las cosas han sido difíciles y no quiere ayudarnos y debería querer ayudar.

-El senador Frei hizo esta afirmación tras señalar que el gobierno lo ha hecho mal.
-Mire, una cosa es que el gobierno lo haga mal y otra cosa es que el país deje de ser gobernable. Este gobierno como tantos otros, incluyendo el de Eduardo Frei, han cometido errores. No existe gobierno que no se equivoque pues no estamos en el cielo, pero eso no quiere decir que la cosa sea ingobernable por culpa del gobierno. No. No es así. El gobierno ha tenido que enfrentar cosas difíciles y muchas, la gran mayoría, las ha resuelto muy bien.

Paro estudiantil: Hay mucha manipulación política

-¿Le ha sorprendido la dinámica que ha tomado esta movilización estudiantil que según algunos ha puesto en jaque al gobierno?
-Me ha sorprendido la dureza que ha tomado y la imposibilidad de conversar. Echaron abajo un ministro y se pone a otro que aplica toda su inteligencia y capacidad para producir una fórmula nueva y en un ratito la descartan porque no está contemplada la estatización universal de la educación ¿Para qué? ¿Para que toda la educación se maneje desde un edificio que está en Alameda con Amunátegui? Ha habido muy poca flexibilidad de parte de algunos dirigentes del movimiento estudiantil.

-¿A su juicio, el gobierno ha cometido errores al enfrentar esta movilización?
-Creo que sí. Estuvo bien en autorizar las marchas iniciales y que se procurara darles esa libertad de expresión garantizada en la Constitución, pero todo esto hizo que fueran agarrando un impulso que hizo que estas marchas estuvieran reñidas con la continuidad de la vida normal. Y ahí el gobierno debió haberse atravesado.

-¿Es decir, se debieron haber prohibido marchas anteriores?
-Prohibirlas no, porque existe el derecho de reunión, pero sí se pueden encauzar a lugares donde provoquen menos inconvenientes. A mí no me gustaría ser comerciante en la Alameda. Vi el otro día cómo asaltaban a unas mujeres feriantes. Eso yo creo que se desmadró y vino la sensación de que eran intocables, con un triunfalismo que simplemente está distorsionando el movimiento estudiantil que en sus comienzos fue bueno.

-¿Usted cree que el gobierno debió haber sido más duro anteriormente?
-No me gusta usar la palabra duro porque inmediatamente me puede salir al paso algún superdemócrata de estos que tenemos ahora, de índole cubana. Yo creo que deberían haber sido un poquito más restrictivos y haber encauzado los movimientos. Joaquín Lavín se despidió conversando con los estudiantes, él quiso darle gusto en muchas cosas y cero, pues. Negociar bajo presión es mala idea.

-¿Faltó ojo político en el gobierno?
-Yo creo que faltó un poquitito de tranquilidad para ver que una de las obligaciones del gobierno es garantizarle a las personas que puedan circular por donde viven. Esas cosas tienen que ocupar también al gobierno y no solo esto de ‘mire, en fin, nosotros queremos caerle bien a un grupo tan diverso’. Aquí ha habido mucha manipulación política y el gobierno debió detectarlo a tiempo.

“Por suerte los caceroleos no fueron muchos”

-¿Y qué le han parecido los cacerolazos?
-Los cacerolazos me parecen cómicos porque casi no hay cacerolas vacías hoy día en Chile. No hay racionamiento de comida. No hay 20 por ciento de cesantía. Hay más trabajo y el trabajo lleva pan a la mesa. El cacerolazo es otra manera de permear la comunidad lo que demuestra que esto tiene su capilaridad. Por suerte los caceroleos no fueron muchos. Lo que sí me pareció curioso es que los cacerolazos se multiplicaron una vez que se dio la noticia en Televisión Nacional.

-Los cacerolazos estaban anunciados por Twitter varias horas antes
-Ah. Bueno. Eso prueba que la convocatoria hoy día es automática.

-¿Estos cacerolazos son o no a su juicio una muestra palpable de que hay un descontento ciudadano?
-Sí, pero es un descontento que si se concentra en la educación se comprende porque la educación en Chile debe mejorar. Eso lo entendió el gobierno del Presidente Piñera muy temprano cuando aumentó el presupuesto de educación hasta el 18 por ciento, o sea casi 1 de cada 5 pesos el fisco lo gasta en educación. Pero si esto se desborda y se habla de la renacionalización del cobre y de una Asamblea Constituyente, que puede volver el país al revés, bueno eso ya es otro cuento.

“Caída en las encuestas se debe a que se crearon expectativas exageradas”

-Tras el Consejo Nacional de RN realizado el fin de semana, ¿por qué se llama al gobierno a realizar “un profundo examen de las razones por las que ha disminuido el apoyo de los chilenos de nuestro propio sector”?
-En el curso del Consejo se expresó un apoyo completo al gobierno, que sentimos nuestro, pero también se comprueba que tenemos un apoyo reducido. RN y la UDI lograron más de 41 puntos en la última elección y el gobierno tiene ahora el 26 por ciento. Como a este tipo de encuentros llega gente de regiones, ellos señalan que el gobierno no está llegando donde debe llegar porque muchos de los que son los vehículos de una política del gobierno, siguen trabajando para la Concertación. Y son muchos. Yo conozco regiones en las que el 35 o el 40 por ciento del personal de nivel alto sigue siendo de la Concertación. Están ahí felices.

-¿Coincide usted con lo señalado por el alcalde Manuel José Ossandón quien sostuvo en El Mercurio que el problema es que “el Gobierno está tratando de gobernar con otras banderas que no son las propias. Y el peligro es que mientras más este gobierno se corra a la izquierda, la izquierda va a correr cada vez más el cerco”?
-No. Yo creo que el gobierno no ha tomado banderas ajenas, pero ahí hay una advertencia en el sentido que no debe tomarlas porque nadie nos va a agradecer que nos deslicemos hacia la izquierda. El orden público y la seguridad son banderas nuestras y hay que cuidarlas. El apoyo a la pequeña empresa también es una bandera nuestra y vemos que el sistema tributario no está ayudando a los pequeños y medianos empresarios. Tampoco se ha logrado un apoyo efectivo a las zonas extremas. Nosotros habríamos esperado un poco más de imaginación en favor de las regiones. Creo que a eso se refiere el alcalde Ossandón que además, entendámoslo, le dedica muchas de su vida a este municipio y ahí está muy tironeado por las necesidades que vienen de abajo para arriba.

-¿Por qué el Presidente Piñera ha caído en su apoyo a sólo un 26 por ciento?
-Creo que es una maraña de razones. Desde luego se crearon unas expectativas exageradas. También se produjo una ‘tupición’ de proyectos de ley y eso sí que va contra nuestra mentalidad porque nosotros no creemos que las leyes lo arreglan todo. Además tenemos al frente una guerra implacable que está literalmente empeñada en hacer fracasar al gobierno porque si fracasa este gobierno ven que la Concertación tiene una posibilidad en la próxima elección. No quieren que el gobierno levante cabeza para poder ganar la próxima elección presidencial que para la izquierda es como el oxígeno y la luz.

Me habría gustado ver en el gobierno a Mónica Jiménez,Luis Riveros y a Eduardo Engel

-¿El próximo candidato presidencial debería ser de las filas de RN?
-Yo preferiría eso por supuesto, con mucho. Hemos visto que hay gente nuestra bien perfilada. Eso nos tiene contentos pero no pasamos todo el tiempo pensando en ese asunto. Ahora bien, si viene de otro lado yo he pensado, en mi locura, que por ejemplo podríamos muy bien hacer un replanteamiento general de la política chilena si logramos combinar fuerzas con la Democracia Cristiana y el Partido Radical y darle al país 16 años o quizás 20 años de estabilidad y progreso. Incluso manifiesto mi disposición, en lo individual, a votar por un demócratacristiano o un radical o un independiente, siempre y cuando nos pongamos de acuerdo en mil ideas básicas.

-Usted viene desde el año pasado planteando la posibilidad de un acuerdo con la DC y el PR, pero las directivas de ambos partidos han sido categóricas en rechazarlo
-Así es pues. No me han tomado en cuenta pero lo que yo digo es ‘mire lo que habría ocurrido si hubiéramos tenido a la señora Mónica Jiménez en el Ministerio de Educación’. Habrían sido distintas las cosas. Si hubiéramos tenido a Luis Riveros en la Corfo, yo creo que nos habría ayudado a llegar a algunos sectores que son afines al radicalismo. O por ejemplo si hubiéramos tenido a algún democratacristiano distinguido. Hay economistas DC que son muy serios, mucho más ortodoxos que algunos de los nuestros y que son de esos que no andan subiendo impuestos a diestra y siniestra. O también las cosas serían distintas si hubiéramos logrado tener a Eduardo Engel que nos habría ayudado a relacionarnos con la izquierda.

-¿Y dentro de las filas de RN quién le gusta como candidato?
-A mí me gusta mucho Andrés Allamand. Tiene estatura, tiene peso, tiene cancha. Sería una gran carta.

 

Fecha: 07/08/11
Artículo: Ricardo Lagos Escobar: “Las movilizaciones son una oportunidad para terminar con un veto de 20 años de la derecha”
Autor: Gloria Faúndez H.

El ex mandatario irrumpe en el debate y señala que el actual oficialismo frenó las reformas en los gobiernos de la Concertación.

Horas después de conocerse los resultados de la encuesta CEP -la tarde del jueves-, los jefes de los partidos de la Concertación llegaron hasta la Fundación Democracia y Desarrollo. Allí los esperaba el ex Presidente Ricardo Lagos, con quien analizaron los magros resultados de la encuesta que -en esta ocasión- evidenció niveles de rechazo históricos al Mandatario Sebastián Piñera y a toda la clase política.

En una columna reciente, “La primavera de Chile”, usted sostiene que las movilizaciones podían ser una oportunidad para mejorar la política. Sin embargo, la brecha entre el gobierno, los partidos y los estudiantes parece acrecentarse…

Las movilizaciones son el resultado de 20 años donde -de una u otra manera- se impidió hacer lo que debía hacerse. Aquí tenemos una camisa de fuerza en nuestro sistema institucional, y eso es porque durante 20 años no se pudo hacer lo que al menos nosotros pensábamos que había que hacer: cambiar un sistema binominal que, dije, siempre ‘vamos a terminar con puros designados’. Designados unos por las directivas y otros por falta de competencia.

Dice que en 20 años se impidió lo que había que hacer. ¿Quiénes lo impidieron?

La derecha. ¡Si eso es demasiado obvio! Y creo que es el momento de avanzar. Esto que ha pasado tiene que hacer meditar a los amigos que están en el gobierno, porque los gobiernos conducen.

Usted fue Presidente durante seis años, la Concertación gobernó los últimos cuatro mandatos y tuvieron mayoría parlamentaria, pero dice que se impidió hacer cosas…

Quiero ser bien claro: ¿Dijimos o no que hay que cambiar el binominal? Ahora, esto no tiene acogida. ¿Por qué? Por la derecha.

Pero usted lo dijo: los presidentes son para conducir, para convencer. ¿Qué responsabilidad tienen las autoridades que gobernaron los últimos 20 años?

No pues, señor. Porque lo que tengo al frente es un muro. Siempre lo he tenido. Entonces, hoy día digo creo que esto es una oportunidad, porque estos ciudadanos que han salido a la calle, a protestar, a exigir participación, es una esperanza que se escuchen, y podamos hacer esto que no pude hacer como Presidente 10 años atrás. Patricio Aylwin planteó “la medida de lo posible”, porque se daba cuenta de que no estaba en condiciones de hacer más. Ese es el veto de la derecha. Pero la responsabilidad no es de Aylwin, es de los que vetan a Aylwin en sus propuestas.

Hubo o hay una parte importante en la Concertación que también se opone a esos cambios: que no quiere modificar el binominal, que ha puesto reparos a una reforma tributaria. Ustedes los designaron ministros en sus gobiernos. Entonces también había divisiones internas…

Seamos claros. Cuando yo quiero hacer el Auge, había sólo un fondo. La derecha exigió dos fondos: un fondo de los privados y los fondos públicos. Cuando el Presidente Frei dice vamos a hacer una jornada escolar completa y necesitamos recursos, la derecha dijo: conforme, pero con una condición: también les da plata a los privados. Usted me dice “no hubo voluntad”, no, la voluntad hubo, pero esa es la realidad. ¿Sabe usted cuánto pierde el Estado por lo del Fondo Unico Tributario (FUT)? US$ 4 mil millones. Este es uno de los pocos países en que usted no paga impuesto por las utilidades, sólo por aquellas que son repartidas. Si deja las utilidades empozadas, no paga impuestos. Y este FUT aumenta y aumenta, y es intocable. No estoy haciendo una defensa para atrás, estoy diciendo que ahora es una oportunidad de avanzar.

En 20 años de gobiernos de la Concertación, entonces, gobernó la derecha. ¿No será que la Concertación gobernó con las ideas de ese sector?

No, no es que gobierne la derecha, no, lo que ocurre es que hay un andamiaje heredado de la derecha. La derecha -supongo que fue la derecha- fue la que el día antes de que asumiera Aylwin como Presidente dictó la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza. ¿Y hay quórum para cambiar esa ley? Lo vino a cambiar recién, respecto de un párrafo, la Presidenta Bachelet, pero no toda la ley. No es que gobierne la derecha. Hemos gobernado nosotros. Y gracias a que gobernamos nosotros tenemos otros indicadores, y gracias a que gobernamos nosotros, estos hijos que tenemos hoy día desfilando son hijos de la democracia. ¿Ah? Las cosas no se han hecho tan mal. Pero no quiero defender el pasado. Quiero mirar al futuro. Lo planteo de buena fe, entendiendo que como resultado de estas demandas ciudadanas, a lo mejor estos temas, tan viejos, se pueden volver a abordar de una manera nueva. Hay momentos en los cuales es posible pensar en un consenso.

¿Cuáles son las condiciones -a su juicio- de ese consenso?

Reformas políticas, laborales, educacional y una reforma tributaria. O sea, si a mí me dicen “no vamos a tocar el binominal”, bueno, entonces no conversemos. Quedémonos cada uno en su lado no más. Pero, entonces, las movilizaciones van a continuar. Y no son sólo los estudiantes los que están desfilando. Hay una sensación de que este no es el país que yo quiero tener. Es un país que no me protege. Yo soy trabajador. El trabajador tiene una AFP. Y ahí está la plata de los trabajadores de Chile, en las AFP, ¿verdad? La Polar, en diciembre del año pasado, obtuvo más o menos 250 millones de dólares en unos bonos que emitió. ¿Quién compró los bonos de La Polar? Varias AFP. La Polar pudo seguir funcionando y prestándoles a los chilenos. Ya. Fíjese que con la plata de los trabajadores se financió La Polar, pagando UF más cinco por ciento. Y cuando La Polar les presta a los trabajadores de Chile, les cobra UF más 30, 40 o 50 por ciento.

Apuesta a que las movilizaciones logren que la derecha se decida a hacer transformaciones que -según dice- no ha estado dispuesta a hacer en 20 años…

El gobierno, todo gobierno, tiene obligación de conducir y de explicar hacia dónde van. Y he visto entonces aperturas. Uno escucha lo que dice el ministro Longueira, lo que dice el ministro Chadwick cuando señala “no hay temas tabú”, me parece que hay elementos positivos. Y el Presidente está haciendo llamados a la unidad, como todo Presidente.

Usted dice que la Concertación ha planteado temas como la reforma tributaria, leyes laborales y reforma educacional. ¿Por qué la gente que se manifiesta en la calles no identifica a la Concertación con esas propuestas, sus líderes no tienen lugar protagónico en las marchas y se los castiga igual que a la derecha?

No estoy haciendo una defensa a la Concertación. Estoy señalando algo muy distinto. ¿Por qué se castiga? Porque la gente entiende que aquí ha habido una suerte de arreglo institucional, por así decirlo. Y por lo tanto, dicen “bueno, no queremos más este arreglo”. Yo digo “espléndido, tampoco lo quiero, nunca lo he querido”. Esto ocurrió durante 20 años, en que uno decia “quiero cambiar esto”, “es que no te lo voy a dejar cambiar”, y seguíamos andando, porque el país tiene que seguir andando, y uno tiene que seguir gobernando, no se va a quedar llorando. Y se hacen avances que son muy importantes: derogar la pena de muerte, el divorcio, el informe Valech.

¿Por qué esa derecha que -usted dice- vetó los cambios estructurales, ahora que es gobierno va a estar dispuesta a hacerlos?

Creo que se dan cuenta de que es inconveniente mantener una situación que es como una olla a presion. Hay que darle salida.

El gobierno hizo una propuesta frente a las demandas estudiantiles, ¿le parece que se apunta en la dirección correcta?

Es un avance, y quiero ponerlo en positivo. Pero hay un pero grande: en las cosas importantes no se pronuncia. En lucro no se pronuncia, en las corporaciones no se pronuncia… ¿Las corporaciones son privadas? ¿Vamos a hacer una licitación de corporaciones? El gobierno tiene que tomar una decisión, tiene que definir lo que quiere y no dejar estas cosas sueltas.

Sobre el lucro, el gobierno planteó su postura, que es armar un debate nacional…

Es que eso quiere decir que no hay postura del gobierno. ¡Excúseme! Los gobiernos no están para armar debates nacionales, los gobiernos están para tomar medidas. Los debates nacionales los hacemos los que estamos en la academia, en otras partes. Cómo no va a tener el gobierno un pronunciamiento. Es decir, todos sabemos lo que piensa la derecha: que el lucro está bien.

En su gobierno la reforma tributaria fue un alza al IVA y ahora demanda algo más estructural. Promueve una medida que no implementó en su administración, en la que se dijo, además, que Lagos fue el Presidente favorito de los empresarios…

¿Sabes por qué fue el IVA? Porque no me aceptaban ningún otro impuesto. Es que es obvio. Usted recauda IVA y el IVA es injusto, porque a todos les cobra por igual. Pero entonces la redistribución la hago por la vía del gasto. Cuando yo digo “con estos dos puntos de IVA recaudé 100, y de estos 100, 40 van al 20% mas pobre, y solo cinco al 20% más rico”, estoy redistribuyendo. He dicho que eso se agotó ya. Que por la vía del gasto no podemos seguir mejorando la distribución de ingresos. Hay que entrar a la otra parte: los impuestos.

A las empresas…

No, si hay muchos impuestos. Podemos pensar muchas formas. No estoy diciendo una específica. Si usted termina el FUT no tiene ni para qué cambiar los impuestos.

¿Y la prevención de aquellos que señalan que estas medidas frenan el crecimiento?

Es que no veo por qué frena el crecimiento en Chile y no en Perú. Los empresarios chilenos invierten en Perú. Y les cobran el 30% o el 25% sobre las utilidades, punto. Creo que hace lógica lo que le digo. El mundo empresarial tiene que entender que tiene que haber cohesión y ellos tienen que entender que no puede seguir funcionando en un mundo en que los trabadores prestan plata a UF + 5, y a ellos le cobran UF+20 para comenzar, y si se atrasan, UF+50.

¿Y por qué lo va a entender ahora?

Porque la gente está más empoderada, porque es una caldera que explota, y ahí perdemos todos.

“La Concertación estaba acostumbrada a que había alguien que mandaba”

¿Qué le ha faltado a la Concertación en este año como oposición?

Así como es difícil para algunos estar en el gobierno después de 20 años en la oposición, para la Concertación es difícil acostumbrarse a que no hay un líder elegido por el pueblo. Durante 20 años, era el señor Presidente o la señora Presidenta. Ese era el líder de la Concertación y se ordenaba. En la oposición somos todos iguales, es más difícil acostumbrarse. El tránsito no es fácil, porque estaban acostumbrados a que había alguien que mandaba y no se discutía quién era el líder.

¿Y no es Michelle Bachelet, dada su popularidad?

En términos de una carta futura para ser candidata presidencial, sin ninguna duda. Pero claro, no ordena en el día a día, porque no está aquí.

¿No ve liderazgos claros en la Concertación?

Los liderazgos surgen, salen de la ciudadanía. No se eligen a dedo. Hay personas que están bien evaluadas, en fin…

El ex ministro Andrés Velasco dijo ahora que tenía interés en participar de primarias. ¿Qué le parece?

Yo no sé. La carrera presidencial -esas cosas- hay que dejarlas a su tiempo. Ya tenemos un período lo suficientemente corto como para acortarlo más.

Su hijo, Ricardo Lagos Weber, aparece entre los personeros de la Concertación con mayor proyección…

¿Qué le puedo decir? Nada. Me parece bien que tenga arrastre.

¿Y usted, piensa en una repostulación?

Cuando dejé La Moneda, dije “no, no voy a estar acá de nuevo”. No me creyeron mucho. Me vinieron a pedir que fuera. Y dije “no”. Y me lo volvieron a pedir de ahí, y dije “no”. Y la tercera vez me dijeron “y qué pediría usted para ser”. Ah, muy simple, mirar las plantillas parlamentarias. Y me dijeron “muy difícil”. No, entonces, no se haga problema, les dije, me quedo tranquilo.

Y ahora ya no.

Es que no estoy en esto. Por eso que me permito hacer esta cosa, ¿me entiende?

Fecha:09/08/2011
Artículo: Oposición presenta acusación constitucional contra ministro Hinzpeter

Hasta la Cámara de Diputados llegó un grupo de parlamentarios, liderados por el independiente y ex PS Sergio Aguiló, donde presentaron la medida con las firmas requeridas.

Hasta la Cámara de Diputados llegó esta tarde un grupo de parlamentarios de la oposición, para concretar la anunciada acusación constitucional en contra del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

La medida fue promovida luego de los hechos de violencia ocurridos en las marchas que se realizaron el jueves pasado -y que no fueron autorizadas por el gobierno-, hechos que la oposición ha calificado como “represión”.

Entre otros, llegaron a la sede de la corporación los diputados PC Hugo Gutiérrez, el independiente y ex PS Sergio Aguiló y el diputado del PRO, René Alinco, oportunidad en la que hicieron entrega del texto, que consta de 25 páginas.

Si bien la acusación cuenta con las firmas necesarias -mínimo 10-, falta aún que el resto de los diputados de la oposición tome una decisión respecto a si apoyar o rechazar el libelo acusatorio.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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