La desintegración regional después de Chávez

Fecha: 03/07/11
Fuente: El País
Autor: Joaquín Roy

Aunque el desarrollo de la convalecencia, recuperación, supervivencia o desaparición de Hugo Chávez después de su seria intervención quirúrgica está sujeto a especulación, dos dimensiones de la estructura política y económica latinoamericana deben sopesarse. En primer lugar, está el futuro del tejido político venezolano, donde ya el liderazgo de Chávez había sufrido reveses antes de su viaje a La Habana. Se dudaba si sería capaz de mantenerse en el poder por el resto de la década. Ahora las perspectivas son más precarias.

En segundo término, por su impacto continental, el estado médico de Chávez deberá tener un impacto notable en el entramado de integración regional, alianzas políticas, esquemas de cooperación y libre comercio, y fundación de nuevos entes de coordinación latinoamericana. No todo va ser igual en el caso de que Chávez desaparezca, al menos para tener la influencia de la que ha disfrutado. Tres entes de alcance continental pueden dejar de ser iguales tras el percance del líder venezolano: Unasur (1), el ALBA(2) y la Organización de Estados Latinoamericanos y del Caribe (OELC/CELAC), que debía ponerse en marcha precisamente la próxima semana en Caracas.

Ya antes del anuncio de la operación de Chávez se había resuelto aplazar hasta nuevo aviso la cumbre que daría el certificado de nacimiento de lo que se había interpretado como un OEA(def) sin Estados Unidos y Canadá. Cualquier intento de dar más cohesión a la integración y coordinación estrictamente latinoamericana es encomiable y deseable. Pero el perfil veladamente anti-Estados Unidos podían convertir el experimento en foco de desacuerdo entre algunos países latinoamericanos que no desean tensar la cuerda demasiado con el gigante del norte. De allí reciben la mayor parte de su comercio exterior y las inversiones norteamericanas se han mantenido a un nivel usual. Sin Chávez, las riendas de la nueva organización serán un peso demasiado fuerte para líderes con deseos de centrismo, como el mexicano Calderón. Nada seria de extrañar que la CELAC naciera muerta.

La alternativa de la Unión Sudamericana sigue siendo una incógnita. El esquema abogado por el expresidente brasileño Lula da Silva para anclar la hegemonía de su país en el subcontinente al sur de Panamá ha sido calificado positivamente por sectores amplios de la opinión pública latinoamericana y su comunidad de centros de reflexión. Aunque en absoluto se la puede considerar como generadora de integración en el sentido estricto en la senada del la Unión Europea, Unasur ha comenzado a ejercer como foro de consultas, eje de experimentos de defensa subcontinental, y mecanismo de lucha contra algunos de los retos formidables. El terrorismo, la criminalidad, el tráfico de drogas y de personas son algunos de los temas en la nueva organización, ya con su sede en Quito, tiene potencial. La posible desaparición de Chávez puede no representar un impacto considerable. Todo depende del interés de Brasil y lo que sus vecinos le permitan a Dilma Rousseff, la energética sucesora de Lula.

Incógnitas sobre el futuro del ALBA

La salud de Chávez, por otra parte, incidirá notablemente en el funcionamiento de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA), una invención personal del presidente venezolano. Sin estructuras institucionales, con el propio palacio presidencial como vocero del ente, ALBA ha sido hasta ahora meramente un sistema de trueque, lejos de una organización de integración regional. El capital central del esquema ha sido hasta ahora el petróleo venezolano, ofrecido a precios especiales a otros países de la zona, o en intercambio por servicios especiales. Cuba es el socio más destacado. Venezuela le suministra el preciado líquido y Cuba proporciona médicos y maestros, además de agentes de seguridad. Cada uno de los demás socios participa según sus conveniencias y necesidades, especialmente el Ecuador de Rafael Correa y la Nicaragua de los sandinistas. Sin Chávez, el ALBA puede saltar en pedazos, y su sueño del Sucre, una especie de euro sudamericano, pieza de museo virtual.

Paradójicamente, la desaparición de Chávez puede dar nuevos bríos a los demás esquemas de integración regional, con más ambición de seguir el camino de la UE, al menos como punto de referencia, como ha sido hasta final del anterior siglo. Fue Chávez el que dio lo que se consideró el golpe de muerte de la Comunidad Andina (CAN), al dar el sonado portazo para ingresar en Mercosur. Chávez protestó de esa manera los escarceos de Perú y Colombia en lograr tratados comerciales separados con Estados Unidos y la Unión Europea. Chile no dio señales de ampliar su estatus de observador (fue miembro pleno de la CAN en su momento) y Bolivia ha amenazado con abandonarla totalmente.

Misterio mayor representa el estado de Mercosur, todavía con el expediente del ingreso de Venezuela, vetado sigilosamente por sectores brasileños y paraguayos. De momento, la existencia de Venezuela en el “mercado común del sur” se reduce en la localización de la bandera bolivariana en la sede del Montevideo. Gracias a sus avances en las negociaciones con la UE, el Sistema de Integración Centroamericano (SICA), heredero más modesto del antiguo Mercado Común Centroamericano (MCCA), puede seguir los pasos positivos recientes.

En rigor, habrá que esperar a que se aclare el panorama venezolano y sobretodo a que se den los pasos decisivos en las propias fuerzas latinoamericanas de integración. Por el momento, seguirá la tónica de establecer ligámenes de libre comercio, individuales o a través de bloques débiles con Estados Unidos y con la Unión Europea. Chávez lo contemplará hasta los límites de su salud.

Joaquín Roy es Catedrático ‘Jean Monnet’ y Director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami.

Fecha: 03/07/2011
Fuente:Reuters

Posibles sucesores de Hugo Chávez

La dilatada ausencia del presidente venezolano Hugo Chávez, tras ser operado de urgencia en Cuba, ha expuesto la falta de estructura y de nombres de peso en su fuerza política. En su discurso de esta madrugada, Chávez ha insistido en que mantiene el control de Gobierno desde la distancia, a pesar de su convalecencia.

Mientras la oposición insiste en que asuma el vicepresidente Elías Jaua durante su ausencia -como lo establece la Constitución venezolana-, el oficialismo resiste el embate y se esfuerza por probar que Chávez, de 56 años, sigue a cargo y que no hay necesidad de hablar de sucesión hasta las elecciones de diciembre de 2012. A continuación, algunas de las figuras más cercanas al mandatario venezolano:

Elías Jaua

El vicepresidente es el hombre más visible del Gobierno desde que Chávez permanece en Cuba. Nacido en 1969, Jaua es uno de los colaboradores más cercanos del líder socialista y antes de su cargo actual estuvo al frente de los ministerios de Agricultura, de Economía Popular y de la Secretaría de la Presidencia. Sociólogo y exprofesor universitario, asumió como vicepresidente en enero de 2010. Aliado del mandatario desde hace varios años, participó en la creación del partido que llevó a Chávez al poder y fue uno de los redactores de la nueva Constitución que inició la Revolución Bolivariana.

Nicolás Maduro

Como ministro de Exteriores, es la principal figura del chavismo en el extranjero. Maduro es un exsindicalista que también presidió la Asamblea Nacional. Conduce las relaciones externas de Venezuela desde 2006 y fue el encargado de leer el comunicado que informó que Chávez había sido operado de urgencia en Cuba la semana pasada. Según fuentes gubernamentales, Maduro, de 48 años, ha viajado en diferentes oportunidades a Cuba durante la convalecencia de Chávez. Tanto él como su esposa, la legisladora Cilia Flores, ejercen una influencia muy grande en el Gobierno venezolano.

Cilia Flores

Flores fue la primera mujer en ser presidenta de la Asamblea entre 2006 y 2011 y actualmente es jefa de la bancada del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) donde defiende con fiereza a Chávez en cada discurso. Esta abogada de 58 años lideró el equipo jurídico que logró en 1994 el sobreseimiento del entonces presidente Rafael Caldera que permitió la liberación de Chávez, quien estaba en prisión por un intento de golpe de Estado en 1992 contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Rafael Ramírez

Ministro de Energía y Petróleo y jefe de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), Ramírez es uno de los hombres con más antigüedad dentro del gabinete ministerial de Chávez y uno de sus más cercanos colaboradores. Es considerado en el exterior como el segundo del Gobierno por los recursos que maneja. En 2002, poco antes de una prolongada huelga contra Chávez que derrumbó la producción petrolera, Ramírez fue nombrado ministro de Energía y a finales de 2004 asumió la presidencia de PDVSA, dos cargos que nunca antes habían sido ocupados por una misma persona. Ramírez, de 48 años, llegó al Gobierno tras haber sido alumno de Adán Chávez, el hermano mayor del presidente, en la Universidad de Los Andes, en donde se graduó de ingeniero.

Adán Chávez

Hermano mayor del presidente y su mentor político. Físico de profesión, a menudo calificado como actor del ala dura del chavismo y encargado de fortalecer los lazos entre Venezuela y Cuba mientras fue embajador en La Habana. Abandonó el círculo de poder alrededor de su hermano para dedicarse a la gobernación de su estado natal Barinas en 2008, después de que su padre terminara ese mandato. Siendo tan cercano al presidente, muchos consideran a este hombre de 58 años como una opción segura para sustituirlo en cualquier caso, pero dada su línea más radical de izquierda, no está descartado que produzca rupturas dentro del PSUV, del cual fue fundador.

Diosdado Cabello

Tras la breve salida forzada de Chávez del poder en 2002, Cabello asumió en forma temporal la presidencia en su calidad de vicepresidente y su primera acción fue enviar un grupo de élite de la Armada a rescatar al mandatario desde una base naval en una isla del Caribe. Exgobernador del segundo estado más poblado del país y militar retirado, Cabello participó con Chávez en el intento de golpe contra Carlos Andrés Pérez en 1992. Una vez libre, también beneficiado por el sobreseimiento firmado por Caldera, fue clave en la campaña que llevó al líder izquierdista a la presidencia. Cabello, de 48 años, ha ocupado diversos ministerios durante los 12 años de Gobierno de Chávez como los de Infraestructura, Interior y Justicia y Obras Públicas. Actualmente es diputado en la Asamblea por el gobernante PSUV.

María Gabriela Chávez

Es la hija del mandatario venezolano. Cumple funciones de Primera Dama y hay quienes la catalogan como “la sucesora de Chávez”. El propio presidente repite con frecuencia que le gustaría dejar el poder en manos de una mujer. “Siempre fue muy cercana y se identifica con él (Chávez) de muchísimas maneras. Es una especie de continuación de él”, ha dicho su madre.

Fecha: 03/07/11
Fuente: La Tercera
Autor:Alejandro Tapia C.

Ausencia del líder

Hugo Chávez cumplió tres semanas desde su operación. Antes de abandonar el país, la Asamblea Nacional aprobó un “permiso especial” por su ausencia y que le permite seguir al mando. La Constitución establece que el Presidente puede ausentarse por tres meses, prorrogables por 90 días. Hasta ahora, no hay fecha de regreso. El gobierno dijo ayer que, pese a la gravedad del cáncer de su líder, no hace falta sustituirlo. “Me mantengo al mando”, ha dicho Chávez.

Grave enfermedad

En un breve discurso leído desde La Habana, Chávez admitió la noche del jueves que fue operado de un absceso pélvico y que le fue extraído un tumor cancerígeno. Sin embargo, se desconoce el tipo de cáncer y también el tiempo que podría durar su tratamiento. Por tratarse de una enfermedad grave, no se puede estimar cuánto podría resistir el mandatario venezolano o si, eventualmente, logre reponerse

Pugnas internas

La enfermedad del mandatario ha generado fuertes disputas e incertidumbre en el chavismo. Quienes conocen el hermético régimen venezolano sostienen que los funcionarios más leales, pero con ambiciones de poder, no querrán “quemarse”, pero otros pretenden posicionarse como eventuales sucesores. En el círculo de hierro de Chávez figuran su hermano Adán, el canciller Nicolás Maduro, el Vicepresidente Elías Jaua y Cilia Flores, jefa de la bancada del PSUV.

Elecciones 2012

Chávez suele decir que quiere gobernar hasta 2031. Sin embargo, su cáncer abre un escenario impensado para el Presidente. Su idea es buscar una nueva reelección en los comicios de diciembre de 2012, por el período 2013-2019, aunque este plan podría cambiar. Su actual mandato finaliza el 2 de febrero de 2013. Hasta ahora, no se perfila ninguna figura de peso para continuar la “revolución bolivariana”. Ello, porque Chávez no ha dado espacio a algún sucesor.

Presidente mediático

Desde 1999, opositores y chavistas se han acostumbrado a los largos e improvisados discursos del jefe de Estado. También a su dominical Aló Presidente y últimamente a su twitter (@chavezcandanga). Tal ha sido la omnipresencia de Chávez, que prácticamente no hay día en que no aparezca por radio o televisión. Pero ahora todo podría cambiar. Durante su convalecencia, él mismo ha dado una señal de cómo podría “gobernar” de ahora en adelante desde lejos.

Rol de los militares

La FF.AA. han jugado un rol clave en la era chavista. De hecho, un grupo de uniformados se confabuló con la oposición en el golpe de 2002, mientras que un batallón, liderado por Raúl Baduel (hoy en la cárcel), volvió a instalar a Chávez en el poder dos días más tarde. Aunque habría disputas al interior de las fuerzas venezolanas, el general en jefe, Henry Rangel Silva, dijo ayer que la estabilidad del país “está garantizada”.

Economía en crisis

La grave enfermedad de Chávez coincide con una nueva crisis en el sector eléctrico, lo que ha obligado al gobierno a imponer un nuevo plan de ahorro, tal como ocurrió en 2010. Así, existe incertidumbre sobre si se podrá mantener el crecimiento económico del primer trimestre, tras dos años de contracción. Además, la inflación se mantiene alta (22,8%). Por otro lado, no está claro qué podría pasar con el petróleo que Caracas suministra a aliados como Cuba y Nicaragua.

Fecha:09/07/11
Fuente:Reportajes
Autor:Alvaro Vargas Llosa

Varios factores contribuyen a que el drama venezolano se esté desarrollando con tan poco interés por parte de Washington. Entre ellos: la crisis interna que no acaba de resolverse; el énfasis de la política exterior en Irak, Afganistán y Libia; y ahora, el inicio del largo proceso reeleccionista.

En otros tiempos, la enfermedad del mandatario venezolano, Hugo Chávez, habría sido motivo de un enfoque político al más alto nivel en las ramificaciones y consecuencias de ese hecho, los distintos escenarios potenciales, la sucesión, el futuro de las relaciones con los gobiernos aliados de Caracas y de la relación estratégica con Irán, así como las implicaciones para el suministro bélico por parte de Rusia a la república bolivariana. Y ese enfoque nacería de una decisión política en las máximas instancias, posiblemente en la propia Presidencia a instancias del Consejo de Seguridad Nacional y como mínimo al nivel de la Secretaría de Estado.

La realidad, sin embargo, es mucho menos política y mucho más burocrática. Según la información de que dispongo, no hay diferencia sustancial, desde el punto de vista del trato político dado al “asunto” Venezuela, entre el antes y el después del anuncio de que Chávez ha sido operado dos veces por la presencia de células cancerosas en la zona pélvica y de que está enfrascado en lo que será una larga lucha por su salud. No ha cambiado el nivel de urgencia ni la intensidad del enfoque, apenas el contenido de la información que procesan los “sospechosos habituales” en la burocracia, y nadie se está ocupando de diseñar nada muy significativo en función de lo que pueda o no pueda pasar. No se diría que uno de los dos archienemigos de Estados Unidos en América Latina vive una incertidumbre que podría, en el escenario más dramático, desembocar en su caída o desaparición y, por tanto, impactar traumáticamente en el otro archienemigo, o sea Cuba, cuya dependencia con Venezuela, si se suman a los 100 mil barriles diarios de petróleo las otras formas de “comercio” que en verdad representan un subsidio, es umbilical.

La razón de esto es algo que prácticamente todos los analistas de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina vienen apuntando desde 2009: el bajo nivel de interés de las principales instancias de la Administración Obama en América Latina. Hace dos días, el ex Presidente Alejandro Toledo me comentó algo muy cierto: “Hubiera cabido esperar que la relación entre Estados Unidos y América Latina fuese mucho más intensa o estrecha con Barack Obama de lo que fue con George Bush y, sin embargo, ha sido al revés”.

Varios factores contribuyen a que el drama venezolano se esté desarrollando aparentemente con tan poco interés por parte de Washington, más allá del previsible en las instancias burocráticas. Entre ellos: la crisis interna que no acaba de resolverse; el énfasis de la política exterior en Irak, Afganistán y Libia; la situación esquizofrénica que se vive en Washington con un Poder Legislativo en el que el Partido Republicano tiene mucho poder de presión, pero no de decisión, y, ahora, el inicio del largo proceso reeleccionista son los factores principales.

Pero se suman otros, empezando por la circunstancia de que el responsable de asuntos latinoamericanos en el Departamento de Estado,Arturo Valenzuela, está de salida, como ya se ha hecho público, y el reemplazo no está del todo decidido. Asimismo, se arrastra un problema que existió desde el comienzo en la Casa Blanca en lo que respecta a América Latina: la ausencia de una cabeza estratégica que pueda interpretar con gran visión de conjunto y sentido de lo importante lo que ocurre en América Latina. Dan Restrepo, el actual responsable de temas latinoamericanos en el Consejo de Seguridad Nacional tiene muchos méritos, pero no es alguien que haya podido imprimir en el jefe, es decir el consejero para la Seguridad Nacional, actualmente Tom Donilon, un sentido claro de la relación estratégica entre Washington y el hemisferio. El propio Donilon, un ex abogado cuya experiencia exterior se relaciona con Bosnia y la OTAN, no tiene un gran conocimiento de América Latina.

Todo lo cual apunta a un cierto vacío en las máximas instancias políticas. Por tanto, son los niveles burocráticos los que están más cerca de los acontecimientos venezolanos. Precisamente por esto, quien mejor informado está y se halla más pendiente de Caracas y La Habana es el comandante que jefatura el Comando Sur, Douglas Fraser. No por primera vez en los último años, un funcionario militar con una función muy específica en asuntos de Defensa y seguridad, en quien no debería recaer naturalmente la función de pensar los grandes asuntos políticos, es quien llena ese vacío. También se oyen las voces de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Pero en este caso lo que más se deja notar no es la voz de la mayoría demócrata, sino de la minoría republicana, y no precisamente la del jefe de esa minoría, Richard Lugar, sino Jim DeMint y Marco Rubio, fuertes críticos de Chávez junto con la presidenta de la comisión equivalente en la Cámara de Representantes, también republicana. Frente a ello, los demócratas aparecen enteramente desinteresados, casi haciendo dejación de responsabilidad.

En parte, la falta de enfoque en lo que sucede en Venezuela tiene que ver con la inercia de la relación bilateral, que ha transitado hacia la insignificancia. Como se recuerda, Barack Obama y Hugo Chávez se encontraron brevemente en la Cumbre de las Américas en 2009. Ambos países restablecieron por poco tiempo relaciones a nivel de embajador, pero todo fue cuesta abajo desde entonces: fue obligado a salir de Caracas el embajador Patrick Duddy, luego Chávez vetó también a su reemplazo, Larry Palmer, y finalmente, en represalia, Washington le canceló la visa al embajador venezolano en Estados Unidos, Bernardo Alvarez. La actitud de Estados Unidos, a pesar de estos episodios, fue en general la correcta: ignorar a Chávez para no darle el pretexto antiamericano de siempre. La estrategia funcionó bastante bien, porque le quitó intensidad al enfrentamiento de Chávez con Washington, pero tuvo, para lo que está sucediendo ahora, una consecuencia política imprevista: Caracas dejó de ser un asunto de interés en las altas esferas políticas. Pasó a ser una anécdota sin mayor interés. El resultado: la burocracia, y no la política, tomó el control del tema, con excepción, como queda dicho, de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado y, en menor medida, su equivalente en la Cámara Baja. Salvo un “hearing” sobre los nexos entre Venezuela, Irán y el terrorismo, Caracas tampoco ha sido en el Poder Legislativo, dicho sea de paso, un asunto mayúsculo.

¿Qué está pensando la burocracia norteamericana, en cualquier caso, sobre lo que sucede en Venezuela y qué información maneja el Comando Sur? La principal ya es pública: el cáncer de Chávez. Desde hacía dos semanas se sabía que el Presidente venezolano padecía esta enfermedad, y también que -como lo sugiere la propia actitud de Chávez de no dar por ganada esa batalla- el pronóstico sigue siendo incierto. Por tanto, se barajan escenarios de sucesión. Washington no cree, como se especula en otros gobiernos del hemisferio y en la prensa de lengua española, que haya una baraja amplia donde están, además de Adán, el hermano de Chávez y gobernador del estado Barinas, el Vicepresidente Elías Jaua, el canciller Nicolás Maduro, el general Henry Rangel, el diputado Diosdado Cabello o el “hombre del petróleo”, es decir, el jefe de PDVSA, Rafael Ramírez. Para Washington -y el Comando Sur es el más seguro de esto-, Adán no tiene rivales en caso de una incapacidad real de Hugo Chávez.

¿Por qué? Básicamente, porque los demás tienen el mismo problema que han tenido siempre los gerifaltes ocasionales del chavismo desde 1998: su condición puramente funcional y pasajera. De todos ellos, tal vez el que tenga una condición más permanente y goce de una confianza más real, se piensa en Washington, sea Diosdado Cabello, sobre todo dado el papel que cumple en lo que respecta a las finanzas personales del jefe. Pero Adán es el sucesor, al más puro estilo de los hermanos Castro. Y para Washington esto tiene una implicación: la fuerte ideologización que sufriría el régimen en caso de darse la necesidad de un traspaso de poderes. Se cree que, a diferencia de Cuba, donde Raúl es más reformista que Fidel y tiene interés en transitar hacia un modelo de mayor apertura económica, en Venezuela Adán, mentor político de Hugo desde el inicio, sería un factor de “huida hacia adelante”.

No se ve muy probable a estas alturas que una eventual incapacidad de Hugo Chávez provoque el desmoronamiento del régimen. Desde la perspectiva de Washington, las bases están sentadas para una continuidad, al menos por algún tiempo, del régimen, básicamente porque el nivel de armamento que tiene la milicia organizada por Chávez, el grado de complicidades compradas mediante la corrupción y la adhesión muy firme de un núcleo duro de al menos 25 por ciento son factores poderosísimos que gravitan contra la oposición. Por ello, según el sentimiento del gobierno estadounidense en mandos medios, no conviene alentar expectativas, como ocurre en un sector de la oposición interna, de descomposición acelerada del sistema político que, con estrecha ayuda de Cuba, ha ido montando el chavismo.

En los próximos meses, a medida que Washington vaya concentrando la imaginación en el complejo proceso político que desembocará en los comicios del año que viene, la atención que se le prestará a Venezuela en las máximas instancias políticas será sumamente escaso. Se suma a esto el hecho de que Hillary Clinton ha dicho muchas veces que dejará el cargo al final del primer gobierno de Obama aun si es reelegido. Aunque no se puede descartar que la necesidad política, en caso de reelección de Obama, la lleve a continuar por un tiempo más, se cree en Washington que la ex primera dama se alejará definitivamente luego de los comicios de 2012. Lo cual quiere decir que el vacío estratégico con respecto a América Latina, y en particular Venezuela, en la administración norteamericana tenderá, en lo inmediato, a ampliarse.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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