Demanda marítima de Bolivia: Otro tropezón diplomático

Fecha:25/03/11
Autor: Manfredo Kempff
Fuente: Columna internacional. La Tercera.

Estaba cantado que el Presidente Morales iba a patear el tablero en cuanto se dio cuenta -¡al fin!- de que la diplomacia “de los pueblos” o de la “confianza mutua” duraría lo que el gobierno de la señora Bachelet. Pasado tanto tiempo, entre visitas de ida y vuelta dentro de la trillada agenda de los 13 puntos, los bolivianos no sabíamos en qué se había avanzado respecto del tema marítimo. Todo era un misterio. Sólo se supo algo a partir del año 2008: que cualquier arreglo no incluiría soberanía para Bolivia. Y algo más: que luego de tanto trajín y requiebros, la opinión chilena se había inclinado, más que antes, en no dar cabida a una presencia boliviana en el Pacífico. ¡Mal camino!

Si bien algunos círculos que conocen las reacciones del Presidente Morales adivinaban que, con tantos problemas internos, el jefe de Estado no estaba en condiciones de admitir un fracaso más, la gran mayoría quedó absorta cuando lo oyó, el Día del Mar, hablar de que Bolivia acudiría a tribunales y organismos internacionales, aunque sin dejar de lado, según dijo, la trillada agenda. Esto ha creado confusión. ¿Demandar y negociar al mismo tiempo? ¿Enjuiciar y pedir simultáneamente? Francamente, no parece posible.

Es cierto que Bolivia puede volver a hacer peticiones y hasta escándalos en algunos organismos internacionales, como antaño, pero se sabe que ya no estamos en los años 70 y 80, cuando la imagen externa de Chile era distinta. Tratar hoy, por ejemplo, de obtener una resolución como la de 1979 en la OEA es absolutamente imposible. Y en NU la situación es peor. De momento, sin afán de chanza, sólo la Alba chavista daría su respaldo a Bolivia.

Si el Presidente Morales ha expresado algo que ha sido una decisión madura de gobierno y no su propio parecer -que es lo que siempre se impone-, significa que Bolivia tendría que ir a instancias jurídicas, lo que es extremadamente complicado. Se habla de La Haya como la mejor alternativa. ¿Y cómo va a plantear nuestra cancillería el tema si existe un tratado vigente desde 1904? ¿Denunciándolo? La demanda peruana es un tema de arbitraje distinto, donde está como contraparte Chile, ambos con sus propios alegatos y razones.

Si la cancillería boliviana -politizada y botín de guerra partidista- no actúa correctamente y con el asesoramiento necesario, volvería a fallar en su política internacional, donde ya suma muchos fracasos graves en el último lustro. Si la Corte de La Haya no encontrara argumentos suficientes y por tanto, no aceptara la demanda nacional -lo que puede ocurrir-, no sabemos dónde iríamos a parar. Morales ha dado un paso muy atrevido porque su errónea e ingenua diplomacia de la “confianza mutua” con Chile lo acorraló. Seguir sin resultados palpables o negociando inciertos enclaves mediterráneos, se iba a sumar a los desdichados últimos fracasos del presidente que lo martirizan por su alicaída popularidad interna y por una desconfianza que ya es más que evidente en el exterior.

Manfredo Kempff, ex vice canciller de Bolivia

Un giro inconveniente de la diplomacia de Bolivia

Fecha: 25/03/2011
Fuente: Editorial La Tercera

El Presidente Morales cuestiona un tratado vigente y pretende multilateralizar conversaciones que debiesen seguir en el ámbito estrictamente bilateral.

Las declaraciones del Presidente de Bolivia, Evo Morales, emitidas este miércoles durante la celebración anual del Día del Mar, no sólo tomaron por sorpresa a la Cancillería chilena, sino que pusieron en entredicho el diálogo bilateral en torno a la llamada Agenda de 13 Puntos. Hasta ahora, tanto Santiago como La Paz habían definido dicha agenda como marco de conversaciones sobre una variedad de temas, entre ellos el de la aspiración marítima boliviana, con el acuerdo explícito de que éstas eran materias de interés bilateral y, por lo tanto, que sólo a Chile y a Bolivia les correspondía discutirlas. El anuncio del Presidente Morales en cuanto a “acudir ante los tribunales y organismos internacionales demandando en derecho y justicia una salida libre y soberana al océano Pacífico” contradice lo anterior y, también, declaraciones del propio mandatario boliviano conocidas horas antes, en las cuales había afirmado “no creer mucho” en la vía de judicializar el tema marítimo y no ser partidario de una reinterpretación de los tratados vigentes que podría “llevar a confrontaciones”.

Todo ello parece confirmar la idea de que el actual líder boliviano repite el patrón de la mayor parte de sus antecesores en Palacio Quemado: utilizar la aspiración marítima en función de una lógica política interna marcada por una merma en el apoyo popular y un alza en el rechazo a su gestión doméstica. Hoy se puede apreciar con cierta perspectiva cuán contradictorias fueron las señales enviadas desde La Paz en semanas recientes, pues junto con bromear con “recuperar pronto” la Región de Atacama y referirse al 23 de marzo como plazo para que Chile diera a conocer una propuesta concreta en el tema marítimo, el Presidente Morales usó un tono sumamente conciliador hacia Santiago y su gobierno se comprometió a concentrar las negociaciones en la Agenda de 13 Puntos, lo que fue leído en La Moneda como una voluntad de no tensionar la relación.

En cambio, su discurso del Día del Mar complica la relación con Chile tanto porque se anuncia la multilateralización de conversaciones que debiesen permanecer en el ámbito estrictamente bilateral, como porque implica, en la práctica, cuestionar un tratado vigente, el de 1904. En este sentido, resulta paradójico que Morales, junto con lo anterior, haga un llamado a perseverar en un diálogo bilateral con Chile, visto que sus palabras han puesto en duda el sustento jurídico de las fronteras actuales, algo que Bolivia hasta ahora había evitado.

El gobierno de Chile ha reaccionado correctamente al señalar que la nueva estrategia boliviana supone “un serio obstáculo para las relaciones entre ambos países”, al recordar que ella se “aparta de los términos acordados” en el diálogo bilateral, y al calificar de “jurídicamente inadmisible” que Bolivia dé prioridad a la norma interna que otorga rango constitucional a su aspiración marítima por sobre un tratado internacional vigente.

Parece oportuno que Chile se pregunte si la forma en que ha entendido y llevado las relaciones con Bolivia en años recientes -que parece haber alentado en ese país expectativas poco realistas que hoy juzga insatisfechas- es la más conducente a una vinculación con menos altibajos y roces de lo que ha sido la tónica históricamente. Quizás un enfoque bilateral basado en el respeto estricto de los pactos suscritos ofrezca menos margen para la interpretación y, en consecuencia, más seguridades para ambos Estados.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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