Sobre el paro estudiantil

Fecha: 01/07/11
Autor: Oscar Laderretche
Fuente: Blog del Autor

Esta columna sobre el paro estudiantil salió como columna hoy en el Diario La Tercera bajo el título “Póker de Pingüinos”.
A ver, a ver, vamos por partes.

1. El sistema educativo es central para transitar hacia una estructura productiva más desarrollada, una democracia más inclusiva y una sociedad más igualitaria; pero no se está desempeñando en forma satisfactoria en estas dimensiones, ni al nivel escolar, ni al nivel superior.
2. En ambos niveles educativos hay instituciones privadas y públicas que dan orgullo y otras que dan pena.
3. El rigor estadístico muestra que, en promedio, a igual condición socio-cultural de los estudiantes, instituciones públicas y privadas rinden igual.
4. Salvo una manotada de casos, el fracaso de la municipalización es total. Pero la re-centralización no solamente es ineficiente sino que opuesta a lo que demanda nuestra sociedad, economía y democracia.
5. El Estado debe garantizar que todas sus universidades sean de excelencia y recuperar su rol en la educación técnica, profesional y de trabajadores. Ello implica más recursos, claro, pero solo es posible con una profunda reforma de gobiernos corporativos en la educación superior pública.
6. El sistema de crédito para educación superior se encuentra en bancarrota económica y política.
7. En el sistema privado hay captura institucional de un grupo de interés: los sostenedores, que parecen más centrados en el lucro que en cumplir el rol para el cual están siendo subsidiados o eximidos de impuestos.
8. En el sistema público hay captura institucional de otro grupo de interés: los profesores, los que, en general, dejan mucho que desear en su desempeño.
9. No hay diseño de incentivos que pueda suplantar la inyección de más recursos públicos a la educación; no hay inyección de recursos que pueda suplantar una reforma completa de los incentivos en el sistema.
10. Si nos queremos tomar en serio esto de la educación como parte de nuestra estrategia de desarrollo, el salario de un profesor público debiera llegar a ser similar al de un gerente de empresas.
11. A la habitual aversión del gran empresariado a los impuestos se suma, en este caso, escepticismo frente a la educación pública de calidad como mecanismo de desarrollo (vs. un sistema de selección de talentos).
¿Qué resulta de este entramado de intereses, prejuicios y objetivos? La inmovilidad que observamos pues. Todos los jugadores del póker de la educación quietos, caras cínicas y cartas ocultas.
Como sabe cualquiera que haya jugado póker, da lo mismo lo que digan los jugadores mientras no se muestren las cartas; y las cartas no se muestran hasta que están las fichas sobre la mesa.
Hay que generar, entonces, una situación que los obligue a poner sus fichas arriba de la mesa. Cada uno tiene fichas diferentes que poner: los empresarios y su gobierno, 1 a 2 puntos del PIB de tributos adicionales; los sostenedores, su renuncia al lucro o a los subsidios; los profesores, su renuncia al estatuto; y así los demás jugadores.

¿Cómo forzar al esclerótico sistema político chileno a poner las fichas en la mesa de la educación?

La esperanza es que las movilizaciones estudiantiles adquieran dimensiones épicas, que sacudan conciencias, rompan esquemas e intimiden poderes, hasta que los jugadores se vean forzados a apostar.

Es por eso que hay que apoyarlas

El Autor,Oscar Landerretche (38), es académico del Departamento de Economía de la Universidad de Chile en donde colabora con los Centros Microdatos e Intelis de esa universidad. Enseña e investiga en temas de Macroeconomía, Economía Laboral y Economía Política. Fue el director fundador de la Maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Chile. Adicionalmente es el consultor chileno de la Red de Consultores Global Source Partners de Nueva York. Ha trabajado en el Banco Central de Chile como analísta económico y ha sido miembro del Comité de Expertos del PIB Tendencial y del Comité Asesor Financiero del Ministerio de Hacienda. Fué el Secretario Ejecutivo de la fase primaria de la campaña presidencial Bachelet 2006 durante el 2005, fue Secretario Ejecutivo del Consejo Asesor Presidencial Trabajo y Equidad entre el 2007-2008, y Coordinador Programático de la campaña presidencial Frei 2010 durante el 2009. En la actualidad dirige el Taller de Economía para Jóvenes Socialistas (TEJOS) del Instituto Igualdad y es profesor de economía en la Escuela Sindical INFOCAP. Es un columnista conocido y regular de la Revista Qué Pasa, El Post, El Quinto Poder, El Diario Financiero y The Clinic, pero en la actualidad se encuentra sindicado como columnista editorial en el Diario La Tercera. Sus estudios de pregrado fueron en Economía en la Universidad de Chile donde obtuvo el grado de Ingeniero Comercial. Tiene un doctorado en economía del Instituto de Tecnología de Massachusetts, MIT.

Fecha: 30/06/2011
Fuente: El Quinto Poder
Autor: Sergio Espejo
Artículo: Menos mal que están los estudiantes

El liderazgo político significa atreverse a tomar riesgos, proponer horizontes, plantear con transparencia aquello en lo que se cree, aún a riesgo de ser impopular. Chile brilla hoy por la ausencia de este liderazgo. Miles de estudiantes plantean hoy, a su manera, indignación frente a un sistema educacional que pese a todos los esfuerzos realizados ha fracasado en su capacidad de abrirles oportunidades y futuro.

Dirigentes históricos de la Concertación levantan la voz señalando lo mucho que hicimos como coalición en este campo. Ejercicio perdido. Problemas serios con la brújula. El debate de hoy no es acerca de cómo invertimos durante dos décadas en recuperar infraestructura educativa, mejorar la formación y las remuneraciones de los docentes, ampliar las posibilidades de formación de post grado en el exterior. El debate de hoy es acerca de un hecho indesmentible: pese a todo lo que hicimos, la mayoría de los niños chilenos ingresa hoy al sistema escolar a perder el tiempo.

La educación no cambiará su posición relativa en la sociedad. Ella sigue determinada por la cuna. El caso del gobierno es aún más grave. Temerosas de ser identificadas con su participación en establecimientos escolares y universitarios “sin(con) fines de lucro”, quizás confundidos por la falta de respuesta en los manuales que los grupos Tantauco construyeron durante tanto tiempo, desconfiados respecto de todo aquello que suene a público, sólo atinan a esbozar un discurso en torno al orden público y la necesidad de terminar el año escolar.

Más allá de las formas y de algunos de sus planteamientos, los dirigentes secundarios y universitarios se han atrevido hoy a hacer política. Esto es, a visualizar un futuro al que se aspira, proponer instrumentos para alcanzarlo y movilizar voluntades en apoyo a estos anhelos. Los estudiantes hoy hacen la pega a la que los políticos profesionales han renunciado. Menos mal que están los estudiantes.

Fecha: 29/06/11
Autor:Ivan Selles
Fuente:El Quinto Poder
Artículo:El movimiento anti-lucro en la educación superior, ¿rasca donde pica?

El movimiento estudiantil de las últimas semanas, precedido por los grandes movimientos de los pingüinos de era Bachelet, cuentan con la simpatía de la mayor parte de la población. Son pocos los que no comparten la indignación de una generación que se rebela contra un sistema educativo clasista, que perpetúa y potencia la tremenda segregación social de Chile. Es evidente cómo grupos de inversionistas ganan dinero con ese bien tremendamente preciado, que es una formación superior que permita dejar de replicar la pobreza de los padres, en un salto cuántico en la escala de los ingresos. Y también es evidente cómo esta búsqueda termina con mucha frecuencia en una profunda frustración, con un título profesional poco valorado en el mejor de los casos, y una formación incompleta, en el peor, siempre acompañado a una deuda que equivale al valor de una casa pero con condiciones de pago mucho peores. Para agregarle más elementos negativos, son los sectores más vulnerables de la población los que más sufren esta situación.

El sentido común entonces nos indica que la fuente del problema es que se lucra con la educación superior. Es casi una provocación no hacer la relación entre una institución privada – que en papel no tiene fines de lucro, pero que por medio de artilugios bastante poco sofisticados se transforma en una fuente de renta para sus inversionistas-, la valoración de sus carreras en el campo laboral y la tremenda carga financiera y personal que sufren los estudiantes. Pero es importante detenerse a pensar en la naturaleza de esta relación. Antes de utilizar la manida metáfora del sillón de don Otto, veamos un par de preguntas que nos pueden orientar en encontrar donde está la principal debilidad del sistema, y poner a prueba las siguientes hipótesis:

1. Cuando hay lucro, la educación es mala.

Si tomamos la calidad promedio del conjunto de planteles tradicionales y el de las universidades privadas que no pertenecen al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), las que probablemente sí tengan fines de lucro, es evidente que la calidad es mejor en el primer grupo. Sin embargo, si tomamos el promedio de los colegios privados, particular subvencionado (ambos con posibilidad de ser instituciones con fines de lucro) y planteles municipalizados, el orden es completamente inverso. ¿Qué explica esto? La respuesta parece ser, en ambos casos, que los alumnos en los diversos tipos de establecimientos son distintos, y que en el caso de la educación superior se correlaciona directamente con el puntaje de la PSU. No se puede hacer el promedio en forma directa, hay que comparar el rendimiento de distintos tipos de establecimiento estandarizando por el puntaje de la PSU, así como para comparar establecimientos escolares, es importante corregir por vulnerabilidad social.

2. Cuando no hay lucro, la educación es buena.

Desgraciadamente, tenemos ejemplos palpables que esto no es así. Probablemente el mayor escándalo de una carrera ofertada que no tiene ninguna empleabilidad correspondió a una institución sin fines de lucro, y además estatal, la carrera de criminalística en la UTEM. Otras universidades estatales o privadas pertenecientes al CRUCH también han mostrado problemas importantes asociados a la calidad de la enseñanza o problemas de gestión importantes. Estos ejemplos muestran que no resulta cierto que eliminando el lucro en la educación se logre automáticamente un alineamiento con los objetivos de calidad.

3. Las universidades CRUCH acogen a los estudiantes más pobres.

Aunque es difícil encontrar una verdadera caracterización socioeconómica de los distintos planteles, María Olivia Monckeberg recopila parte de esta información para los años 2006 o 2005, en la forma de origen escolar de los alumnos. No es una caracterización socioeconómica, pero es una aproximación a ella. Se puede observar que universidades privadas, como la UCINF, tienen un 76% de su alumnado proveniente de colegios municipalizados, mientras que la UMCE (estatal) este porcentaje sólo llega al 38%. Los aranceles anuales para pedagogía básica en la primera ascienden a $1.255.000, mientras que en la segunda asciende a $1.610.000.

No es cierto que la existencia del lucro en la educación signifique un problema en la calidad de la educación o, inversamente, que cuando no hay lucro, la calidad de la educación sea buena. Ni siquiera es cierto que los establecimientos estatales cumplan el rol de acoger a los alumnos más vulnerables, o incluso de tener aranceles más bajos. Dado esto, vale bien volverse a plantear la pregunta: ¿Debe ser el lucro en la educación superior el principal foco de una mejora en la educación?

Si un alumno egresado de enseñanza media puede optar a una universidad X, gratuita, pero donde sabe que obtendrá un título universitario inservible, o ingresar a la universidad Y, donde debe pagar arancel (directamente o a través de un crédito), pero donde el título es altamente valorado ¿Qué es más costoso? Claramente, hay una vertiente del análisis que puede centrarse únicamente en los flujos esperados en una y otra situación, y obtener una tasa interna de retorno o un valor actual neto. Pero hay un aspecto que queda fuera del análisis financiero del foco: las personas en general estudian una sola vez en su vida una carrera universitaria. Una universidad que entregue educación gratuita pero que no permita al estudiante mejorar su posibilidad de acceder a empleos de buena calidad respecto a lo que tenía antes de entrar a la universidad es tremendamente cara, aunque sea gratis, sin contar con el perjuicio para el resto de la sociedad de tener profesionales mal preparados.

El problema de la educación superior no es el lucro, es la calidad. El problema fundamental no es que un egresado tenga que pagar durante 15 años el 5% de sus ingresos para devolver el costo de una educación que le permite mejorar su posibilidad de obtener mejores ingresos; es que esa educación no tiene requisitos fundamentales de calidad garantizados, independientemente de quien sea el propietario del establecimiento. La lucha del movimiento estudiantil universitario en contra del lucro rasca, y rasca bien, pero rasca donde no pica.

Fecha: 01/07/2011
Fuente: La Tercera
Autor:Nassir Sapag
Artículo: Sí al lucro en educación

A fin de cuentas, todos queremos lucrar. Los universitarios estudian para mejorar sus competencias y lucrar con una profesión. Las concesionarias internacionales construyen caminos para mejorar los accesos a los puertos, facilitar los desplazamientos y lucrar con la inversión realizada. Las empresas fabrican alimentos que nos permiten vivir y lucran con la venta. Las clínicas privadas invierten en tecnología e infraestructura médica de primer nivel para lucrar. Las universidades privadas forman profesionales, contribuyendo a su movilidad social, para poder lucrar. Las universidades públicas dictan cursos de diplomados y magíster porque lucran ellas y sus profesores directamente o a través de fundaciones paralelas, equivalentes a las inmobiliarias de algunas universidades privadas.

Si no pudiéramos lucrar en educación, nada justifica que lo podamos hacer con las necesidades más primarias, como la salud, la vivienda, la alimentación o el vestuario. Si no se lucrase, todas las necesidades básicas deberían ser cubiertas por el Estado. ¿Con qué recursos, si cuando no lucramos dejamos de pagar impuestos?

La participación de los privados en la salud ha descomprimido la demanda por atención hospitalaria pública y aumentar la cantidad de recursos asignados a cada paciente. Las concesiones de carreteras han descongestionado los caminos públicos y reducido el costo de su mantenimiento, posibilitando hacer otras obras de infraestructura vial.

Quienes hoy piden educación gratuita no se dan cuenta, parece, de que están pidiendo que con los recursos de todos los chilenos dejemos de invertir en cosas importantes, como enfrentar el abandono en que viven muchos adultos mayores o la reducción de las listas de espera y el mejoramiento de la calidad de la atención médica en los hospitales para una gran cantidad de la población que carece de recursos para atenderse en el sector privado.

La educación gratuita sería muy lucrativa para los estudiantes. Con dinero de otros tendrían a futuro un nivel de vida sustancialmente superior al promedio de la población. No es justo. Ni tampoco es viable en el largo plazo mantener un nivel de gastos de esta naturaleza.

¿Por qué no buscar soluciones intermedias que posibiliten el desarrollo tan necesario de la educación superior de manera sustentable? ¿Por qué asociar el “no lucrar” con “no cobrar”?

Diferentes opciones deberían evaluarse desde la perspectiva social. Si en vez de becar a los futuros ricos se les diera un préstamo en UF a tasa de interés cero, el país estaría invirtiendo en educación en vez de gastar en educación. O sea, que en lugar de regalar toda la educación a un grupo que será privilegiado a futuro, sólo “regale los intereses” de un préstamo para financiar los estudios y la mantención básica del estudiante que lo necesite.

No hay contradicción entre esta propuesta y mis palabras anteriores. El Estado recuperará parte importante del costo que deberá asumir por hacerse cargo de los intereses, con los mayores impuestos que recibirá de quienes, una vez formados, generen ingresos por lucrar con su actividad laboral o con las utilidades de las nuevas empresas que pudieran crear gracias a su educación.

Fecha: 02/07/11
Fuente: La Tercera
Artículo: Diferencias entre fuerzas de izquierda marcan las decisiones de la Confech

Esta sábado el periódico La Tercera informaba que los dirigentes del movimiento estudiantil de las diferentes regiones y universidades del país: Santiago, Valparaíso y Concepción han tenido algunas discrepancias internas producto de la polarización ideológica que se ha apoderado de sus propuestas. Aunque la voz que les representa asevera que éstas son propias del movimiento democrático, que afectan la forma y no el fondo de las manifestaciones, estas pueden traslucir un punto frágil de un movimiento transversal que ha de mantenerse en bloque si desea avanzar hacia el logro de sus demandas.

Las principales demandas

1)Acceso con equidad a Ues.

PSU: Rechazo “por su carácter regresivo, que no logra captar talentos, sino detecta el nivel socioeconómico”. El acceso debe asegurarse “hacia instituciones de calidad, que posibiliten no sólo la formación de profesionales y técnicos de excelencia académica, sino de ciudadanos íntegros”. Y la acreditación, “asociada a la transparencia en el uso de recursos públicos y cancelación de éstos para instituciones que lucren, evadiendo la ley”.

2)Aumentar el financiamiento

Aportes basales de libre disposición para Ues. estatales. Además, fondos exclusivos para el reajuste del sector público. Fondo de revitalización para las ues tradicionales. Reestructuración integral del sistema de becas para los quintilesmás desprotegidos. Tarjeta nacional única y estatal, válida los 365 días del año en todo el territorio. Eliminar Aporte Fiscal Indirecto. Estado debe asumir responsabilidad de realizar Formación Técnica.

3)Reformas políticas y educación

Renacionalización de los recursos naturales no renovables, como el cobre. La conformación de una Asamblea Constituyente, estudiar la aplicación de impuestos a algunas empresas, reajustes al sector público. Derogar el DFL 2 2010 en sus artículos sobre la conformación de las juntas directivas de las universidades. Exigir el derecho a la participación triestamental de las institucioens de educación superior en sus cuerpos colegiados.

Fecha: 02/07/11
Fuente:Reportajes
Autor: Michelle Chapochnick y Juan Cristóbal Villalobos
Artículo: Joaquín Lavín: “Los que marcharon no representan a todos los estudiantes”

Después del movimiento estudiantil que reunión gran parte de la colectividad local este jueves 30 de Junio del 2011, el cuerpo Reportajes de la Tercera nos ofrece esta entrevista realizada a Joaquín Lavin, Ministro de Eduación de Chile. Nosotros sólo plasmaremos algunas preguntas y respuestas de este encuentro, quienes quieran leer todo el artículo les facilitamos el enlace.

¿Esta marcha provocará un cambio en la relación entre el gobierno y los estudiantes?

Los que marcharon hoy no representan a todos los estudiantes, sino que a los que estudian en las universidades tradicionales, que no son más del 30% de los universitarios y que reciben los mayores recursos del Estado. El gobierno no reacciona frente a una crisis puntual ni a lo que se grita en la calle. Tenemos claro qué hacer y estamos impulsando cambios legales que permitan inyectar recursos a la educación. De hecho, la propuesta rechazada por el Consejo de Rectores incluía un plan de más de 200 millones de dólares. Las puertas de este ministerio seguirán abiertas, pero no voy a caer en la ingenuidad de abrirme a estudiar un tema cuando al día siguiente los estudiantes lo desechan y vuelven con una nueva artillería de exigencias que están totalmente fuera de mi alcance. Siempre he estado dispuesto a conversar los temas que realmente están relacionados con la educación. Lo que no se puede hacer es mezclar las legítimas demandas con exigencias políticas e ideológicas.

¿Estaría dispuesto a renunciar al ministerio si se transforma en una “piedra de tope” en las negociaciones, como piden sus detractores?

La gente entiende que la educación es un problema país, no de una persona. Cuando asumí como ministro, sabía que vendrían momentos buenos y malos. Yo aposté al diálogo hasta que los estudiantes rechazaron todas nuestras propuestas y se radicalizaron con demandas políticas e ideológicas que nada tienen que ver con la educación. Siento que nos dieron un portazo. Los estudiantes se pasaron de la raya al pedir reforma tributaria, asamblea constituyente y la nacionalización de las riquezas básicas, entre otras cosas. Somos un país descentralizado y con instituciones. ¡Entonces cómo le piden al Ministerio de Educación que sea el dueño de todos los colegios del país! Esa es una demanda retrógrada. Mi rechazo, sin embargo, no impide cambiar la municipalización o que hagamos las reformas necesarias para administrar los colegios públicos, cosa pendiente desde hace 30 años. Si hablamos de las demandas originales de estos jóvenes, incluso podría decir que hasta yo hubiera marchado con ellos

Fecha: 8/07/11
Fuente: La Tercera
Autor: Rolf Lüders

Con manifestaciones públicas se pretende cambiar nuestro sistema socioeconómico. Así lo han reconocido voceros de un movimiento que dejó de ser exclusivamente estudiantil. Por ello, la propuesta del Presidente Piñera en materia educacional fue -de inmediato, de plano y sin mayores argumentos- rechazada por dichos líderes.

Para bien del país, debe primar la razón y se deben respetar las lecciones de la historia en la adopción de políticas públicas. Nuestro sistema socioeconómico nos ha permitido resurgir con fuerza a partir de los años 1970. El mismo éxito -reflejado en nuestra membresía en la Ocde– explica en buena parte el apoyo a las mencionadas manifestaciones. Si somos tan exitosos, ¿por qué el Estado no gasta más en materia social?

Pero los líderes de las actuales movilizaciones van más allá. El ariete que están utilizando es la implantación de un sistema de educación estatal gratuito, financiado (1) por nuevos impuestos a los sectores más pudientes y (2) por los ingresos provenientes de nuevas nacionalizaciones del cobre.
Somos socios de los países de ingresos más altos, pero nuestra riqueza humana y material dista de ser similar a la de aquellos. Estos se pueden dar lujos -como lo es entregar educación gratuita- que nosotros no nos podemos dar. Comparar la razón promedio del gasto fiscal en educación a PIB en los países de la Ocde, con aquella en Chile, para concluir sin más que debemos aumentar significativamente el gasto fiscal correspondiente, es un grave error. Similar tipo de razonamiento simplista nos llevó tiempo atrás a una aventura proteccionista industrializadora que pagamos caro.

El progreso en cobertura educacional en Chile ha sido notable. Lo ha hecho posible un sistema en que el Estado financia aquella parte de los beneficios de la educación que no internalizan los educados. Un sistema de créditos permite el acceso a la educación en función de las capacidades de los estudiantes y no del ingreso familiar. El diseño privilegia el desarrollo de las instituciones educacionales más eficientes y permite que el Estado fomente actividades académicas socialmente rentables. Es cierto que el sistema educacional adolece actualmente de importantes defectos, que no obstante se pueden corregir sin necesidad de cambiar los principios que lo sustentan.

Al margen de esos defectos, el diseño del sistema educacional es pragmático, tomando en consideración las virtudes y las fallas del mercado, pero también aquellas del Estado, utilizando a ambos para igualar oportunidades y entregando, a un costo mínimo, la calidad de educación óptima para un país del grado de desarrollo nuestro. Estatizar la educación y entregarla gratuitamente a todos, financiándola con el producto de recursos naturales nacionalizados, es ignorar lo que el mundo -y muy especialmente nosotros en Chile- hemos aprendido con los experimentos sociales del siglo XX.

Al respecto, y reconociendo que se trata de un caso extremo, invito a todos los que no la conocen a revisar la aleccionadora experiencia de la República de Nauru en materia de estatización de recursos naturales y de operación de un Estado benefactor.

“Crecimos escuchando que si estudiábamos más, tendríamos asegurado un mejor futuro: más ingresos, más prestigias, más satisfacción. Y nunca antes en la historia tantos chilenos habían alcanzado los niveles educacionales de hoy. Pero los jóvenes que constituyen la primera generación de sus familias en la Educación Superior se enfrentan, con frecuencia, a una realidad amargamente decepcionante: su título no les asegura un alto nivel de ingresos y la deuda que han contraído para pagar sus estudios contrapesa cualquier margen de movilidad social como lo haría una roca amarrada a los pies de un hombre tratando infructuosamente de nadar. Este es un reportaje para entender el descontento.”

Fecha:28/07/11
Autor:Mónica Jiménez | Directora ejecutiva de Aequalis
Artículo: Educación: La urgencia de la flexibilidad

Hay un amplio consenso: el actual sistema de educación superior chileno está agotado. Durante los últimos 30 años no hubo una reflexión profunda sobre qué esquema era el que el país necesitaba, sino que se trabajó a partir de lo que quedó hecho en 1981, con los decretos que crearon los centros de formación técnica, los Institutos Privados y las Universidades Privadas. En este período hubo avances, especialmente en lo que se refiere a cobertura: actualmente más de un millón de chilenos estudia en la educación superior (ES). Pero no podemos estar conformes. No basta con preocuparse sólo de que los estudiantes entren, es necesario que se mantengan, se titulen oportunamente y encuentren trabajo.

Hoy sucede que, en muchos casos, los jóvenes no saben bien lo que ingresan a estudiar, situación que tiene que ver con la falta de información existente, el exceso de publicidad y, en algunos casos, con una difusión engañosa de la oferta académica. Esto genera que los alumnos tengan cierto nivel de expectativas laborales que difícilmente se cumplen cuando se enfrentan al mundo laboral. Lo que necesitamos es una mirada a todo el sistema, una especie de plan maestro de la educación superior.

Entre los problemas más urgentes de atacar está el sistema de ingreso. Lamentablemente la variable que más influye en los resultados educacionales es la socioeconómica. Basta observar los resultados de la prueba Simce: para aprender no bastan los talentos naturales, sino que tienen que existir condiciones para el aprendizaje, lo que se relaciona directamente con las condiciones de vida.

Miremos la PSU: es una prueba que deja fuera al 50% de los liceos -que son los técnico-profesionales- porque está diseñada en función del currículum humanista-científico. Las estadísticas muestran que los que tienen mejores resultados son los establecimientos que están educando al cuarto y quinto quintil. Es necesario modificar y fortalecer el sistema de acceso a la educación superior, con un sistema que abarque evaluaciones diversas, funcionales a la diversidad de estudiantes que postulan a ella.

Algunas de las propuestas de Aequalis, Foro de Educación Superior, abordan precisamente esta problemática. Una de las líneas de acción propone promover el uso del ranking de las Notas de Enseñanza Media (NEM) como herramienta de admisión y de asignación del aporte fiscal indirecto. Creemos también que los jóvenes meritorios desfavorecidos tienen que participar de estrategias compensatorias para que se produzcan las nivelaciones necesarias y enfrenten con éxito la carrera en la que estén.

Hay que apuntar a la flexibilidad: diseñar un sistema de salidas intermedias y establecer un sistema de créditos transferibles que facilite la articulación y la movilidad de los estudiantes. Hay que facilitar la posibilidad de que un estudiante exitoso de una carrera técnica pueda ingresar a la universidad sin tener que partir de cero. Hay, también, que modificar las reglas de contratación del sector público y las reglas de asignación profesional que obligan a las universidades a extender estudios que perfectamente podrían zanjarse en menor tiempo, evitando un gasto excesivo para los alumnos, las familias y el Estado.

Otro factor clave es regular el costo de las carreras. No puede ser que, por ejemplo, si las ayudas estatales aumentan de $ 500 mil a $ 600 mil para las becas Nuevo Milenio, los aranceles de esas carreras aumenten en 20%. Eso es echar en saco roto los aportes estatales y dañar a las familias más necesitadas.

La urgencia de revisar en profundidad el sistema y proponer vías concretas de solución es la fuerza que ha movido a todos los colaboradores del Foro durante los últimos 10 meses. Ha llegado el momento, igual como sucedió con la reforma previsional hace algunos años, cuando se le agregó el pilar solidario, de mirar desde la equidad, la calidad, la pertinencia y la eficiencia de nuestro sistema de educación superior.

Fecha:01/09/11
Autor:Eugenio Guzmán | Decano Facultad de Gobierno UDD
Artículo: Al limite

El éxito o fracaso de la invitación del presidente a los estudiantes a La Moneda sólo lo sabremos, aunque parcialmente, tras el encuentro de este sábado (03/09/11). Lo que sí podemos aventurar es que el gesto de Piñera es coherente con su naturaleza. Su forma de abordar temas complejos se resume en fórmulas de alto riesgo, estrés y capacidad de sorprender no sólo a sus contrincantes, sino también a sus colaboradores.

El llamado al diálogo del presidente Sebastián Piñera ciertamente ha sido una sorpresa, incluso, al parecer también para el propio ministro de Educación, Felipe Bulnes. En un escenario en que los déficits de maniobra eran evidentes, un llamado de esta naturaleza sorprendió a todos los actores políticos. Más aún, después que el paro convocado por la CUT había dejado en claro que ni ésta y sus asociados, ni la Concertación estaban en condiciones de administrarlo. El paro mostró que los estudiantes no quieren “soltar la batuta” y que en términos políticos son los únicos con poder efectivo en la calle. Además, el grado de violencia resultante de éste demostró que la mayoría de la gente no ve con buenos ojos lo que está ocurriendo hoy en el país y que finalmente las demandas de la CUT quedarán ahogadas por el tema de la educación. Todas las encuestas empezaron a reflejar una baja en el apoyo a las movilizaciones.

Tres meses de paro de actividades estudiantiles es mucho, lo cual ha ido desafectando -y poniendo nerviosos- a los estudiantes, quienes comienzan a ver que el fantasma de la pérdida del año escolar está cada vez más cerca. Esto, sin lugar a dudas, está afectando el movimiento.

Así, en momentos en que los estudiantes se encontraban en reflexión sobre sus próximas movidas tácticas, el llamado, o más bien invitación a La Moneda, resultó ser una sorpresa, pero también un alivio. Sobre todo porque se constituye en una posible salida en la eventualidad de que la oferta del Ejecutivo sea atractiva.

Ahora bien, ¿a qué responde esta invitación? ¿Se trata de una movida estratégica para ganar tiempo? ¿Corresponde a una forma de claudicar por parte del gobierno? La verdad es que sólo lo sabremos, aunque parcialmente, después de que tenga lugar el encuentro de este sábado en Palacio. Lo que sí podemos aventurar es que el gesto de Piñera es coherente con su naturaleza. Su forma de abordar temas complejos se resume en fórmulas de alto riesgo, estrés y capacidad de sorprender no sólo a sus contrincantes, sino  también a sus colaboradores. En esto el mandatario no escatima, su juego consiste en arriesgar. Lo hizo en el caso de los 33 -donde nadie o muy pocos apostaban a que estaban vivos- y el éxito no se hizo esperar. Su popularidad tras el rescate nunca ha sido superada.

Así, en el mejor estilo de guerra relámpago, Piñera volvió a sorprender. No sólo por el trabajo realizado durante el fin de semana con su comité político, sino que durante esta semana conversando con los medios. Adicionalmente, el llamado a que Guido Girardi, Juan Pablo Letelier y Patricio Melero participaran hubiese sido otro golpe a la cátedra, pero el escozor ante la posibilidad del fracaso terminó por aguar esa posibilidad.

Piñera tomo una decisión de alto riesgo basada en un escenario político de claro estancamiento, en que estudiantes y profesores se mostraban inquietos. Quedando abierta la pregunta sobre lo que implica dicho riesgo en la solución del problema.

¿Qué está en juego?

Por definición, todo escenario de riesgo supone ganancias y pérdidas. Pero en política las opciones que se toman no tienen efectos inmediatos, sino que transcurren y entregan resultados parciales (pagos y penas) que se evalúan y permiten tomar otras decisiones u opciones. Es decir, poseen una dinámica propia. En este caso, es posible que la mesa de diálogo que está instalando Piñera no arribe a resultados positivos. Vale decir, que los actores convocados -estudiantes y profesores-  se retiren sin haber alcanzado acuerdo alguno o que “tiren el mantel” acusando al gobierno de no proveer una solución aceptable. De hecho, ésta sería una gran oportunidad para hacer una muestra temeraria de poder. No obstante, eso sería una jugada cuyos costos pueden  ser vistos como un acto de intransigencia. Dicho en otras palabras, sería como quemar el último cartucho y, tratándose de una mesa de conversaciones en La Moneda, al menos por esta ronda, no se vería otra salida de corto plazo.

Este escenario sería uno en que todos pierden. Sin embargo, existe otro en el que todos ganan, no en igual medida, pero de beneficio mutuo al fin y al cabo: Piñera es quien resolvería el conflicto, los dirigentes estudiantiles le demostrarían al país su heroísmo, resolución y disposición a negociar (tal vez se produciría tiraje en la chimenea para 2013 con nuevos diputados postulando), y los partidos (todos) se subirían al carro, aunque no los inviten. No obstante, todo lo anterior depende de cuán atractiva sea la oferta de Piñera. Si ésta sólo empata las demandas, es probable que aparezcan otras en el proceso en días posteriores. En tal sentido, no es descabellado pensar que el Ejecutivo se sitúe bastante más allá del “pliego de peticiones” y más cerca de lo que ahora está ofreciendo, lo que sería coherente con una estrategia de acercamiento. En tal sentido, Andrés Chadwick, que es un buen jugador de fútbol (o mas bien lo era), y sabe que el partido se juega antes (definiendo los jugadores y sus puestos), durante y después (calmando o arengando a los hinchas). Es por ello que ligar puentes y establecer conversaciones es crucial, de modo que de haber acuerdo, éste ya se encuentre avanzado.

El problema es que aun habiendo acuerdo después de este “sábado gigante”, se desencadene una serie de eventos en los que el gobernante no puede dejar que operen autónomamente y utilice la lógica del “ya cumplí”. Esta es la tentación de Piñera: salir rápido. Pero en la política y el Estado las cosas no se mueven tan rápido. Lo que viene es un proceso que debe ser modulado por el Ejecutivo y, cualquiera sea el acuerdo, tiene que ir al Congreso, y allí las cosas pueden “enredarse”. Si bien en esa instancia el Ejecutivo tiene una salida -atribuir responsabilidad a los partidos-,   los estudiantes nuevamente focalizarán el tema en el gobierno. Lo han dicho en todos los tonos, aprendieron de la Concertación una práctica común: que si se quiere que algo no prospere hay que enviarlo al Legislativo sin urgencia.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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