Obama viaja a Australia para acordar una presencia militar permanente

Fecha:15/11/11

Honolulu (EEUU), 15 nov (EFE).- El presidente de EEUU, Barack Obama, viaja hoy a Australia, la segunda etapa de su gira por Asia Pacífico, para subrayar la colaboración militar entre las dos naciones y acordar una presencia militar permanente de su país (1).

Obama partía hoy desde Honolulu (EEUU), donde este fin de semana participó en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), y llegará a Australia ya el miércoles, por la diferencia horaria.

La etapa australiana de la gira que concluirá este fin de semana en Indonesia tendrá un carácter sobre todo militar. De hecho, la razón oficial de la visita es conmemorar el 60 aniversario de la alianza defensiva entre los dos países.

Pero el anuncio principal del viaje será un acuerdo para destacar entre 500 y 1.000 infantes de Marina de modo permanente en la base militar de Robertson Barracks, en Darwin, en el norte del país.

Aunque hasta el momento EEUU no ha querido confirmar el acuerdo, según el comandante del Mando Estadounidense del Pacífico, el almirante Robert Willard, “es público que Australia ha hecho aproximaciones a EEUU para aumentar nuestra implicación con las fuerzas armadas australianas y nuestro uso de las instalaciones de adiestramiento que hay allí”.

El acuerdo también incluiría el sí australiano a un mayor uso de sus bases en el Territorio del Norte por parte de la Marina estadounidense y también podría contener el uso adicional de aviones en bases aéreas del noreste australiano.

Sería la presencia militar estadounidense más cercana geográficamente al sur de China, cuya enorme inversión militar en los últimos años EEUU ve con consternación.

Al mismo tiempo, su posición geográfica le mantendría alejada de los misiles chinos de última generación, capaces de alcanzar las bases militares estadounidenses en Okinawa (Japón) y Guam, en el Pacífico occidental.

Igualmente, esta presencia militar establece alternativas para EEUU en momentos en los que continúan las negociaciones entre Washington y Tokio sobre el futuro de la base estadounidense de Futenma en Okinawa.

Según ha recordado Willard, la gran mayoría de las tropas estadounidenses en Asia Pacífico se encuentra en bases en el norte asiático. Cualquier respuesta en caso de necesidad en el sur -por ejemplo, la entrega de ayuda humanitaria ante un desastre natural- requiere el desplazamiento de esas tropas.

“Cualquier oportunidad que tengamos de emplazar fuerzas en el sureste asiático resta presión a esa necesidad de desplazar tropas”, apuntó el almirante.

Inmediatamente a su llegada a Camberra y tras una ceremonia oficial de bienvenida, el presidente estadounidense tiene previsto celebrar una reunión bilateral con la primera ministra australiana, Julia Gillard, con la que ofrecerá después una rueda de prensa conjunta.

El jueves, Obama, quien también se reunirá con el líder de la oposición, Tony Abbott, tiene previsto desplazarse al Parlamento australiano para ofrecer un discurso en el que expondrá las prioridades de su país en la región de Asia Pacífico.

Tras visitar una escuela junto a Gillard, Obama se desplazará a Darwin, lo que le convertirá en el primer presidente estadounidense que visita ese lugar.

Allí participará, junto a la primera ministra australiana, en una ceremonia de homenaje a los marinos estadounidenses caídos en el ataque contra el destructor USS Peary durante la II Guerra Mundial.

El barco se encontraba en Darwin cuando el 19 de febrero de 1942 se hundió tras un bombardeo masivo de aviones japoneses que mató a 80 de sus hombres e hirió a otros 13.

También en Darwin, Obama tiene previsto dirigirse a las tropas australianas y a un grupo de infantes de Marina estadounidenses.

Tras su discurso, el mandatario emprenderá viaje a Indonesia, donde en Bali participará en la Cumbre del Este Asiático (información), el primer presidente estadounidense que asiste a esta reunión.

Con esa participación, Obama quiere enviar una señal del interés de EEUU por implicarse en la región, donde mantiene tratados de defensa mutua con Australia, Japón, Filipinas, Corea del Sur y Tailandia y acuerdos menos formales con Singapur, Indonesia e India.

Fecha:14/11/11
Autor:Richard N. Haass
Artículo:Reorientar la política exterior de los Estados Unidos

Nueva York – Hace unos cuarenta años, cuando entré a la Universidad de Oxford como estudiante de posgrado, indiqué que me interesaba estudiar Medio Oriente. Me informaron que esta parte del mundo se clasificaba entre los “Estudios Orientales”, y que me asignarían el profesor adecuado. Sin embargo, cuando llegué a la oficina de mi profesor para tener una primera reunión, observé que sus libreros tenían obras con caracteres chinos. Mi profesor era especialista en lo que era, al menos para mí en ese entonces, el Oriente equivocado.

Algo parecido a este error le ha sucedido a la política exterior estadounidense. Los Estados Unidos se han preocupado por Medio Oriente –en cierta forma, el Oriente equivocado- y no han prestado la atención necesaria a Asia oriental y el Pacífico (considerar), donde se escribirá gran parte de la historia del siglo XXI.

La buena noticia es que ese foco de atención está cambiando. En efecto, la política exterior estadounidense está teniendo una transformación silenciosa, que es importante y, desde hace tiempo, necesaria. Los Estados Unidos están volviendo a descubrir Asia.

“Redescubrir” es la palabra clave aquí. Asia fue uno de los dos principales escenarios de la Segunda Guerra Mundial, y de nuevo volvió a ocupar un papel central junto con Europa durante la Guerra Fría. De hecho, los dos grandes conflictos del periodo –las guerras en Corea y en Vietnam- se pelearon en el continente asiático.

No obstante, con el fin de la Guerra Fría y la desaparición de la Unión Soviética el interés de los Estados Unidos por Asia disminuyó. En la primera década posterior a la Guerra Fría, los Estados Unidos centraron su atención en Europa. Los responsables del diseño de las políticas estadounidenses se enfocaron principalmente en la ampliación de la OTAN para incluir a muchos de los países del antiguo Pacto de Varsovia, y en hacer frente a las guerras que se originaron después del desmoronamiento de Yugoslavia.

La segunda fase de la era posterior a la Guerra Fría empezó con los ataques terroristas del 11 de septiembre. Lo que siguió fue una década en la que los Estados Unidos se centraron en el terrorismo y el envío de un gran número de fuerzas militares estadounidenses a Irak y Afganistán. Los dos conflictos han cobrado la vida de más de 6000 estadounidenses, han costado más de un billón de dólares, y han consumido innumerables horas de trabajo de dos presidentes y sus altos funcionarios.

Sin embargo, ahora esta fase de la política exterior estadounidense está llegando a su fin. El presidente Barack Obama anunció que las fuerzas armadas de su país se retirarán de Irak a finales de 2011. En Afganistán, el número de efectivos ha llegado a su máximo y ahora está bajando; lo único que falta por resolver es el ritmo de la retirada y el tamaño y la función de cualquier fuerza estadounidense que quede después de 2014.

Esto no quiere decir que el Medio Oriente sea irrelevante o que los Estados Unidos deban ignorarlo. Al contrario, sigue teniendo enormes reservas de petróleo y de gas. Es una zona del mundo en la que actúan los terroristas y en las que los conflictos han sido comunes. Irán está cada vez más cerca de obtener armas nucleares;si lo logra , otros podrían hacerlo también. Es también una región que actualmente está experimentando desórdenes políticos internos que podrían ser históricos. También está el vínculo sui géneris de los Estados Unidos con Israel.

Sin embargo, hay motivos para que los Estados Unidos hagan menos en todo el Medio Oriente de lo que han estado haciendo en años recientes: el debilitamiento de al-Qaeda; las escasas perspectivas de los esfuerzos de paz; y, sobre todo, las crecientes evidencias de que, como se quiera medir, las gigantescas iniciativas para la construcción nacional no están dando rendimientos proporcionales a las inversiones.

Al mismo tiempo, hay razones de peso para que los Estados Unidos aumenten su participación en la región Asia-Pacífico. No se puede negar la importancia económica de la región, con su numerosa población y sus economías de rápido crecimiento. Cada año, las empresas estadounidenses exportan más de 300 mil millones de dólares en bienes y servicios a los países de la región. Al mismo tiempo, los países asiáticos son una fuente primordial de inversiones para la economía estadounidense.

Así pues, la estabilidad regional es de importancia crítica para el éxito económico de los Estados Unidos (y del mundo). Este país tiene múltiples alianzas –con Japón, Corea del Sur, Australia, Filipinas y Tailandia—que son necesarias en parte para impedir una agresión de Corea del Norte. Asimismo, la política estadounidense debe crear un ambiente en el que una China en expansión nunca se vea tentada a utilizar su creciente poder de modo coercitivo –dentro o fuera de la región. Por esta razón, son acertados los esfuerzos recientes de los Estados Unidos para estrechar sus vínculos con la India y varios países del Sureste asiático.

Los Estados Unidos hacen bien en desplazar su atención del Medio al Lejano Oriente. Por suerte parece que todo el espectro político estadounidense comparte esta opinión. Mitt Romney, el probable candidato republicano a la presidencia, está prometiendo aumentar el ritmo de construcción de barcos –un compromiso que está vinculado con una mayor presencia de los Estados Unidos en el Pacífico. Y la Secretaria de Estado Hillary Clinton ha hablado del cambio del Medio Oriente como centro de atención de su país: “El centro de gravedad estratégica y económica del mundo se está desplazando hacia el oriente, y nosotros nos estamos concentrando más en la región del Asia-Pacífico”.

Independientemente de que el siglo XXI sea otro “siglo estadounidense” o no, es seguro que será un siglo del Asia y el Pacífico. Resulta tanto natural como razonable que los Estados Unidos forman una parte central de cualquier cosa que se derive de ese hecho.

Richard N. Haass, ex director de Planeación de Políticas del Departamento de Estado estadounidense, es presidente del Consejo de Asuntos Exteriores.

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Acerca de Ocktopus

Chileno, criado en Venezuela, amante de la buena vida, del buen pasar. Inquieto en los temas que me apasionan, siempre indago, busco e intento conocer nuevas cosas. Emprendedor innato. Siempre intento canalizar mis actividades en aquellas cosas que me atraen, de allí que los espacios en la red se vinculan a el turismo, la gastronomía y mantenerse informado.

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