Mensaje a la Nación.Sebastían Piñera 21 de Mayo 2011.Chile

Un mensaje de sensatez y moderación

Fecha:22/05/11
Fuente: Blog de Héctor Soto
Autor: Héctor Soto

La gran duda que dejó planteada el discurso de ayer ante el Congreso pleno fue formulada hacia el final de su intervención por el propio Presidente de la República. Es la pregunta de si lo vamos a lograr. De si Chile finalmente, a fines de la presente década, va a poder entrar al selecto círculo de las naciones desarrolladas y derrotar la pobreza. Esta ha sido una aspiración defraudada. La explicitó el Presidente Lagos cuando prometió un país desarrollado para el Bicentenario. Las bajas tasas de desarrollo de la década pasada hicieron trizas la ilusión, pero ahora, cuando las condiciones externas son favorables, cuando cambió el discurso y cuando hay un mandatario dispuesto a jugarse a fondo por el crecimiento, la expectativa vuelve a reaparecer y el sueño, por momentos, se hace factible. Curiosamente, sin embargo, la posibilidad reaparece cuando son muchos los que se preguntan si vale la pena apostar tanto al desarrollo. Desarrollo para qué, se preguntan. Asumen que es el negocio, el negociado en realidad, de unos pocos. Lo ven como una quimera que podría llevarnos a un tipo de sociedad que detestan. Estamos mejor así, suponen, olvidándose que todavía queda gente que vive en campamentos, que miles de chilenos no tienen empleo, que existen trabajadores que apenas ganan el mínimo y familias que les gustaría encontrar un entorno menos duro, más acogedor, para hacer efectivos sus ideales de superación.

Los dos rasgos principales del mensaje fueron el civismo y la moderación. Fue una sorpresa encontrar al menos institucional, al más singular y personalista de los mandatarios recientes, leer un discurso sereno, controlado en adjetivos, expurgado de descalificaciones, olímpico en sus miradas de largo plazo y ajeno al clima de matonaje que se instaló en la escena parlamentaria en las últimas semanas. Hizo bien el Presidente al no hacerse parte de las últimas grescas y desencuentros. Hizo bien en su llamado a cuidar las instituciones, aunque de aquí en adelante él mismo deberá poner de su parte un poco más de lo que ha puesto en este plano hasta ahora. También acertó al evitar convertir HidroAysén en el eje de su discurso: probablemente, es la primera decisión sensata en la cadena hasta ahora bastante insensata de manejo del tema por parte del gobierno (ausencia de cronograma, errores gruesos de oportunidad, desconocimiento inexcusable del sentir ciudadano, completa falta de cálculo, intervención atolondrada y prematura del Presidente después de la decisión del Comité de Evaluación Ambiental de Aysén, insólito veto y ridícula reposición dos o tres días después de las bombas lacrimógenas y un largo, largo etcétera).

Era previsible que el gobierno les sacara lustre a varios de los logros de su gestión. Sacó buena nota en las primeras tareas de la emergencia asociadas al terremoto y tuvo resultados, en general, satisfactorios en la llamada operación invierno. Consiguió un fuerte crecimiento de la economía, a pesar de la catástrofe. Logró una impresionante cantidad de nuevos empleos. Vio avances importantes en educación, tanto en mediciones de la calidad como en aspectos institucionales. Registró progresos menos sustantivos, aunque sin duda atendibles, en salud (reposición y desarrollo de la infraestructura de consultorios y hospitales, reducción de las listas Auge de espera). Pudo celebrar considerables mejoramientos de los indicadores de seguridad ciudadana y por estos días está cristalizando beneficios sustantivos de su agenda social (posnatal, ingreso ético, exención o rebaja de la cotización de salud de los pensionados).

Otro aspecto relevante fue la convicción con que el Mandatario llamó a concordar divergencias y a confrontar posturas realistas y racionales respecto de la política energética. El escenario es crítico y el horno no está para dilaciones timoratas ni acomodos populistas. Han sido precisamente estas prácticas las que nos tienen como estamos. La situación actual es extremadamente frágil y todos saben que los requerimientos de energía para los próximos años son enormes. El país ha estado escondiendo la cabeza ante un cuello de botella cada vez más evidente, y según el Presidente, es totalmente ilusorio que podamos prescindir de las fuentes hidroeléctricas y termoeléctricas de generación. Un mínimo respeto al principio del realismo debiera llevar al país no sólo a preferir las alternativas menos contaminantes, sino también a hacernos cargo de la regresiva evolución ambiental de nuestra matriz energética de los últimos años.

El Presidente anunció también ajustes en la orgánica estatal y nuevas reparticiones. Aparte de la creación del Ministerio de Desarrollo Social, que está en trámite, y de la reorganización de la Onemi, que era inevitable, se contemplan nuevos ministerios para la cultura y para el deporte. También se creará en Justicia una nueva subsecretaría para derechos humanos y cabe preguntar si acaso estas iniciativas no revelan un descenso en los tradicionales niveles de aversión que la centroderecha siempre tuvo a la expansión de la orgánica estatal.

Aunque ayer la noticia -lo que los periodistas entienden por “la noticia”- estuvo mucho más en las protestas que en el mensaje, porque las protestas iban a ser descomunales y finalmente no lo fueron, este fue un mensaje sobrio y una convocatoria honesta a la responsabilidad de la clase política. Nos hemos farreado el futuro ya en demasiadas oportunidades. Y deberíamos pensarlo mejor para no terminar otra vez defraudados.

El Autor es abogado (Universidad de Chile, Escuela de Derecho de Valparaíso) y periodista. Fue editor de las revistas Capital, Mundo Dinners y Paula y ha cultivado desde fines de los años 60 la crítica de cine. Su libro Una Vida Crítica fue publicado el año 2008 por Alfaguara. Columnista de La Tercera y panelista del programa Terapia Chilensis de radio Duna.

Mucho ruido y pocas nueces

Fecha:22/05/2011
Fuente: Blog de Alejandro Micco
Autor: El Muro Nacional

El discurso del Presidente se centró en su primer año de gobierno, sin profundizar en la acción del gobierno para este año. Su gran logro, el crecimiento económico. Sin duda importante, pero difícilmente explicable por la acción de su gobierno. No escuchamos una autocrítica sobre la reconstrucción, ni importantes anuncios para este año, salvo algunas excepciones.

No fue sorpresa que el Presidente partiera diciendo que crecimos al 7%, como durante los primeros tiempos de la Concertación, y más importante, que se crearon “480 mil empleos”. Ahora, nadie puede desconocer que este crecimiento es parte del rebote de la crisis del 2008-2009 y, más importante aún, es producto de las políticas implementadas por el anterior gobierno y el Banco Central. Hacienda aplicó el segundo mayor paquete fiscal del mundo para paliar la crisis mundial y algo similar hizo el Banco Central. Hasta Piñera lo reconoció, pero en tercer lugar después de una “profunda agenda de incentivos a la inversión y el emprendimiento desarrollada por el gobierno de la Coalición por el Cambio”. ¿Cuáles? ¿La reducción del impuesto a las pequeñas empresas por sus utilidades reinvertidas? ¡Imposible! Estas empresas representan un pequeño porcentaje del producto y su efecto ¡JAMAS! tendrá el impacto necesario para explicar este crecimiento. ¿La “reducción” a la mitad del impuesto de timbres y estampillas? ¡Imposible! Este impuesto no se bajó, sino que no se aumentó. Bueno, sólo queda el tercer punto, las políticas del gobierno anterior y el crecimiento de la demanda externa de los países Bric.

Sin duda, no hay mejor noticia que el crecimiento del empleo. Pero éste difícilmente se puede atribuir a las acciones del gobierno en esta área, esto simplemente porque son casi inexistentes. No han existido iniciativas que faciliten la sindicalización y que favorezcan la negociación colectiva, que favorezcan la productividad y las condiciones de los trabajadores. No ha pasado nada con el teletrabajo ni con la capacitación. Señor Presidente, ésta ya favorecía a más de un millón de trabajadores en el gobierno anterior.

Tampoco hay signo de “mejores empleos”. Los accidentes han subido de una tasa de 5,3 a 5,4 entre el 2009 y 2010. Los empleos por cuenta propia crecieron un 9,4%, más que los empleos asalariados, que son de mejor calidad. ¿Y la productividad laboral? Fue negativa, señor Presidente.

Respecto de la reconstrucción, el Presidente mostró una situación que el diputado UDI de Talcahuano don Jorge Ulloa no ve. El 26 de abril, el diputado pidió que se resuelva el atraso dando mayor celeridad a la construcción de nuevas casas. ¿Falta de recursos? ¡No! la oposición aprobó todos los fondos solicitados. El propio Presidente reconoció que importantes reformas fueron gracias a acuerdos con la Concertación. Educación, financiamiento de la reconstrucción y el royalty que dará este año más de 1.000 millones de dólares al Fisco, entre otras.

El mensaje continuó con las políticas sociales, el bono de las Bodas de Oro, el 7% en salud, el posnatal y el ingreso ético. La primera medida no amerita comentario. Es discriminatoria. ¿Acaso si mis padres no se casaron son peores? ¿Si se divorciaron me debo sentir avergonzado? La medida del 7% no favorece a los más pobres, que ya no pagan el 7% en salud, esto gracias a la reforma previsional del anterior gobierno. El posnatal, ¿aporta al gran problema de la mujer que es su baja participación y salarios? Por último, el ingreso ético no es más que una transferencia con condiciones que ya casi todo el mundo cumple. Como lo planteó la Comisión de Equidad y Trabajo, las políticas sociales deben favorecer la empleabilidad de los pobres y no ser asistencialistas. Esto no se cumple. Debemos empoderar a los chilenos desprotegidos y no hacerlos dependientes del gobierno de turno.

En cuanto a los anuncios, quiero comentar tres: facilitar la competencia en energía permitiendo el acceso a la distribución me parece interesante. “La posibilidad de una carretera eléctrica pública, de acceso abierto, que permita a múltiples generadores, incluyendo mini y medianas hidroeléctricas, solares” es un camino a seguir. En salud, plantear “un plan garantizado de salud y un mecanismo solidario de financiamiento para todos los usuarios de isapres” no me parece suficiente; un seguro de salud solidario debe incluir tanto isapres como Fonasa. En educación superior la gran novedad es una subsecretaría. ¿La solución de la derecha es más burocracia? Además, el Presidente plantea reducir el aporte a la educación superior pública haciendo portable el Aporte Fiscal Indirecto. Mal, el sistema público tiene un rol que no cumplen, ni cumplirán, las universidades privadas.

El Presidente tuvo pocos logros que mostrar y, dado lo anunciado, tampoco habrá mucho que mostrar el próximo 21 de mayo.

El Autor, Alejandro Micco,Economista de Cieplan y U. de Chile

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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