¿Grecia lo logrará?

Fecha:15/06/2011
Autor:Dani Rodrik
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Grecia ha ganado algo de tiempo con un nuevo paquete de ayuda financiera, pero el país todavía no está fuera de peligro. Aún está por verse si las políticas de austeridad trucadas que prometió el Gobierno del primer ministro George Papandreou resultarán políticamente aceptables y sustentables.

La historia sugiere que hay motivos para el escepticismo. En una democracia, cuando las demandas de los mercados financieros y los acreedores extranjeros chocan con las de los trabajadores, los pensionistas y la clase media del país, suelen ser los locales los que tienen la última palabra.

La salida de Gran Bretaña del ‘patrón oro’ en 1931 sigue siendo el hito histórico. Tras haber cometido el error de restablecer la paridad con el oro a un nivel que hizo que la economía perdiera competitividad desesperadamente, Gran Bretaña tuvo que luchar durante años contra la deflación y el creciente desempleo.

Las industrias como la del carbón, el acero y la construcción de barcos se vieron muy afectadas, y los conflictos laborales proliferaron. Aun cuando el desempleo había alcanzado el 20%, el Banco de Inglaterra se vio obligado a mantener altas las tasas de interés para impedir una salida masiva del oro. Finalmente, la creciente presión de los mercados financieros hizo que el país abandonara el oro en septiembre de 1931.

No era la primera vez que la probidad financiera había exigido que la economía real sufriera bajo el ‘patrón oro’. Lo diferente era que Gran Bretaña se había vuelto una sociedad más democrática: la clase trabajadora se había sindicalizado, el sufragio político se había cuadruplicado desde el fin de la Primera Guerra Mundial, los medios de comunicación publicaban la situación económica del ciudadano común y un movimiento socialista esperaba al acecho. A pesar de sus propios instintos, los banqueros centrales y sus amos políticos entendieron que ya no podían mantenerse al margen de las consecuencias de la recesión económica y el elevado desempleo.

Credibilidad

Aún más importante, los inversores también lo entendieron. Tan pronto como los mercados financieros empiezan a cuestionar la credibilidad del compromiso de un gobierno con un tipo de cambio fijo, se convierten en una fuerza de inestabilidad. Ante la más mínima insinuación de que las cosas salen mal, los inversores y los depositantes levantan campamento y sacan el capital del país, precipitando así el colapso de la moneda.

Esta es una película que se volvió a ver en Argentina a finales de los años noventa. El eje de la estrategia económica de Argentina después de 1991 fue la Ley de Convertibilidad, que legalmente anclaba el peso al dólar estadounidense a un tipo de cambio de uno a uno y prohibía las restricciones a los flujos de capital.

El ministro de economía argentino Domingo Cavallo imaginaba la Ley de Convertibilidad como un arnés y un motor para la economía. La estrategia funcionó bien en un principio, ya que trajo aparejada la tan necesaria estabilidad de precios, pero a finales de la década, la pesadilla argentina había regresado sedienta de venganza.

Capacidad de pago

La crisis financiera asiática y la devaluación brasileña a principios de 1999 hicieron que el peso argentino estuviera decididamente sobrevalorado. Las dudas sobre la capacidad de Argentina para pagar su deuda externa se multiplicaron, la confianza colapsó y, en poco tiempo, la solvencia de Argentina se derrumbó por debajo de la de algunos países africanos.

A la larga, lo que selló el destino de Argentina no fue la falta de voluntad política de sus líderes, sino más bien su incapacidad para imponer políticas cada vez más costosas para sus ciudadanos. De hecho, el Gobierno argentino estuvo dispuesto a derogar contratos prácticamente con todos los electores internos –empleados públicos, pensionistas, gobiernos provinciales y depositantes bancarios– para cumplir con sus obligaciones con los acreedores extranjeros.

Sin embargo, los inversores cada vez desconfiaban más de que el congreso, las provincias y la gente común fueran a tolerar las políticas de austeridad necesarias para seguir pagando la deuda externa. A medida que se propagaron las protestas masivas, comprobaron que tenían razón. Cuando la globalización choca con la política interna, los inversores apuestan su dinero al equipo local.

Quizás haya otro camino. Consideremos el caso de Letonia, que recientemente experimentó dificultades económicas similares a las de Argentina hace una década. Letonia había crecido aceleradamente desde que se sumó a la Unión Europea en 2004, gracias a un endeudamiento externo de gran escala y a una burbuja inmobiliaria fronteras adentro. Había acumulado un déficit de cuenta corriente y una carga de deuda externa que eran literalmente de proporciones griegas.

Como era predecible, la crisis financiera global y el cambio de rumbo abrupto de los flujos de capital en 2008 dejaron a la economía de Letonia en graves aprietos. Conforme los precios de los préstamos y la propiedad colapsaron, el desempleo subió al 20% y el PIB cayó el 18% en 2009. En enero de 2009, el país tuvo sus peores disturbios desde la caída de la Unión Soviética.

Letonia tenía un tipo de cambio fijo y flujos de capital libres, como Argentina. Su moneda ha estado amarrada al euro desde 2005. Sin embargo, a diferencia de Argentina, los políticos del país lograron capear el temporal sin devaluar la moneda e introduciendo controles de capital.

Lo que parece haber cambiado el equilibrio de costes y beneficios políticos fue la perspectiva de alcanzar la tierra prometida de un eventual ingreso a la zona del euro, lo que obligó a los estrategas políticos de Letonia a evitar cualquier opción que pusiera en peligro ese objetivo. Eso, a su vez, aumentó la credibilidad de sus acciones, a pesar de los altísimos costes económicos y políticos de esas acciones.

¿Grecia será una Argentina o una Letonia? La economía no es alentadora. A menos que la economía griega se recupere, asumir más deuda es un paliativo temporal que requerirá una austeridad aún mayor más adelante. Y mientras la demanda doméstica siga deprimida, es improbable que las reformas estructurales –privatización y liberalización de los mercados laborales y de los servicios profesionales– ofrezcan el crecimiento necesario.

Como demuestran las experiencias de Gran Bretaña en el periodo de entreguerras –y más recientemente de Argentina y de Letonia–, es la política la que finalmente determina el resultado. Para que el programa griego tenga alguna posibilidad de éxito, el Gobierno de Papandreou debe implementar un esfuerzo monumental para convencer a sus ciudadanos de que el dolor económico es el precio que están pagando por un futuro más brillante, y no sólo un medio para satisfacer a los acreedores externos.

Fecha: 30/04/10 (actualizándose)
Fuente: RtvE.es

Antecedentes

Año: 2009

24 de diciembre: Atenas aprueba el Presupuesto del Estado para 2010, marcado por una intención de reducir el déficit público desde el 12,7% del PIB en 2009 al 9,1% en 2010.

22 de diciembre: La agencia de calificación Moody’s rebaja a Grecia la calificación de país de “A1” a “A2”.

16 de diciembre: S&P baja la nota de solvencia a la deuda griega desde “A-” a “BBB+”.

8 de diciembre: La agencia Fitch Rating es la primera en degradar la deuda a largo plazo de Grecia, rebajándola de “A-” hacia “BBB+”. La Bolsa de Atenas se desploma un 6% y la prima de riesgo sobre los bonos a 10 años emitidos por Atenas aumenta su diferencial con el bono alemán de referencia. La Comisión Europea llama la atención a Atenas por la posible repercusión de estos hechos en la Zona euro, y el Banco Central Europeo insta al Ejecutivo de Papandreu a tomar medidas.

7 de diciembre: La agencia de calificación Standard & Poor’s (S&P) coloca a Grecia bajo vigilancia, con perspectiva negativa.

4 de octubre: El Partido Socialista de Grecia (PASOK) liderado por Yorgos Papandreu gana las elecciones legislativas anticipadas. Poco después de su toma de posesión, el nuevo Gobierno revisa al alza dos indicadores clave: el déficit público acumulado en 2009 pasa a ser de un 12,7% y la deuda se eleva hasta el 113,4% del PIB.

Año : 2010

18 de diciembre: El FMI anuncia el tercer desembolso de 2.500 millones de euros dentro del paquete de rescate a Grecia y elogia al Gobierno de Atenas por sus “difíciles y ambiciosas reformas estructurales”. Este pago eleva a 10.780 millones de euros la aportación total realizada hasta ese momento por la entidad al plan internacional de ayuda a Grecia.

15 de diciembre: Grecia se paraliza por la octava huelga general del año que convoca manifestaciones en las principales ciudades para protestar contra la reducción paulatina del sector público y los recortes en sueldos y pensiones de hasta el 25% que han sufrido en los últimos 10 meses.

18 de noviembre: El Gobierno griego anuncia que deberá conseguir 5.000 millones de euros adicionales para las arcas públicas -que sacará de nuevos recortes de gastos y aumentos de ingresos- para poder cumplir el objetivo de reducir su déficit en 2011 desde un 9,4% a un 7,4% del PIB.

15 de noviembre: La agencia de estadísticas europea Eurostat confirma que el déficit público de Grecia alcanzó el 15,4% del PIB en 2009, por encima del 13,6% que pronosticaban las primeras estimaciones.

14 de septiembre: Grecia logra colocar 1.170 millones de euros en bonos a seis meses, con un tipo de interés del 4,82%. Además, el cumplimiento de los requerimientos del sistema financiero internacional ha conseguido que el país reciba el segundo tramo de la ayuda de los países europeos y del FMI de 9.000 millones de euros.

12 de agosto: Nuevos datos de la evolución de la economía griega. Una contracción del PIB de un 1,5% y un aumento del desempleo del 12% en el mes de mayo. Los malos resultados son consecuencia de las políticas de ajuste fiscal puestas en marcha en los últimos meses. El país acumula ya un crecimiento del paro del 43%.

11 de agosto: Grecia consigue reducir su déficit en un 40% durante los primeros siete meses del año. Así supera las exigencias de la UE y el FMI. La bajada es resultado del plan de ajuste fiscal aprobado en el congreso griego meses atrás.
5 de agosto: El Fondo monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) han aceptado la entrega del segundo tramo de ayuda externa de 9.000 millones de euros. Esta decisión está impulsada por los buenos datos que se obtuvieron en la evaluación de las medidas de ajuste griego.

5 de agosto: Se presenta un informe, calificado por el gobierno griego como “muy positivo”, sobre la marcha de las medidas ajuste fiscal, que tienen como objetivo la reducción del déficit público heleno.

15 de julio: Nueva huelga de funcionarios en protesta contra la reforma de las pensiones para el sector público. El paro ha afectado, sobretodo, al transporte aéreo, con unos 50 vuelos cancelados, y al turismo.

14 de julio: El Parlamento ha aprobado, con los 157 votos del partido socialista Pasok, la reforma de las pensiones para los empleados públicos. El decreto ley incluye el aumento de la edad media de jubilación hasta los 65 años, el aumento, de 35 a 40, del número de años de cotización para obtener la pensión máxima, la equiparación de la jubilación entre hombres y mujeres y la rebaja de la cuantía de las pagas. Un grupo de policías y guardacostas se manifestó delante del edificio donde se producía la votación.

13 de julio: El país heleno ha logrado vender hasta 1.625 millones de euros en letras a seis meses. La oferta que alcanzó los 4.546 millones de euros ha situado el tipo de interés de estos bonos en un 4,65%.

12 de julio: El primer ministro griego ha informado que el déficit público nacional ha descendido un 46% en comparación con el primer semestre del año pasado.

29 de junio: La sexta huelga general del año dificulta los transportes y los servicios sanitarios.Unas 15.000 personas han participado en las diversas manifestaciones que han recorrido las principales ciudades griegas al mediodía. El tráfico aéreo no se ha visto apenas afectado por el paro.

14 de junio: Moody’s rebaja cuatro escalones la calificación de la deuda griega. La agencia de calificación de riesgo Moody’s ha rebajado este lunes cuatro escalones de golpe, de A3 a Ba1, la calificación crediticia de los bonos de deuda que emite el Estado griego.

9 de junio: Fitch rebaja la calificación de Grecia y dificulta aún más su petición de préstamos al mercado. La agencia de calificación deja la nota en BBB-, muy cerca del bono-basura.

9 de junio: El primer ministro griego, Yorgos Papandréu, ha logrado aprobar el plan de austeridad acordado con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar la bancarrota del país. Las medidas son la condición para recibir la ayuda económica internacional que evite el colapso de la economía del país. Esta es la primera vez en los once años de historia de la moneda única europea que uno de los miembros de la zona ha de ser salvado.

20 de mayo: Quinta huelga general en Grecia contra el plan de austeridad del Gobierno. Varios millares de manifestantes se han concentrado a las puertas del Parlamento de Atenas. Los sindicatos han cifrado en 50.000 los asistentes a las protestas

19 de mayo: Grecia recibe el primer tramo de ayuda europea, por valor de 14.500 millones antes del vencimiento de un bono a diez años de 9.000 millones de euros que Grecia era incapaz de pagar sin la ayuda exterior.

11 de mayo: El Gobierno de Grecia aprueba la reforma de pensiones prevista en su plan de austeridad. La nueva ley implica recortes de las pagas a los pensionistas y un retraso de la edad de jubilación hasta los 65 años (hasta ahora se situaba en 60 años). A partir de 2015, nadie podrá jubilarse antes de los 60 años. También se prevé una reducción en las pensiones de hasta un 26,4% y una penalización de un 6% a las jubilaciones anticipadas a partir del próximo año.

10 de mayo: El Banco Central Europeo ha decidido que varios bancos centrales empiecen a comprar deuda pública de los países que más están sufriendo el ataque de los especuladores, entre ellos, Grecia. El país heleno necesitaba refinanciar 1.725 millones de euros.

5 de mayo: Cuarta jornada de huelga general en Grecia ha dejado el saldo de tres muertos. También es la segunda jornada de huelga para los funcionarios públicos de Grecia. Las dependencias públicas como Hacienda y los servicios sanitarios permancen desde hace casi 48 horas en servicios mínimos.

2 de mayo: La UE y el FMI apoyarán a Grecia con 110.000 millones de euros en tres años. El primer ministro griego, Yorgos Papandréu, defiende en un consejo de ministros extraordinario el plan de austeridad acordado con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar la bancarrota del país.El mandatario heleno reconoció que “el pueblo griego afronta grandes sacrificios, pero la alternativa será peor”, por lo que se comprometió a asumir “todas las medidas necesarias”.

30 de abril: El presidente del Eurogrupo, Jean Claude Trichet, convoca de urgencia una reunión presencial en Bruselas para el 2 de mayo. En ella se dará luz verde al paquete de ayudas a la Unión Europea, aunque no podrá entrar en funcionamiento hasta que los Jefes de Estado den su visto bueno. Una reunión que podría producirse el 7 de mayo.

29 de abril: La Comisión Europea y el FMI anuncian que se acerca el final de las negociaciones con Atenas, por lo que el mecanismo de rescate podría estar completamente definido antes del 1 de mayo. Las bolsas europeas suben con fuerza; el principal índice del parqué ateniense se dispara un 8,8%. El diferencial del bono griego a 10 años con el alemán se reduce hasta 600 puntos básicos.

27 de abril: Standard & Poor’s rebaja la deuda griega situándola al mismo nivel que el bono basura. Los gobiernos europeos anuncian una cumbre extraordinaria sobre Grecia para el 10 de mayo.

26 de abril: La canciller alemana, Angela Merkel, condiciona los préstamos de su país a la aprobación por parte del FMI de un nuevo plan de ajuste de Grecia más estricto. El diferencial entre el bono griego a 10 años y el alemán de referencia en Europa llega a situarse en los 1.140 puntos básicos, y la rentabilidad de esos bonos se coloca en algunos momentos de la jornada en el 11,40%, el máximo alcanzado desde la creación del euro.

23 de abril: Grecia solicita oficialmente la activación del paquete de ayudas para pagar los 8.500 millones de euros en intereses de su deuda, que tiene como fecha de vencimiento el 19 de mayo.

22 de abril: La oficina de estadística de la UE, Eurostat, eleva el déficit público de Grecia en 2009 desde el 12,7% del PIB al 13,6%. La situación es peor de lo anunciado hasta ese momento. La agencia Moody’s rebaja de golpe a “A3” la calificación de Grecia. Los tipos de interés que deberá pagar Grecia por sus bonos a 10 años suben hasta el 8,8%. El euro cae a su nivel más bajo del último año.

21 de abril: Empiezan oficialmente las negociaciones entre el Gobierno griego, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI para concretar los detalles del mecanismo de ayuda para una eventual activación. Se habla por primera vez de la definición de un programa trianual de ayudas. La oposición socialdemócrata en Alemania anuncia que no permitirá una aprobación rápida en el Bundestag de los préstamos del país a Grecia. Los intereses del bono a 10 años griego se disparan hasta del 8,4%.

20 de abril: Nueva emisión por valor de 1.950 millones de euros de bonos del Tesoro, esta vez a tres meses, que pagarán un interés del 3,65%.

14 de abril: El Parlamento griego aprueba la ley para una reforma fiscal cuyo objetivo es luchar contra contra la corrupción y reducir el déficit público.

13 de abril: Atenas emite bonos del Tesoro a seis meses y a un año por valor de 1.560 millones de euros, y a un interés del 4,55% y 4,85%, respectivamente.

11 de abril: Los ministros de Economía y Finanzas de la Eurozona fijan los préstamos que pondrán a disposición de Grecia en 30.000 millones de euros a un interés inferior al del mercado -en torno al 5%-, aunque superior al del FMI, que prevé aportar otros 15.000 millones de euros.

9 de abril: Fitch rebaja la calificación de la deuda griega a largo plazo hasta “BBB-“.

8 de abril: El Ejecutivo de Papandreu revisa el déficit público de 2009 desde el 12,7% del PIB al 12,9%.

29 de marzo: Atenas realiza una emisión de bonos a 7 años, mediante la que obtiene 5.000 millones de euros a un interés del 6,01%. La demanda, que alcanza los 7.000 millones de euros, es menor a las emisiones anteriores.

25 de marzo: Los jefes de Estado y de Gobierno de la Eurozona acuerdan el mecanismo para proceder, si fuera necesario, al rescate de Grecia. DEberá aprobarse por unanimidad de los 17 miembros de la Zona euro. Se contemplan préstamos bilaterales de los miembros del euro y créditos del FMI.

15 de marzo: Los ministros de Economía y Finanzas de la Zona euro acuerdan diseñar un mecanismo que les permita ayudar financieramente a Grecia si fuera necesario, pero no concretan detalles.

11 de marzo: Huelga en el sector público.

5 de marzo: El Gobierno griego aprueba nuevas medidas para ahorrar 4.800 millones de euros, gracias a recortes en el gasto público y aumento de impuestos. El IVA sube hasta el 21% y los pluses de los funcionarios se reducen un 30%.

4 de marzo: Atenas lanza una nueva emisión de bonos a 10 años de la que obtiene 5.000 millones de euros a un interés del 6,3%, después de haber recibido ofertas por 15.000 millones de euros.

24 de febrero: Jornada de huelga general en Grecia convocada por los sindicatos.

16 de febrero: La UE concede un mes de plazo a Grecia para presentar un plan con medidas concretas para reducir en cuatro puntos el déficit público en 2010, desde el 12,75% del PIB hasta el 8,7%.

14 de febrero: Se hace público que el mayor banco de Estados Unidos, Goldman Sachs, promovió transacciones que permitieron al anterior Gobierno griego ocultar miles de millones de euros en deuda a las autoridades europeas, según “The New York Times”.

11 de febrero: La Unión Europea (UE) acuerda ayudar a Grecia en caso necesario.

10 de febrero: Jornada de huelga de 24 horas convocada por los funcionarios.

3 de febrero: La Comisión Europea aprueba el plan de austeridad griego, pero le recomienda recortar los salarios. Bruselas anuncia que ejercerá una vigilancia sin precedentes para su cumplimiento.

25 de enero: Grecia realiza la primera emisión de deuda del año (bonos a 5 años), que atrae una demanda cinco veces superior a la esperada (25.000 millones de euros para una oferta de 5.000 millones). En el conjunto del año, Atenas deberá refinanciar un pago de 54.000 millones de euros en deuda, 20.000 millones en el segundo trimestre.

15 de enero: El Ejecutivo de Papandreu presenta en Bruselas un programa de austeridad dirigido para reducir el déficit público del 12,7% del PIB hasta el 2% en 2013.

13 de enero: A petición de Atenas, llega a Grecia una misión de expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI) para estudiar una eventual asistencia técnica al país.

12 de enero: Un informe de la Comisión Europea acusa a Grecia de irregularidades sistemáticas en el envío de datos fiscales a Bruselas.

5 de enero: El Gobierno heleno anuncia medidas especiales para acelerar la recuperación económica y la reducción del déficit público a menos del 3% del PIB en tres años, de acuerdo al Pacto de Estabilidad.

Año: 2011

17 de junio: Merkel y Sarkozy pactan que en el segundo rescate a Grecia participen bancos privados de forma “voluntaria”. Grecia forma un nuevo gobierno y nombra como ministro de Finanzas, al titular de Defensa. Evanelos Venizelos sustituye a Yorgos Papaconstantínu, artífice de las reformas.

16 de junio: Bruselas retrasa hasta julio la decisión sobre el segundo plan de rescate para Grecia. El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, pide que la zona del euro solucione sus diferencias y consiga un acuerdo para el 11 de julio.

15 de junio: Tercera huelga general en Grecia en lo que va de año para protestar por el plan de ajuste. El primer ministro griego,Yorgos Papandreu ofrece su dimisión al líder de los conservadores, Antonis Samaras, para formar un gobierno de unidad nacional. Los conservadores exigen que se renegocien las condiciones del rescate.

14 de junio: Grecia coloca 1.625 millones de euros en letras del tesoro a seis meses con una rentabilidad del 4,96%, mayor al porcentaje del 4,88% del mes de mayo. Los ministros de Finanzas del Eurogrupo celebran una reunión extraordinaria sobre el segundo rescate a Grecia, pero no alcanzan un acuerdo.

13 de junio:La agencia de calificación Standard & Poor’s rebaja tres escalones la calificación de la deuda soberana griega, de “B” a “CCC” y la califica como “vulnerable” por su “alta dependencia de la situación económica”.

10 de junio: El Gobierno de Grecia baraja la posibilidad de una participación voluntaria de inversores privados en la deuda y escalonarla, pero sin llegar a una reestructuración.

8 de junio. Nueva huelga de 24 horas de los empleados públicos, de banca y de los puertos, que van a ser privatizados en el plan de ajuste.

6 de junio: Grecia descubre que ha pagado 4.500 pensiones a funcionarios que ya habían fallecido y comienza las privatizaciones vendiendo el 10% de de la operadora OTE a Deutsche Telekom. El primer ministro griego anuncia que busca reformar la ley para celebrar un referéndum sobre el rescate.

3 de junio. Decenas de trabajadores ocupan el Ministerio de Finanzas. Moody’s recorta la calificación de los principales ocho bancos helenos. El FMI, la UE y el Banco Central Europeo dan el visto bueno a las medidas de austeridad del gobierno heleno para la entrega de un nuevo tramo de la ayuda financiera, en la que los bancos podrán intervenir de forma voluntaria.

1 de junio: La agencia de calificación crediticia Moody’s rebaja el ‘rating’ de la deuda de Grecia en tres escalones, desde ‘B1’ a ‘Caa1’, debido al creciente riesgo de que Grecia no sea capaz de estabilizar su nivel de deuda sin una reestructuración, y la sitúa en perspectiva negativa.

24 de mayo: La fuga de capitales agudiza la crisis de una Grecia al borde de la bancarrota. Los griegos tienen en cuentas suizas 280.000 millones de euros, el 120% del PIB heleno.

20 de mayo:Fitch rebaja tres escalones la nota de la deuda de Grecia y la sitúa en “B+”. Advierte que puede volver a rebajarla si no se concreta el segundo rescate financiero de la UE y el FMI o si se lleva a cabo la reestructuración de la deuda que ya sugieren muchos líderes europeos.

17 de mayo: Grecia coloca 1.625 millones de euros en letras a 3 meses, pero se ve obligada a pagar un 4,6% de interés, el más alto de los ofrecidos en las emisiones de deuda de 2011. En ese castigo influyen los debates que celebran ese mismo día los ministros de Economía de la UE sobre la posibilidad de un segundo rescate para Atenas en el que podrían participar los bancos privados. También piden al Gobierno griego que amplíe las privatizaciones.

13 de mayo: El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, confirma que el Eurogrupo preparará a partir del lunes
16 de mayo una posible ayuda adicional a Grecia.
Las previsiones de primavera de la Comisión Europea adelantan que Grecia no cumplirá el objetivo de déficit previsto en el programa de rescate (no bajará del 9,5% del PIB en lugar del 7,6% comprometido), por lo que pide a Atenas recortes adicionales de gasto. El Ecofin insta a Grecia a hacer privatizaciones “inmediatas”, por un valor total de 50.000 millones, 15.000 en 2011.

11 de mayo: Segunda huelga general del año en protesta por el plan de ajuste del Gobierno griego.

10 de mayo: Grecia consigue 1.625 millones de euros del mercado al colocar una emisión de letras a seis meses, pero debe ofrecer un interés más alto que en las anteriores subastas: 4,88%, muy cerca de la media del 5% que debe pagar por los préstamos de la UE y el FMI.

9 de mayo: La agencia de calificación Standard & Poor’s (S&P) ha rebajado la nota de Grecia dos escalones, con lo que la deja situada en “B”, después de que hayan arreciado las dificultades del Gobierno griego para hacer frente a sus pagos. Se multiplican los rumores sobre la posibilidad de que la Unión Europea se vea obligada a realizar un segundo rescate del Estado heleno.

8 de mayo: El ministro de Finanzas de Reino Unido, George Osborne, asegura que su país no participará en un eventual nuevo rescate de Grecia.

7 de mayo: Atenas desmiente que estudie cualquier posibilidad de salir del euro.

6 de mayo: Reunión de emergencia entre los ministros de Economía y Finanzas del euro para abordar una posible solución ante los crecientes problemas de Atenas para afrontar el pago de sus deudas. Al término del encuentro se descarta la reestructuración de la deuda como salida y se desmiente rotudamente que Grecia se plantee abandonar la moneda única.

2 de mayo: El ministro de Finanzas griego anuncia un plan para luchar contra el fraude fiscal y recaudar 11.800 millones de euros. Insiste en que no habrá reestructuración de la deuda pública.

26 de abril: La oficina estadística de la UE -Eurostat- revisa al alza el déficit público de Grecia en 2010 y lo sitúa en el 10,5%, frente al 9,4% calculado hasta ese momento. También aumenta su deuda pública del 142,5% hasta el 142,8%.

19 de abril: El Tesoro heleno adjudica 1.625 millones de euros en letras a tres meses, pero debe pagar un alto precio para obtener esa financiación y se ve obligado a elevar la rentabilidad ofrecida hasta el 4,1%, por encima del límite del 4% considerado peligroso por los analistas. Los rumores de una posible reeestructuración de la deuda están detrás de ese encarecimiento.

15 de abril: El primer ministro griego anuncia “cambios radicales” para después de Pascua y adelanta los detalles del plan de privatizaciones con el que el Gobierno heleno prevé recaudar 50.000 millones de euros.

6 de abril: Representantes de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo se reúnen en Atenas con el ministro de Finanzas, Yorgos Papaconstantínu, para evaluar los avances en la aplicación del programa de austeridad de Grecia. Lo hacen en medio de crecientes rumores sobre una posible reestructuración de la deuda de ese país.

29 de marzo: La agencia Standard & Poor’s rebaja la nota de la deuda griega dos escalones, hasta BB-, con lo que ahonda en su calificación de bono basura.

8 de marzo: Los bonos griegos a 10 años deben elevar su rentabilidad hasta máximos históricos (13%) para atraer a los inversores. Esas tasas no se habían alcanzado desde que la creación del euro.

8 de marzo: Grecia coloca 1.625 millones de euros en letras del Tesoro a seis meses con una rentabilidad del 4,75%, un tipo de interés mayor que la última subasta de letras a seis meses realizada en febrero.

7 de marzo: La agencia Moody’s rebaja tres escalones la calificación de la deuda gubernamental de Grecia de Ba1 a B1 con perspectiva negativa, dado el riesgo de que el país deba reestructurar su deuda en el futuro.

24 de febrero: La misión de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional enviada a Grecia para decidir sobre el desembolso del cuarto tramo del rescate al país considera que éste ha realizado progresos pero “aún debe hacer importantes reformas” para “garantizar la estabilidad fiscal y la recuperación económica”.

11 de febrero: El FMI eleva hasta 50.000 millones de euros las privatizaciones necesarias en Grecia hasta el año 2015, para que este país pueda saldar su deuda y superar la crisis económica. La institución monetaria también incrementa la privatización necesaria hasta 2013 a 15.000 millones de euros, frente a los 7.000 inicialmente anunciados. Aún así, se da luz verde a la entrega, en marzo, del cuarto tramo del préstamo de 110.000 millones de euros concedido a Grecia en mayo de 2010, que asciende a 15.000 millones de euros.

18 de enero: Grecia coloca letras del Tesoro por valor de 650 millones de euros a tres meses con una rentabilidad del 4,1%, el mismo interés que en noviembre.

14 de enero: La agencia de calificación de riesgo Fitch anuncia que baja la nota de la deuda de Grecia desde “BBB-” a “BB+”, con lo que la califica ya como bono basura.

11 de enero: Grecia coloca letras del Tesoro por valor de 1.950 millones de euros a seis meses con una rentabilidad del 4,9%, un interés levemente mayor a la última emisión de deuda soberana de noviembre, que alcanzó un 4,82%.

Fecha:20/07/11
Autor:Andres Velasco
Artículo:Cómo poner fin a la tragedia griega

Santiago – Según se informa, los líderes europeos ante la realidad de una Grecia insolvente ahora consideran un “Plan B” que implicaría reducir la carga del servicio de su deuda. Este es un bienvenido contraste a las opciones consideradas hasta ahora, ya que todas ellas incluían – bajo distintas apariencias – imponer más deuda a un país que ya tiene demasiada.

La deuda pública griega en la actualidad asciende a casi un 160% del PIB oficial del país. Supongamos que le tome a Grecia 25 años bajarla hasta el límite de Maastricht del 60%. Si la tasa de interés real sobre la deuda griega fuera del 4% (más o menos lo que Grecia paga ahora por los préstamos de emergencia de la Unión Europea) y el PIB anual crece en un 2% en promedio, el superávit fiscal primario requerido cada año durante el próximo cuarto de siglo alcanzaría al 5,7% del PIB. Esa es una carga inconcebiblemente grande, que corre el riesgo de condenar a Grecia a una recesión permanente y al descontento social.

Un posible argumento en contra es que Grecia tiene una gran economía informal, por lo que su PIB real es mayor que la cifra oficial. Como resultado, los índices de deuda que comúnmente se aplican a Grecia podrían estar sobredimensionados. Sin embargo, la producción informal es de poca utilidad para el servicio de la deuda si no se le puede imponer obligaciones tributarias. En cualquier caso, la posibilidad de aumentos de impuestos es muy limitada en una economía que se contrae rápidamente.

La conclusión es clara: la carga del servicio de deuda de Grecia es demasiado grande y debe reducirse. Esto se puede lograr de dos maneras: cortando drásticamente la tasa de interés pagada por Grecia, o reduciendo el valor nominal de la deuda.

Algunos analistas – y de manera prominente Jeffrey Sachs – han sostenido que la mejor manera de avanzar es recortar el rendimiento de la deuda griega llevándolo al nivel del rendimiento de la deuda pública alemana. Alemania en la actualidad paga un poco más del 3% de interés nominal sobre deuda a 10 años, la mitad de lo que se cobra a Grecia por préstamos de emergencia – y mucho menos de lo que Grecia pagaría si trata de captar dinero en mercados privados.

Este enfoque tiene varias ventajas: al dejar el valor nominal de la deuda sin alteraciones, los funcionarios de la UE podrían argumentar que la reestructuración de la deuda de Grecia no llega a ser una moratoria, por consiguiente se limitaría el contagio. Los bancos europeos que mantienen deuda del gobierno griego podrían seguir fingiendo que algún día su valor completo será repagado. Y, el Banco Central Europeo tendría menos excusas para rechazar los bonos griegos presentados como garantía.

La interrogante es si el cambio de cupones – posiblemente junto con una ampliación de vencimientos – sería suficiente para estabilizar a la economía griega y restaurar el crecimiento. Incluso con tasas de interés en un nivel equivalente al de las tasas alemanas, Grecia tendría que lograr un superávit primario de al menos el 2% del PIB – que sigue siendo bastante grande y se encuentra muy lejos del déficit de la actualidad. Y, al no cambiar el valor nominal de la deuda, podría prolongarse el freno psicológico a las expectativas y las inversiones.

La alternativa es recortar el valor nominal de la deuda de Grecia. Parece que los líderes europeos avanzan en esta dirección. El recorte necesario es grande: la eliminación de la mitad de las obligaciones de deuda pública de Grecia, la dejaría en alrededor del 80% del PIB, un índice más alto del que tiene España.

Hablar de “recortes” con inversores privados inmediatamente dispara preocupaciones sobre contagio. Pero los mercados ya están asignando una alta probabilidad a una moratoria griega. Las agencias de calificación han puesto la deuda griega, hace ya mucho tiempo, en el fondo del territorio basura, y ahora otorgan a la deuda portuguesa e irlandesa el mismo estatus. El aumento de los diferenciales en España e Italia muestra que el contagio ya está ocurriendo, aun sin una decisión oficial para rebajar el valor de la deuda griega.

La Unión Europea está depositando sus esperanzas en un mecanismo para reducir la deuda griega: préstamos del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF) que permitan a Grecia comprar su propia deuda con un descuento en el mercado secundario. Pero, a pesar de que permitir que el EFSF financie recompras es un paso hacia adelante, una montaña de investigaciones teóricas y empíricas, generada por los esfuerzos de los países en desarrollo para recomprar su deuda en los años 1980 y 1990, ha mostrado que eso está lejos de ser una panacea. La principal razón es simple: a medida que se reduce la deuda, su precio sube en el mercado secundario, cercenando drásticamente los beneficios para el prestatario.

Hasta el momento se habla sólo sobre canjear los antiguos bonos griegos por dinero en efectivo (en recompras) o nuevos bonos griegos. Sería mucho más conveniente canjearlos por Eurobonos, que están respaldados por la plena fe y crédito de todos los países de la eurozona.

Los ministros europeos, quienes todavía están luchando por ponerse al día con la realidad, no están aún considerando canjes de deuda involuntarios. Pero, si los últimos 18 meses sirven de guía, pronto los estarán considerando.

Andrés Velasco es ex ministro de Hacienda de Chile.

Fecha: 05/08/11
Artículo: La revuelta del ‘no pagaremos’
Autor: Angelique Chrisafis

Enfrentados a una dura realidad de salarios impagados, negocios en ruina y desempleo masivo, los griegos están optando cada vez más por la desobediencia civil. ¿Está Grecia camino de un nuevo paradigma político? El diario británico The Guardian informa desde Tesalónica.

Entre los elegantes bares a lo largo del histórico muelle de Tesalónica, destaca un restaurante. “¡Queremos nuestro dinero!” se lee en un cartel que cuelga de la terraza de un restaurante y asador de estilo americano. Dentro, 12 empleados han cambiando las cerraduras, están sirviendo latas de cerveza del supermercado a los que les apoyan y se turnan para dormir por la noche en el suelo del establecimiento, como protesta por los meses de sueldos sin pagar y el cierre repentino del restaurante. Este es el nuevo símbolo de la creciente crisis de la deuda en Grecia: un establecimiento ocupado por camareros.

Margarita Koutalaki, una camarera de 37 años y voz suave, divorciada y con una hija de 11 años, ha trabajado aquí a tiempo parcial durante ocho años, ganando alrededor de 6,50 € la hora. Ahora se turna con sus compañeros para dormir en un colchón inflable en una habitación del piso de arriba y vigilar el establecimiento ocupado, mientras sus padres cuidan de su hija.

“Me deben unos 3.000 € en sueldos sin pagar”, comenta, señalando que esta situación la viven también innumerables trabajadores por toda Grecia, que llevan meses esperando sueldos pendientes de los propietarios de empresas en apuros. “Al principio nos dijeron que nos pagarían al mes siguiente, luego dejaron de pagar por completo y nos dijeron por teléfono que el restaurante cerraba. Seguimos trabajando, seguimos manteniendo el lugar en funcionamiento, servimos comida y bebida a los que nos apoyan. Tenemos más clientes que antes. Esta protesta es lo único que podemos hacer”.

Los camareros sirven bebidas baratas y menús a precio reducido a una nueva clientela de partidarios de la izquierda y manifestantes del movimiento de “indignados” que surgió hace cuatro meses y que antes jamás habrían pisado este bastión del imperialismo, la franquicia griega del gigante estadounidense Applebee’s. Una pancarta en inglés atrae a los turistas con souvlakis baratos y albóndigas “para apoyar a los trabajadores”.

Un creciente desprecio hacia partidos y sistema político

Hace ya un mes que Grecia se paralizó con la huelga general por las rigurosas medidas de austeridad, con manifestaciones masivas por las calles y las batallas campales entre la policía y los manifestantes en la plaza Syntagma de Atenas.Los griegos confían menos que nunca en su clase política y en su capacidad para sacarles de la abrumadora crisis financiera. Las encuestas revelan un creciente desprecio por todos los partidos y por el menoscabado sistema político. El desempleo registra un récord del 16%, con un índice mucho más elevado entre los jóvenes. Los afortunados que aún tienen trabajo, han sufrido drásticos recortes salariales y subidas de impuestos.

Los médicos y las enfermeras organizaron huelgas recientemente por los recortes hospitalarios. Los taxistas han paralizado Grecia con huelgas en los últimos dos meses, para protestar contra los planes del Gobierno de abrir el sector. Entre sus tácticas se incluyeron el bloqueo de puertos y la apertura de la oficina de venta de entradas de la Acrópolis para dejar que entraran gratis los turistas.

Lo más llamativo es que el movimiento griego de “desobediencia civil”, en el que ciudadanos de a pie se niegan a pagar cualquier cosa, desde peajes de carreteras a billetes de autobús y pagos médicos extra, no se ha debilitado durante las vacaciones estivales. La ofensiva del “No pagaremos” se erige como la forma más pura del “poder del pueblo”. Los organizadores advierten de que podría recobrar fuerza en septiembre, cuando se prevé que el Gobierno presente una nueva ronda de contención financiera

“Desobediencia total”

En la carretera principal de Atenas a Tesalónica, cuando los conductores hacen cola para entrar en Tesalónica tras pasar el domingo en la playa, un grupo de civiles con chalecos reflectantes de seguridad se sitúa en las barreras del peaje de la carretera principal que lleva a la segunda ciudad de Grecia. En sus chalecos se lee la frase “Desobediencia total”. Levantan las barreras rojas y blancas y hacen señales a los conductores para que pasen sin pagar el peaje de 2,80 €. En unas pancartas se lee: “No pagaremos” y “No daremos dinero a los bancos extranjeros”. Los conductores pasan agradecidos, algunos haciendo signos de aprobación con el pulgar levantado.

“Viviremos un resurgimiento de la desobediencia civil en otoño”, afirma Nikos Noulas, ingeniero civil de Tesalónica, en un café del centro de la ciudad, mientras desenrolla unos pósters que apoyan la negativa a pagar.

A principios de año, el movimiento ya estaba floreciendo y entre sus gestos se incluyó la negativa a pagar los billetes del metro de Atenas, para lo cual los manifestantes cubrieron las máquinas de billetes con bolsas de plástico, así como un prolongado boicot por las tarifas del autobús en Tesalónica, tras el aumento de precios impuesto por las empresas privadas subvencionadas por el Estado. Otros se niegan a pagar las licencias de televisión.

Los partidos de izquierda comenzaron a implicarse, con lo que aumentó la visibilidad de la campaña. En marzo, más de la mitad de la población griega apoyaba el concepto del “No pagaremos”. El Gobierno criticó duramente lo que consideraba como una mentalidad irresponsable y “de aprovechados” y advirtió además de que los que no pagaban harían que el país cayera en el descrédito y que estaban privando al Estado de los ingresos vitales procedentes de los servicios de transporte. Se impusieron nuevas leyes sobre el impago de billetes y la policía adoptó medidas severas.

El norte de Grecia, de las zonas más afectadas por la crisis

El escritor y comentarista social Nikos Dimou, afirma: “Es el inicio del divorcio entre los griegos y sus políticos. Es lo que tienen en común todos estos movimientos: laaversión y repugnancia por la clase política”.En Tesalónica, la segunda ciudad más importante de Grecia, los ánimos se calientan. Los “indignados” tuvieron que retirar a la fuerza sus tiendas de campaña de la plaza Syntagma de Atenas al final de julio, pero la fortificación del antiguo muelle de Tesalónica, la Torre Blanca, sigue rodeada con las tiendas de los manifestantes y forrada con pancartas en las que se lee “En venta” y “No se vende”.

El norte de Grecia ha sido una de las zonas más afectadas por la crisis. Las empresas empezaron a cerrar mucho antes del colapso financiero. Son tantas las personas que no tienen suficientes ingresos como para utilizar sus vehículos y tantas las empresas que han parado su actividad, que el ayuntamiento de Tesalónica asegura que se ha producido una gran mejora en la calidad del aire de esta ciudad, conocida por los grandes atascos. El 10 de septiembre, cuando el primer ministro griego Giorgos Papandreu aparezca en la famosa feria internacional de Tesalónica para desvelar sus nuevas medidas económicas, se encontrará con los manifestantes.

Los manifestantes de Tesalónica emplean el método de las “movilizaciones relámpago”, con el que la multitud se concentra inesperadamente para organizar piquetes en bancos y edificios públicos. El último objetivo fue el consulado alemán, donde decenas de manifestantes se reunieron para gritar consignas y pintar con espray el pavimento, pidiendo a la Unión Europea que hiciera más por Grecia, mientras los observaban unos policías vestidos de paisano.

En la Torre Blanca, Antonis Gazakis, un profesor de lengua e historia, comenta lo mucho que le sorprende que los jóvenes se unan a las protestas, con infinidad de puntos de vista diferentes sobre la política, tanto de derecha como de izquierda, y muchos de ellos sin vinculación a partidos ni experiencia en otras manifestaciones. Todos participan en el debate sobre cómo cambiar lo que consideran un sistema parlamentario y político corrupto. “La historia política nació en Grecia”, afirma. “Por eso voy a quedarme aquí este verano. La última vez que la gente salió a una plaza para exigir un cambio constitucional como este fue en 1909. Es una oportunidad única, un cambio de paradigma. Grecia se ha despertado”

Fuga de cerebros

Los jóvenes dicen adiós al país en crisis

Como sus homólogos portugueses, españoles, irlandeses o italianos, los jóvenes griegos se marchan al extranjero, ante la ausencia de perspectivas y los estragos de la crisis económica. Según estimaciones de Le Figaro, “más de 70.000 griegos ya han salido hacia Estados Unidos y más de 15.000 se han marchado a Alemania, Inglaterra y Francia”. Pero “no todos tienen las mismas oportunidades”, precisa el diario parisino: “los profesionales son los más solicitados. Cada vez más, las agencias de búsqueda de personal especializado plantean a los griegos la posibilidad de garantizarles una actividad en el extranjero. La empresa sueca Paragona multiplica su publicidad en la prensa helénica o en Internet y garantiza un empleo en función de las competencias de la persona y un buen sueldo”. “Desde hace algunos meses”, prosigue Le Figaro, “el ministerio griego de Exteriores está desbordado con las solicitudes de creación o de renovación de pasaportes. ‘El teléfono no deja de sonar, sobre todo ahora, que todos tienen prisa por marcharse. Es como si viviéramos la oleada de inmigración que se produjo en Grecia al comienzos del siglo XX. ¡Excepto que esta vez no hay ni guerra ni hambre!’, comenta un diplomático”.

El Autor es la corresponsal en París del diario The Guardian. Antes fue la corresponsal en Irlanda y de cultura para el periódico londinense

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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