Mundo: El libro de la indignación

El panfleto de un francés nonagenario, indignado con los políticos y los banqueros, se transformó en el inesperado best seller de las recientes protestas en España. Ésta es la historia de su enojo.

Fecha: 27/05/11
Fuente: Qué Pasa
Autor:Gonzalo Maier

Stéphane Hessel, un ex diplomático francés, ya tiene 94 años y hasta hace sólo unos meses no aguantaba el enojo. Para quitárselo de encima, tomó papel y lápiz, y escribió un brevísimo panfleto contra los políticos, los banqueros, la situación en la franja de Gaza, y el estado de los inmigrantes ilegales. De paso, llamaba a los jóvenes a salir a la calle y protestar. Sin mucha esperanza, a mediados de 2010 una minúscula editorial francesa imprimió Indignez vous! -así se llamó finalmente su diatriba- en una tirada de 6 mil ejemplares (a 3 euros el folleto), pensada únicamente para la izquierda francesa, o lo que va quedando de ella. Pero para sorpresa de todo el mundo, Hessel no era el único enojado y el panfleto terminó siendo el sueño de cualquier editor: un millón de indignados franceses compraron el libro en tres meses y las quejas de Hessel, en un continente en plena crisis económica, migratoria e identitaria, se transformaron en tema de conversación.

Para confirmar qué tan contagioso era el virus de su enojo, hace ya once semanas que el panfleto cruzó los Pirineos para sumar otros 400.000 ejemplares vendidos en librerías españolas. Pero eso es sólo un decir. Porque durante los últimos días el texto de Hessel no ha estado en las estanterías sino paseando en las plazas de Madrid, Barcelona o Murcia. Se organizaron lecturas públicas, se entregaron fotocopias, y en menos de un mes el nonagenario Hessel se transformó inesperadamente en un guía y maestro para los miles que acampaban en la Puerta del Sol. Sin ir más lejos, es sólo cosa de buscar en Google por ¡Indignaos! -así se llama la españolísima traducción publicada por Destino- para ver cómo cientos de ciberactivistas han colgado íntegramente el texto en internet, como si el futuro de las acampadas y de una generación de españoles tuviera mucho que ver con él.

Hessel, en todo caso, no entrega ideas ni argumentos, sino sentimientos y kilos de recuerdos. Estuvo en la resistencia contra los nazis, ayudó a redactar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, vio a palestinos ser expulsados de sus casas, y ahora, como ya ha quedado claro, no sólo está muy enojado, sino que quiere que el mundo se indigne con él. Por eso, Hessel llama a los jóvenes a protestar pacíficamente hasta que las pensiones sean dignas, los sueldos justos, los sistemas de salud no dejen a nadie al margen y la situación de los inmigrantes no sólo sea legal sino también decente.

El texto abunda en buenas intenciones como las de recién y en siglas de organismos internacionales que, según él, debieran velar por el futuro del hombre, pero no hay mucho más allá de eso. O tal vez la leve intuición de que antes la izquierda solía tener -¿cómo lo llamaban? – ideas. Hessel, en todo caso, cree que no basta con salir a la calle a levantar pancartas, sino que la política oficial y la burocracia de las grandes organizaciones internacionales sigue siendo crucialmente necesaria.

Pese a su poca gracia -claramente no descubre la pólvora de las revoluciones ni encanta por una pluma muy cuidada-, ¡Indignaos! llegó en el momento y en el lugar preciso. Es decir, en una España en donde la cesantía entre los menores de 25 años, la generación mejor preparada en su historia, alcanza un insólito 43%. Y, de modo más general, en un continente puesto en jaque por sólo 15 mil inmigrantes del norte de África -en los 90, decenas de miles de serbios y croatas emigraron, pero en ese momento nadie pensó en terminar con la Unión Europea; a esta curiosidad, por cierto, algunos la llaman racismo– y una crisis económica que aún no tiene un final claro. De hecho, tras Grecia, Irlanda y Portugal, los medios especializados especularon muchísimo con la eventual caída e inclusión de España en la lista de los porros. Por lo mismo, a nadie le extraña que a estas alturas a los acampados del 15-M, un grupo sobradamente heterogéneo y horizontal, se los llame “indignados” y que sus pancartas reflejen cómo los enojos de un nonagenario terminaron siendo, casi sin quererlo, el best seller de la revolución. Manifestantes en busca de inspiración fácil: ya saben dónde buscar.

Fecha: 04/06/2011

El manifiesto “Indignaos”, escrito por el ex diplomático franco-alemán, y uno de los redactores de la declaración universal de los DD.HH., Stephane Hessel, estará a la venta desde el lunes en Chile, editado por Planeta, bajo el título “Indígnate”.

El texto sirvió como inspiración para los movimientos sociales ciudadanos en España, denominados 15M, que posteriormente se trasladaron a otros países y cuyo objetivo era protestar pacíficamente por más participación de la sociedad civil en democracia.

En él, Hessel reivindica las ideas que inspiraron la resistencia francesa de 1944 frente a la ocupación alemana y llama a una “insurrección pacífica” contra el estado de las cosas. En la editorial, aceleraron el lanzamiento en Chile, debido a las movilizaciones de las últimas semanas y tendrá un precio de $ 5 mil.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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