PC cubano debate reformas económicas y la salida de Fidel Castro de su jefatura

Fecha: 16/04/11
Fuente: La Tercera / AP
Autor: Pablo Rodillo

El VI Congreso del Partido Comunista Cubano analizará desde hoy los cambios al sistema socialista que el propio Raúl Castro catalogó de “inaplazables” para salir de la crisis.

El Presidente Raúl Castro lo calificó como “una actualización” del modelo socialista. Además, allí su hermano Fidel Castro podría dejar la jefatura.

Con estas expectativas, entre hoy y el martes se realizará el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), el primero en 14 años. La reunión estará marcada por un histórico debate donde serán analizadas y entregadas algunas reformas con las que se intentará superar la crisis que vive el país, dando un mayor papel en la economía al sector privado.

Según informó el mismo conglomerado, al menos mil delegados representarán a todas las provincias cubanas en el congreso. El único contenido en agenda son las 291 medidas del “Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución”, entregadas por el mismo Presidente cubano.

La propuesta de Raúl Castro busca adaptar los aspectos del modelo económico soviético que adoptó el régimen cubano en 1975 durante el Primer Congreso del Partido Comunista. El mandatario, eso sí, ya advirtió a los delegados que las reformas que busca son “inaplazables” para garantizar la supervivencia del sistema socialista en la isla.

A mediados del año pasado y ante la profunda crisis económica que vive el país, el gobierno cubano lanzó un programa que incluyó una apertura al trabajo independiente de 178 oficios.

Desde octubre de 2010 hasta marzo de 2011 se han entregado unas 180.000 licencias para trabajadores independientes. En total, la isla cuenta con casi 300.000 trabajadores independientes. Actualmente, más de 80% de la fuerza laboral es estatal, según consigna la agencia Associated Press.

Lo que pretende ahora el régimen castrista es que las medidas que se adopten en el congreso partidario estén orientadas a reducir todos los subsidios, además de buscar alternativas de financiación (créditos bancarios), reactivar la producción interna, promover la inversión extranjera y reubicar en el sector privado a unos 500.000 empleados públicos despedidos. Según el mismo Castro, el Estado tiene que desprenderse de algunas cargas económicas.

Pero los cubanos esperan también que se eliminen algunas restricciones para la venta de viviendas y autos, que se implementen mecanismos para que los salarios tengan un poder adquisitivo real y que se elimine la doble moneda (pesos cubanos y pesos convertibles), según informó AP.

Sin embargo, “en las nuevas formas de gestión no estatales no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales”, según establece la propuesta que se entregará hoy a los delegados cubanos.

Aunque no está en la pauta oficial, el Congreso del PCC también adoptaría otra relevante decisión. Entre las tareas del congreso comunista estará elegir a un nuevo Comité Central, el máximo órgano del partido. Para el puesto de primer secretario sería propuesto Raúl Castro quien reemplazaría a su hermano Fidel, que a pesar de dejar el poder en 2006, aún conservaba esa jefatura.

Ese cargo es ostentado por Fidel Castro desde la fundación del partido en 1965 y es considerado el puesto político más importante en Cuba. Sin embargo, hace un mes él dijo que en 2006 también había renunciado a ese puesto. Fidel Castro aseguró que la función de jefe de Estado “debe corresponderse con la de primer secretario”, proponiendo así que la ocupe su hermano.

Fecha: 20/04/2011
Fuente: Qué Pasa
Autor: Reinaldo Escobar

Si el límite de duración en los altos cargos en el gobierno cubano y en el Partido Comunista que se acaba de establecer en el congreso finalizado esta semana se hubiera acordado en el cónclave de 1991, este año estaríamos despidiendo a Raúl Castro. Pero los tiempos en la isla son distintos. Para ver cambios, debemos encomendarnos a la salud del longevo o esperar un milagro de las leyes de la física.

Ya sé que la eternidad carece de fin, y hasta de comienzo, pero seamos dialécticos y relativicemos el concepto. Si desde que uno empieza a tener una noción del país donde nació tiene un gobernante que se mantiene en el poder hasta que llega la jubilación y se nos acaban los proyectos, eso, en términos de la finitud de la vida humana, vale como una eternidad.

Por eso me dio una crisis pasajera de optimismo escuchar a Raúl Castro anunciar que a partir de ahora los altos cargos gubernamentales y partidistas sólo podrán durar como máximo diez años, o lo que es igual dos periodos de cinco con una sola reelección permitida.

El sexto congreso del Partido Comunista de Cuba concluyó en La Habana dejando más sinsabores que alegrías. Aunque el evento había sido convocado para tratar exclusivamente temas de carácter económico, dio un fruto eminentemente político, al aprobarse la mencionada propuesta de limitar el tiempo de estadía en los altos cargos. Eso, y la salida de Fidel Castro del Comité Central del partido para su jubilación definitiva, quizás hayan sido los aspectos más comentados.

La aparición del otrora máximo líder en el Palacio de Convenciones fue aclamada por los mil delegados presentes. En lo que parecía un panegírico fúnebre con la presencia del insepulto, Raúl Castro advirtió: “Fidel es Fidel y no precisa de cargo alguno para ocupar siempre un lugar cimero en la historia, en el presente y en el futuro de la nación cubana”.

Como era de suponer, Raúl Castro fue elegido como primer secretario del PCC, con lo que se completan todas las formalidades que lo colocan al mando de una nave en permanente riesgo de zozobrar. Al puesto de segundo secretario ascendió el señor José Ramón Machado Ventura, considerado poco amigo de las reformas, pero fiel, disciplinado y hasta eficiente.

Por mi parte, lejos de aquel salón, no gané más que miradas de lástima o indignación de parte de todos a quienes intenté contagiar mi entusiasmo inicial. Yo mismo me molesté conmigo cuando recordé aquella asamblea previa al cuarto congreso del partido en el año 1991, en que nos dieron permiso para opinar lo que quisiéramos y se me ocurrió proponer esto mismo que ahora se aprueba. ¿Me habré adelantado a mi tiempo, como le corresponde a un buen visionario? ¿O acaso se trata de una medida tardía que debió aplicarse hace 20 años?

De haber ocurrido así, el entonces Primer Secretario hubiera empezado a contar su plazo a partir de aquel momento y en el 2001 el segundo hubiera pasado a ser el primero, de manera que – suponiendo su segura reelección en el 2006- Raúl Castro hubiera concluido su segundo mandato ¡justamente este año!

¿Habrá que esperar al 2021 para conocer el nombre que será coreado y aclamado por los delegados al octavo congreso del PCC? ¿O se abrirá un agujero en el tiempo y saltaremos, sin previo aviso, a otra dimensión?

La guayabera de Deng XiaoPing

Para la gente común lo más significativo quizás haya sido que se aprobó la compra venta de casas y automóviles, algo totalmente prohibido durante décadas y la declaración de que los cuadros del partido deberán dejar atrás prejuicios hacia “el sector no estatal de la economía”, eufemismo con el que se denomina en la isla al trabajo por iniciativa privada, al mercado y a todo embrión del satanizado capitalismo.

Sería como una versión tropical y castrista de la bienvenida que dio Deng Xiaoping a los millonarios en el contexto de las renovaciones del socialismo en China.

Raúl Castro aseguró que “el principal enemigo que enfrentamos y enfrentaremos serán nuestras propias deficiencias”. Interesante: con eso, el imperialismo baja un escalón en la lista de los culpables de eventuales fracasos.

Tanto en el informe central, como en el discurso de clausura, el general presidente Raúl Castro aludió a la crítica situación creada al no poder contar hoy con “la reservas de sustitutos maduros y con experiencia suficiente para asumir el relevo”, situación que se torna muy dramática cuando se comprueba que en la cúpula del Buró Político las tres primeras personas en el orden jerárquico sobrepasan un promedio de 80 años.

El buró recibió solamente tres nuevas figuras y tiene ahora 15 miembros en lugar de los 24 de antes. Más de la mitad de sus integrantes son o han sido importantes jefes militares. La presencia castrense en este núcleo de poder fue justificada por Raúl Castro con una frase pronunciada por su hermano hace ya más de 35 años, en la que se argumentaba que el Ejército Rebelde había sido el alma del proceso, el que con sus armas había obtenido la victoria y el que, cuando se fundó el partido, depositó en sus manos las banderas de la revolución. Finalizó la explicación con un argumento que más parecía una amenaza: “Tengo sobradas razones para proclamar que las Fuerzas Armadas Revolucionarias (…) nunca renunciarán a cumplir ese papel al servicio de la defensa del pueblo, el partido, la revolución y el socialismo”.

Dejando a un lado el tono triunfalista que caracterizó el discurso de Fidel, Raúl Castro insistió que había que tener los pies y los oídos pegados a la tierra (incómoda posición). Aseguró que el despliegue total de las medidas aprobadas en el Congreso se logrará totalmente en el transcurso del quinquenio y que “el principal enemigo que enfrentamos y enfrentaremos serán nuestras propias deficiencias”. Interesante: con eso, el imperialismo baja un escalón en la lista de los culpables de eventuales fracasos.

Uno de los más importantes acuerdos tomados en el sexto congreso fue convocar la Primera Conferencia Nacional del partido para el 28 de enero del 2012. El evento llevará por lema: “Cambiar todo lo que deba ser cambiado”, lo que implica modificar la mentalidad de los cuadros dirigentes, atada a dogmas y criterios obsoletos que, como barrera sicológica, será lo que más trabajo llevará superar.

No se ha ofrecido un argumento convincente para explicar por qué este congreso demoró 13 años en realizarse. Se especula que la demora fue una de las consecuencias de la enfermedad de Fidel Castro y de las indefiniciones sobre el futuro del país. Si habrá un antes y después solo se sabrá con el tiempo.

Lo que queda por dirimir es si la inviabilidad es o no un elemento a estas alturas regular de un sistema que ha fracasado en todos los experimentos realizados hasta ahora. Raúl Castro responde que sí se puede, paso a paso, pero sin pausa, con orden, disciplina y exigencia, que serán las claves de su mandato.

En lo que podría definirse como una declaración de principios, en la sesión de clausura, Raúl dijo: “Asumo mi última tarea con la firme convicción y compromiso de honor de que el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba tiene como misión principal y sentido de su vida defender, preservar y proseguir perfeccionando el socialismo y no permitir jamás el regreso del régimen capitalista”.

Técnicamente le quedan diez años para cumplir su promesa. Una eternidad.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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