OPA La Polar, mayo 2009

Fecha:24/06/11
Fuente:Diario Financiero
Autor: Paul Fontaine

La Polar fue un caso de éxito notable y real desde 1998, cuando salió de la quiebra vía la entrada del fondo de inversión Southern Cross. Aumentó sus ventas desde $ 89.000 millones en 2000 hasta $ 325.000 millones en 2006, año en que el fondo vendió su participación. Las utilidades subieron desde $ 2.000 millones en 2000 a $ 29.000 millones en 2006. Las acciones rentaron 270% desde su apertura a bolsa en 2003 hasta octubre de 2006.

En términos simples, el problema de La Polar es su cartera de crédito y en particular los clientes morosos que fueron renegociados unilateralmente. La cartera de créditos reprogramados estaba bajo control hasta la venta de Southern Cross en 2006, representando no más del 5% de la cartera total. En mayo de 2009, Southern Cross lanzó una OPA para tomar nuevamente el control de la empresa vía la fusión con Supermercados del Sur. Esta última era una empresa sana recién adquirida por el fondo. Lamentablemente para los accionistas de La Polar, su directorio rechazó esta oferta. Esto gatilló la salida de los últimos dos representantes del fondo del directorio. ¿Por qué fue rechazada esta oferta y por qué la realizó Southern Cross?
Los motivos del rechazo de la OPA por el directorio no son claros, especialmente considerando que la gerencia debió estar en conocimiento del deterioro de la cartera morosa de La Polar. A esas alturas las reprogramaciones automáticas representaban cerca de US$ 200 millones. Esta cifra era abordable por la empresa, pero claramente hacía demasiado favorable la OPA para los accionistas de La Polar en desmedro de Supermercados del Sur o Southern Cross ¿Por qué no trató o no pudo la gerencia convencer al directorio de las bondades de la oferta? Es posible que la gerencia quisiera seguir manejándola a su arbitrio y beneficio la empresa; les acomodaba ser “los controladores”, valga la redundancia, sin control.

Lo que está claro, es que Southern Cross lanzó una OPA a un valor demasiado conveniente ex post para accionistas de La Polar, cuya aceptación hubiese salvado a la empresa. Bajo el control y dirección de Southern Cross no se hubiese producido el descalabro del segundo semestre de 2009, ni de 2010, cuando la cartera reprogramada llegó al 51% de la cartera total -US$ 750 millones-; ni menos la de abril de 2011, cuando supera los US$ 1.000 millones. Esta OPA demuestra la buena fe de Southern Cross y prueba de que no conocían el “tongo”.

Los hechos anteriores muestran que los directores hasta la OPA de mayo 2009 cumplieron su labor. Había algún nivel de deterioro de la cartera, pero manejable. El error de no aceptar la OPA les costó al menos US$ 1.000 millones a los accionistas de La Polar. Los directorios que ejercieron desde junio de 2009 fueron un desastre y un ejemplo de descontrol. En 2010 había denuncias masivas en Sernac e incumplimientos de parte de La Polar de los acuerdos reparatorios alcanzados. Además, los índices básicos de gestión de -como Ebitda y cartera promedio- eran deplorables. El directorio que aprobó la FECU de marzo 2011, y el que luego colocó $ 60 mil millones en efectos de comercio una semana antes de la debacle, fueron negligentes. ¿Cómo se explica la expansión a Colombia(1) en el estado que estaba la empresa? 
Los responsables, aparte de gerencia y directores, son la firma de auditoría, los clasificadores de riesgo y las corredoras de bolsa que seguían recomendando comprar la acción incluso en junio 2011. Debe aclararse si la SVS(def) y la SBIF actuaron de manera diligente de 2009 a 2011.

Los directores debieran comenzar por devolver lo cobrado en bonos y dietas, ya que no hicieron su labor. Las corredoras de bolsa que mantenían la recomendación de compra en 2011 debieran recomprar al precio del 6 de junio de 2011 las acciones a sus clientes que mantenían en esa fecha.

Llama la atención lo poco profesional que fueron las AFP y los fondos mutuos por no haber detectado los evidentes problemas de La Polar, los que se inferían de las FECU de 2010 y de marzo 2011. ¿Deben reembolsar las administradoras a los fondos?

Caso La Polar: Las cuentas por cobrar

Con varios testimonios que dan cuenta de un sistema destinado a ocultar la realidad financiera de la firma, y una larga lista de interrogatorios en marcha, el fiscal José Morales está por develar cómo operaba la primera línea de la compañía. ¿Próximo objetivo? El controlador hasta 2006: Southern Cross Group. Sus socios Norberto Morita y Raúl Sotomayor fueron presidente y vicepresidente del directorio hasta comienzos de 2009.

Fecha: 23/06/11
Fuente: Que Pasa
Autor:Lorena Rubio y Emilio Maldonado

Norberto Morita aterrizó el domingo en Buenos Aires desde Europa, continente al que viaja todos los inviernos junto a su familia.

A su llegada, lo primero que hizo fue contactarse con su socio en Chile para preguntarle cómo iba el “tema de La Polar”.

-Lee los diarios -fue la escueta respuesta que dio Raúl Sotomayor al otro lado de la línea.

En su edición dominical, La Tercera había publicado un testimonio que aseguraba que los supuestos ilícitos que se cometían en La Polar -repactaciones de deudas sin autorización de los clientes- se efectuaban a escala masiva desde 2003.

A partir de ahí, los telefonazos entre Santiago y Buenos Aires no cesaron.

Si bien la versión que una ex empleada de la multitienda entregaba de forma anónima apuntaba directamente al ex gerente de Crédito de La Polar, Julián Moreno, el ejecutivo más antiguo de la firma, el testimonio dejaba abierta la puerta para involucrar a otros miembros de la plana mayor.

Y pese a que no era mencionado explícitamente, el nombre del ex gerente general Pablo Alcalde, un hombre histórico de Southern Cross se asomaba entre líneas.

En la nota eran aludidos, además de Moreno, la ex gerente de Administración de la multitienda María Isabel Farah, dos de los ejecutivos de mayor confianza de quien fuera el gerente general de la firma durante una década.

Las alertas se encendieron en el piso 16 de la calle El Regidor, en Las Condes, donde funciona Southern Cross Group Chile. Si el ex gerente general de La Polar -reclutado por Morita y Sotomayor en 1998, al comprar la firma- se convertía en foco de sospechas, era altamente probable que las indagaciones alcanzaran a los ex dueños del operador de retail. El ingeniero comercial no sólo fue el hombre de confianza de ambos, sino que mano derecha de Morita mientras ocupó la presidencia del directorio, entre 2005 y comienzos de 2009, y Sotomayor, la vicepresidencia. En noviembre de ese año, cuando el argentino dejó la presidencia de la mesa fue sucedido por Alcalde, lo que internamente se interpretó como un recambio natural.

Con los nuevos datos sobre la mesa, los asesores de la firma iniciaron el mismo lunes un proceso de control de daños y comenzaron a evaluar los posibles escenarios.

La alternativa de que el fondo de inversiones se convierta en otro de los protagonistas del caso era, a diferencia de una semana antes, más que una simple probabilidad.

Cita en Argentina

El martes de esta semana, a las 18.00 horas, Raúl Sotomayor -uno de los cuatro socios que fundaron el fondo de private equity en 1998- viajó a Buenos Aires. Debía reunirse a primera hora del miércoles con su socio -y “cerebro” del Southern Cross-, Norberto Morita, y con Horacio Reyser, otro de los creadores de la inversora.

Si bien el encuentro, que se realizó en un céntrico hotel porteño, se había fijado previamente, la agenda de la cita fue copada por el escándalo de su ex compañía en Chile.

La rápida actuación que ha mostrado el Ministerio Público en el tema y la serie de querellas de distintos afectados tenían a los socios de Southern monitoreando atentamente el caso. Pero en las últimas horas, los hechos parecían desencadenarse antes de lo previsto.

En Chile, las evaluaciones encabezadas por los abogados de Barros&Errázuriz, bufete que ha asesorado a los ex dueños de La Polar desde su ingreso al mercado chileno, daban cuenta de una atmósfera preocupante. Además de Sotomayor, las reuniones de evaluación son integradas por el asesor del fondo de inversiones, Gonzalo Dulanto (quien también viajó al encuentro en la capital trasandina), y el socio de B&E Cristián Barros.

Y aunque todavía no es definitivo, en Southern Cross reconocen que si la arista penal llegara a involucrarlos, lo más probable es que su representante será Carlos Cortés, litigante que suele trabajar con B&E en casos de índole comercial y penal.

Pero no sólo el posible protagonismo en el caso judicial, inquieta a los ex dueños de La Polar.

Además -y tal vez más relevante-, es el daño que esto puede causar a la imagen de un fondo de inversiones que gracias al “milagro” obrado en La Polar,ha logrado levantar miles de millones de dólares entre inversionistas de todo el mundo. De hecho, su vehículo Southern Cross IV, lanzado en 2010, es el mayor fondo de América Latina, y maneja US$ 1.700 millones. En él, además de inversionistas chilenos -incluidas las AFP y otros institucionales-, participan aportantes estadounidenses, chinos y qataríes.

En la mira

En el piso 9 del Centro de Justicia, donde funciona la Unidad de Delitos de Alta Complejidad de la Fiscalía Centro Norte, la versión de la ex empleada del área de Cobranzas de la firma no fue una sorpresa.

Fuentes cercanas a la investigación aseguran que el fiscal a cargo, José Morales, ya cuenta con otras tres versiones de ejecutivos de “segunda línea” que cuentan en detalle cómo operaba el sistema de “normalización” de carteras. Con esos testimonios, señala un profesional que sigue el caso, Morales ya estarían en condiciones de formalizar en las próximas semanas a los dos principales imputados en la causa: el ex gerente de Productos Financieros, Julián Moreno de Pablo, y la ex gerente corporativa de Administración, María Isabel Farah. Si bien, la fiscalía aún no tiene a firme el nexo entre estos dos profesionales y Alcalde, quienes han seguido las pesquisas sostienen que es “cuestión de días para conectarlos”.

Una vez dictados los primeros cargos, Morales se abocará de lleno al actor que hasta ahora ha circulado como fantasma entre los involucrados: el fondo Southern Cross.

“El fiscal está armándose un cuadro en orden cronológico. Partió con lo más reciente -que es más fácil de pesquisar-, pero tiene claro que a medida que retroceda en el tiempo se va a encontrar con los últimos dueños de la empresa”, explica una fuente judicial.

Y si bien es altamente probable que Sotomayor y Morita sean citados a declarar en la causa criminal que investiga la Fiscalía Centro Norte, en Southern sostienen que el principal flanco podría venir por las demandas civiles.

“Tenemos asumido que vamos a ir a declarar”, dice uno de los integrantes de la sociedad formada en Argentina. Eso sí, aseguran, el frente más probable será en la esfera civil, lo que involucra directamente a Morita y Sotomayor, ex presidente y vicepresidente de la compañía, respectivamente.

Esta posibilidad se reafirmó el miércoles, cuando el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, al asistir a una sesión especial en el Senado, responsabilizó al directorio de La Polar por “un caso claro de falsificación, de fraude”, indicó.

Esta semana la nueva mesa directiva de la compañía, encabezada por César Barros, anunció el despido de 11 ejecutivos de la compañía. Un abogado cercano al caso no descarta que algunos de estos profesionales ya estuvieran colaborando con la fiscalía.

No es todo, Morales afina una lista que ya ronda las 50 personas, que comenzarán a ser interrogadas en las próximas semanas.

Otro de los penalistas vinculado con las indagaciones asegura que las primeras formalizaciones podrían ocurrir de aquí a dos meses.

Los excesos del “modelo”

Los principales ejecutivos de Southern reconocen que el “modelo” que se aplicó en La Polar, que incluía compras a crédito para sectores no bancarizados, con mayores tasas de interés, es obra de ellos.

“Cuando compramos esta compañía, en 1998, nuestro plan de negocios estaba claro: apuntar a los segmentos C2, C3 y D, un esquema que fuera mitad compras en efectivo y el otro 50% -aproximadamente- mediante un crédito que permitiera financiar productos de consumo masivo a tasas más altas que el resto”, explica una alta fuente.

Semanas antes de abrir a la compañía en Bolsa, Morita, Sotomayor y Reyser, mostraron al mercado uno de sus logros: la reestructuración del área financiera del retailer.

Con la asesoría de LarrainVial, los socios comentaron en su prospecto de emisión las principales características de su esquema de negocios: “Cuando las transacciones en las tiendas se hacen con la tarjeta de crédito, la filial Inversiones SCG S.A. es la que financia dicho crédito”, precisaban. Asesorías y Evaluaciones S.A. se haría cargo de rankear a los clientes. Collect cobraría y TecnoPolar administraría la cartera de terceros. La Polar Corredores de Seguros protegería las colocaciones y Conexión S.A. -todas las sociedades inventadas por el grupo controlador– administraría el marketing de la tarjeta.

La fórmula se mantuvo hasta 2006, cuando se modifica la plataforma de tarjetas, se cambia la banda magnética, abriéndola como medio de pago para otras cadenas. La iniciativa, continúa este ejecutivo, comenzó a aplicarse con fuerza en 2007 y 2008, permitiendo que los clientes de la multitienda tuvieran “líneas de crédito” que les permitieran comprar materiales para la construcción, medicamentos y recarga de celulares.

Fue en esa época cuando se incrementaron -en acuerdo con los usuarios- las cuotas mensuales que pagan.

En la sociedad de capitales argentinos aseguran que “nunca” fue parte de este modelo la repactación unilateral de créditos, práctica que, a través del Sernac, destapó el caso, que hoy tiene implicancias económicas y políticas.

A juicio de los ex dueños de la cadena de tiendas, lo que ocurrió es que la administración que los sucedió -encabezada por Pablo Alcalde- “apretó el acelerador más de la cuenta, disparando la morosidad e ingresando a sectores más riesgosos que los que contemplaba el modelo original”, sostienen. Ello, además, en un escenario económico marcado por la crisis financiera de fines de 2008.

“Cazador” de negocios

Hace sólo semanas, Morita y sus socios eran conocidos como los reyes Midas del mercado chileno. Con US$ 25 millones habían comprado La Polar quebrada. En ocho años, la transformaron en la “joya” del retail, convirtiéndola en el cuarto actor de las tiendas por departamentos y sumando a los mayores inversionistas del mercado a su propiedad. Las AFP se convirtieron en accionistas, las corredoras tenían sus papeles entre los favoritos y los bancos no se complicaban para prestarle recursos. De hecho, la última gran apuesta -la colocación de US$120 millones en efectos de comercio- ocurrió apenas una semana antes de que un hecho esencial enviado por el directorio desatara el pánico en el mercado.

“Para nosotros Southern, especialmente Morita, era seguido como un genio de las finanzas, que volvía altamente rentables hasta los negocios menos atractivos”, recuerda el encargado de inversiones de un importante grupo empresarial.

Las cifras estaban “a la vista”, una pequeña cadena de sólo 12 tiendas y con 300 mil clientes, hoy suma 44 locales y 1,2 millones de tarjeta habientes. Los socios por sí mismos eran una muestra de éxito rotundo: con una inversión cercana a los US$ 50 millones obtuvieron US$ 200 millones, tras vender su última participación en la empresa, en octubre de 2006.

Los elogios al “estilo Morita” también se repetían al otro lado de la cordillera.

En 2003, la revista argentina Fortuna denominó a Morita como el nuevo “cazador de negocios”, calificándolo como el inversionista más activo de la era de la posdevaluación

Pero la misma prensa económica trasandina suele denominar en términos bastante menos loables a este MBA en Columbia. “A raíz de algunas de sus operaciones, a Morita y sus boys se les denomina “fondo buitre” y, más recientemente “fondo carancho”, por su apetito por comprar activos en desgracia, reestructurarlos y luego venderlos a precios muy atractivos”, comenta un periodista del ámbito de los negocios en ese país.

En Southern desestiman este apelativo. Lo suyo es distinto, aseguran. Realzar el valor de una compañía -siempre como controladores-, para después ofrecerla al mercado. Jamás despedazan una operación.

Hoy, luego de destaparse un escándalo que incluye la probable adulteración de sus estados de resultados, con un forado que podría alcanzar los US$ 1.000 millones, La Polar está avaluada en Bolsa en US$ 284 millones (cierre del miércoles). Una suma que dista dramáticamente de los US$ 1.680 millones en que llegó a valorizarse en el mercado bursátil, en noviembre de 2007.

El discreto Norberto Morita
Autor: Ignacio Olivera Doll, desde Buenos Aires

Quienes lo conocen de cerca, y lo tratan cotidianamente, aseguran que en él hay pocos indicios que revelen su posición social. El empresario argentino-japonés Norberto Morita (66), dueño del mayor fondo de inversión de Sudamérica, merodea por las calles porteñas sin ningún tipo de custodia personal. No asiste a cócteles ni a las grandes cenas empresariales. “No es el empresario lobbista que uno suele ver. Detesta los almuerzos, las cenas. Le gusta más la vida familiar. Pasar el tiempo con su mujer y sus tres hijas”, cuenta quien compartió largas jornadas de trabajo con él, durante una buena parte de la última década.

Su celo por pasar inadvertido llegó a tal punto que su propio equipo de prensa se ocupó, años atrás, de pagarle a Google para que lo hiciera descender varios puestos en el ranking de búsqueda. “Yo no figuro. No quiero estar en ningún lado”, aclaró desde el principio a sus voceros.

En su entorno suelen admirar su “visión estratégica”, en la que destaca una especial percepción respecto a las grandes oportunidades. Le identifican apenas unas pocas amistades afianzadas en toda su trayectoria: una relación de muchos años con Carlos Miguens, de quien supo ganarse la confianza para ingresar en el grupo Bemberg e instalarse como el CEO de la cervecera Quilmes; un estrecho trato con su actual socio, el ingeniero Horacio Reyser; y algunos lazos con Eduardo Escasany, dueño del Banco Galicia, y el patagónico Federico Brown, propietario de la cadena de supermercados La Anónima.

Morita llega a sus oficinas del octavo piso de calle Cerrito entre las 8.30 y las 9 de cada mañana. Ingresa por el estacionamiento en un Volkswagen Bora azul que, hasta hace unos pocos años, solía conducir él mismo. Hoy, en cambio, lo hace con un chofer. “Es muy reservado. Nunca te va a decir nada”, aclaran quienes lo saludan todos los días en la mesa de entrada del inmueble.

Cerca de las dos de la tarde, el empresario suele salir con Reyser y otro grupo de ejecutivos a almorzar a La Recova, una zona de bares que está ubicada en la calle Posadas, justo sobre el final de la Avenida 9 de Julio. El bajísimo perfil que ha practicado a lo largo de su vida le permite llegar allí caminando, sin ser reconocido, por las únicas tres cuadras que lo distancian. Ahí, el lugar elegido es el restaurante Piegari. Los restoranes La Stampa y Plaza Mayor también fueron escenario de sus mediodías en el pasado. Allí no hay sushi ni ningún tipo de comida oriental. Sólo carnes argentinas, por un valor de hasta US$ 50 el plato.

Para sus escapadas, Morita suele elegir el campo de golf del Hurlingham Club, que está ubicado a 30 kilómetros de la capital. No es, claramente, el club más selecto de Buenos Aires. “Debe ser uno de los pocos empresarios que siguen yendo ahí”, se ríe un colega. Algunos fines de semana de otoño y primavera prefiere destinarlos a otra de sus pasiones: la pesca con mosca, que practica en el sur argentino, donde tiene su propia casa de veraneo. Durante el invierno viaja con su mujer a la Toscana, la zona del norte de Italia. Ahí alquila una casa de no más de 2.000 euros por semana. En ese lugar, dicen, su vida se reduce a descanso y paseos. Momentos de tranquilidad, como ha sabido llevar durante su vida en Argentina.

Fecha:26/06/11
Fuente: Opinión La Tercera
Autor: Andrés Velasco y Luis Felipe Céspedes

Llegar y llevar

El escándalo La Polar nos recuerda que hay que llamar al pan, pan y al vino, vino. Todo indica que este fue un desfalco, no un accidente ni una mala política crediticia. A la gente la indigna que le metan la mano en el bolsillo. La indigna aun más que le digan que fue una casualidad.

¿Por qué se produjo el desfalco? Porque La Polar tomó riesgos más allá de lo prudente. Cuando los préstamos empezaron a agriarse, ocultó las pérdidas imponiéndole a quien ya tenía problemas para pagar su préstamo otro aún mayor, con multas e intereses incluidos.

¿Cómo evitar que situaciones así se repitan? Primero, regulando más y mejor. Históricamente, la actividad financiera del retail tuvo una regulación relativamente liviana por dos razones: prestaba plata propia (a diferencia de los bancos, que captan depósitos) y era suficientemente pequeña, de modo que si una institución tenía problemas, la estabilidad financiera del sistema no estaba en juego. Estas razones han ido perdiendo validez. La plata que el retail presta hoy es mayoritariamente de otros, captada mediante préstamos bancarios y la emisión de bonos y otros instrumentos financieros. Entre los acreedores del retail están las AFP y, por lo tanto, todos los chilenos. En cuanto al riesgo de contagio financiero, tienen razón quienes dicen que una casa comercial no es como un banco. Cae un banco y la cadena de pagos se interrumpe; La Polar se tambaleó y los pagos no se interrumpieron. Pero eso no significa que no se deba hacer nada. Si una empresa como La Polar colapsa, no sufren sólo sus accionistas.

En un banco chileno, si el directorio, la auditora o las clasificadoras de riesgo no detectan un fraude, un señor de la superintendencia visita, revisa libros, hace preguntas, y acaso sí lo detecte. Los chilenos dormiríamos más tranquilos si un señor de características parecidas visitara inesperadamente las casas comerciales.

Se supone que el gobierno enviará pronto un proyecto de ley para crear una instancia colegiada de supervisión financiera. El retail debe quedar bajo ese paraguas, junto a las cajas de compensación y otros que prestan montos grandes de plata ajena.

Un segundo paso es transparentar más el riesgo. Chile no tiene un sistema de información consolidado. El ciudadano que lleva sus cuentas con prudencia es indistinguible del que se encalilló más allá de lo prudente. En 2009, el gobierno de Michelle Bachelet mandó al Congreso un proyecto para crear tal sistema. Los intereses creados pusieron el grito en el cielo. El entonces mandamás de La Polar, Pablo Alcalde, anunció su oposición. El proyecto nunca llegó a votarse. ¿Quiere dar el gobierno una señal potente de cambio post La Polar? Que tramite la iniciativa congelada en el Congreso.

Serían menos los ciudadanos engañados si los contratos de tarjeta de crédito fueran estándares. El Congreso aprobó los créditos estandarizados en 2009. El actual gobierno tardó en sacar el reglamento respectivo. Urge echar a andar este sistema. También es necesario fortalecer la defensa de los derechos del consumidor, en línea con el proyecto de ley presentado en 2009, aprobado por la Cámara y hoy en el Senado.

Así podremos aspirar a un nunca más: que nadie vuelva a engañar a miles de chilenos.

Fecha: 03/07/11
Fuente: Negocios

César Barros: “La industria del retail tiene que sentarse a reflexionar qué tan sustentable es”

“La vida cambió, porque no tiene descanso ni de noche ni de día”, es lo primero que dice César Barros Montero para describir su nueva posición: presidente de La Polar, la cuarta cadena de retail del país, envuelta hoy en una grave crisis de la que intenta salir a través de negociaciones con acreedores, un aumento de capital y cambios en la plana ejecutiva y en el directorio. Hace dos viernes, ejecutivos del mercado de capitales invitaron

a Barros a dirigir la crisis. “Yo tengo esa cosa juvenil, a pesar de la edad, de atreverme. Yo creo que no habría sido yo si me hubiera negado”, confidencia el ingeniero agrónomo de 61 años.

Pero tuvo una razón más de fondo. “El convencimiento íntimo de que el sistema crediticio a la clase media emergente y a la clase baja en Chile, al igual que con la pyme, que ha sido un tema recurrente conmigo, puede tener un antes y un después mucho más favorable si esto se soluciona bien”, dice.

No es primera vez que lo plantea. En julio de 2008 escribió una columna en La Tercera donde alertaba por el otorgamiento de créditos de manera indiscriminada a “quienes nadie prestaba”, lo que elevó los retornos, pero también los riesgos. “Que Dios nos libre de una crisis subprime criolla”, escribía Barros ese año.

¿Qué pasó en La Polar? ¿Hubo fraude? ¿Armaron una máquina que no supieron desmontar?

Me encantaría contestar la pregunta, pero es algo que está viendo la fiscalía. Es que no quiero anticiparme, porque creo que sería súper injusto. Yo creo que acá hay un sistema judicial que es creíble. Yo llego a tratar de enderezar este buque y el tema judicial está entregado a Davor Harasic. A él se le pidió que cuando considerara que había casos legales posibles, factibles, hiciera la acusación, y que, si era necesario, la hiciera con nombre y apellido.

Eso es inédito. ¿Por qué lo hicieron con nombre y apellido?

Las querellas sin nombre y apellido suenan a sopa sin ave.

¿Esto a qué se parece más: al caso Enron o a la crisis subprime?

Linda pregunta. Sería el caso Enron si ésta fuera la única empresa de retail que tiene tales prácticas. Y ojalá que sea.

¿No tiene la certeza de ello?

El tema de fabricarle deuda artificialmente a la gente, vendiendo una plancha de $ 12 mil a una persona en 24 cuotas al 4% mensual, es algo que no resiste análisis. Es un tema que hay que dejar atrás.

¿Y que no es privativo de La Polar?

No, no es privativo.

Lo que sí es privativo de La Polar es la repactación unilateral.

Eso se parece más a Enron, que es un caso único.

¿Qué debe cambiar?

Hay una dicotomía que es seria, hay una especie de fractura en este país que está entrando a la Ocde, pero que, sin embargo, tiene una educación que es insatisfactoria y un sistema de crédito que es súper adecuado para las empresas grandes, pero que para la gente modesta es definitivamente muy caro. Las tasas del retail debieran reflejar el riesgo y también la capacidad de pago de la gente. Hay una ecuación que no es necesariamente correcta entre el riesgo y la tasa que le vas a cobrar. ¿Por qué si alguien es muy riesgoso, en vez de no prestarle le vas a prestar a una tasa enorme para meterla en un problema más grande?

¿Qué cree que se debe hacer?

Aquí regulamos a la banca a la sombra de la gran crisis del año 82-83. Cuando ves que la banca chilena tiene niveles de morosidad tan bajitos te hace dudar de si están en otro país o si de frentón la regulación no los deja entrar a los sectores más bajos, sean pymes o personas. Y al ser esa regulación tan restrictiva, se permitió que otro tipo de instituciones entraran al baile: los retailers, en el caso de las personas, y los factoring, en el caso de las empresas.

Y el sistema de financiamiento del retail, ¿funciona bien o mal?

En La Polar funcionó mal, pero cuando miras las tasas en general del retail, no me cuadra. No me cuadra.

¿Debe aumentar la regulación?

Yo creo que la industria del retail tiene que sentarse seriamente a reflexionar qué tan sustentable es. Si los salmoneros nos hubiéramos sentado antes del virus Isa hubiera sido mucho mejor que haberlo hecho después. La gracia es adelantarse a los problemas y no reaccionar después que estos suceden. Ahora, todo el mundo dice que este es un tema de La Polar y todo el resto somos unos artistas geniales. Me suena a los primeros meses en que apareció el virus Isa. La regulación tiene que ser buena, constante. Cuando uno regula mal, de repente tiene consecuencias de muy largo plazo que pueden ser negativas. Es algo que debe hacerse con cuidado. No puede hacerse de golpe y porrazo. Una mala regulación es peor que una no regulación, normalmente.

¿Qué otras cosas cambiarán?

También esto señala un antes y un después para los directorios de las empresas abiertas. De aquí en adelante, ser director de empresas va a necesitar mucho más tiempo y un pago distinto. Lo mismo respecto de evaluadores de riesgo y auditores. Ahí hay una rabia mundial contra todos ellos, porque el sistema está mal parido. Si el auditor es pagado por el auditado y el clasificador por el clasificado, ahí hay un conflicto de intereses.

¿La Polar es viable hoy con un patrimonio negativo y millones de dólares en deudas?

Yo ví una industria salmonera con un capital negativo mucho más grande que La Polar y con deudas que eran el triple. Y salió. Es un caso distinto, pero se puede. Yo creo que en la medida en que haya cooperación de acreedores, inversionistas y del gobierno, en términos de no boicotear el proceso, por supuesto, porque hay una marca que es valiosísima.

¿Cambiará el modelo de negocios que hoy sustenta la mitad de sus ingresos en créditos?

Este es un retailer y no puede ser un megabanco; hay que volver a las raíces.

¿Quién va a hacer ese nuevo plan de negocios?

El nuevo directorio.

¿Quiénes lo integrarán?

Los accionistas tienen que nombrarlo.

¿Será necesario un nuevo aumento de capital?

Tenemos que ver los números, pero si tú me fuerzas, probablemente sí. Pero hay que verlo. El 31 de julio Deloitte nos va a tener el informe de la cartera y en agosto vamos a tener un balance, que hay que hacerlo entero de nuevo, porque está cuestionado el antiguo. Hacer un balance desde cero es complejo.

¿Sería bueno que La Polar tenga un controlador?

Creo que lo que La Polar necesita es capital y liderazgo. Hay en el mundo empresas sin controlador que funcionan súper bien y empresas con controlador que funcionan súper mal. En la medida en que haya un controlador que sea claro en su negocio y que tenga una buena visión del negocio, es bueno.

¿Ha hablado con Alvaro Saieh, quien compró un 10%?

No. Yo lo conozco, somos viejos conocidos, creo que es un gran empresario, que tiene la gracia de haber partido de cero.

¿Se desatará una pugna por obtener el control de la compañía?

No tengo antecedentes de que algo así pudiera suceder.

La expansión a Colombia, ¿sigue en pie?

Sigue en pie y se está analizando. Tenemos que ir avanzando, pero el primer gran avance será el nuevo directorio. Hoy todos los directores están siendo llamados a declarar, hay un problema.

¿Hay que cambiar entonces el directorio completo?

Yo no soy quién para decir nada. Yo quisiera tener un directorio afiatado, tranquilo, con buenos conocimientos, que sea capaz de arremangarse y trabajar para armar un cuerpo ejecutivo. Requiere de un buen abogado, requiere de alguien que sepa de retail y que sepa de créditos, y alguien que sepa de finanzas.

¿Cambiarán los stock options?

Los stocks options, que estuvieron de moda durante fines de los 90 y principios de los 2000, a raíz de la crisis subprime y también a raíz de esto, van a tener un cierto retroceso. Los ejecutivos tienen que hacer bien la pega y uno tiene que pagarles bien si la hacen bien y echarlos si no, pero mezclar el rol de accionista con el del ejecutivo es un tema que puede llevar a mucho desorden.

¿El gerente general nuevo es Eduardo Bizama?

Fue nombrado por el directorio anterior. Mientras, tenemos un gerente general interino y yo estoy manejando una crisis. Como dicen en el curso de oficiales: lo único que es imperdonable para un oficial es la inacción.

Fecha: 03/07/11
Fuente: Negocios

Francisco Gana, director de La Polar: “A Pablo Alcalde no le creo nada de lo que dice”

Francisco Gana Eguiguren (55 años) llegó el martes 28 de junio a las 16 horas hasta la Fiscalía de Delitos de Alta Complejidad. Acompañado de su abogado, Gonzalo Insunza, Gana declaró ante el fiscal Luis Inostroza. A él le relató su versión sobre el escándalo de La Polar, que explotó luego que a inicios de mes el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) demandara a la firma por repactaciones unilaterales de clientes. El testimonio de Gana al fiscal describe, entre otros aspectos, cómo se enteró de las irregularidades y su molestia con Pablo Alcalde, entonces presidente de La Polar. Electo director de La Polar en 2010 con los votos de las AFP, Gana, ingeniero civil industrial, fue gerente general de Soprole durante 14 años, tras lo cual decidió dedicarse a ser director profesional independiente. Por las AFP estuvo en D&S y hoy ocupa un sillón en la Viña Santa Rita. Este es su relato.

Su rol en La Polar

“Ingresé a La Polar en la junta de accionistas del mes de abril de 2010, elegido por las AFP; después, en noviembre del año 2010, fui nombrado en el comité de directores, aunque quise estar desde un principio, pero René Cortázar me ganó ese puesto, ya que en todas las sociedades en que soy director me gusta estar en el comité. En abril de este año fui reelegido por las AFP”.

Inversiones personales

“Yo tengo en forma personal, o a través de sociedad Cumbres Limitada, acciones de La Polar y también bonos. Se trata de inversiones realizadas antes de ingresar al directorio. Yo, particularmente, creo que siendo director no puedo transar acciones de las sociedades en las que soy director (…). Mientras me he desempeñado como director de La Polar no he realizado ningún tipo de transacciones realizadas con bonos o acciones de La Polar. Le tengo prohibido a Banchile realizar transacciones con esta compañía”.

Las dudas del comité

“En noviembre, el comité estaba conformado por Andrés Ibáñez, Fernando Franke y yo. Es con este comité que se empieza a revisar el tema de las provisiones. El comité sesionaba cada tres meses, yo pedí que sesionara mensualmente. Además, solicité al directorio que el comité se metiera más en el tema de las tarjetas, ya que el mercado estaba castigando la acción, ya que había un ruido ambiente de que la tarjeta tenía una provisión menor a la que correspondía (…). Nuestra duda fue en un principio levantada por el señor Franke, donde decía que el modelo de camada que usamos para calcular las provisiones y el riesgo eventualmente no estaba captando el total del riesgo, dadas unas repactaciones de deuda que son normales en las tarjetas del retail”.

Las camadas

“La camada es un sistema que toma a cada uno de los clientes de las tarjetas y los va poniendo en un tramo de mora y se le asigna un porcentaje de riesgo y de provisión. Nosotros, el comité, estábamos abocados a que los porcentajes de las camadas dieran el riesgo real y, en consecuencia, en base a ello se fijaban las provisiones. Este sistema de las camadas lo llevaba la Sra. (María Isabel) Farah, quien presentaba esto los últimos siete meses. Era ella quien hacía los cálculos y mantenía muy celosamente la información (…). Cuando empezamos a revisar estos antecedentes en el comité fue porque pensaba que podía haber un 1% o 2% de diferencia en las provisiones, es decir, yo confiaba. (…) Entré a una empresa que estaba con una serie de reconocimientos en el medio, además que el Sr. Alcalde era el gurú del retail y las demás personas eran sujetos preparados, por ello entré a aprender”.

Categorización

“Entramos a un sistema que tenía el gerente de la tarjeta, Julián Moreno, que se llamaba ‘categorización de clientes’. Esto es un modelo para determinar qué productos se les entrega a los distintos tipos de clientes. Entonces, dice, por ejemplo: un cliente que nunca ha tenido mora puede comprar tanto en La Polar, hacer X avances en efectivo o utilizarla en otros comercios (…). En una conversación de Franke con Julián Moreno, este último le dijo que había clientes que tenían dos renegociaciones. (…) Este modelo pone a los clientes desde A hasta E, desde menor riesgo o mora a mayor riesgo o mora. Fue así como el Sr. Moreno nos dijo que el 50% del E estaban sin mora. El explicó que un cliente que estaba en el E, si hoy renegocia, no sube de categoría automáticamente en este sistema, ya que en ese grupo hay una mezcla de personas que están al día y morosos a la vez. Sin embargo, en el sistema camada aparece al día (…). Por eso queríamos que estos sistemas interactuaran, se mezclaran. Pero Farah y Moreno se mantenían en que ambos modelos no podían interactuar y trataban de no entregar más antecedentes”.

Las cifras de Moreno

“Moreno dijo que el 81,7% de los créditos era no renegociado y el 18,3% era renegociado. De los renegociados nos dijo que el 55% tenía una renegociación, el 25% tenía dos renegociaciones y el 20% tenía más de dos renegociaciones, pero esto no era verdad. Esto fue cerca de la fecha que se cerró la Fecu de 2010.

En marzo fuimos a hablar con la Sra. Farah y le pedimos que pusiera una mayor provisión a los clientes renegociados (…). Le dijimos que para ser conservadores le pusiera un castigo adicional a la cartera ‘renegociada’ y con ello llegamos al 16% de provisiones. La Sra. Farah dijo en reiteradas ocasiones que era un exceso.

En algún minuto, en abril pedimos reunión del comité con la gente de Price. Ellos no querían aceptar el 16%. En esa reunión, a la que no fui, ellos dijeron que habían aplicado sus propios modelos de camada y les daba una provisión del 13% o 14%, pero que aceptaron el 16%, porque era más conservador. Ahí, Franke les pregunta cómo habían incorporado las renegociaciones en su modelo y ellos dijeron que no lo habían considerado. (…) Fue por esto que Franke pidió en directorio que se cambiara de auditores, ya que claramente no estaban haciendo su trabajo”.

Los ex ejecutivos

“Julián Moreno y María Isabel Farah nos mintieron durante mucho tiempo de las cifras (sic). A ellos le fueron disminuyendo los argumentos para ocultarnos las cosas que sucedían en la realidad en la empresa. Yo no sabía que estas personas nos mentían sino hasta el 1 de junio. Hasta esa fecha, yo creía que eran personas absolutamente idóneas”.

El ex gerente general

“Respecto de (Nicolás) Ramírez, cuando renunció le creí la versión que se retiraba por decisión médica, pero yo creo ahora que fue porque nosotros como comité íbamos avanzando en lo nuestro y él ya conocía lo del Sernac”.

Actitud de Alcalde

“Alcalde demostraba en el día a día y en sus conversaciones el conocimiento que tenía de La Polar. (…) El era garantía en el directorio. (…) Nunca se acercó para decirme que no molestáramos por las provisiones, pero (…) siempre señalaba excusas para dilatar que nos involucráramos más en el tema”.

Denuncias ante Sernac

“Nunca se habló del Sernac ni en comité, ni en el directorio, ni en conversación de pasillo. (…) El Sernac había llegado el año 2010 a un acuerdo con la gerencia y nosotros nunca supimos. (…) Es el gerente general quien debió haber informado al directorio. Yo no tengo idea si Alcalde sabía o no del asunto del Sernac”.

Cómo se enteró

“Yo supe el 2 de junio por las noticias de la existencia de negociaciones unilaterales. Ese solo hecho hace que el sistema de las camadas y el de categorización no tuviera ningún sentido, es decir, era un engaño y una burla.

Me enteré que había un incumplimiento del acuerdo con el Sernac, con lo que recién me entero de este acuerdo y de la unilateralidad de las renegociaciones. Hablé por teléfono de inmediato con (Fernando) Tisné y le comenté lo que se había develado y él también demostró sorpresa. (…) Se fijó una sesión extraordinaria del directorio para el día 6 de junio”.

El directorio del 6 de junio

“Asistieron (Heriberto) Urzúa, Alcalde como presidente, Tisné (Luis Hernán), Paul (Martín) Costabal y además estaba por teléfono (Andrés) Ibáñez, que entiendo que se encontraba en Europa.

Unico tema es el Sernac y renegociaciones unilaterales. Tisné parte hablando de la demanda del Sernac de 3 de junio. (Al fiscal Andrés) Escabini, que había actuado con abogados externos en Sernac, se le preguntó por qué no había llegado al directorio con algo de este estilo. El dijo que el gerente corporativo Julián Moreno sí lo sabía.

Luego entraron los gerentes Moreno y (Pablo) Fuenzalida. Ellos dijeron que en el contrato estaba la repactación unilateral, en particular en el mandato de la tarjeta. Nos comunicamos con Barros Errázuriz, que les señaló que no estaba incluido esto en el mandato, porque era detonar una contingencia adicional en La Polar. Nos comunicamos con (los abogados) Luis Eduardo Toro y Javier San Martín, que manifestaron que no se había incorporado la repactación unilateral por ser ilegal. Se les preguntó muchas veces qué ocurría, pero nadie contestaba esto”.

El enojo contra Alcalde

“Yo en un momento le señalé a Alcalde que me violentaba verlo, que había traicionado al directorio y a toda la gente, le dije que no creía ni una palabra de lo que me decía. Le señalé que era una traición. Me dijo que no sabía nada. Le dije ‘si eres inteligente, como creo que eres, no te creo (…), si fueras tonto, te daría un uno por ciento de duda, pero no eres tonto’.

“Tisné también lo increpó señalándole que había ‘dejado la cagá’. Urzúa estaba muy alterado y lo traté de calmar. El estaba destrozado, por lo que me paré y le dije a Alcalde que no usara a Urzúa. Yo creo que Urzúa no está metido, a diferencia de Alcalde, al que no le creo nada de lo que dice”.

Efectos

“A mí, en particular, este problema de La Polar me ha traído muchos problemas, ya que me dedico a ser director profesional y esto me perjudica directamente. El engaño que ha realizado este grupo de personajes me ha afectado”.

“Era director de Enap y Trenes Metropolitanos (…). Me pidieron la renuncia hace dos semanas como parte de los efectos negativos que ha tenido esta causa”.

Antecedentes
La Polar: no todo lo que brilla es oro
La Polar: SVS evalúa posible suspensión de Pricewaterhouse Coopers

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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