¿Cuál es el código para gobernar Chile?

Fecha:25/07/11
Fuente:Columna de Negocios. La Tercera.
Autor: José Ramón Valente

La película The Matrix, que se estrenó en su primera versión en 1999, es a estas alturas todo un clásico del cine y objeto de culto para muchos cinéfilos. Su trama, aparte de ser muy entretenida, me parece particularmente evocativa de los desafíos que enfrenta el gobierno del Presidente Piñera en la coyuntura política actual.

En la película, el protagonista, Neo, es una especie de mesías que viene a salvar a los seres humanos de la dominación de las computadoras. Lo interesante es que durante la mayor parte de la trama, Neo lucha incansablemente contra sus enemigos virtuales a los que vence una y otra vez sólo para comprobar que estos se reinventan con nuevos poderes. Por más que Neo es dotado de todo tipo de habilidades y armas para vencer a sus enemigos, su talento y su tesón no sirven para doblegar al agente Smith, su archienemigo virtual. Sin embargo, cuando ya todo parecía perdido, las fuerzas flaqueaban y la computadora está a punto de lograr su objetivo, Neo logra ver la computadora como realmente es y no como se presenta a los humanos.

Nuestro héroe logra descifrar el código de la computadora; cómo piensa, qué la motiva, cómo actúa, etc. De esta maneras, los enemigos invencibles son ahora vulnerables y lo que parecía imposible, a pesar de la inteligencia, el talento y el esfuerzo de Neo, ahora le resulta evidente.

Desde que comenzó su gobierno, el Presidente Piñera ha estado dando una lucha similar a la de Neo. Ha puesto inteligencia, trabajo, talento y un equipo de colaboradores de primera con la ilusión de hacer de Chile un mejor país para los chilenos, de sacar a los chilenos de la pobreza y acercarnos al umbral del desarrollo. Sin embargo, sus propuestas, las buenas y las malas, chocan cada vez con más frecuencia contra una barrera infranqueable. Ninguna estrategia parece funcionar. El gobierno envía proyectos del agrado de la oposición, accede a las demandas de los escolares, desembolsa miles de millones para darles en el gusto a los universitarios, sólo para comprobar que los proyectos son igualmente rechazados, que los escolares inventan nuevas demandas y que los universitarios siguen en paro. Es como en la película, no importa cuántas veces crea el gobierno haber vencido a sus contendores enviando una nueva propuesta, los agentes Smith criollos renacen con nuevas demandas y protestas.

En el año y medio que ha transcurrido desde que comenzó el actual gobierno se ha develado con mucha claridad que vivimos en un submundo muy distinto al ideal que nos gustaría o al mundo virtual recreado por Matrix. El mundo en que una buena iniciativa es aprobada por el Parlamento sólo por el mérito de ser buena para Chile, el mundo en que las protestas estudiantiles tienen como único objetivo mejorar la calidad de la educación, el mundo en que los académicos dicen lo que piensan y no lo que los estudiantes quieren escuchar, el mundo en que los líderes defienden sus convicciones y no su popularidad, ese mundo no existe. Por lo mismo, las armas necesarias para luchar en ese mundo ideal, la inteligencia, el esfuerzo, el tesón, las buenas ideas y la capacidad de implementarlas, no sirven para derrotar al agente Smith. El gobierno necesita urgentemente descubrir el código que le permita gobernar en este mundo imperfecto.

Neo termina imponiendo sus términos no gracias a su inteligencia o su capacidad de trabajo, sino porque logra meterse en el cerebro de la computadora y entender cómo funciona. El gobierno necesita entender las verdaderas motivaciones de los políticos, los estudiantes y los dirigentes sindicales. Pensar que lo único que los mueve es el bienestar de Chile y los chilenos ha resultado ciertamente un gran error. Ojalá que el reciente cambio de gabinete sea el comienzo de una nueva estrategia para gobernar exitosamente en el mundo imperfecto en que vivimos. Ojalá el gobierno haya dado con el código para un buen gobierno.

El Autor es Director ejecutivo y socio de Econsult

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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