La amenaza fiscal que está madurando en Estados Unidos

Fecha:03/07/11
Fuente:Negocios
Autor:Mauricio Rodríguez

Ya no se trata de Grecia solamente. El mundo enfrenta ahora una real amenaza a la estabilidad financiera por dos frentes. A la posibilidad de que el país europeo se declare en cese de pagos de su deuda en el corto plazo, ahora se añade el fantasma de que Estados Unidos, la economía más grande y más endeudada del mundo, declare un default incluso antes.

“La situación fiscal de Estados Unidos es fuente de mucha incertidumbre”, dice Carlos Vegh, académico experto en temas fiscales de la Universidad de Maryland.

El problema presenta dos caras: la insustentabilidad de la deuda pública americana en el largo plazo y la falta de fondos para pagar intereses en lo inmediato. Esto último hizo a las dos principales clasificadoras de riesgo amenazar con reducir la nota de crédito soberano del país.

“La situación en Estados Unidos no será muy propicia para inversores en el corto plazo”, añade Vegh.

Límite de la deuda

En mayo, el Fisco copó su límite de endeudamiento, establecido en US$ 14,3 billones (a la usanza en español, que en EEUU son US$ 14,3 trillones). El problema se presenta en que el 2 de agosto el Tesoro americano prevé que podría no poder realizar pagos a sus acreedores.

Esa posibilidad de impagos hizo duplicarse el costo de asegurar bonos del Tesoro (ver: deuda pública)en los últimos días (de US$ 20.000 a US$ 50.000 por un título de US$ 10.000 millones).

El rating crediticio de Estados Unidos es el más alto posible, AAA, pero podría caer instantáneamente a D, el más bajo -D es la inicial de default-, advirtió el viernes el presidente de la agencia Standard and Poor’s (S&P), John Chambers, en un programa televisado.

“Si cualquier gobierno deja de pagar sus deudas a tiempo, el rating de ese gobierno baja a D”, dijo.

Las consecuencias de eso, se prevé, serían desastrosas.

“Si S&P o cualquier otra agencia clasificadora relevante bajara la nota de EEUU, el precio de los bonos del Tesoro caería en una medida de hasta US$ 100.000 millones”, calcula S&P Valuation and Risk Strategies.

La desvalorización de los títulos americanos ya empezó a ocurrir. La semana pasada la tasa de rendimiento de los bonos del Tesoro de 10 años cerró en 2,85%, un nivel históricamente bajo. Pero este viernes el rendimiento terminó en 3,09%, lo que indica que el valor de los títulos se redujo (tasa y precio se mueven inversamente).

Moody’s (def)afirmó que evalúa reducir su nota de Estados Unidos al nivel que hoy exhiben las atribuladas Bélgica o España.

El largo plazo

La sensación en EEUU es que “el debate en torno a subir el límite de la deuda eventualmente se arreglará, pero demuestra la falta de seriedad del Congreso norteamericano en estos momentos”, dice Vegh.

Se refiere a la intensa puja entre el gobierno demócrata y el Congreso de mayoría republicana por lograr una ampliación del techo de la deuda, a cambio de consensuar un programa de reducción sostenida del déficit fiscal en el mediano plazo.

El año pasado, el déficit fiscal fue de 10,2% del PIB, equivalente a US$ 1,55 billón, o todo el PIB de India ese año. Para este año se prevé un rojo de 9,9% del PIB, más de lo que producirá España en 2011, según el FMI (def.).

Aunque el mercado prevé una baja a 8% del PIB en 2012, la posición fiscal luce extremadamente vulnerable a la normalización de tasas de interés (que debiera empezar en los próximos seis a 12 meses) y a la volatilidad del crecimiento, alertó esta semana el ex director del Consejo Nacional Económico y autor de las rebajas tributarias del gobierno pasado (George Bush), Larry Lindsey.

Si, debido a mayores tasas de la Reserva Federal, el costo del endeudamiento vía bonos del Tesoro vuelve a su promedio de las dos últimas décadas de 5,7%, desde el 2,5% actual, estimó que el Fisco añadiría al cabo de 10 años un déficit de US$ 4,9 billones.

Luego, si no se cumplen las estimaciones de crecimiento del PIB que tiene el gobierno de Estados Unidos (4%, 4,5% y 4,2% en 2012, 2013 y 2014, respectivamente), el economista calcula un alza de la deuda de US$ 4 billones más.

Según Lindsey, esos pronósticos son muy optimistas, por cuanto el crecimiento en los años siguientes a una crisis financiera oscila históricamente en torno a 2,5%.

Ajuste recesivo

La economía americana creció 2,9% en 2010, pero se desaceleró a 1,8% en el primer trimestre y a 2% en el segundo, estima Barclays (def.). Eso explica la baja tasa de creación de trabajo que mantiene el desempleo en 9,1%.

Pero dada su vulnerabilidad, el Fisco estadounidense deberá aplicar un fuerte ajuste en 2012, previsto en 2,5% del PIB, cree la consultora Lombard, “lo que incluso podría provocar un aterrizaje forzoso de la economía”.

“Será el ajuste más severo en 40 años, lo cual podría reducir el crecimiento real del PIB en 2012 en 1,5 punto porcentual”, explica Robert Mellman, economista jefe para Estados Unidos de JP Morgan(def.).

Este cree que el PIB americano crecerá 2,8% en 2012 (contra el pronóstico oficial de 4%), lo cual confirmaría los temores de Lindsey.

Consecuentemente, las perspectivas apuntan a que al menos en el corto plazo la economía más grande del mundo “no va a conseguir encauzarse y generar suficientes fuentes de trabajo” que apuntalen la reactivación, sentencia Vegh.

Fecha: 01/07/11
Autor: Shlomo Ben-Ami

Primavera árabe, otoño occidental

Tel Aviv – La antigua vocación de lo que Rudyard Kipling llamó “La carga del hombre blanco” -la idea motriz detrás de la búsqueda por parte de Occidente de la hegemonía global desde los tiempos de la expansión imperial en el siglo XIX hasta la actual intervención patéticamente inconclusa en Libia- claramente se quedó sin aliento. Política y económicamente exhaustos, y atentos a electorados que claman por un giro de las prioridades hacia las preocupaciones internas urgentes, Europa y Estados Unidos ya no son capaces de imponer sus valores e intereses a través de intervenciones militares costosas en tierras lejanas.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, dijo algo obvio cuando recientemente fustigó a los miembros europeos de la OTAN por su tibia respuesta a las misiones de la alianza, y por sus deficientes capacidades militares. (A diez semanas de haberse iniciado los combates en Libia, los europeos ya se estaban quedando sin municiones). Gates advirtió que si la actitud de Europa hacia la OTAN no cambiaba, la Alianza se degeneraría hasta convertirse en una “irrelevancia militar colectiva”.

La negativa de Europa a participar en misiones militares no debería tomarse como una revelación. El Viejo Continente ha estado inmerso desde la Segunda Guerra Mundial en un discurso “post-histórico” que descarta el uso de la fuerza como una manera de resolver conflictos, mucho menos de provocar un cambio de régimen. Y ahora está involucrado en una lucha fatídica para asegurar la propia existencia y la viabilidad de la Unión Europea. En consecuencia, Europa se está replegando en una perspectiva regional estrecha -suponiendo que Estados Unidos soportará la carga de las principales cuestiones globales.

Pero Estados Unidos está reconsiderando sus prioridades. Estos son tiempos económicos difíciles para Estados Unidos, principalmente debido a una expansión imperial excesiva financiada por crédito chino. El almirante Mike Mullen, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, no hace mucho definió los colosales déficits fiscales de Estados Unidos como la mayor amenaza para su seguridad nacional. De hecho, en un momento de recortes presupuestarios dolorosos -Estados Unidos enfrenta un déficit de 52 billones de dólares en el área de las pensiones públicas y la atención médica en las próximas décadas-, ya no se puede esperar que Estados Unidos mantenga su nivel actual de compromiso militar global.

Sin embargo, la crisis fiscal no es toda la historia. Las lecciones extremas de las guerras en Irak y Afganistán forjarán el debate futuro sobre el papel internacional de Estados Unidos en el siglo XXI. En un discurso en febrero ante cadetes de la Academia Militar de Estados Unidos en West Point, Gates dijo que “debería examinársele la cabeza a cualquier secretario de Defensa futuro que aconseje al presidente enviar un gran ejército terrestre estadounidense a Asia, a Oriente Medio o a África“.

Los comentarios recientes de Gates no son en absoluto los de un aislacionista solitario en un Estados Unidos por lo demás intervencionista. Expresó un imperativo ampliamente percibido de una revaloración estratégica.

En 1947, en un artículo histórico, “Los orígenes del comportamiento soviético”, que firmó como “X”, George Kennan definió la estrategia de política exterior de Estados Unidos para la Guerra Fría como una política de contención y disuasión. Es difícil imaginar un alejamiento más marcado de los conceptos de Kennan que un informe recientemente difundido por el Pentágono -Una narrativa estratégica nacional- cuyos autores son dos oficiales del ejército en actividad que firmaron como “Y”.

El informe se puede desestimar simplemente como las reflexiones de dos altos miembros del Estado Mayor Conjunto que escriben “a título personal”. Pero su poder real surge de hasta qué punto refleja el estado de ánimo de Estados Unidos en una época de influencia global en decadencia y de expectativas cada vez más bajas con respecto a la relevancia del poder militar para sustentar la hegemonía global de Estados Unidos.

De la misma manera que el artículo “X” de Kennan reflejaba plenamente el estado de ánimo en Estados Unidos en aquel momento, la Narrativa expresa el zeitgeist estadounidense actual. En consecuencia, la idea de que “Y” pueda resultar un “X” de los nuevos tiempos -al definir la naturaleza del papel internacional de Estados Unidos en el siglo XXI- tal vez no sea tan descabellada.

Visiblemente, hay mucho en la Narrativa que coincide con el énfasis de Europa en el poder blando. Los autores exigen un cambio de las estrategias anticuadas de “poder y control” de la Guerra Fría hacia una estrategia de compromiso cívico y prosperidad sustentable. La seguridad, sostienen, va mucho más de la defensa. Implica un compromiso por el cual Estados Unidos no debería intentar “amedrentar, intimidar, engañar o persuadir a otros para que acepten nuestros valores únicos o compartan nuestros objetivos nacionales”.

Estados Unidos, sostiene “Y”, primero debe poner su propia casa en orden si quiere recuperar una influencia global creíble como un faro de prosperidad y justicia. Esto exigiría mejorar las capacidades diplomáticas de Estados Unidos, así como recuperar la competitividad internacional a través de una mayor inversión en educación e infraestructura fronteras adentro.

El mensaje que emana hoy en día de Estados Unidos no es un mensaje de no-intervencionismo, sino de una estrategia de restricción que suponga que el poder estadounidense tiene límites y que intente minimizar el riesgo que implica involucrarse en conflictos externos. Como sostuvo Gates en su discurso en West Point, el Ejército de Estados Unidos ya no sería “un policía victoriano dedicado a construir la nación, con la misión de combatir guerrillas, construir escuelas o tomar té”.

La mala noticia es que la debilidad de Europa y la fatiga de Estados Unidos también podrían señalar los límites de las ideas nobles como la obligación de interferir para proteger a aquellas poblaciones que son tratadas brutalmente por sus propios gobernantes. La negativa de Estados Unidos a verse involucrado en el lodazal libio, y el fracaso de Occidente a la hora de intervenir para impedir que el ejército sirio masacre a civiles, hoy parecen una guía triste, y bastante precisa, de lo que sucederá en el futuro.

El Autor,Shlomo Ben Ami, ex ministro de Relaciones Exteriores israelí, hoy se desempeña como vicepresidente del Toledo International Centre for Peace y es autor de Scars of War, Wounds of Peace the Israeli-Arab Tragedy.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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