Caída del dólar y agenda exportadora, por César Barros

Fecha: 2/05/11
Autor: César Barros
Fuente: Blog de César Barros

No hay caso, el dólar se nos cae irremisiblemente parece. No habrá controles al ingreso de capitales, dice el ministro. Y lo acompañan en esa posición muchos economistas.

Independiente de si se puede hacer algo o no para asustar a los especuladores en monedas, hay temas insoslayables que se debieran poner en forma muy visible en la agenda de largo plazo de los exportadores.

Uno es el desarrollo de un mercado de futuros y de opciones que le permita a “cualquier” empresario -no solamente a una gran corporación- cubrir sus riesgos cambiarios a mediano plazo. Y no sólo cambiarios, sino de energía y de commodities también. En esto hay un rol de Corfo, de los ministerios de Hacienda y Economía, que no pueden simplemente esperar a que “las cosas pasen”. Porque como sabiamente dijo Lord Keynes: “en el largo plazo siempre se llega al equilibrio, pero entre medio podemos quedar insolventes”.

Chile no puede darse el lujo, como exportador, y como consumidor de energía, de créditos a sus pymes, y de partícipe en mercados externos riesgosos, de no tener mercados de derivados que cubran esos problemas en forma práctica, accesible para todos, y con costos competitivos. Y para esto no hay nada nuevo que descubrir. En todos los países de la Ocde, de la cual somos socios, ya lo tienen hecho.

El otro tema, y más complejo, es el de la imagen país. ¿Por qué Alemania es considerada top en mecánica y química? ¿Fueron la Mercedes Benz o la Bayer que le ” convidaron” su imagen a Alemania? ¿O fue la Alemania de Gutenberg, de Roentgen, Heisenberg y Hahn que se la “convidó” a la Mercedes Benz y a la Bayer? Probablemente las dos anteriores.

Pero la buena imagen de los productos alemanes hace que uno siempre esté dispuesto a pagar más por un auto o una tostadora alemana que por una proveniente de China o Francia. Y si alguien no me cree que vea las diferencias “reales” entre un buen auto japonés y uno alemán. Y va a descubrir que está pagando muy caro por la imagen. Y eso vale para el vino, la uva, los salmones y los programas de computación.

Chile es un perfecto desconocido. Para muchos consumidores está “south of the Rio Grande” y piensan que usamos sombreros grandes, sarapes, y que dormimos mucha siesta. También saben, eso sí, que estamos rodeados de Evos, Humalas, Fideles y Cristinas: o sea, un mal barrio.

La imagen de un país -en particular si está en un mal barrio- tiene un beneficio económico y social indiscutible. Atentan contra su construcción los períodos presidenciales cortos, y además su impacto social no es ni inmediato ni focalizado, porque a largo plazo ayuda a las empresas chilenas a competir en el exterior, lo que a su vez ayuda al empleo y los salarios, pero el recorrido es largo. Tampoco ayuda el que distintos exportadores requieran de diferentes soluciones: los del turismo lindos paisajes, los del vino la calidad de sus uvas, los de los salmones la sanidad de sus productos, y así en adelante.

Y no es que no se haya hecho nada. El problema es que hemos cambiado de plan de acción a cada rato, y que las cifras comprometidas por el Estado son menguadas para el tamaño del proyecto que se debiera abordar. Brasil va a hacer un mundial de fútbol. Eso es pura imagen país. ¿Cuánto le va a costar? Billones de dólares. Muchos billones. Y no lo hace por puro nacionalismo futbolero: es por su imagen. Lo mismo Sudáfrica, en un barrio peor que el nuestro.

¿Cuántos billones de dólares está dispuesto a invertir el Estado en nuestra imagen? Hasta ahora nada comparable al esfuerzo de Brasil o de Sudáfrica. Y más encima, estamos hablando de gastos que son puros dólares entregados afuera: cero impacto al tipo de cambio.

Yo creo que ha llegado la hora de ser realistas, de reconocer que el tipo de cambio no va a volver a los $600, y en cambio los salarios sí que van a subir mucho más. Y que por lo tanto hay que buscar las soluciones -que lamentablemente son arriesgadas- de largo plazo para ayudar a que Chile permanezca como un gran exportador de alimentos. La otra es gastarse esa misma plata haciéndole un forado al Banco Central, o dando a ciertos empresarios ayudas pequeñas y focalizadas, pero efímeras.

La imagen comercial de Chile es un proyecto valiosísimo. Si no, vean cuanto podrá valer una marca top como Mercedes Benz, Bayer o la mismísima Coca-Cola. O lo que le significará a Brasil la fama y el conocimiento llevado por el mundial de fútbol a su turismo y a sus exportaciones de alimentos y de industrias.

El valor de la reputación personal es lo más valioso que poseemos. A nivel país no puede ser diferente. Y lo malo es que -al igual que en lo personal- es caro, hay que ser persistente, y los frutos se ven después de muchos años. Pero que vale la pena, por Dios que vale.

Economista

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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