Las Navidades de una prisionera

Fecha:23/12/11
Autor: Yuliya Tymoshenko

Las Navidades de una prisionera

Prision de Lukyanivska, Kyiv – Se ha dicho que no existen ateos en una trinchera. Aquí, después de la farsa de juicio contra mi persona y de cuatro meses y medio en una celda, he descubierto que tampoco existen ateos en prisión.

Cuando, a pesar de un dolor intolerable, nos interrogan -inclusive en la celda- durante decenas de horas sin respiro, y todo el sistema de coerción de un régimen autoritario, inclusive sus medios, intentan desacreditarnos y destruirnos de una vez y para siempre, la oración se vuelve la única conversación íntima, confiada y tranquilizadora que se puede tener. Dios, nos damos cuenta, es el único amigo y la única familia que nos queda, porque -privados hasta del acceso a un cura de confianza- no hay nadie más en quien confiar nuestras preocupaciones y esperanzas.

En esta temporada de amor y familia, la soledad de una celda de prisión es prácticamente insoportable. El silencio gris y mortal de la noche (los guardias espían cual mirones por una hendija de la puerta), los alaridos repentinos e incorpóreos de los prisioneros, alaridos de angustia y bronca, los repiqueteos y los sonidos distantes de los cerrojos de la prisión, todo hace que el sueño sea imposible, o tan agitado que pasa a ser un tormento.

Pero lo que resulta extraño es que los sentidos no se ensordecen en este mundo de muerte y espanto. Por el contrario, este mundo los enciende: la mente se libera de las preocupaciones mundanas para reflexionar sobre lo inestimable y el lugar que ocupamos allí -una libertad de espíritu que es un regalo verdaderamente inesperado en estas Navidades-. En la oscuridad de la celda, saco fuerza y esperanza del hecho de que Dios de alguna manera parece estar cerca de mí aquí. ¿Por qué dónde más estaría Cristo si no con quienes sufren y son perseguidos?

De hecho, recientemente estuve leyendo el libro sublime y desafiante Cartas desde la prisión (Letters from Prison) de Dietrich Bonhoeffer (1)(2), en el que anhela un Cristo capaz de ofrecer piedad a un mundo, nuestro mundo, en ese momento martirizado por un solo hombre. Escrito en una celda minúscula, fría, húmeda y putrefacta, donde la esperanza estaba destinada a morir antes que el cuerpo, Bonhoeffer pergeñó un libro rico en fe, apertura, posibilidad y, sí, esperanza -aún en la hora más oscura de la humanidad.

Un pasaje particular resuena en mi interior mientras contemplo la situación difícil de Ucrania. Mientras aguardaba su inminente ejecución en manos de los nazis, Bonhoeffer escribió que, en prisión, “la impiedad del mundo no está… oculta sino, más bien, revelada y, por lo tanto, expuesta a una luz inesperada”.

De modo que encuentro consuelo esta Navidad al saber que la impiedad, la inhumanidad y la criminalidad del régimen que hoy gobierna en Kyiv está, por fin, expuesta al mundo bajo una luz clara. Su postura democrática quedó desenmascarada como un teatro político cínico; sus pretensiones de anhelar un futuro europeo para el pueblo de Ucrania, reveladas como una mentira, y la rapacidad de sus cleptócratas, expuesta al desnudo. El desprecio del régimen por la constitución y el régimen de derecho hoy es innegable y esa claridad es fortalecedora.

Más importante aún, el sufrimiento del pueblo de Ucrania también se conoce más, y ya no estamos tan solos en nuestra lucha. En toda Europa y alrededor del mundo se abrazó la idea de aliviar este sufrimiento como una causa justa. La opresión cotidiana, los medios sofocados y las estafas y la extorsión a las empresas para obtener sobornos hablan de un estado mafioso en la frontera de Europa. Ahora nuestros amigos europeos ya no pueden negar la vileza petulante del régimen con el que están obligados a negociar. Y agradezco esta Navidad ser capaz de creer que la Europa democrática no tolerará esta situación. Los ucranianos sabrán con firmeza que no están solos en su lucha.

No pretendo ser una experta en fe religiosa y valores espirituales. No soy más que una creyente que no puede aceptar que nuestra existencia sea el resultado de algún accidente cósmico extraño. Somos, creo, parte de un acto misterioso y a la vez integral, cuyo origen, dirección y propósito, si bien es difícil de entender por momentos, efectivamente tiene sentido e intención -incluso cuando uno está confinado detrás de los barrotes de la cárcel.

Es sólo a través de la fe en la idea de que nuestras vidas importan, y que nuestras decisiones deben ser juzgadas por su contenido moral, que nosotros en Ucrania, y en otras partes, podremos encontrar la salida para la miseria, la infelicidad y la desesperación que nos consumieron en los últimos dos años. Está en nosotros recuperar o vigorizar nuestras libertades y nuestras sociedades, no mediante esfuerzos individuales, sino aunando fuerzas con gente que opina igual en todo el mundo. Sé que lo lograremos.

Esta Navidad, les pido a mi familia y a mis amigos en todas partes que no se preocupen por mí. Como dijo Anna Akhmatova, la gran cronista poética, sobre el terror de Stalin: “Estoy viva en esta tumba”. De hecho, yo estoy más viva, lo sé, que los hombres que me encerraron aquí.

La Navidad está destinada a marcar la posibilidad de un nuevo comienzo para todos los hombres y mujeres. Como afirmó Bonhoeffer con sus últimas palabras: “Esto es para mí… el comienzo de la vida”.

Yuliya Tymoshenko, dos veces primera ministra de Ucrania, es la líder de la oposición política ucraniana.

Descarga el artículo en formato PDF

About these ads

Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 31 seguidores

%d personas les gusta esto: