Sebastián Edwards: “El verdadero conflicto del gobierno es entre liberales y conservadores”

El economista aborda las diferencias entre las decisiones técnicas y políticas al interior del gobierno y las reformas que prepara Piñera para este año.

Fecha: 30/01/11
Fuente: La Tercera
Autor: Sebastían Edwards

“Este gobierno mira mucho a las encuestas. Yo le sugeriría a La Moneda que declarase una “moratoria de encuestas” y que nadie -ni en el gabinete del Presidente ni en el segundo piso – las lea durante un año”, dispara el economista Sebastián Edwards. Mordaz y directo, el profesor de la Ucla, pese a ver con buenos ojos el desempeño del gobierno, advierte sobre los que, a su juicio, son los dos grandes temas que debe enfrentar la actual administración: la dicotomía entre conservadors y liberales y la demora en reformas económicas claves.

En el conflicto del gas en Magallanes, se criticó que las decisiones técnicas estaban predominando por sobre las de carácter político y que ello generaba graves fallas en la toma de decisiones. ¿Cree que el cambio de gabinete resuelve esa dicotomía?

Esa supuesta dicotomía es una gran farsa. El desafío es usar un enfoque político -y especialmente, las negociaciones- para lograr objetivos que sean técnicamente aceptables y que beneficien a todos. La manera como se resolvió la crisis de Magallanes indica que ciertos ministros -y especialmente, Laurence Golborne – se manejan muy bien en el ámbito político. Pero no es el único: Felipe Larraín y Joaquín Lavín también han demostrado habilidad. Y ciertamente, Andrés Allamand y Evelyn Matthei van a reforzar la capacidad negociadora del gobierno.

¿Cree que las decisiones políticas deben predominar por sobre las de carácter técnico?

Cuando la política domina, sin contrapeso, a lo técnico, el resultado es populismo. Lo vemos a diario en la Venezuela de Chávez y en la Argentina de Cristina Fernández.

¿Considera que la entrada al gabinete de Allamand y Matthei demuestra el fracaso del diseño original del gabinete, marcado por el perfil técnico?

El primer gabinete tuvo un desempeño disparejo, lo que no es sorprendente, ya que muchos lo advertimos en su momento. Ahora, el Presidente Piñera hizo lo que hubiera hecho todo buen entrenador de fútbol: realizó cambios y reemplazó los eslabones más débiles de la cadena, por algunos jugadores experimentados y por una promesa. Ahora hay que ver si estos nuevos jugadores rinden en la cancha.

¿Cree que en el gobierno de Piñera se está replicando el debate que hubo al interior del gobierno de Bachelet entre Andrés Velasco y Edmundo Pérez Yoma?

Hay un error en la manera como se ha analizado el cambio de gabinete. Aquí no hubo un fracaso de los técnicos. Después de todo, el primer ministro en salir fue Jaime Ravinet, quien no era un técnico, sino un político de gran experiencia. Por otro lado, dos de los ministros que han demostrado tener la mejor “muñeca política”, no tenían ninguna experiencia en esa área: Larraín y Golborne. Mi lectura sobre el cambio de gabinete es muy simple: Piñera siempre se ha manejado, sobre la base de desempeños y resultados. Los que rinden se quedan, y los que no, se van.

¿Cómo se explica el que, pese a los buenos índices económicos, el apoyo al Presidente Piñera siga bajando?

El Presidente no genera confianza. La gente piensa que en cada una de sus medidas se esconden segundas intenciones. Y esta noción se ha visto avalada por una serie de malas decisiones, incluyendo la demora en la venta de activos. También ha habido un manejo de imagen relativamente pobre. La paradoja es que Piñera tiene una imagen que crece en el exterior.

Él ha señalado que el 2011 será el año de las grandes reformas. ¿Qué viabilidad tiene ese plan sin mayoría en el Congreso?

Su éxito dependerá de la capacidad de negociación de sus ministros y del nivel de seriedad de la oposición. Yo tengo cada vez más confianza en que se van a obtener logros importantes. Ya tenemos un par de ejemplos: el reajuste y la reforma de la educación. En ambos casos, los negociadores del gobierno actuaron con mesura y con sentido político y realista; y una parte de la oposición se manejó con altura de miras y patrióticamente. Si esta tónica se mantiene -y mejor aún, si se acentúa- podemos esperar grandes logros. Sin embargo, yo echo de menos medidas profundas y simples que beneficiarían, de inmediato, a toda la población, como duplicar el número de notarios y conservadores de bienes raíces y eliminar el IVA a los libros. El gobierno se ha demorado en impulsar leyes que realmente modernicen al país.

¿Cuál debe ser el sello de esta nueva etapa del gobierno?

En lo político, formar un gran movimiento modernizador, que incluya a gente que hoy día está en la oposición, como Orrego, los Walker, Ximena Rincón y Ricardo Solari, entre otros. Ello permitiría aprobar legislación que mejore la eficiencia y la productividad del país y que permita aumentar los niveles de tolerancia e inclusividad y los espacios de la libertad individual. El problema es que la “beatería”, tanto de derecha como de la DC, se opondría a este gran movimiento. No cabe duda de que uno de los grandes peligros de este gobierno es quedar atrapado en las redes conservadoras de la derecha. La gente quiere una sociedad moderna, culta y diversa. El problema es que la derecha conservadora e integrista desconfía de los chilenos y de su inteligencia. No cree en su criterio ni en su capacidad de discernimiento y quiere gobernar al país como si fuera un colegio de señoritas de mediados del siglo pasado.

¿Qué debería hacer Piñera?

Oponerse a esa visión y creo que ya comienza a hacerlo. En ese sentido, la presencia de Hinzpeter, Allamand, Matthei y Fontaine -cuatro ministros fuertes y liberales- es un muy buen indicio. Desafortunadamente, no se puede decir lo mismo del Senado: sale Allamand, un liberal, y entra Carlos Larraín, un conservador. ¡Al menos es un conservador con sentido del humor! En este gobierno, el verdadero conflicto interno no es entre políticos y técnicos, sino entre liberales y conservadores. Entre los que quieren llenar las oficinas públicas de imágenes religiosas y los que entienden que el Estado es laico y debe ser inclusivo.

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: