Rajoy gana la mano del rescate “light”

Fecha: 11 de Junio 2012
Autor : Enrique Gil Calvo
Artículo: Rescate

Otra semana de infarto, ante los persistentes rumores sobre una inminente petición a Bruselas de rescate para los bancos españoles, filtración desmentida por el Gobierno a la espera de las auditorías que requirió. Pero en esta ocasión, el suspense no vino acompañado de nuevos desplomes bursátiles sino con alzas preventivas de un 8% que descontaban por anticipado la próxima resolución de la crisis de Bankia (1). Como así ocurrió, cuando en la tarde del sábado De Guindos anunció que el Eurogrupo aceptaba la antes desmentida petición española de rescate bancario. De modo que lo que aquella calma bursátil parecía anunciar era que nos hallábamos no al borde del precipicio ni tampoco al final del túnel, sino en el ojo mismo del huracán.

En efecto, el rescate español se produce cuando atravesamos el corazón de la tempestad desatada por la crisis del euro, justo antes de que se alcance el clímax de las elecciones griegas que podrían significar la desintegración de la eurozona. Y ese cruce del vértice del ciclón también se ha dejado traslucir en el liderazgo de Rajoy, que durante el fin de semana ha sufrido un eclipse bastante revelador, como si con su silencio inicial quisiera transmitir un mensaje ambivalente: es un rescate (algo negativo de por sí), que tuve que pedir para desdecirme a mí mismo, pero no es un rescate (sino cualquier otro eufemismo), puesto que salvará a España de una quiebra segura. De modo que su mutismo quería decir que tras lograr el ansiado rescate ya podemos darnos con un canto en los dientes, pues no pedirlo hubiera resultado mucho peor.

¿Cómo evaluar el rescate, al margen de mutismos y eufemismos? La guerra cultural impuesta por nuestra polarización exige que la opinión progresista rechace el rescate mientras la conservadora lo aplaude. Pero resistiendo la tentación de caer en tal maniqueísmo, diré que pese a todo este rescate me parece ciertamente positivo. No solo es un mal menor, pues cualquier otra alternativa resultaría peor, sino que además presenta claras ventajas que permiten hacer de necesidad virtud. La primera es su mismo carácter de rescate selectivo, destinado exclusivamente a recapitalizar el 30% de nuestro sistema financiero: su fracción corrupta, acumulada tras lustros de especulación financiera alimentada por las redes clientelares de todos los partidos.

Pues bien, ese cáncer bancario va a ser ahora extirpado por el cirujano europeo, ya que nosotros solos no podemos hacerlo. Pero la intervención quirúrgica será in situ, al no haber metástasis al resto del sistema financiero, ni por tanto hay tampoco intervención del Estado español.

Y el otro rasgo positivo es que se trata de un rescate blando, ya que al hacerse a través del FROB (1) en lugar del Tesoro (1) no implica una verdadera intervención, al no imponer como contrapartida ninguna condicionalidad ni exigencia macroeconómica. Una fórmula habilidosa destinada a sortear el veto alemán, pero que tiene mucho de falacia financiera puesto que a fin de cuentas servirá para aliviar el descrédito de nuestra deuda. Y semejante triquiñuela ha sido posible gracias a la ambigüedad del FROB: entidad anfibia que luce como institución pública para contentar a los alemanes (que vetaban el rescate directo de la banca) y cuenta como parte privada para pedir crédito a Bruselas (que así no tiene que rescatar al Estado español). Pero se mire como se quiera, esto implica una farisaica duplicidad, un doble juego que incurre en el llamado riesgo moral. Pese a lo cual, Merkel lo acepta.

De ahí la cara de listo que se le ha puesto al arrogante Rajoy, que con esa artimaña parece haber logrado llevarse al huerto a su rigorista colega, tras ablandar su incorruptible intransigencia prusiana. Y lo ha hecho, además, esgrimiendo la baza de que el tamaño importa, puesto que España es demasiado grande para dejar que se hunda: un farol de póker que Merkel no se ha atrevido a afrontar. Entre paréntesis añadiré que si Euskadi o Cataluña fueran independientes nunca podrían apostar a esa carta, puesto que Europa las podría intervenir sin miramientos como está haciendo con Grecia y Portugal.

Todo lo cual parece demostrar que Rajoy no es Zapatero, como hasta ahora nos había hecho pensar. Sus dudas vacilantes, sus tentativas improvisadas, su continuo desdecirse a sí mismo, su falta de estrategia y de programa, hacían recordar igualmente el axioma de Groucho: “Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”. Y ahora, con la duda hamletiana entre pedir rescate o dejar de hacerlo, Rajoy también respondía con su célebre “depende…”. Pero al revés que Zapatero, que salió desplumado tras perder todas sus apuestas en el póker del euro, el bueno de Mariano ha logrado por fin ganar, tras birlarles la cartera a los alemanes. ¿Cuestión solo de suerte?

Artículo: Bajo la presión de Obama
Autor : Enric Juliana
Fecha:10/06/2012

Merkel ya tiene a todo el sur de Europa en un grado u otro intervenido | “La presión ha sido fortísima, imposible de resistir”, señala una fuente gubernamental

Resistir, resistir, resistir. Desde el estrepitoso hundimiento de Bankia, cámara de compensación del Gran Madrid y nudo estratégico con la Valencia inmobiliaria, la resistencia a una intervención de la economía española -en la misma senda de Grecia y Portugal- ha sido la consigna principal del Gobierno de Mariano Rajoy. Resistir, resistir, resistir y llegar indemnes al domingo 17 de junio, fecha de unas inciertas elecciones griegas que pueden llevarse el euro al infierno, o dar pie a una inesperada estabilización de la crisis en curso. Ese era el plan. Esa era la Línea Guindos, aparentemente rota ayer por la tarde por el avance de las divisiones alemanas, con apoyo aéreo del Fondo Monetario Internacional y de los Estados Unidos de América. España ha tenido que pedir ayuda antes del 17 de junio, pero no es seguro que el Gobierno haya sido gravemente derrotado. Veamos por qué.

“Las condiciones del préstamo serán para los bancos, no para los ciudadanos”, repetía ayer por la tarde el ministro de Economía en la conferencia de prensa más esperada en Madrid durante la última década. Hasta seis veces dijo De Guindos que la ayuda europea no está condicionado a la adopción de un plan adicional de medidas macroeconómicas. Cien mil millones de euros a disposición, sin más desgaste político que el ya acumulado -peligrosamente- por las principales instituciones españolas. Dinero fresco para evitar la catástrofe, sin hombres de negro paseándose por Madrid cada tres meses como en Lisboa y Atenas. Si estas premisas se demuestran ciertas, el Gobierno habría obtenido un valioso balón de oxígeno con una única y significativa cesión: el calendario. La ayuda ha sido solicitada antes de las elecciones griegas y este no era el propósito del Ejecutivo, al menos hace quince días.

¿”Si el préstamo es del todo necesario para garantizar la solidez de determinados bancos y no llega con la condición de nuevos recortes, por qué no lo pidieron antes”?, preguntó ayer por la tarde una periodista al ministro De Guindos. Tono juvenil y aparentemente ingenuo. Un afilado estilete. ¿Si España no va a quedar social y políticamente maniatada como Grecia y Portugal, por qué no pidieron ayuda antes? ¿Por qué tanto atrincheramiento? “Cada cosa tiene su momento”, respondió como pudo el titular de Economía. “La verdad es que no hemos podido soportar tanta presión”, reconocía ayer una fuente gubernamental a La Vanguardia.

La clave es el 17 de junio griego y esta vez pasa por Estados Unidos. Desde hace semanas, el Ejecutivo español se sabía en la necesidad de solicitar ayuda a Europa para la recapitalización de la banca. El hundimiento de Bankia ha provocado un estrago colosal en el sistema España. Un agujero humeante en el centro de la Península. Un agujero valorado en 19.000 millones de euros, prácticamente el 2% del Producto Interior Bruto (1). Un estrago a su vez agravado por las necesidades adicionales de cobertura detectadas por el Banco de España en Catalunya Caixa (4.500 millones) y en Novagalicia (otros 4.500 millones). El cráter principal corresponde a la insólita aleación de los riesgos inmobiliarios de Madrid y Valencia -una alianza de la que ahora nadie se hace responsable-, más las peores secuelas del ladrillazo en Catalunya (especialmente en el área metropolitana de Barcelona, de hegemonía socialista) y en la Galicia autonomista de Núñez Feijóo. El Gobierno sabía desde hace semanas -desde que forzó la salida de Rodrigo Rato de la presidencia de Bankia- que era necesario pedir ayuda y centró sus esfuerzos en impedir que el radical empeoramiento del riesgo España en los mercados financieros derivase en una intervención pura y dura antes de las Termópilas griegas.

El escenario podía ser aterrador: España en Europa B, en medio de una incierta tormenta que amenaza la propia integridad del euro. Por esta razón, el Gobierno se plantó, amenazando veladamente con el default (suspensión de pagos) y dejando circular por Madrid rumores más o menos oficiosos sobre un fantasioso regreso a la peseta si el Directorio Europeo decidía apretar fuertemente las tuercas. Rajoy ha cultivado desde el primer día una buena relación con Angela Merkel y a la vez se ha visto obligado a echarle un órdago: podía estar en juego la supervivencia de su Gobierno apenas apenas cinco meses después de la investidura. El pasado martes, fuentes alemanas citadas por la agencia Reuters hablaban de los “orgullosos” españoles que se resisten a pedir ayuda.

Desde Washington, la Administración Obama observaba la pugna con creciente alarma. Hace meses que el presidente norteamericano considera desastrosa la deriva de Europa. China comparte la alarma. Y Rusia, también. Un súbito agravamiento de la crisis de la zona euro puede impactar de lleno en la campaña electoral norteamericana. Bajo esa perspectiva, el 17 de junio griego con España en vilo constituía una suma de riesgos verdaderamente explosiva. Había que desactivar esa bomba de relojería. Las declaraciones de Barack Obama el viernes -horas antes del movimiento de jaque del FMI- ofrecen dos claves muy importantes. Véase la portada de La Vanguardia del sábado: Obama pide que se inyecte ayuda cuanto antes a los bancos españoles y a la vez lanza un mensaje contra la imposición de una mayor austeridad a la sociedad española. “Sus reformas son inteligentes, pero serán inútiles si se les piden más recortes”. En esas palabras quizá esté la clave de lo ocurrido ayer: España ha tenido que ceder y pedir ayuda antes del 17 de junio. Con toda la suavidad que se quiera ya lleva puesta la estampilla del rescate. Está un poco más lejos de Italia. A cambio no será tratada -por ahora- como Grecia y Portugal. No será humillada.

Ese es el cuadro y en su dibujo ha intervenido Estados Unidos. El frente luterano -Alemania reforzada por Holanda y Finlandia- quería más dureza, pero Merkel podrá acudir a las elecciones federales alemanas del 2013 con toda la Europa del sur en un grado u otra intervenida. Toda, puesto que Italia se halla intervenida políticamente.

Fiel a su estilo, el presidente español no compareció ayer ante la prensa y delegó en el ministro de Economía, para no dramatizar la situación más de la cuenta. Rajoy vivió ayer su 9 de Mayo. En tal fecha del año 2010, José Luis Rodríguez Zapatero recibió una llamada de su admirado Obama conminándole a cambiar de política, como le pedían los alemanes. “La presión ha sido tan fuerte que no se ha podido soportar”, reconocía ayer una fuente gubernamental. Estados Unidos ha contribuido a domeñar el orgullo español y a la vez es posible que haya salvado a Rajoy. El Gobierno de concentración nacional deberá esperar. Y los presupuestos del 2013 serán de órdago. En otoño, gran partida de mus. España.

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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