La TV no es su enemiga, siéntese a verla con su hijo

Recientes investigaciones comprobaron que un niño puede aprender frente a la pantalla tanto como leyendo un libro. ¿La condición? Que los padres dialoguen constantemente con el menor sobre el contenido, desde videos educativos a noticieros.

Fecha:14/01/12
Autor: Andrea Pérez Millas
Ilustración: Marcelo Escobar

Que es malo exponer a los niños a ver televisión aleatoriamente, lo sabemos. Y que los videos educativos son buenos, también. Pero -contrario a lo que podría pensarse-, no todo sobre sentar a los niños frente a la pantalla está dicho. Porque la experiencia frente al televisor podría resultar para los niños tan educativa como leer un libro.

La clave, según un grupo de sicólogos estadounidenses, está en la mediación que hagan los padres sobre el contenido. Un experimento realizado en la Escuela Peabody de la Universidad Vanderbilt (Tennessee)(1) , especializada en Educación y Desarrollo Humano, comprobó que los videos educativos (no así cualquier programa) pueden llegar a tener el mismo impacto de los libros sobre el aprendizaje.

Lo que revierte la percepción negativa de sentar a los hijos a ver televisión -aunque sean preescolares-, según los doctores a cargo del experimento, es hacer del rato frente a la pantalla una instancia de diálogo. Que el adulto incite al niño a resolver las situaciones que se presentan, a retener las palabras nuevas que escucha en la historia y a desarrollar un grado de conocimiento acorde a su edad.

La mediación es lo que importa

El experimento -pionero en su tipo, aunque parezca increíble- consistió en dividir a 80 niños de tres años en cuatro maneras distintas de ver un mismo video: solos, con un adulto al lado (pero sin comentar nada), con una actriz incorporada en el video que guiara la experiencia de los niños y la cuarta, con un adulto que constantemente pausara el video y les hiciera preguntas.

Luego, al hacerles pruebas de comprensión y de vocabulario incluido en el video, los niños que matuvieron constante interacción con los adultos tuvieron los resultados más altos y registraron la mayor alza respecto al test previo. Aquellos que vieron la historia que contenía una interlocutora, apenas alcanzaron resultados promedio.

Los especialistas aconsejaron a los padres hacer ciertas preguntas específicas e involucrarse en la experiencia, en vez de dejar a los niños frente a la pantalla e ir a hacer algo más -que es lo que ocurre usualmente en las casas-. Y esto, según la sicóloga infantil Fernanda Orrego, de Vida Integra, “va ayudando al proceso cognitivo, mostrando lo relevante del video y enfatizando aquello que al adulto le parece importante que el niño aprenda”. El pausar el video e intervenir constantemente ayuda al menor a desarrollar su capacidad para seleccionar lo prioritario de lo irrelevante, a ligar eventos y comprender secuencias lógicas.

El diálogo debe incitar el aprendizaje con preguntas del tipo: ¿qué crees que va a pasar?, ¿qué hubieras hecho tú? y más concretas, del tipo “¿qué está sosteniendo el conejo en sus manos?”.

Pero el trabajo de la mediación no termina ahí, y el potencial aprendizaje tampoco. “Los niños se sienten muy gratificados cuando responden correctamente las preguntas de los adultos -explica Orrego-, por lo que suelen esforzarse por hacerlo cuando se encuentran ante estas situaciones”. Y cuando se felicita al hijo o hija por lo que contestó, complementa la sicopedagoga de la Clínica Alemana (1), Kareen Portugueiz, se genera un círculo virtuoso: “los refuerzos positivos repiten las conductas; los negativos, no”.

También sirve para las noticias

La idea de actuar como mediador entre el contenido de los programas televisivos y los hijos, se puede replicar más allá de los videos educativos que se testearon en el experimento estadounidense.

El estudio más reciente sobre quinceañeros en países industrializados, realizado por la Ocde, demuestra que quienes discuten con sus padres temas políticos o sociales diaria o semanalmente, tienen mejor comprensión lectora y un mayor índice de lectoría que quienes no hablan sobre esos temas. Y qué mejor instancia que los noticieros para dar pie a esas conversaciones.

Los resultados del informe son claros: los adolescentes que discuten las noticias de forma diaria o semanal con sus padres alcanzan 28 puntos más en sus índices de lectoría en la prueba internacional PISA (1). Incluso cuando se aísla el factor socioeconómico, el efecto es notorio, con un incremento de 16 puntos.

Según el reporte, discutir programas televisivos en general también tiene una influencia positiva en esta dinámica, pero no se compara al impacto de debatir los últimos acontecimientos que se presentan en un noticiario, independiente si se trata de eventos deportivos, internacionales o políticos.

¿Cuál es la relevancia que discutir noticiarios incida en un buen nivel de lectoría a los 15 años? Según los educadores, es uno de los predictores más claros de éxito a la hora, por ejemplo, de hallar un trabajo estable y bien remunerado. Emma Wilkinson, experta en Educación del MidKent College (Inglaterra), señala que si se logra despertar el interés de los jóvenes por eventos actuales, “ellos parecen desarrollar un nuevo oído; parecen detectar las noticias con el rabillo del ojo y piensan ‘sé de qué se trata esto’, en lugar de mostrarse desinteresados”.

Un factor clave en este efecto es el nuevo vocabulario que adquieren: “Uno nota que tan pronto se interesan en algo desean saber qué significa una palabra poco familiar. Se sienten muy bien cuando se topan nuevamente con ese vocablo y te dicen qué significa”, explica la académica británica a The Times.

¿Un beneficio adicional? La generación de una dinámica de mayor competitividad. Steve Keevil, experto en Física del King’s College de Londres y quien colabora en las charlas que Wilkinson da a estudiantes, agrega al mismo diario que el efecto de conversar lo que se transmite en un informativo televisivo con los menores es inmediato. “Al discutir una noticia pronto te quedas sin conocimiento. Pero ansías estar mejor informado para que la próxima vez que abordes el tema logres hablar de forma más convincente. Empiezas a leer más, porque estás investigando más para tu siguiente debate”, explica.

Para este académico y sus colegas no es tan importante si esta dinámica se da en el pasillo del colegio, en la casa o en la sala de clases. Lo relevante para los menores es el placer de obtener respeto.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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