HidroAysén: La última utopía

Fecha:15/05/2011
Autor: Héctor Soto
Fuente: Blog de Hector Soto

A estas alturas da lo mismo establecer si el gobierno tenía o no margen de acción para diferir a una fecha posterior al 21 de Mayo la decisión del Comité de Evaluación Ambiental sobre HidroAysén. Es lo que hubiera hecho un gobierno cuidadoso de los detalles y del contexto político. En todo caso, se decidiera días antes o días después, como lo deja en claro la encuesta encargada por La Tercera, el piso político para autorizar la construcción de las represas era igualmente adverso y se supone que La Moneda lo evaluó. Ahora, más que nunca, aquí todo se mide, se pondera y se compara y lo que no se puede medir, ponderar y comparar simplemente no existe.

Lo que sí existe es un contundente rechazo ciudadano al proyecto. Una amplia mayoría, que bordea el 80%, cree que el gobierno ejerció indebida influencia para lograr que se aprobara. Para dos de cada tres encuestados, el costo ambiental será superior al beneficio que el proyecto le genere al país. Una proporción similar cree que los mayores favorecidos con el proyecto serán los dueños de HidroAysén y solamente el 15 o el 16% piensa que la iniciativa favorecería a todos los chilenos. De ahí para arriba, casi todas las cifras del estudio de opinión son aplastantes.

Claro que hay números que exigirían una segunda lectura o algún análisis que ojala en las próximas semanas se pueda hacer con más calma. Por ejemplo, los datos indican que más de la mitad de la ciudadanía cree que hay que priorizar la protección al medioambiente antes que la construcción de centrales necesarias para evitar apagones. Raro, por decir lo menos. A lo mejor no cabe hacer mucho caudal de que solamente un tercio confíe dejar estos asuntos en manos de los organismos técnicos, porque al fin y al cabo, y en rigor, esta es y debe ser una decisión también política, pero sí llama la atención que una fracción parecida, algo superior, incluso, el 34%, espera que el Presidente de la República intervenga en este caso como lo hizo en Barrancones. De lo que hablan ambas cifras es de la desconfianza que inspira la institucionalidad ambiental. Sin embargo, cuando se lee que uno de cada cuatro chilenos rechaza la instalación de centrales sin más, bueno, eso significa que para esa fracción de la población el tema ya escapó de la esfera de la racionalidad para inscribirse lisa y llanamente en el mundo idealizado y gaseoso de los sueños y las emociones. Aunque a los sueños nadie debería renunciar, la madurez enseña que es bueno desconfiar de las emociones.

No cabe la menor duda de que aquí está operando la última de las grandes utopías de la modernidad. En la república de las verdes verdades no sólo todos vivimos en comunión con la naturaleza, sino que además somos mejores personas.

Estamos de partida por sobre los apagones. Estamos dispuestos a sacrificar comodidades. Estamos por la brisa de los mares y el aire cálido de los valles, no por el aire acondicionado ni la calefacción que contaminan. Nos importa un rábano pagar más, mucho más, por energías alternativas. Somos más espirituales y podemos ser más auténticos.

Es difícil sustraernos a esas imágenes: a lo mejor no somos así, pero quisiéramos ser así. Más difícil todavía es hacer políticas públicas a partir de estos supuestos. Probablemente el único dato realista de la encuesta es que casi el 50% de la ciudadanía se queda con las represas eléctricas a la hora de preferir una fuente aceptable de generación. Es lógico que así sea. Pero, claro, la Patagonia, no.

En un tema como este, en el cual es público y notorio que la clase política renunció hace tiempo a ejercer cualquier forma de liderazgo -y renunció el día que olió que tenía poco que ganar y mucho que perder- no es extraño que la gente reaccione emocionalmente y se deje llevar por las idealizaciones. El paso del mundo ideal al real, aparte de estar empedrado de frustraciones, puede ser hasta sórdido y degradante cuando entran en juego la codicia y los intereses. Entonces, es preferible mantener el conflicto en las utopías. Para qué ensuciarlo con las bajezas del costo, del economicismo, del aquí y del ahora. No nos extrañemos: este es el resultado de un largo historial de discusiones eludidas, de verdades a medias y falsedades repetidas. Este es precisamente el debate que el país no ha hecho. A lo mejor HidroAysén no es la solución, pero es curioso que el ecologismo más duro no haya puesto el grito en el cielo a raíz de la velocidad en que nos hemos estado llenando en los últimos años de centrales a carbón o que no sea tema para la opinión pública que estemos perdiendo competitividad como economía al tener que pagar por la electricidad mucho más no sólo que nuestros vecinos, sino también de países con estándares superiores al nuestro.

Cuando decimos discutir seriamente sobre energía, también nos engañamos. Este es uno de los campos donde más impunidad queda. Aquí vale igual decir que el futuro de Chile es hidroeléctrico (dado que la geografía es nuestra aliada y podemos producir electricidad a costos menores) que asegurar que es ridículo intervenir la Patagonia en circunstancias que podemos sacar del desierto del Norte la energía solar que queramos y a precios competitivos. No hay ningún tribunal que certifique que lo primero es inexacto y lo segundo verdadero, o viceversa, da igual, y si lo hubiera -bueno- nadie le creería.

Se equivoque o acierte llevando adelante HidroAysén, el gobierno está dando un testimonio de coraje que no es menor al contrariar las encuestas. Hacía mucho tiempo que un gobierno no se jugaba por lo que cree mejor para el país, al margen de si eso afecta o no afecta su popularidad. Eso a lo mejor no garantiza que su decisión sea correcta. Pero -visto el asunto desde la buena fe- algo debiera comenzar a decir sobre sus convicciones.

Fecha:13/05/2011
Fuente: La Voz de Rusia

Desde Santiago de Chile para la Voz de Rusia informa JMV.

La aprobación del gigantesco proyecto Hidroaysén, de construcción de 5 represas en los dos más grandes ríos vírgenes de la región de Aysén para la producción de energía eléctrica y de una cadena de torres de transmisión para cables de alta tensión a lo largo de 2 mil 300 kilómetros del territorio de Chile, ha originado un vasto movimiento de resistencia en el país y está colocando al gobierno en una situación de confrontación con sectores mayoritarios de la población.

El ambicioso proyecto fue aprobado por una denominada “Comisión de Evaluación Ambiental”, formada por funcionarios de gobierno, luego que el ministro del interior manifestara de antemano el deseo del gobierno de que fuese aprobado. El argumento principal, esgrimido por el Presidente, es que el país requiere más energía eléctrica y que, si no se aprueba este proyecto, en menos de diez años vendrá “un apagón”. Un especialista, como el profesor Roberto Román señalan que este es “un escenario catastrofista” y que no corresponde al ritmo de aumento de las necesidades energéticas del país.

El proyecto es un emprendimiento conjunto de Endesa y Colbún, que fuera durante más de 40 años una empresa estatal. Fue privatizada por la dictadura de Pinochet en los años 80 y hoy aunque pertenece a capitales españoles está bajo el control de la italiana Enel. La empresa Colbún es propiedad del grupo financiero chileno Matte. Su gerente es Eduardo Morel, cuñado del Presidente Piñera. La construcción de las represas en los ríos de aguas cristalinas Pascua y Baker significa una inversión de 3.200 millones de dólares. Se proyectan embalses que inundarán 5.900 hectáreas -gran parte de ellas bosques vírgenes- para generar unos 2.750 megavatios (MW), lo que significa aumentar en 20% la actual capacidad instalada de Chile de 14.000 MW.

En una carta abierta al Presidente Piñera el destacado economista y defensor del medio ambiente Manfred Max Neef señala: “Es un hecho que, a pesar de la desinformación, la publicidad maliciosa, las presiones y las tácticas de seducción locales a través de regalitos realizadas por la empresa, una clara mayoría ciudadana se manifiesta contraria al proyecto”. Agrega: “Muchos sabemos, y desde luego usted también sabe, los múltiples vicios que se han cometido en el Estudio de Impacto Ambiental. No sólo el haber despreciado e ignorado totalmente la participación y las observaciones ciudadanas que la ley garantiza. Ha habido mentiras, descalificaciones y adulteraciones de todo tipo, que resultan inaceptables para una ciudadanía responsable y preocupada por un futuro digno para el país”.

Max Neef subraya un aspecto particularmente grave del proyecto: la línea de transmisión, destinada a llevar la electricidad desde las centrales al centro del país tendría 2.300 kilómetros de longitud y estaría formada por torres de 70 metros de altura (equivalentes a edificios de 20 a 25 pisos) cada 400 metros. Atravesaría y fragmentaría 6 parques nacionales, 11 reservas nacionales, 26 sitios prioritarios de conservación, 16 humedales y 32 áreas protegidas privadas. La franja de 2.300 kilómetros de largo por 100 metros de ancho para instalar las torres, significa 23.000 hectáreas de total deforestación.

En respuesta al proyecto Hidroaysén ha surgido la organización “Patagonia sin represas”, a la que se suman diversos sectores sociales y políticos. En los últimos días se han producido fuertes manifestaciones de protesta, con participación de miles de personas en Santiago, Valparaíso, Concepción y en la ciudad de Coyhaique situada en la región de Aysén. Pese a la aprobación gubernamental, quedan todavía otras instancias. La batalla continúa y se está librando en el Parlamento, en la prensa, en los tribunales y en la calle.

Anuncios

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

Un Comentario

  1. Pingback: Cómo se financia la millonaria campaña de Patagonia sin Represas « El Moderador

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: