Hungría también es asunto nuestro

Fecha: 04/01/12

Frente a la deriva autoritaria y nacionalista del primer ministro Viktor Orbán, Europa no puede permanecer impasible. Según el diario Le Monde, al ser tanto una comunidad de valores democráticos como una unión económica, debe presionar a Budapest para que siga por el buen camino.

Como para dejar atrás una horrible pesadilla, los húngaros por fin se despiertan. El espectáculo de decenas de miles de ciudadanos desfilando el pasado 2 de enero por las calles de Budapest para protestar contra la entrada en vigor de una Constitución que consideran antidemocrática constituye una dura amonestación al primer ministro, Viktor Orbán. Hasta el 2 de enero, la oposición nunca había conseguido estar lo suficientemente unida como para hacerse oír. Ya lo han logrado.

Otra iniciativa destacable es que trece antiguos disidentes húngaros, de los que algunos fueron junto a Orbán punta de lanza de la lucha contra el régimen comunista, han firmadoun llamamiento en el que subrayan que “la sociedad húngara no solo es víctima de la crisis económica, sino también de su propio Gobierno”. Ese Gobierno que, según el escritor György Konrád, el antiguo disidente anticomunista László Rajk, el exalcalde de Budapest Gábor Demszky y otros, “acapara los instrumentos democráticos y priva de ellos a quienes podrían utilizarlos para poner remedio a sus problemas”. Los firmantes lanzaron una petición que se presentará ante las instituciones europeas el 7 de enero.

La Unión Europea (UE) se encuentra en una posición delicada frente a ese ‘enfant terrible’ que únicamente es miembro desde hace siete años. No puede permanecer indiferente ante las prácticas del Gobierno de Orbán: ataques contra el pluralismo de los medios de comunicación o amenazas contra la independencia de la Justicia. De hecho, la UE ya protestó firmemente en 2010. A finales de diciembre, el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, remitió una carta – la segunda en quince días – – a Orbán para prevenirle de los riesgos que entraña su política. Esta advertencia no parece haber tenido ningún efecto, como tampoco lo tuvo una misiva de Hillary Clinton en la misma línea. A la UE todavía le queda la posibilidad de recurrir al artículo 7 del Tratado de Lisboa, que priva de derecho a voto a los Estados miembros que violen los valores democráticos.

Sancionar a un Gobierno elegido en elecciones democráticas no es, sin embargo, tarea fácil. Por otra parte, el precedente austriaco evoca malos recuerdos en Bruselas. En 2000, los europeos reaccionaron muy duramente ante la llegada al poder de un partido de extrema derecha integrante de la coalición de Gobierno de Viena. Pero terminaron por renunciar a actuar, al darse cuenta de la ineficacia de sus protestas. La escalada en el poder de la oposición húngara, de la sociedad civil y de los intelectuales es importante, porque aumenta la presión sobre la UE, que pretende ser ante todo una comunidad unida por los valores democráticos.

Bruselas tampoco debe transigir en materia de política económica ante el Gobierno húngaro. En virtud de un curioso credo nacionalista, Orbán parece haber decidido que su país, afectado muy gravemente por la crisis, podría salir adelante por sí mismo. El primer ministro se niega a plegarse a las condiciones impuestas por la UE y el FMI, requisito para concederle cualquier ayuda. Ambas instituciones han suspendido las negociaciones con Budapest. Y tienen toda la razón. Europa no debe subvencionar a un país que se burla de sus reglas.

Opinión

Dos pesos, dos medidas

Que la UE persista en mirar hacia otro lado mientras Victor Orbán articula un “régimen autocrático” en Hungría le plantea algunos problemas al Süddeutsche Zeitung. El diario de Múnich recuerda que los Estados Unidos consideran que la situación es preocupante hasta el punto de replantearse volver a retomar su programa en húngaro en Radio Free Europe, la antigua emisora de información para los países comunistas, mientras la UE parece no querer saber nada y continúa sus relaciones con el “demócrata Orbán”. De esto modo, para el Süddeutsche Zeitung

El Partido Popular Europeo, al que pertenece el Fidesz, se comporta totalmente como un congreso de valedores del autócrata de Budapest. No basta con aplicar la solidaridad a las cuestiones de dinero y de economía: también hay que tener en cuenta el bienestar democrático de los pueblos. Porque lo que es seguro es que con esas leyes Hungría nunca hubiese sido aceptada en el seno de la UE. Como ya es Estado miembro, sin embargo, a su Gobierno se le perdona todo. Europa necesita examinar la consciencia de sus convicciones democráticas. Hungría ha dado suficientes razones para que así sea.

Fecha: 06/01/12
Fuente: DPA
Editora: Claudia Herrera Pahl

La crisis en Hungría se vuelve cada vez más dramática: su moneda, el florín, alcanzó el nivel más bajo de la historia frente al euro y los intereses de los bonos estatales ascendieron drásticamente.

Antes este panorama, los inversores son cada vez más escépticos sobre la posibilidad de que Hungría pueda obtener un crédito de emergencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Unión Europea (UE).

Budapest se encuentra al borde del abismo. Hungría necesita urgentemente dinero fresco del FMI y la UE y el primer ministro húngaro, Victor Orban, es lento para hacer concesiones. Hungría se convirtió desde hace tiempo en el siguiente problema europeo.

El blanco de las críticas del FMI y de Bruselas está en un cambio de ley que limita la independencia del Banco Central de Hungría. Bruselas anunció que podría iniciar un procedimiento por incumplimiento de los tratados de la UE. De ser así, Budapest se enfrentaría a sanciones como la cancelación del derecho de voto en las reuniones de los gobiernos de la UE.

Hungría pide ayuda al FMI

A pesar de todo, Hungría decidió acudir ante el FMI. Budapest negociará con el organismo internacional un crédito vinculado a requisitos más estrictos, explicó el político húngaro Tamas Fellegi. “El gobierno húngaro quiere alcanzar un acuerdo”, señaló.

Fellegi aseguró que las negociaciones deben comenzar “sin precondiciones”. El objetivo es la concesión de un crédito preventivo en el que las sumas no estén disponibles de inmediato, sino como medida de seguridad.

El crédito conllevaría una revisión periódica de las condiciones con Hungría. Budapest había solicitado previamente un crédito del FMI sin condiciones importantes.

El tándem Orban-Matolcsy

El gobierno nacionalista de derecha de Orban debilita a Budapest con su combativa y controvertida política económica. En el cargo desde 2010, Orban se dio cuenta de que el margen de movimiento de su gobierno en tiempos de crisis global era muy limitado debido a la deuda que dejaban sus predecesores. Y así seguirá siendo al menos hasta que acepten la gestión económica racional que promueve la UE y el FMI.

Pero Orban quiere impulsar la economía en tiempos de crisis, crear una nueva clase media nacional a través de generosos incentivos económicos y romper el dominio de las multinacionales y las camarillas postcomunistas.

Las conversaciones con el FMI se interrumpieron en el verano de 2011. El Ministro de economía, György Matolcsy, en quien Orban confía a ciegas, respaldó las “poco ortodoxas políticas económicas” y la “lucha por la libertad económica”.

Los mercados observan con un creciente escepticismo los extraños movimientos del tándem Orban-Matolcsy. Al Tesoro húngaro le fue cada vez peor en las subastas desde el verano. Vender bonos para la refinanciación de la deuda se convirtió en una tarea cada vez más difícil.

Los intereses para nuevos créditos se elevaron y el florín cayó en picada. Hungría acudió de nuevo al FMI, confiada en que un nuevo acuerdo con el organismo internacional podría recuperar la confianza de los inversores.

Pero Orban no logró ningún cambio de rumbo. Antes del 2012 acordó en el Parlamento nuevas leyes constitucionales que limitaban la independencia del Banco Central y el margen de maniobra fiscal para los futuros gobiernos.

Bancarrota inevitable

El FMI y la UE advirtieron en vano hacerlo por lo que las conversaciones oficiales con Hungría se aplazaron indefinidamente.

Hace pocos días Orban declaró que el crédito del FMI es “importante pero no vital”. Su emisario Fellegi deberá reunirse el 11 de enero con la directora de la institución, la francesa Christine Lagarde.

Fellegi dijo que consideraría cualquier crítica siempre y cuando “esté en armonía con los intereses del país”.

Los expertos dudan que Hungría alcance un acuerdo con el FMI. La restricción de la independencia del banco central húngaro apunta a que el gobierno de Orban asegurará el acceso a las reservas de divisas del banco nacional por valor de 35.000 millones de euros.

Los húngaros podrían sortear de momento la crisis financiera, pero sólo por algunos meses. Aprovechar las reservas del banco central les dejaría en ridículo a los ojos de la UE y del mercado internacional. “Europa dejaría caer a Hungría”, afirman economistas como Peter Rona. Entonces, la bancarrota sería inevitable.

“El objetivo del Fidesz es retener el poder”

Entrevista a: László Rajk
Fecha: 07/06/11
Entrevista realizada por: Eric Maurice

Ahora, un profesor asociado en la Universidad de Drama y Cine de Budapest, el arquitecto y diseñador deLászló Rajk;era un húngaro de los principales disidentes del régimen comunista en los años 70 y 80. Hijo de László Rajk, ejecutado en 1949 durante los juicios estalinistas, se unió a la oposición democrática en 1975 y fue uno de los fundadores de la editorial de samizdat AB Editorial en 1981. Después de ser uno de los fundadores de la Alianza de Demócratas Libres en 1988, fue miembro durante 6 años después de las elecciones libres de 1990. De 2004 a 2010, sirvió en el Consejo Ejecutivo de la televisión pública húngara. Se descifra el Presseurop reformas poltiques controversial;del gobierno húngaro dirigido por el conservador Viktor Orbán.

¿Cómo definiría el proyecto político del Fidesz, el partido gobernante?

En primer lugar hay que decir que su éxito es excepcional. Las elecciones de 2010 fueron un voto muy bien, sin fraude. Él registró 53% de los votos que, en el sistema político húngaro, que resulta en una mayoría de dos tercios en el Parlamento. Nadie puede discutir eso.

Su objetivo es retener el poder. El propósito de las medidas adoptadas, además de la nueva Constitución y la ley sobre los medios de comunicación, es para proteger el sistema de frenos y contrapesos: limitar los poderes de la Corte Constitucional o el nombramiento del Fiscal General con el fin de controlar el proceso corte. Y es probable que en septiembre estaba facultada para nombrar a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. En contra de estos tres poderes del ejecutivo-están dominadas por el gobierno. Esto significa que puede pasar todo tipo de legislación para estabilizar su poder.

Tomemos por ejemplo el presupuesto. El primer paso, se aprobó una ley que el Presidente puede disolver el Parlamento si el presupuesto no es aprobado antes de marzo. Que en sí mismo no es motivo de sospecha. Segunda etapa, un comité de presupuesto se ha creado, que puede vetar, incluso si el Parlamento aprobó el presupuesto. Una vez más, esto suena como un poder en contra de una mayoría en el Parlamento. Y finalmente, cambió el comité de presupuesto. Esto significa que es una hipótesis que si Fidesz no poder en el año siguiente, un nuevo gobierno se forma y se trata de establecer un presupuesto, la Comisión puede vetar y el Presidente puede decir:“Lo siento chicos, hay nuevas elecciones” . Porque, por supuesto, el Presidente es uno de ellos. Por lo tanto, está claro que este mecanismo solo es suficiente para derribar a un gobierno si el Fidesz pierde las próximas elecciones. Eso es lo que quiero decir con “la estabilización”.

Esta forma de gobernar es un carácter puramente nacional o un problema para toda Europa?

Si regardezde sobre la reforma de la Constitución y la ley sobre los medios de comunicación, podría ser muy peligroso, ya que permanece en el cumplimiento de la legislación europea. En Europa, hay un ejemplo similar: Italia. Sin embargo, en Hungría, esto sucede mucho más rápido.

Por ejemplo, a diferencia de otros países europeos, Hungría no tiene una ley sobre la blasfemia, que parece seguir las “instrucciones” de la Comisión Europea. Sin embargo, existe una centralización del control de los medios de comunicación que dicha legislación no es necesario. Es lo mismo con la regulación de la incitación al odio, un tema muy sensible para la UE.

¿Cree usted que la Unión Europea y los Estados miembros han sido muy críticos con el gobierno de Viktor Orbán, que han ejercido la suficiente presión?

Hungría no es Italia, que ha sido muy criticada. La Comisión de Venecia ha criticado la reforma de la Constitución. El Instituto Internacional de Prensa y de la OSCE criticó la ley de medios. Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados(1) criticó la política hacia los gitanos. Y continúa con la Constitución. No creo que se puede decir que teníamos que ser criticado. Recuerde que todo esto estuvo involucrado en los acontecimientos en el norte de África y que es un milagro que Hungría sigue siendo, ciertamente no en la primera página, pero uno de los temas de interés. Creo que es porque Hungría se encuentra en Europa. Después de Italia, la gente comienza a temer que esto podría suceder de nuevo en otro país. Y creo que tienen razón.

Eric Maurice es un periodista francés, nacido en 1972. Después de estudiar la historia y el periodismo, se unió a International Mail en 2000, donde fue responsable de las páginas de Francia, ha cubierto la noticia en América del Norte y se dirigió hacia la Europa occidental. Es editor de presseurop.eu

Artículo:Viktor Orbán, cada vez más solo
Fecha:06/01/2012

En el momento en el que el país está afectado por una crisis financiera que se agrava a medida que aumenta la desconfianza de los inversores respecto a la política del Gobierno de Budapest, una parte de la prensa húngara y europea critica el refuerzo de las prerrogativas del Ejecutivo y el debilitamiento de los contra-poderes.

El semanario de izquierda 168 óra pide abiertamente “la dimisión pacífica de Orbán mientras pueda hacerlo” para “evitar la catástrofe económica”, pero su homólogo Heti Világgazdaság considera que es el principio del fin de la República de Hungría. Con la entrada en vigor el pasado 1 de enero de la nueva Constitución patrocinada por el primer ministro Víctor Orbán, ahora se trata únicamente de “Hungría”. El semanario publica tambiénuna carta que ha recibido de la oficina de la comisaria europea de Justicia y Derechos Fundamentales, Viviane Reding. Con actitud conciliadora, Reding señala al semanario que la Comisión podría abrir contra Hungría “un procedimiento de infracción por no respetar el derecho comunitario”. Seguidamente precisa que

La Comisión puede utilizar todos los instrumentos disponibles para garantizar los derechos fundamentales y los valores europeos en Hungría. En principio, no entramos a valorar la Constitución de un Estado miembro, pero las leyes de todos los países [miembros] deben respetar la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. La Comisión va a utilizar todos los medios a su alcance para que los valores de la Carta se apliquen en Hungría.

Las críticas comienzan a poner en dificultades también a la prensa próxima al Gobierno. Así, el diario conservador Magyar Nemzet indica que el Gobierno está ahora bajo “el fuego cruzado” de los socios y las instituciones europeas, pero también de los Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional:

No se trata ya de una broma, ni de un simple complot internacional. No tenemos tiempo para “enfurruñarnos”. Aunque las críticas de los políticos y de los medios de comunicación europeos sean a veces injustas, y a veces simplemente ridículas, no tenemos elección. No tiene ya sentido evocar los resultados obtenidos hasta ahora por el Gobierno, porque la situación es mucho más grave. No podemos evitar hacer una profunda autocrítica porque hay que salir lo más rápido posible de este fuego cruzado.

La gravedad de la situación es tal que la actitud de Budapest frente a las críticas europeas parece haber cambiado, subraya HVG, para el que “el Gobierno está dispuesto a negociar con el FMI y la Comisión Europea sin condiciones”. El tiempo apremia pues la crisis financiera que afecta a Hungría se está extendiendo a los países vecinos. Así, România libera apunta que “el chantaje de Viktor Orbán” en el caso de que Hungría llegue a la quiebra es que “la onda de choque va a repercutir en toda Europa” -“amenaza con desestabilizar Europa del Este”. En Praga, por ejemplo, el Hospodářské Noviny explica que la corona checa ha perdido un 8% en relación al euro en el último año, pues ha sido “arrastrada por el florín” húngaro.

Artículo original de Le Monde
Llamamiento de los disidentes húngaros
Sitio Free Hungary
Articulo de Süddeutsche Zeitung

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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