Una Constitución que preocupa a Europa

País: Hungria
Fecha:20/04/11

“Dios y la patria, el orgullo de la nación étnica magiar, el Estado definido como esencia nacional y no como una república, menos poder para los jueces constitucionales y más para el Gobierno. Por todo esto, se asemeja al autoritarismo europeo de los años 20 y 30, pero se trata de la nueva Constitución de un miembro de la OTAN, que además ostenta actualmente la presidencia europea”, se alarma el diario La Repubblica, al día siguiente de que el Parlamento húngaro aprobase la nueva ley fundamental del país. “Y la UE permanece muda”, se lamenta el diario romano, para quien “Europa se aleja de los valores del Estado de Derecho” al dejar actuar al primer ministro Viktor Orbán.

La Repubblica constata que la constitución destaca “la fe y el culto de la corona de San Etienne, el símbolo nacional explotado por los regímenes pro-nazis de Horty y Szâlasi, silencio sobre esos años de muertes”. El orgullo nacional se considera “como un valor fundacional. La familia y la Iglesia, la prioridad de la defensa del feto. Ni una palabra sobre los derechos de las minorías, de los judíos, de los gitanos o de los gays”.

“La visión de ser los escogidos entre los pueblos de Europa siempre ha infligido daño a todo el continente”, considera el diario Süddeutsche Zeitung, que teme “la arrogancia de Hungría”. El diario de centro-izquierda deplora que el texto “presenta de manera patética a Hungría como un pueblo único en Europa central”. “Hungría se considera la representante de todos los magiares, incluso de los tres millones que viven en los países vecinos”. Recae por tanto en la UE la tarea de velar por la “democratización de la Constitución húngara” e impedir “el patetismo nacional de envenenar Europa central”.

Por el contrario, el Frankfurter Allgemeine Zeitung considera que, a pesar de sus defectos, esta constitución proporciona a Viktor Orbán “las bases de un Gobierno más eficaz”. El diario conservador recuerda que, tras la caída del Telón de Acero, Hungría quería remplazar la Constitución estalinista modificada en 1989. “Para la gran mayoría de los húngaros, el credo nacional ‘y la santa corona de Esteban son valores tan constitucionales como la referencia expresa a Dios y al cristianismo, así como al matrimonio y a la familia como cimientos sobre los que se sustentan la sociedad y el Estado”, señala el diario conservador, para quien a lo largo del texto “no se encuentra ninguna disposición ‘en desavenencia con los valores fundamentales de Europa’, tal y como sostienen los opositores de Orbán”.

La dictadura de la mayoría grabada en mármol

Autor:Róbert Friss
Fecha:19/04/11
Autor: Népszabadság Budapest

La nueva Constitución húngara votada por el Parlamento el 18 de abril refrenda la “revolución nacional” emprendida por el primer ministro Viktor Orbán. Pero, en opinión del diario Népszabadság, este reciclaje de ideas del siglo XIX constituye un peligro para el país.

Esta constitución es fruto de un poder que posee legalmente el poder: el de la dictadura de una mayoría parlamentaria [el Fidesz, partido del primer ministro Viktor Orbán, ocupa dos tercios de los escaños en el Parlamento]. Sin embargo, es tan anacrónica que debemos remontarnos a las ideas de Tocqueville, un pensador del siglo XIX, para darnos cuenta de que la dictadura de la mayoría es un peligro vivo para la comunidad.

Esta mayoría confunde los términos “pueblo” y “nación” y los sacrifica en aras de la lucha de poderes. Cuando lo juzga oportuno, sitúa al Pueblo (es decir, a la nación en el sentido del siglo XIX) ante el Estado, se remite a él y construye un Estado sólido que no puede sino hacer bien al pueblo, a la nación (“a las personas”). Imagina el Estado (el Interés de todos) como una construcción que se puede imponer desde lo alto a la comunidad de los ciudadanos. Deja a un lado las tradiciones europeas y crea las condiciones de una política autoritaria.

Según las tradiciones europeas, la Constitución es el marco definido por la comunidad de ciudadanos para que sea el principio de la vida en común. Puesto que no vivimos en una época revolucionaria, este marco no puede definirlo una mayoría parlamentaria, ya que lo característico de la democracia es que la mayoría parlamentaria cambie, mientras que lo propio de la Constitución es que sea permanente y vele por los intereses de toda la comunidad, independientemente de las fluctuaciones políticas. Los países prudentes confían esta labor jurídica a los diputados procedentes de diferentes tendencias y no la someten a un referéndum cuya validez es discutible.

Nacionalismo monocolor frente a patriotismo multicolor

La nueva Constitución no es la Constitución de los ciudadanos. Ésta sería, según Hobbes y Locke, el consenso de una comunidad basada en la libre voluntad de los ciudadanos y en la que se basa su vida común. Se ha reprochado a Hobbes y a Locke que una comunidad organizada según estos principios no sería sostenible, ya que el contrato social también debe incluir la herencia cultural propia de la comunidad.

Los redactores de la nueva Constitución eran conscientes de ello y su responsabilidad es aún mayor en este sentido, cuando definen el espacio cultural en el que deben (deberían) vivir los ciudadanos húngaros. Este espacio es fruto de la victoria de la actual mayoría dominante en una lucha cultural, como si pudiera salir un vencedor en esta Kulturkampf. Se intenta insuflar un soplo de aire nuevo a una serie de principios que, en el siglo XIX, desempeñaron una función revolucionaria pero que actualmente tan sólo son eslóganes populistas.

Los símbolos de antaño ya no son más que alegorías. Intentan imponernos un nacionalismo monocolor que hace referencia a la corona de San Esteban [el fundador del reino de Hungría a finales del siglo X] en lugar de un patriotismo multicolor, aunque Hungría forme parte de la comunidad europea, cuyos Estados naciones han dado paso a los Estados culturales.Recordemos a San Agustín y una de las ideas fundamentales de su De civitate Dei [La ciudad de Dios]: “Las constituciones y las leyes escritas no confieren ninguna obligación moral si no son la expresión de una constitución grabada en la mente de los ciudadanos. Ante la ausencia de este apoyo moral, la fuerza del Estado puede constituir una gran amenaza”.

La gran mayoría de los húngaros aún observa con indiferencia la nueva Constitución. Esta mayoría empezará a protestar cuando, según el Credo patriótico [inscrito en el preámbulo de esta nueva Constitución], veamos nacer las leyes en cuyo espíritu deberán vivir los ciudadanos. Será una vida incómoda y no será del agrado de nadie. Y cuando la comunidad busque marcos legales para expresar su descontento y no los encuentre, echará de menos la constitución abandonada de la Tercera República. Será el descenso a los infiernos de la nación.

Contrapunto

Una reconquista de la historia

La adopción de la nueva Constitución es, en opinión de Magyar Nemzet, “un momento histórico”. El diario de centro derecha recuerda que “los sabios que crearon la Constitución anterior en 1989 querían que fuera transitoria”. El texto, que data de 1949, fue enmendado tras la caída del régimen comunista.

Magyar Nemzet también recuerda que “más de un millón de ciudadanos han participado en la consulta nacional” organizada por el Gobierno para elaborar la Constitución y considera que “los que quieran sustituir esta constitución deberán obtener una legitimidad similar”. El diario defiende el Credo patriótico inscrito en el preámbulo de la Constitución y que se ha puesto en tela de juicio. “Ninguna comunidad política puede vivir sin unos valores y sin una historia que se hayan aceptado en común”. Con este texto, se logra “romper con la herencia de los dictadores”, asegura Magyar Nemzet y “se reconquista nuestra historia, tantas veces negada y falsificada. ¿Es esto mirar al pasado? En absoluto. La Historia no ha acabado”.

El Autor, Róbert Friss, es cronista político en el diario húngaro Népszabadság.

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: