Malcriando a los Chilenos

Fuente: Opinión
Fecha: 22/05/11
Autor:Axel Buchheister

La gente sabe que detrás de un niño que hace rabietas cuando le niegan lo que quiere, hay padres que no cumplen su rol y que siguen el camino fácil de ceder siempre. La democracia, parafraseando a Lincoln, es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; es gobernar en el sentido que la ciudadanía quiere. Pero nadie ignora que la democracia no consiste en darle a la gente todo lo que pide, pues no siempre es posible o bueno hacerlo. Es la contradicción de gobernar con el consentimiento del pueblo, pero haciendo lo que se debe. Lincoln fue el mejor ejemplo de esto, pues condujo a su nación a una guerra -la más sangrienta que haya conocido- porque debía probarse a sí misma si acaso el principio en que se había fundado era cierto: que todos los hombres nacen iguales. La historia lo consagró como un líder que dejó una herencia imperecedera y hoy un alto ejecutivo de un organismo internacional está comprobando su significado.

Nuestro país enfrenta el dilema de definir en qué consiste la política, porque cada día los chilenos exigen más y los políticos parecen dispuestos a proveer, no importa el costo o si hay razón para ello, porque no hay capacidad de enfrentar la rabieta de los votantes. La abrumadora mayoría está en contra de HidroAysén, pero nadie parece dispuesto a hacer el sacrificio de consumir menos electricidad y gozar menos de la vida. Por su parte, políticos que mientras fueron gobierno hicieron ver la necesidad del proyecto, ahora se viran con oportunismo rampante y exigen el rechazo para dejar contenta a la gente. Imposible listarlos a todos y sus palabras para el bronce, pero resalta el caso del ex Presidente Lagos, conocido por su talante de padre severo, que un día llama al orden y declara la necesidad, y al siguiente intenta justificar lo contrario.

Los alumnos universitarios, una elite privilegiada que recibe ayuda económica del Estado para obtener un título, que no importa lo que estudien y les asegura que estarán entre las personas de más altos ingresos, exigen -con el burdo pretexto del lucro- más plata estatal para ellos, contando con la complicidad de directivos universitarios que quieren aportes asegurados de recursos públicos, sin someterse al desafío de la competencia. La protesta, al mejor estilo “universitario”, desata la destrucción irracional, que obliga a la fuerza pública a intervenir con dureza. Resultado: se terminan prohibiendo las bombas lacrimógenas, porque la gente duda si son dañinas para la salud, aunque se usan en todo el mundo y en este país por más de 40 años para contener la violencia, sin consecuencias conocidas para nadie. Tan absurdo era, que debieron echar pie atrás.

En el Congreso, la Concertación trata de congraciarse con las mujeres y exige que haya una extensión del posnatal “para todas”, para lo cual no trepida en aprobar que sea sin tope para las de mayores ingresos, lo que habrá de pagar Moya.

O nos seguimos deslizando por la pendiente de consentir a la gente o surge un político que, como buen padre de familia, empiece a decir que ya basta. Si alguien se atreve, no sólo la historia lo consignará, sino que capaz que la gente lo siga, como hacemos todos con el padre que quiere a sus hijos y que por eso les pone límites.

El Arte de lo Imposible

Fecha:22/05/11
Fuente:Econsult
Autor: José Ramón Valente

Cuando se trata de que todos los chilenos tengan acceso a un trabajo digno, a educar a sus hijos, a tener un techo al que puedan reconocer como su hogar y plata suficiente para alimentar a su familia, no existen derechistas, izquierdista, nacionalistas, socialistas o ambientalistas. Simplemente estamos todos de acuerdo. Las diferencias aparecen cuando elegimos los caminos para lograr dicho objetivo.

Entre la opciones que se plantean por los distintos grupos, hay algunas honestas, aunque puedan ser equivocadas, y otras que no lo son. Teóricamente al menos, es válido plantear que un camino para derrotar la pobreza es quitándole a los que más tienen para dárselo a los que menos tienen. En la práctica, las traumáticas experiencias vividas por decenas de países en el mundo durante el siglo pasado nos han enseñado que ese es un camino equivocado. La pobreza que se develó con la caída del muro de Berlín y los ejemplos vivos de países como Cuba o Corea del Norte son un triste testimonio del resultado de la aplicación práctica de dicha teoría. Aun así, en una forma muy matizada, las políticas redistributivas han subsistido el paso del tiempo y han dado origen a lo que hoy llamamos políticas de protección social. Que dicho sea de paso, son ampliamente aceptadas incluso en la gente que políticamente se identifica con la derecha. De manera que podríamos decir que el socialismo del siglo XX, aunque equivocado, al menos era honesto.

Sin embargo, hay otras opciones que se plantean profusamente hoy en Chile, que definitivamente son deshonestas, en el sentido que ni siquiera son viables a nivel teórico. Quienes reconocen que Chile necesita crecer para derrotar la pobreza y al mismo tiempo están en contra de la construcción de centrales hidroeléctricas, centrales termoeléctricas y la energía nuclear, están siendo deshonestos. Las llamadas energías renovables no convencionales no son una alternativa económicamente factible para cubrir las necesidades energéticas de un país que pretende crecer al 6% anual y derrotar la pobreza en esta década. Quienes plantean esta alternativa conocen esta realidad y aun así insisten en sus discursos públicos en desconocerla. Eso es ser deshonesto.

Quienes aseguran querer mejorar la calidad de la educación en Chile, pero no están dispuestos a remover a los malos profesores y ni siquiera a evaluar su gestión como maestros, también están siendo deshonestos; de la misma manera que lo son quieren aseguran querer disminuir el desempleo entre los jóvenes, pero no están dispuestos a cambiar nada de la regulación laboral que los mantiene sin posibilidades de empleo.

Quienes rasgan vestiduras por la mala distribución del ingreso en Chile y luego claman porque el subsidio materno del posnatal se extienda, incluyendo a las mujeres que ganan más de tres veces la media nacional, también están siendo deshonestos.

Esta verdadera “parálisis moral” – en el sentido que ninguna propuesta les parece suficientemente buena para sus convicciones – que ha atacado a un significativo número de parlamentarios, la mayoría pero no todos de oposición, previo al 21 de mayo, me recuerda la reflexión de Thomas Sowell, un prolífero economista norteamericano que asegura que la política no es como siempre se dice “el arte de lo posible”, sino que todo lo contrario, es “el arte de lo imposible”. Es imposible bajar los precios de la energía, crecer para derrotar la pobreza y no construir nuevas centrales eléctricas. Es imposible pretender aumentar los costos de contratación de las mujeres, obligarlas a tomarse casi un año de licencia por cada hijo que tengan y pretender que aumente su participación en el mundo del trabajo. Es imposible despotricar y ponerle todo tipo de trabas a los empresarios y emprendedores, y clamar porque se creen más empleos.

Pero son precisamente estas cosas imposibles las que muchos políticos les ofrecen a sus electores todos los días. Lo más lamentable es que la mayoría de las veces lo hacen a sabiendas de que sus propuestas son malas para Chile y los chilenos, pero populares entre un electorado ingenuo, desinformado o simplemente incapacitado de analizar este tipo de cuestiones, que se deslumbra con sus promesas imposibles.

Practicar “el arte de lo imposible” no es una ideología, ni siquiera una convicción política, es simplemente ser intelectualmente deshonesto.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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