El país entre dos K

Fecha: 17/04/2011
Fuente: Blog de Héctor Soto
Autor: Héctor Soto

Se equivoca medio a medio el que crea que los gobiernos son débiles cuando no tienen mayorías parlamentarias contundentes o han sido elegidos con márgenes electorales estrechos. Esos son pelos de la cola. La verdadera debilidad gubernativa está asociada más bien al liderazgo y a la incapacidad de fijar la agenda del debate público.

Si se toma en serio este indicador, no cabe duda de que la administración del Presidente Piñera está en problemas. Después de una semana informativa que le dio olímpicamente la espalda a la política, las noticias siguen asociadas a presuntas irregularidades de la ex intendenta del Biobío -tema que La Moneda creyó haber cerrado para siempre con su renuncia- pero, más que eso, a las erupciones volcánicas registradas en dos frentes distintos -Karadima es uno y Kodama el otro- que están poniendo en aprietos, por una parte, el manejo de la Iglesia de los casos de abusos y, por otra, los confusos acuerdos judiciales a que habría llegado el Ministerio de Vivienda con el consorcio responsable de la construcción de un historiado corredor del Transantiago.

Es de lo único que se ha estado hablando y no deja de ser sintomático que estos tres casos hayan salido -por así decirlo- de la esfera de control de la prudencia política para quedar en definitiva sometidos a la acción de los tribunales. El control de daños lo perdieron las autoridades y ahora lo tienen los fiscales y los abogados.

Se entiende que la oposición, herida como está y confundida como se la ha visto, no esté en condiciones de imponer en la actualidad los temas públicos de discusión. Más difícil es entender que tampoco lo consiga el gobierno en un momento en que, sin embargo, la economía está creciendo con fuerza, cuando se siguen generando miles de nuevos empleos y hay novedades relativamente auspiciosas en seguridad ciudadana, en educación o en cárceles, entre muchos otros planos.

¿Mano mora?

Pero de esto no se habla. ¿Conspiración, silenciamiento, mano mora quizás por parte de los medios? La verdad es que no. Con todo el exagerado peso mediático que tiene el gobierno en Chile, y no obstante el protagonismo que captura hasta la más plana e intercambiable cuña presidencial, los ministros actualmente están siendo mucho antes personajes del anecdotario de sobremesa que agentes de una épica gubernamental.

Cuando se tocan estos temas, la primera reacción es echarles la culpa a los equipos comunicacionales. La están dando: que no comunican, que no entusiasman, que no dan el ancho. Que se salen del libreto, como si hubiera algún libreto. Y la verdad es que libreto o relato no hay ni por asomo. O si lo hay, en tanto eje informativo, lleva todas las de perder cuando hay un Presidente que cada vez que tiene que intervenir se dedica a divagar, a improvisar, a hablar el doble o el triple de lo que sus audiencias esperan, y a sacar bajo la manga temas tan extemporáneos como el puente sobre el Canal de Chacao.

Tal como los cirujanos, los mandatarios deberían cuidarse de una excesiva confianza en su capacidad de improvisación. Deberían dejársela mejor a los humoristas y a las bandas de jazz. Aquí son otros atributos los que cuentan. Por lo demás, el ser bueno para algo no necesariamente implica ser bueno para todo. Si la gente con grandes capacidades de gestión, por ejemplo, es aquella capaz de relacionar un amplio abanico de temas que aparentemente no tienen mucho que ver entre sí, los buenos oradores, los que efectivamente conectan con su audiencia, son aquellos que hacen más bien lo contrario, insistiendo no en un rosario de temas deshilvanados, sino en una o dos verdades sencillas ancladas a una genuina emoción.

Guardando las distintas

Al final, los palos de ciego hacen sospechar que el desorden político del gobierno continúa. Se diría que los circuitos de la administración no terminan de conectar. Guardando las distintas, la sensación es parecida a la que generaba la administración de la Presidenta Bachelet antes de la entrada de Edmundo Pérez Yoma al gabinete. Con una gran diferencia, eso sí. Hasta ahí ese era un gobierno errático y de líneas divergentes que sólo a partir de entonces comenzó de a poco a unificarse. Aquí, en cambio, la situación es distinta. Hay buenos resultados, cifras que son estimulantes, varias promesas de campaña que se están cumpliendo y hasta donde se sabe, no hay fracturas internas insalvables. Sin embargo, algo falta. Y mientras siga faltando, nada nos sacará de la doble K.R

El Autor es abogado (Universidad de Chile, Escuela de Derecho de Valparaíso) y periodista. Fue editor de las revistas Capital, Mundo Dinners y Paula y ha cultivado desde fines de los años 60 la crítica de cine. Su libro Una Vida Crítica fue publicado el año 2008 por Alfaguara. Columnista de La Tercera y panelista del programa Terapia Chilensis de radio Duna.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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