¿Estampida nuclear?

Fecha: 20/03/2011
Fuente:Reportajes / La Tercera / Carta desde Washington
Autor: Alvaro Vargas Llosa

Desde todos los puntos de vista -político, económico y técnico-, Fukushima marca un antes y un después en esta etapa del desarrollo de la industria nuclear, aun no tratándose, como todo indicaba hasta el fin de semana, de un hecho comparable al de Chernobyl.

El desastre de la central de Fukushima ha desatado la alarma en medio mundo con respecto a la energía nuclear, industria que en años recientes había gozado de un nuevo prestigio, por ser una fuente mucho menos contaminante que los combustibles fósiles y por la incertidumbre permanente en el Medio Oriente. Aunque en Estados Unidos se habla ya de una reevaluación de la regulación que le fija los parámetros a la energía nuclear, es en Europa, cuya dependencia de las plantas nucleares es mayor, donde se ha sentido con especial contundencia el efecto “pánico”. Allí se ha ordenado una revisión de todas las plantas operativas y en Alemania, el gobierno ha paralizado por tres meses el funcionamiento de las que fueron construidas antes de 1980.

El comisario de Energía de la Unión Europea, Günther Oettinger, ha jugado un papel clave en ello. Primero habló de “apocalipsis”, luego de “catástrofe” y finalmente, dijo que las plantas europeas “no son seguras tampoco”. Al hilo de sus alarmantes declaraciones, el pánico alcanzó tales niveles a mediados de semana que el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Yukiya Amano, le llamó la atención públicamente, diciéndole que no era el momento de echar leña al fuego. Sin embargo, al no atreverse a desmentirlo de forma categórica, por temor a que la información del alemán fuese más acertada, en cierta forma logró que la alarma se expandiera aún más.

La Unión Europea tiene 114 plantas nucleares. Según Oettinger, muchas de ellas no son seguras y las pruebas a las que serán sometidas “así lo probarán”. Desde distintas capitales europeas, la reacción oscilaba entre el estupor y la indignación. Pero los sondeos indican que los europeos empiezan a desconfiar seriamente de sus centrales, con lo cual varios de los gobiernos, que enfrentan elecciones o pasan por momentos de debilidad interna, han evitado defender abiertamente a la industria nuclear. El propio presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, guardó silencio ante la advertencia del comisario que, se supone, está subordinado a él.

Oettinger pertenece a la Unión Demócrata Cristiana de la canciller alemana, Angela Merkel. Se vienen tres elecciones en estados clave de Alemania, en las que el gobierno germano la tiene muy difícil. Una derrota podría ser la antesala de lo que vendrá en las elecciones generales. A pesar de que en Alemania no hay terremotos ni tsunamis, el gobierno ha decidido no permitir que el asunto nuclear acabe con sus perspectivas electorales. En Italia, Bulgaria y Turquía hay riesgos, pero no en Alemania y, sin embargo, las autoridades de Berlín son las que más lejos han llevado el pánico.

En cualquier caso, la Unión Europea en su conjunto ha decidido preparar una “prueba de resistencia” para todas sus plantas. Un grupo de expertos se encargará de establecer los nuevos parámetros, a la luz de lo sucedido en la central de Fukushima, y éstos serán aplicados en modelos teóricos para saber cuáles serían las consecuencias previsibles en Europa y los medios para impedir que se produzcan.

Por si fuera poco, la prensa europea explicaba a sus ciudadanos la semana pasada cómo utilizar el yodo, antídoto contra la radiación. Ni más ni menos que si hubiera peligro inminente de fuga radiactiva en centrales europeas.

Esta ola antinuclear viene a contrapelo de lo que había sido la tendencia reciente. Alemania cuenta con 17 centrales y el gobierno llevaba tiempo tratando de revisar la cultura nuclear en aquel país, donde llegó a concentrarse por mucho tiempo la mayor resistencia contra esta industria. Se había logrado avanzar mucho. El precio del petróleo, la inestabilidad del Medio Oriente, el uso chantajista que hace Vladimir Putin de la venta de gas natural a Europa y otros factores habían jugado a favor de este cambio de actitud. Merkel había podido, hace seis meses, sacar adelante un proyecto para aplazar, por 14 años, el apagón de las centrales más antiguas. Berlín seguiría apostando por las energías renovables en boga, pero las combinaría con la nuclear hasta que su vida útil acabara. Y son justamente las antiguas, cuya vida útil había sido ampliada, las que ahora, en un giro de 180 grados, Merkel ha ordenado suspender.

De todos los gobiernos europeos, el que mostró tal vez mayor cautela fue el del Reino Unido. Londres ha aprobado ocho lugares para la construcción de plantas nucleares como parte de un plan de largo alcance. Dar marcha atrás tendría un enorme costo. La idea -que se mantiene por ahora- es que estén terminadas hacia 2025. Por su parte, los franceses, que dependen de la energía nuclear para un 70% de su matriz energética, han intentado aislar a su industria del pánico general en estos días. Y de paso, sacar algún provecho. La compañía Areva, principal fabricante de centrales, se pasó la semana asegurando que su reactor nuclear de tercera generación no habría experimentado fugas en caso de un terremoto como el de Japón. Por su parte, EDF, el mayor operador francés, sostuvo que lo ocurrido no tendrá conecuencias graves en Francia.

La energía nuclear, que abarca una tercera parte de la matriz europea, había logrado mucho mayor respaldo en años recientes a raíz del debate sobre el calentamiento global y la incómoda dependencia con respecto al gas natural de Rusia. A pesar de que se ha intentado coordinar la política energética de los 27 países de la Unión Europea, cada uno sigue ejecutando su propia política de forma independiente. Se da, por tanto, una situación contradictoria: Francia tiene 58 plantas nucleaes y Austria las tiene prohibidas.

En EE.UU., mientras tanto, el pánico no ha alcanzado los niveles de Europa. El Presidente Obama ha ordenado una “revisión exhaustiva” de la seguridad en las plantas nucleares, aun cuando aseguró que ya esas centrales habían sido declaradas seguras para distintas eventualidades (esto incluye terremotos y cierto tipo de ataques terroristas).

También en EE.UU. hubo en los últimos años un esfuerzo de gran envergadura por reanimar la industria nuclear, golpeada desde el accidente de Three Mile Island. Desde entonces, estuvo prohibida por tres décadas la construcción de nuevas plantas. Pero en años recientes, la popularidad de la energía nuclear creció, en gran parte por el temor a los gases de efecto “invernadero”, la volatilidad de los precios del petróleo y la mejora de la seguridad de los reactores en funcionamiento. EE.UU. tiene 104 reactores comerciales, que suministran un 20% de la matriz energética. Desde Three Mile Island no se ha producido ningún accidente. Las encuestas indicaban, antes de Fukushima, que 62% de los ciudadanos apoyaban el relanzamiento del programa nuclear. En consecuencia, demócratas y republicanos habían acordado un presupuesto de US$ 18,5 mil millones en garantías crediticias para la construcción de nuevos reactores. El Presidente Obama se había propuesto, incluso, elevar la cifra a US$ 50 mil millones, como parte de su empeño en reducir la dependencia de los combustibles tradicionales.

Sin embargo, sólo dos de las más de 30 plantas nucleares para las que se solicitó autorización en la última década se han empezado a edificar. El bajo precio de la electricidad y los altos costos asociados a esta industria han desanimado a los inversores para costear las nuevas plantas. Estas son de la Southern Co. y están ubicadas en Georgia. Otras dos podrían empezar pronto en Carolina del Sur, impulsadas por la compañía Scana, si se les otorga licencia. Pero el resto no da señales de vida.

La consecuencia que se prevé tras lo sucedido en Japón es un aumento de los costos debido a que se ajustarán considerablemente las normas regulatorias. Obama ha dicho varias veces esta semana que el programa nuclear norteamericano no sufre riesgo alguno y que las centrales son muy seguras. Sin embargo, en 1979, con ocasión de Three Mile Island, bastó la liberación de pequeñas dosis de radiación -que no provocaron ninguna muerte- para paralizar por 30 años la puesta en marcha de nuevas plantas. Está por verse cuál será el efecto de Fukushima a mediano plazo.

En Europa, la situación es más delicada. Sustituir las plantas nucleares en lo inmediato está fuera de toda posibilidad. Construir nuevas es casi inevitable, porque las alternativas no son realistas. Sin embargo, la presión de la opinión pública no deja de crecer ante las informaciones altamente distorsionadas que circulan en distintas instancias. Julio Gutiérrez, catedrático de física atómica y uno de los principales expertos europeos, sostiene que la confusión se ha dado porque la información que circuló en los países occidentales aseguraba que se había producido o estaba a punto de producir, una fusión total del núcleo en los reactores. Sin embargo, en el peor de los casos, lo que había era una fusión parcial de tres reactores. Una fusión total habría provocado “la expansión de ingentes cantidades de material tóxico”. Pero incluso en ese caso no habría una explosión nuclear. Por tanto, la información que tiene el público y que ciertos responsables políticos han difundido está lejos de la verdad.

Entre las muchas informaciones falsas está el hecho de que el reactor 3 hubiera liberado plutonio. No era el caso y aun si lo fuese, el peligro más inmediato son el yodo y el estroncio, que a largo plazo son más peligrosos para la salud. Por otra parte, la prensa internacional ha informado que los helicópteros japoneses que echaron agua a los reactores intentaban refrigerarlos. Pero según Gutiérrez, “eso sería demencial porque así no los refrigerarán jamás”. Lo más probable es que los helicópteros estuvieran tratando de llenar la piscina que se había vaciado de agua por las explosiones originales tras el terremoto. ¿Por qué es esto importante? Porque el esfuerzo de refrigeración seguramente estaba dándose de un modo distinto, con toda probabilidad mediante alguna tubería desde el mar hasta la central. De ser así, la refrigeración estaba asegurada y no dependía de los helicópteros. Por tanto, había menos riesgo del que se estaba difundiendo en la prensa y en medios políticos. Una vez restablecido el fluido eléctrico, cosa que se logró el jueves, estaba casi garantizado que se pudiera hacer arrancar las bombas del sistema de refrigeración del complejo, poniendo en marcha el sistema que falló tras el terremoto. Al activar varias bombas y poner agua en los reactores y piscinas, el riesgo de sobrecalentamiento estaba conjurado.

No contribuye a serenar los ánimos el que estemos en vísperas de que se cumplan 25 años de la tragedia de Chernobyl, que afectó a Europa cuando la nube radiactiva se desplazó hacia el norte y centro del continente. Ucrania trabaja a marchas forzadas para recaudar millones de dólares de la comunidad internacional para construir un lugar apropiado donde almacenar los desechos nucleares de esa central. El actual almacén es temporal y, según se cree, precario, por lo que podría haber fugas. La Unión Europea se verá ahora forzada a proveer de alguna manera los fondos a Ucrania.

Desde el punto de vista técnico, la mayor consecuencia de lo sucedido en Japón para Europa y EE.UU. será que en el futuro, el enfoque de la política de seguridad sufrirá una variación. Hasta ahora, casi todos los esfuerzos estaban dirigidos a garantizar la seguridad de los reactores a fin de prevenir explosiones y no tanto en las piscinas donde se acumula el combustible gastado, que si se recalientan en exceso pueden producir también un estallido. Cuando el agua se evapora o fuga por las rajaduras de la estrucura, que es al parecer lo sucedido en Japón, las varillas de combustible gastado quedan expuestas y se recalientan por el propio combustible o por una reacción química con el vapor. Es contra este proceso que estarán dirigidos los esfuerzos técnicos, tanto de los fabricantes como de los operadores y del organismo internacional en los años venideros. Los conocedores dicen que la compañía japonesa responsable de Fukushima -Tepco (Energía Eléctrica de Tokio)- había centrado sus mayores esfuerzos en el sistema de seguridad de los reactores, a los que preparó para resistir terremotos de alta intensidad, pero descuidó el de las piscinas.

En EE.UU., una de las empresas más afectadas es General Electric, el mayor grupo industrial del país. Desde Carolina del Norte -el cuartel general de su negocio nuclear-, intentó durante la semana transmitir la sensación de que estaba asesorando de muy cerca las acciones que se estaban llevando a cabo en Fukushima. General Electric es quien suministró los reactores de la planta japonesa (las operaciones nucleares de General Electric son parte de un joint venture con Hitachi). La empresa asegura que hay 32 reactores Mark 1 como los de Fukushima operando con normalidad en el mundo y que ese récord demuestra lo seguros que son. Sin embargo, como la opinión pública no distingue entre reactores y piscinas, el golpe de imagen para General Electric ha sido significativo.

El debate no hace sino volver a empezar. Desde todos los puntos de vista -político, económico y técnico-, Fukushima marca un antes y un después en esta etapa del desarrollo de la industria nuclear aun no tratándose, como todo indicaba al finalizar esta semana, de un hecho comparable al de Chernóbil.

Anuncios

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: