Y después del “paciente de Berlín”…¿qué? 

Timothy Ray Brown se convirtió en el primer ser humano en vencer al Sida. Y probablemente, sea el único por mucho tiempo más. Porque el éxito obtenido por el médico alemán Gero Hütter será difícil de replicar, aunque ya dos grupos de científicos están trabajando en lograr un cura a partir de este caso.

Fecha: 18 / 12/ 2010
Autor: C. Yañez, T.Quezada, A. De Ponson
Fuente: La Tercera

Y después del “paciente de Berlín”…¿qué?

Por estos días, el doctor Gero Hütter, prepara sus maletas para viajar a San Francisco. El miércoles pasado, el mismo día en que la revista Stern publicó la historia de Timothy Ray Brown y un paper científico confirmo que este publicista de 44 años se convertía en el primer ser humano en erradicar el VIH de su organismo, el médico alemán recibió el llamado de un colega de Frankfurt: “Te tengo otro paciente”, le dijo. Se trata de un hombre de 43 años que vive en la ciudad estadounidense y que –al igual que Timothy- es portador del virus del sida y está aquejado de leucemia, un tipo de cáncer que implica la proliferación descontrolada de glóbulos blancos, las células encargadas de proteger el organismo.

Desde 2008 que ha intentado reproducir las condiciones que lo llevaron a experimentar con el trasplante de células madres como terapia para el sida. No ha sido fácil. Primero, encontrar pacientes que tengan ambas patologías (leucemia y sida), luego hallar el donante apropiado. Después que la intervención funcione. Algunos pacientes fallecieron incluso antes de intentarlo, en otros simplemente no hubo buenos resultados. Pero, el Doctor está esperanzado. “Nunca se había pensado en esta posibilidad hasta el día en que Timothy llego al hospital. Luego la idea vino a mi mente. En ese momento hablar de cura para el sida solo desencadenaba risas, te catalogaban de loco.

Ahora, después de este caso, la cura se ve como algo posible en el mundo médico”, dice Hütter desde su consulta en la ciudad de Mannheim, al Sur de Berlín. Fue hace cuatro años. En esa época el Doctor trabajaba en la Clinica Universitaria de la Charité , en Berlín. Hasta ahí llego Ray Brown, un estadounidense radicado en Berlín, portador del VIH que desde 1995 se trataba con fármacos , pero en 2006 se le diagnostico una leucemia que lo tuvo al borde de la muerte, luego de que la quimioterapia fracasara. Fue entonces cuando a Hütter se le ocurrió la idea, la única posibilidad era un trasplante de células madres, que renovara por completo su sistema inmune.

Con la ayuda de la radiación, los médicos destruyen la medula ósea del paciente y la sustituyen por células sanas de un donante anónimo. Pero este donante debía tener una característica particular, ser portador de la mutación genética que impide que los linfocitos contengan el receptor CCR5, una de las puertas que utiliza el virus para ingresar a las células y desde ahí, multiplicarse. Era un apuesta, pero la lógica le indicaba que si las nuevas células del sistema inmune de Timothy eran resistentes al VIH, el virus terminaría por morir.

Como hematólogo, su experiencia con pacientes con sida era escaso , Pero recordó lo que había leído como estudiante sobre el CCR5 y comenzó a buscar investigaciones que hubieran experimentado con los mismo. No encontró nada. “Pensé que tendría que haber un algún error en la forma en que estaba planteando el problema. No entendía como a nadie se le había ocurrido antes, si parecía muy simple y lógico”. Después de varios análisis genéticos, encontraron al donante. Y aunque la recuperación ha sido larga y compleja. Timothy lleva ya cuatro años sin rastros del virus en su organismo. “Creo que habrá grandes noticias de acá a 5 ó 10 años más. En los 80 se pensó que la cura se conseguiría en cinco años y han pasado treinta. Pero, hoy vemos que la terapia génica está funcionando. Tenemos lo que se necesita para lograr la cura, pero todavía no sabemos bien como usarlo”.

Investigaciones en marcha

Transformar la técnica utilizada por Hütter en una terapia que pueda ser usada masivamente es impracticable. Encontrar los donantes que contengan la mutación y someter a los portadores de VIH a una radioterapia para destruir su sistema inmune y luego realizarles un trasplante, es definitivamente imposible. Desde el punto de vista práctico, no tiene utilidad masiva. No se puede repetir una decena o cientos de veces en distintos pacientes. Pero si se trata de una revelación biológica. La revelación es la posibilidad de utilizar el CCR5 como freno del VIH y a partir de ello, encontrar una cura. Los resultados de Hütter, que se conocieron preliminarmente en el 2008, despertaron la curiosidad de varios grupos de investigación en el mundo que han centrado su atención en el CCR5.

Quienes no ven viable o realistas desde el punto de vista técnico el trasplante masivo de medulas han generado la propuesta de operar con la medula del propio paciente. La idea es extraer parte de la medula del paciente, modificarla genéticamente en laboratorio, para bloquear la expresión del CCR5 y reinsertarla en el paciente con el objeto de que se multiplique la generación de linfocitos inmunes al VIH. Entre febrero y marzo experimentarán con ratones, a los que se les ha traspasado un sistema inmune modificado que no expresa CCR5. Después de eso, serán infectados con VIH, para ver si son resistentes. Trabajan con una ingeniería genética clásica y esperan publicar los resultados el próximo año. La idea es imitar los procesos naturales con los que el cuerpo regula sus genes. Localizamos el gen que produce este receptor, el cual está inserto por el “interventor”, que replicará la interferencia de acido ribonucleico y bloqueara el CCR5 . Todo esto sin la necesidad de un donante y con un funcionamiento similar al de una vacuna, por lo que no creen que existan efectos colaterales en los pacientes tratados.

Varios trabajos se están llevando a cabo en distintos Centros de Investigación, uno de ellos, publicado en la revista Science Translational Medicine (Junio 2010), narraba el caso de cuatro portadores de VIH aquejados de linfoma (un tipo de cáncer común en los pacientes seropositivos) fueron autotransplantados con células modificadas genéticamente por los médicos y cultivadas, para ampliar el efecto de la técnica antes de reimplantarlas. Tres fueron las modificaciones genéticas que se consiguieron en el laboratorio, se les introdujo una molécula que inhibe la capacidad de replicación del VIH, otra que frena la capacidad de la proteína TAT (que favorece a la reproducción del virus) y otra molécula de acido ribonucleico que inhibe la producción del receptor CCR5. De esta forma no solo se esconde la puerta de acceso al VIH, sino que también se ataca su capacidad de reproducción. Después de 11 días, las nuevas células se reproducían normalmente en el organismo de los pacientes, pero a los dos años sus niveles habían bajado. Con estos resultados y tal como lo reconocieron los propios investigadores, el próximo paso es asegurar que las células modificadas no sean destruidas por el sistema inmune del paciente.

Calma y moderación

Aunque no hay que aventurarse, la posibilidad de una cura es posible y los aires son de optimismo. Sin embargo, de tener éxito una cura funcional será realidad en unos 10 ó 20 años más.

La Historia de un gen defectuoso

La historia de este éxito médico comienza hace mucho tiempo. Hace cinco mil años, un extraño mal mato a buena parte de un pueblo nómade que habitaba entre Europa Oriental y Asia Central. Los que no enfermaron se instalaron más tarde en la zona que rodea al Mar Báltico y fueron conocidos como los vikingos. Ellos y su descendencia habían logrado sobrevivir, gracias a una mutación genética que hoy está presente en varios habitantes de los países bálticos, algunos puntos de Europa, Ucrania y Sicilia.

¿Cuál es la explicación?

EL VIH ingresa al organismo humano a través de los linfocitos y glóbulos blancos. Un subgrupo de estos linfocitos que juegan un rol fundamental a la hora de maximizar las capacidades de defensa del sistema inmunitario, denominados CD4, posee en su superficie un receptor llamado CCR5. Es este el que se une al virus y permite su ingreso a las células iniciando el contagio, y es este también el que no está presente en alguno de los herederos europeos, que por esta característica su sistema inmune impide el paso del VIH. La importancia del receptor CCR5 fue demostrada en 1996, por dos equipos investigadores, uno de Bélgica y otro de Estados Unidos, casi en forma simultánea. Para Hütter la distribución geográfica que tiene este gen defectuoso es interesante. En el Mar Báltico y partes de Rusia hay frecuencias de hasta 10% ó 15% de personas con el gen y entre 1% y 2% lo porta por padre y madre, por lo que esta activado. La frecuencia disminuye hacia el este y al sur.

Fecha: 18/05/2011
Fuente: EFE

A mediados de diciembre del 2010 una noticia causó revuelo en el mundo científico: en la revista especializada Blood, médicos confirmaron que el estadounidense Timothy Ray Brown, conocido como el “paciente de Berlín”, era la primera persona en el mundo que logra curarse del VIH.

Desde ese momento no se supo más de este hombre de 45 años, hasta que hace algunos días dio una entrevista a la cadena CBS donde contó cómo era su vida actualmente, donde asegura estar totalmente sano de esta enfermedad.

“Estoy curado del virus del VIH. Lo tuve, pero ya no”, dijo Ray Brown, en declaraciones a la cadena de televisión.

El hombre además señaló que dejó de tomar la terapia para el VIH “el día en que recibí el trasplante y no he tenido que tomarlos desde entonces”.

El tratamiento

Brown se sometió en 2007 (en ese entonces vivía en Berlín) a un complicado tratamiento para combatir una leucemia mieloidea, un tipo de cáncer que afecta al sistema inmunológico.

El tratamiento incluyó recibir un trasplante de células madre de un donante portador de un gen hereditario poco común, asociado con la reducción del riesgo de contraer el VIH.

Los médicos del Hospital Médico Universitario de la Caridad de Berlín (Alemania) seleccionaron las células madre del tipo denominado CD4, que no poseen el receptor CCR5, necesario para que el virus se propague por el organismo.

Antes del trasplante, Brown recibió altas dosis de quimioterapia y radioterapia, y tras recibir el trasplante dejó de tomar los antirretrovirales contra el VIH.

13 meses más tarde, Brown tuvo una recaída de la leucemia y fue sometido de nuevo a otro trasplante de células madre del mismo donante. El paciente asegura no haber tomado ningún tipo de medicación desde entonces.

Aún no se puede masificar.

Los expertos, no obstante, recuerdan que se trata de una terapia costosa y “arriesgada”, que no se puede aplicar a todos los pacientes y no es una cura definitiva para el sida. En este caso, las células con las que fue tratado el paciente provienen de un donante en particular con una mutación genética natural poco frecuente.

Los medicamentos actuales para tratar el VIH permiten a los pacientes infectados hacer una “vida normal” durante años.

Según datos de la ONU, más de 33 millones de personas en el mundo viven con el virus del VIH.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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